ELECCIONES EN MUNDO UNO (cont).


Noviembre 200
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Yanov, crítico de las "nuevas derechas" neoslavofilas soviéticas
Para volver de nuevo a Rusia, recuerdo todavia la contribución directa de Wolfgang Strauss, en la aparición de una rusofilia neoderechista. En un artículo de Criticón, en 1978, consagrado al renacimiento eslavofilo en la literatura y el cine rusos de la segunda mitad de los años 70 (Belov,
Raspoutine, etc.), éste observador atento de los movimientos de ideas en Rusia, atrae la atención de sus lectores sobre la obra de un disidente liberal emigrado en California, Yanov (Janow). Este último, hostil a los neoeslavofilos, demuestra que el mundo intelectual ruso no se divide en dos campos, el del régimen y el de la disidencia, sino que el eslavofilo nacionalista y gran-ruso está presente en los medios del régimen como también en la disidencia, y que el occidentalismo racionalista (marxista o liberal) tiene también sus apologistas dentro del régimen y sus disidentes. Cuatro corrientes ideologicas cruzaban por lo tanto a la URSS: los régimistas eslavofilos, los régimistas marxistas occidentales, los disidentes liberales-occidentalistas y los disidentes eslavofilos y nacionalistas. Nuestra opinión era, por supuesto, reconciliar a los eslavofilos régimistas y disidentes contra los esfuerzos de los occidentalistas, cualquiera que sea su campo, con el fin de materializar una Rusia hostil a la hegemonía cultural, económica y militar de los Estados Unidos. Para nuestro pequeño grupo de reflexión, en Bruselas, la idea fundamental era defender la identidad rusa y la fidelidad a la aventura geopolítica de la Rusia de los Zares y la Soviética en Asia Central y en el Cáucaso, en Liberia y contra los encierros de China, por solidaridad graneuropea, o incluso eurosiberiana. Alain de Benoist, después de su artículo sobre el trabajo de Yanov (Janow) en Figaro-Magazine y después de un numero sobre la Rusia eterna (a pesar del comunismo) en Eléments, no ha adoptado posiciones claras sobre el tema, seguramente porque la historia rusa, al igual que los demás grandes temas históricos, no le interesa.


1981: la exposición sobre Prusia en Berlín
En el marco de la ND, la exposición de 1981 en Berlín sobre la historia Prusiana desempeñó un papel no desdeñable en la sustitucion de la geopolitica implícita del movimiento por una determinada rusofilia. Los trabajos de Peter Brandt (hijo de Willy Brandt), de Wolfgang Venohr, de Bernt Engelmann, de Christian von Krockow y de Sebastian Haffner hicieron tomar conciencia a una extensa franja de la opinión pública alemana que el destino vinculaba a Alemania con Rusia. En el campo nacionalista, los trabajos de Gustav Sichelschmidt, Wolfgang Strauss, Ernst von Salomón, Berthold Maack, Helmut Diwald y Joachim Fernau borraron también los últimos reflejos pro-americanos. . Se recordaba la amistad de Voltaire con Federico II (señalada por Haffner y Venohr). Básicamente, más allá de un determinado entusiasmo estético por el arte clásico Prusiano (Gilly, Schinckel, von Klenze) o por el temible arte militar de los funcionarios de Federico II, los neoderechistas franceses se daban cuenta, siguiendo a los estrategas y diplomáticos franceses de 1870, que la profundidad estratégica de una alianza ruso-prusiana volvía a la fortaleza Europa invencible. Contrariamente a los artesanos de la "venganza" francesa entre 1871 y 1919, algunos neoderechistas franceses, influenciados por la geopolitica, como Faye, proponían, una opción europeísta radical, y añadir la masa territorial del Hexágono y la fuerza atómica francesa a este bloque potencial, en la exposición berlinesa sobre Prusia. El bloque entonces se habría extendido del Atlántico al Pacífico Después de la exposición de Berlín, Alemania conoce la ola del "nacional-neutralismo", dónde un conjunto impresionante de escenarios geopoliticos futuros son elaborados por hombres y mujeres venidos de todos loshorizontes ideológicos, con el fin de abandonar el callejón sin salida del duopolio de Yalta y la división alemana. Cada uno estos de escenarios debe obviamente tener en cuenta un hecho histórico principal: las propuestas de Stalin en 1952, que neutralidad, lo que habría restaurado más o menos la neutralidad benévola de Bismarck en los conflictos que oponían a Rusia al Oeste (Guerra de Crimea). Los debates alemanes de antes de la perestroika forzaron a releer los Tratados, a explorar su génesis, ya a no razonar, en política, en términos de ideología. En pleno debate sobre la instalación de los misiles y sobre la utilidad de la OTAN ("una bomba de efecto retardado" decía a Alfred Mechtersheimer en la época), publiqué un numero de Orientations (n°3, 1982) y entregue una conferencia al Círculo Héraclito de París, reservada a los cuadros del GRECE. En 1986, en el coloquio anual de esta asociación enumeré y comenté los proyectos de neutralidad (sin desarme incapacitante) a nivel europeo

