ELECCIONES EN MUNDO UNO (cont).


Noviembre 200
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Dostoïevski y Moeller van den Bruck

En el marco limitado de la ND francesa, el redescubrimiento del factor "Rusia", y su valorización positiva, se desarrolló en varias etapas. Al final de los años 70, Alain de Benoist lee una traducción no publicada de una obra consagrada a la personalidad y la obra de un precursor y fundador dela corriente revolucionario-conservadora alemana, Arthur Moeller van den Bruck. Un profesor reputado había redactado la obra: el alemán Schwierskott. Un militante desconocido había realizado una traducción de este libro para el responsable de la ND parisina. Moeller van den Bruck, como es sabido, había apostado por una alianza Germanosoviética después de Versalles, para reducir a la nada los obstáculos impuestos a Alemania por Clemenceau y Wilson. Extraía sus argumentos del Diario de un escritor de Dostoïevski, cuya traducción al aleman habia realizado. Dostoïevski, al analizar el conflicto y los resultados de la Guerra de Crimea, había demostrado la hostilidad fundamental del Occidente, orquestada por Inglaterra, contra Rusia, que pretendía contenerla sobre las orillas septentrionales del Mar Negro. El liberalismo, ideología de países ricos, no era más que una peligrosa subversión para los países que todavia no se habian desarrollado o que habían conocido una derrota histórica (Moeller van den Bruck hacía directamente un paralelo con la Alemania de Weimar)


El estudio de Schwierskott, reveló al público neoderechista las potencialidades inmensas de una alianza eurorusa o eurosiberiana (como dirá Guillaume Faye más tarde), constituida más allá de la ideología comunista-soviética. Siendo fiel a la herencia de la revolución conservadora, al referirse a uno de sus padres fundadores, se podía justificar, sin traicionarse, la necesidad de un pacto no simplemente Germanosoviético, sino eurosoviético. Por su parte, Armin Mohler, en dos "retratos" de escritor para la revista Criticón, describio la parte fundamental del pensamiento y los planteamientos de Ernst Niekisch, otro animador (excomunista y ex-miembro del Gobierno de la republica sovietica de Baviera) de la alianza Germanosoviética bajo Weimar, y del géopolitologo Kart Haushofer, que mantenia el proyecto de un "bloque continental", una alianza entre Alemania, Italia, la URSS y Japón). La triple influencia de Moeller van den Bruck, Niekisch y Haushofer hizo que la ND revisase sus posiciones iniciales, que eran occidentalistas como por otra parte todos los planteamientos del mundo que se clasificaba, erróneamente o con razón, de "derechas" en la Francia pompidoliana y giscardiana.?

Ruptura con el americanismo: de Phnom Penh (1966) a Nouvelle Ecole (1975)
Una ruptura ya había ocurrido en 1975, con la publicación de un número bastante copioso de Nouvelle Ecole, impulsado por Giorgio Locchi (alias Hans- Jürgen Nigra) y consagrado a una crítica apretada del americanismo (la versión alemana de esta crítica apareció en forma de libro, Europas missratenes Kind, en una colección de la editorial Herbig de Munich). Esta crítica italofrancesa del American Way of Life se perfilaba sobre un fondo de gaullismo post-gaullista (el General había muerto en 1970), en el que algunos movimientos franceses intentaban mantener un tipo de neutralismo a la francesa, en fidelidad a los famosos discursos de Phnom Penh (1966), dónde Charles de Gaulle intentaba colocar Francia como campeona de los No Alineados, ante el duopolio imperialista Washington/Moscú, de Gaulle animaba una voluntad de rechazo frente a los Estados Unidos. Esta opción solo era posible, concreta, si se ignoraban los tópicos de la propaganda antisoviética y secretamente rusofoba, si se restablecía la práctica de las relaciones bilaterales entre Estados soberanos (y no entre bloques), deseo de la diplomacia soviética de Stalin a Brejnev. Además, esta voluntad de rechazo se acompañaba de una voluntad de liberar a Francia (y al resto de Europa) del yugo cultural americano, impuesto desde 1948 al Gobierno francés de Léon Blum, a cambio de los fondos del Plan Marshall, necesarios para
reconstruir al país después de los combates de la segunda Guerra Mundial. Se olvida demasiado a menudo que para obtener los fondos de este Plan, Francia debió someterse a las bifurcaciones de un diktat americano, que impuso elevadas cuotas de películas americanas en las salas de cine francesas.

