CLAVES DEL PLAN MARSHALL CHINO PARA LA ARGENTINA (cont)


Noviembre de 2004

En términos políticos no puede afirmarse que el sistema vigente en el territorio sea verdaderamente democrático. Los principales pilares de su sistema político son el Gobernador, la Asamblea Legislativa o Senado (fundado en 1582) y el Consejo Consultivo. Con rango de Ministro, el Gobernador, nombrado por el Presidente de la República, tiene atribuciones ejecutivas y legislativas y sus poderes en relación a los demás órganos se asemejan muy superiores. El Consejo Consultivo, órgano auxiliar del Gobernador, emite dictámenes no vinculantes y está compuesto por 10 vocales, de los que cinco son nombrados directamente por el Gobernador. Aún siendo secundario, el órgano de mayor interés es la Asamblea Legislativa, actualmente compuesta por 23 diputados de los que únicamente 8 son elegidos por sufragio directo; otros ocho, por sufragio indirecto (a través de los colegios de empresarios, trabajadores, profesionales y otros); y los siete restantes son de designación directa. La representación corporativa es igual a la directa y en ella el colectivo empresarial cuenta con una gran influencia pues elige la mitad de los mandatos. Hasta 1984 el censo electoral general no llegaba a los cinco mil inscritos. Una reforma legislativa que sustituyó el criterio de nacionalidad por el de residencia permitió la participación electoral de la ciudadanía china si bien las tasas de abstención han sido siempre muy elevadas. En cualquier caso, a partir de 1992, la mayoría de los diputados elegidos por sufragio directo son de etnia local y a partir de las elecciones de 1996 ya lo son en su totalidad.


Tampoco existen partidos políticos en Macao sino un rico movimiento de asociaciones cívicas y sociales tan amplio (más de setecientas) como diverso (económicas, asistenciales, deportivas, culturales, etc). Las asistenciales y deportivas son las que gozan de una mayor tradición pero mientras las primeras tienen por finalidad la prestación de servicios sociales a sus miembros, las segundas constituyen en buena medida la cobertura legal de las principales sociedades secretas, especialmente las de artes marciales. Las asociaciones suplen las carencias sociales del sistema desarrollando un amplio asistencialismo (algunas cuentan con escuelas, clínicas, hospitales, etc). En muchas de estas sociedades la influencia continental es considerable. Los kaifongs o asociaciones comunitarias de residentes desempeñan un importante papel de servicio y cohesión social (desde sanitaria hasta funeraria).


Por otra parte, conviene tener presente que la vida política y social de Macao discurre no solo a través de las instancias formales descritas sino que algunas entidades, incluso ilegales como las sectas secretas, disponen de considerable influencia. Según se desprende del estudio sociológico llevado a cabo por Boaventura de Sousa Santos y Concepçao Gomes entre 1989-1999, la sociedad macaense, con algunas matizaciones según sectores sociales, atribuye un enorme poder real a Stanley Ho o a la Iglesia Católica (que desempeña un fuerte papel en el área educativa) pero también a organizaciones ilegales como las sociedades secretas.

Las relaciones chino.portuguesas.
China ha alabado en más de una ocasión la constructiva postura de Portugal en contraste con la actitud de Gran Bretaña. Mientras Londres, tardíamente bien es verdad, privilegió la preocupación por la democratización de la vida política del enclave y la defensa de los derechos humanos, Lisboa orientó sus esfuerzos al ámbito de la cultura, el patrimonio o los intereses de los habitantes portugueses de la colonia. No es casualidad que una delegación de Portugal fuera la primera de un país extranjero en visitar China después de los sucesos de Tiananmen. Se trata de una constante histórica que concreta un modelo basado en la estrecha cooperación, la gestión de intereses comunes y el diálogo civilizatorio (en Gomes Dias, 1998). Quizás como consecuencia del mal trago vivido en Timor, a Portugal le interesó siempre favorecer una transición dulce en Macao para evitar un fin traumático del imperio portugués.


Ese ha sido el espíritu que ha primado durante las diversas rondas negociadoras desarrolladas desde 1986 en la Residencia de Huéspedes Oficiales “Diaoyutai” de Beijing. La actitud portuguesa se ha visto recompensada con una política de grandes inversiones continentales en el territorio que contrasta con la situación de crisis económica que vive Macao. China estimula y financia la realización de grandes infraestructuras para afianzar su viabilidad posterior no solo autónoma sino también complementaria del área económica en que se inserta.