El viaje a Moscú
En los últimos días de marzo y los primeros días de abril de 1992, cuando me he encontrado al lado de Alain de Benoist, por la invitación de Alexandre Duguin, en Moscú para responder a las preguntas de la prensa rusa y luego a las de Guennadi Ziouganov y de Edouard Volodine, debí bien constatar que el líder de la ND francesa esquivaba sistemáticamente las preguntas relativas a la historia diplomática europea, a los Tratados, a las implicaciones de la Guerra de Crimea, etc, mientras que estas preguntas interesan o incluso apasionan a los Rusos. Un grupo de tres jóvenes redactores de Nach Sovremenik deseaba explicaciones sobre la posición de los NDs de Europa Occidental sobre la eterna cuestión balcánica, después de los acontecimientos violentos de Eslovenia y Croacia en 1991-92. Una respuesta razonable requería de recapitular las cláusulas y condiciones de los distintos Tratados de la historia reciente, y arreglar los frágiles equilibrios y desequilibrios balcánicos y del Danubio (Tratado de San Stefano de 1878, Tratado de Berlín del mismo año, Versalles, contencioso entre Húngaros y Rumanos, normativa de la navegación sobre el Danubio con o sin participación rusa/soviética, etc). Nuestros interlocutores rusos tenían la intención de volvernos a sumergir en la historia, voluntaria o forzadamente, y no esperaban de recibir nosotros un ingreso milagroso al método de información occidental, a un abanico de ideas todas hechas que no solucionaban ningún problema. Es gracias a una lectura atenta y regular de los volúmenes de la revista Forschungen zur osteuropäischen Geschichte, publicado en Wiesbaden por el editor Otto Harrassowitz que pude participar en este debate De ahí su pánico un año más tarde cuando ha estallado el famoso escándalo parisino de la alianza "roji-parda", dónde fue la principal cabeza de Turco de un grupo de periodistas sensacionalistas. No se trata, de hacer a la ideología, roja, parda, verde, azul o amarilla, sino de recapitular la historia europea por medio de una lectura atenta de los Tratados que la han jalonado, y eso, en un momento en que Europa realmente habría podido hacer un salto cualitativo decisivo. Aunque la guerra del Golfo, en enero-febrero de 1991, ya había probado ampliamente la pasividad geopolítica de Europa y su servilismo respecto a los Estados Unidos. Cuando, con Michel Schneider, Christiane Pigacé, Ramon Colin, Jacques Marlaud y algunos otros, intentamos establecer una respuesta al reto geopolítico americano en las columnas de la revista Nacionalismo y República En resumen, el factor "Rusia" fue abordado por la ND parisina al principio por medio de un redescubrimiento de Moeller van den Bruck y, por consiguiente, de las tesis enunciadas por Dostoïevski en su Diario de un escritor; a continuación, desde el plan realpolitisch, - que desgraciadamente no ha sido pensado sistemáticamente y hasta el final por el responsable de la ND parisina, al contrario de Mohler, la revalorización de este factor "Rusia" era la respuesta adecuada a la influencia de la tutela americana, cuya guerra cultural es uno de los aspectos principales. La rusofilia de inspiración moelleriana-dostoïevskiana permitía hacernos permanecer en el seno del pensamiento conservador-revolucionario, de no oscilar a una clase pseudomarxismo oportunista (como sucedio con algunos elementos del "gaullismo de izquierdas") y de responder al reto americano desde la historia real y trágica de Europa y Rusia

¿Cuáles fueron los cambios políticos, filosóficos y culturales en la ND durante estos 30 últimos años?
los temas antiamericanos y antioccidentales son recurrentes en la ND francesa. La segunda ruptura data de finales de 1988, en un coloquio consagrado al bicentenario de la revolución francesa, donde, en su intervención, de Benoist, después de una lectura atenta de los trabajos
del filósofo alemán Heinrich Meier sobre el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau, abandona una de las características fundamentales de las derechas francesas, que había compartido hasta entonces: el antirouseauismo.

¿Que decir retrospectivamente de estas dos rupturas?
La primera conduce ya no a definirse en Occidente, es decir, en el complejo Europa + América nacido en 1945, que Guillaume Faye llamara un poco más tarde la "américanosfera". La ND ya no se reconoce en el Occidente moderno sino en una Europa, que disocia de este Occidente. Al hacer hincapié en este concepto de Europa, y en la herencia indoeuropea, matriz de esta Europa, autoriza una apertura al espacio siberiano ruso, extensión hacia el Levante de este mismo hecho europeo fundamental, mucho más antiguo que los limites geograficos demarcados por las ideologías modernas materialistas resultantes de las Luces, responsables de la ruptura con Rusia. Al rechazar las ideologías modernas, apuesta por la política pura, al mismo tiempo en el sentido tradicional y aristotéliano del término, que el liberalismo y el americanismo (forma extrema) quieren suprimir en nombre del moralismo y el economismo, dos orientaciones que la URSS no conocía en la era de Brejnev.

Herder: diversidad concreta, autarquia cultural, pluralismo de valores!
Herder es el filosofo de la diversidad concreta de la historia y del ideal de la autarquia cultural, él es el ancestro directo del politeismo de los valores, que la ND pretendia restaurar, notablemente por medio de su reivindicacion pagana. Herder, en Otra filosofia de la historia rechaza todos los modelos ecumenicos y las verdades unicas universales, que tienden a imponerse por la voluntad o la fuerza a la humanidad entera. Herder nos da todos los argumentos filosóficos para oponernos a los pensamientos unicos y, por consiguiente, a la political correctness que se pretende dominarnos desde San Francisco a París, y de París a Sidney.
 

 

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