La guerra cultural y la Europa colonizada
Al mismo tiempo, el profesor Henri Gobard, lingüista y especialista de Nietzsche, publica en la casa editorial de la ND, Copérnic, un pequeño libro que es un manifiesto impetuoso y corrosivo contra la "usaficacion" (la guerra cultural. Lógica del desastre, 1979). En este libro, Gobard denunciaba la descomposición y la putrefacción de la cultura bajo los ataques del economismo y el americanismo. Este proceso era una guerra cultural: "la guerra cultural ataca la cabeza para paralizar sin matar, para conquistar por medio del empudrecimiento y enriquecerse con la descomposición de las culturas y los pueblos". El instrumento de esta descomposición era el flujo sin cesar de información cultural americano que invadía los mercados europeos del ocio, marginalizando definitivamente las producciones culturales locales El año siguiente, Jacques Thibau se comprometía a su vez en el combate, publicando la Francia colonizada (Flammarion, 1980). Para él, la guerra cultural hacía oscilar los Europeos hacia una representación mítica de América, presentando a ésta como el paradigma de la modernidad y devaluando ipso facto a todas las demás culturas como arcaísmos, listas para una desaparición ineludible o incluso merecida. Los américanofilos desarrollan en este contexto el complejo del colonizado, que pretende deshacerse de sus oropeles ancestrales. Por medio de la ofensiva de Hollywood y Disneylandia, el imaginario de los Franceses (y de otros Europeos, Africanos, Asiáticos) se veía colonizado, mientras que al nivel hard de las tecnologías de punta, los Estados Unidos organizaban la dependencia de sus aliados, conectando los primeros ordenadores en sus redes, poniendo su mano sobre las señales de las comunicaciónes futuras, aprovechando que los presupuestos de investigación eran reducidos en Europa. Concluía, al contrario de los soberanistas actuales: "Europa y Francia, un mismo combate!". Reclamaba una firmeza europea ante la voluntad americana de mantener el continente en estado de subordinación. Thibau apostaba por un binomio francogermano (reactualización de la alianza de Gaulle-Adenauer), que sería el núcleo de la futura Europa independiente, que habría empezado una Ostpolitik, es decir, negociación con la URSS o con otros Estados del bloque socialista, conduciendo a largo plazo a una neutralidad europea en la guerra de los bloques. Thibau era próximo al Ministro francés de Asuntos Exteriores, Michel Jobert, futuro préfaciador del libro Nuevo Discurso a la Nación europea de Guillaume Faye, publicado en 1985, desgraciadamente, la debilidad moral y las vista corta del personal político europeo redujeron estos proyectos a la nada

En la órbita de las derechas francesas en los años 70, verdadero hervidero de ideas divergentes proscritas por la ofensiva sesentayochista, se asistió a una transición: mientras que una buena franja de la derecha liberal y/o nacionalista, hostil a Gaulle y sacudida por la aventura del OAS en Argelia, tenía una fuerte tendencia al occidentalismo y se mostraba favorable a la alianza americana porque de Gaulle había retirado a Francia de la OTAN, una facción européista, de la que formaban parte algunos cenáculos que anticiparon a la ND, se acercaba a algunos de los ideales políticos gaullistas (y no del gaullismo histórico y político que seguía despreciando), porque
de Gaulle, en los años 60, se había enfrentado a los Estados Unidos, principal potencia hegemónica en Europa Occidental
. Este europeismo es seguramente el núcleo fundamental de la ND, ya que, posteriormente, incluso en su fase actual, no se adhirió al neonacionalismo del PEN en los años 80 y 90 ("un repliegue sobre el búnker nacional", decía de Benoist) ni al nuevo entusiasmo "soberanista" de estos cinco últimos años (que se reclama bastante a menudo en de Gaulle, con personalidades como Reguis Debray, Chevènement, Coûteau, Galés, Seguin, Pasqua, parcialmente de Villiers, etc). La transición de Benoist, antes mas cercano a los medios del OAS antigaullistas a principios de los años 60, hacia una opción neogaullista, seguramente se debe a la influencia de Mohler, partidario de una reconciliación francogermana (Adenauer/de Gaulle, 1963), cuyo objetivo final consistiría en escapar a la lógica binaria de Yalta (cf. in: Von rechts gesehen, "Chicagoer Konferenzpapier über den Gaullismus",? traducida al ingles, y "Charles de gaulle und die Gaullismus"). Pequeña observación relativa a vuestra pregunta: los Alemanes no conformistas deberían saber claramente que las posiciones antioccidentalistas, neogaullistas y antiamericanas que de Benoist tomó durante su carrera encuentran su orígen en los trabajos de Mohler. Sin el impulso de Mohler, cuyas observaciones eran de una claridad límpida, de Benoist habría seguido salpicando en un tipo de occidentalismo de derechas, mezcla de John Wayne y el nacional-liberalismo conservador francés, influenciado por la salsa de la IV República.


 

 

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