Desde el punto de vista histórico, Lisboa nunca se alineó con las posiciones de los aliados occidentales. Procuró siempre mantenerse al margen, tratando de quitar provecho de su relación “privilegiada” con el Imperio sin descartar beneficiarse de las concesiones arrancadas por la fuerza por Gran Bretaña u otros países. Londres criticó a menudo la actitud portuguesa basada en la neutralidad de Macao (en Gomes Dias, 1998) y se opuso con vehemencia a su participación en las negociaciones derivadas de las Guerras del Opio exigiendo para ello que se comprometiera a desarrollar una política similar en su relación con la Corte Imperial. Algunas voces (en Carlos Jose Caldeira, 1997) reclamaron entonces un cambio de estrategia para apostar por una política de fuerza, pero ya era tarde. El intento del gobernador Joao María Ferreira do Amaral le costó la vida. La neutralidad retrasó cuatro años la firma por Portugal de un tratado semejante al que las demás potencias firmaron con China en 1858.


La potentísima penetración occidental arrasaba literalmente la exclusividad de Macao. Portugal percibió muy pronto el fracaso de su empeño en defender un espacio propio y privilegiado, para ir a remolque de los demás países. Por la fuerza de las armas estos conseguían arrancar importantes concesiones directas del poder imperial, mientras Portugal seguía instalado en un esquema de relación local sin capacidad para imponer acuerdos con el Imperio. Es por ello que autores como Gonçalves Pereira (1995) aseguran que Macao no ha sido nunca una colonia en sentido clásico y que en ningún momento Portugal consiguió ejercer el pleno dominio del enclave. Incluso después del tratado de amistad y comercio de 1887, la soberanía de Macao ha sido ejercitada de forma compartida por los dos estados mediante un acuerdo tácito y flexible.

La devolución.
En tres ocasiones Macao pudo haber pasado a manos chinas. La primera, en 1966, en plena Revolución Cultural, como consecuencia de los graves disturbios iniciados en la isla de Taipa (con varios muertos y una centena de heridos). La administración portuguesa se vio hasta tal punto acorralada que el Gobernador propuso la entrega del enclave en el plazo de un mes. China rechazó la oferta. La segunda, en 1973, cuando Moscú presionaba a Beijing para invadir Macao, acusándola de tolerar el colonialismo en su propio país, sugerencia rechazada por Zhou Enlai por temor a la reacción de Estados Unidos y Gran Bretaña y el efecto que ello ocasionaría en el futuro de Hong Kong. La tercera, a finales de 1974, en el contexto de la efervescencia emancipadora de la revolución de los claveles. Por el contrario, fuentes chinas señalan como momento delicado cuando Portugal afirmó, al inicio de las negociaciones bilaterales, que no estaba preparado para la devolución antes del 2000 y proponía como fecha alternativa el año 2017.


La agenda del Grupo de Ligaçao Conjunta, organismo bilateral responsable de pilotar la transición, abordó sin visibles quiebras los grandes temas: el futuro de la Fundaçao Oriente, el instrumento ideado por Lisboa para mantener más allá de 1999 la influencia cultural en Macao; el pago de las pensiones a quienes ya son titulares antes de 1999; la instalación de un consulado portugués en Macao; su participación en los organismos internacionales; o la creación de una reserva financiera que permita hacer frente a los problemas derivados de la transición y a las dificultades económicas del territorio. Otros asuntos fueron deliberadamente aparcados. Se da así la triste circunstancia de que, al día de hoy, convenios o pactos internacionales en materia de derechos humanos que ya han sido ratificados por China no se encuentran vigentes en Macao.


Al igual que en Hong Kong, la cuestión de nacionalidad es uno de los asuntos clave y que más controversia ha suscitado. Macao es una sociedad multicultural y multilingüística en la que conviven portugueses, macaenses (naturales de Macao con ascendencia luso-china) y chinos. Unos diez mil portugueses viven en Macao pero existen más de 100.000 personas con pasaporte portugués. China no admite la doble nacionalidad y para Beijing chinos son todos aquellos que han nacido en cualquier parte de su territorio, incluidos los chinos macaenses con pasaporte portugués. ¿que pasará con los macaenses de origen portugués? ¿podrán desempeñar sus funciones en la administración pública local sin tener que renunciar a su nacionalidad? A partir del próximo 20 de diciembre, tenga o no pasaporte portugués, será considerado chino todo aquel que tenga ascendencia china. El pasaporte tendrá la consideración de un simple documento de viaje pero no producirá ningún otro efecto (protección consular, etc). De esta forma, unas 90.000 personas perderán a partir de entonces la condición de ciudadanos portugueses.¿Pero como se adaptaron migratoriamente en el Brasil?


La formación de una nueva clase dirigente constituye otro de los grandes problemas. Siendo china más del 95% de la población, su representación en los escalones medio y alto de la Administración es muy reciente y reducida (en Santos-Gomes, 1998). Es una situación muy diferente a la de Hong Kong en la que desde hace algún tiempo la administración pública ha estado dirigida por cuadros locales. A ello deben añadirse las dificultades del sistema jurídico local, en primer lugar, por las discrepancias existentes en torno al derecho vigente (China excluye aquellas normas que no tengan origen local y que hayan sido dictadas por Lisboa) y sobre todo la inexistencia de traducciones al idioma chino de los principales códigos y de los cientos de normas legales vigentes. A pesar de que solo un 5% de la población se expresa en portugués, este es el idioma predominante en los diferentes segmentos administrativos. En la judicatura, por ejemplo, hasta 1996 ninguno de los magistrados en ejercicio sabía hablar chino y en ese año unicamente existían en Macao apenas una docena de libros jurídicos en este idioma (en Santos-Gomes, 1998)


El futuro.
Como Hong Kong, Macao será una Región Administrativa Especial (RAEM). La defensa y sus relaciones exteriores dependerán de la República Popular China pero en lo demás gozará de una amplia autonomía y su sistema económico y social se mantendrá inalterable al menos por espacio de 50 años. Mantiene la moneda (la pataca), el puerto franco y su territorio aduanero diferenciado. El jefe del Ejecutivo será el banquero Edmund Ho (Ho Hau-wah), hijo de Ho Yan, un histórico capitalista rojo de Macao fallecido en 1983. En la actualidad, Edmundo Ho es miembro del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China y vicepresidente de la Asamblea Legislativa de Macao.


Probablemente será difícil advertir un cambio significativo en la interferencia de China en los asuntos de Macao. Desde los años sesenta, su vida económica y social ha estado mediatizada por Beijing a través de sociedades económicas, agrupaciones sindicales y el amplio movimiento asociativo. En el estudio de campo ya citado (en Santos-Gomes, 1998) se destaca como la percepción de la influencia de China es prácticamente similar a la del Gobernador (79,6% contra 82.7%) y ello a sabiendas de que, oficialmente, China no cuenta en Macao.


Su futuro en todo caso es bastante incierto dada la debilidad y problemática de su estructura económica, su escaso peso demográfico y la absorbente proximidad de áreas económicas de gran dinamismo y envergadura (Zhuhai, Shenzhen) que amenazan con fagocitarla. Desde un prisma político, su importancia radica en relación al proceso de unificación con Taiwán. Después de la retrocesión de Hong Kong, Macao constituye el segundo paso en el camino de la reunificación nacional. El pasado 6 de Mayo, en la recepción que siguió a la ceremonia constituyente del Comité Preparatorio para el establecimiento de la RAEM, el Presidente chino, destacaba especialmente Para los chinos el retorno de Macao debía favorecer la solución final del problema de Taiwán, el verdadero talón de Aquiles de la China del próximo siglo


Pero también es cierto que la articulación con Portugal, Venecia, Londres y Ámsterdam no ha desaparecido totalmente.


¿La Compañia de las Indias Orientales se habrá trasladado sigilosamente a Sudamérica en una sinérgica asociación con intereses vaticanos, British Petroleum y las maniobras independentistas de ENARSA ,PVDESA y PETROBRAS?

Séria la primera medida de un gobierno estructuralmente vacilante y a la vez la clara señal que detrás de los jacobinos rojos pueden imprevistamente surgir los jacobinos negros
.


 

<<< Anterior 


 

 

Háganos llegar su opinión sobre este artículo

Si utiliza nuestro material, por favor cite la fuente 

© Copyright 2000-2005 Harrymagazine (www.harrymagazine.com)

Mantenimiento: C & E asociados (www.ceasociados.com)     

 Portada