“La Cina si avicina”


LA ARGENTINA EN EL SIGLO DEL ASIA

 

Por Sergio Cerón

Diciembre de 2004

 

El siglo XIX fue el siglo de Europa; el XX lo fue de EE.UU. y el XXI ya se perfila como el siglo del Asia. Con más de la mitad de la población mundial, el gigante dormido no alcanzó una mínima parte de su potencial. Los países de la región forman un tren, en el que el papel de locomotora pasó de Japón a China. Comienza a apuntar otra economía formidable: la India. En este contexto, las visitas de los primeros mandatarios de China, Corea y Vietnam a Buenos Aires tienen un particular valor geopolítico y geoeconómico. La campaña psicológica y mediática de la coalición anglosajona procura disminuir la importancia de este singular fenómeno, levanta el ancestral temor al “peligro amarillo” y vuelca toda clase de anécdotas para introducir la desconfianza en el gobierno y bloquear al adversario oriental. La Argentina cuenta con sus yacimientos submarinos de hidrocarburos, energía eólica e hidrógeno, agroalimentos, minerales y nichos de tecnología de punta para ofrecer a los asiáticos.

Un mar de anécdotas, interpretaciones, dudas y vaticinios agoreros rodea la visita de los máximos representantes de China, Corea y Vietnam a Buenos Aires. Vale la pena tomarse unos minutos para examinar la estrategia apropiada para los intereses argentinos frente a esta realidad, cerrando los oídos a las campañas de desinformación y acción psicológica movidas por los centros internacionales de poder con asiento en la coalición anglosajona.


El siglo XIX fue el siglo de Europa, traccionada por la formidable locomotora de la Revolución Industrial británica; el siglo XX lo fue de los Estados Unidos donde se concentró sucesivamente el poder industrial, reemplazado por el de la tecnología de punta, controlados por el monopolio financiero.


El actual será, sin dudas, el siglo del Asia. Su producto bruto representaba en 1980 apenas el 10% de la economía mundial; en apenas un cuarto de siglo conforma en 2004 la cuarta parte de la producción del mundo y crece a tasas deslumbrantes. La región del Extremo Oriente se ha manejado como un tren de varios vagones. Después del traumático shock de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, en 1960 surgió el Japón; en la década siguiente fue el turno de los llamados “tigres asiáticos” (Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong). A ellos los sucedieron Malasia, Tailandia e Indonesia. Hoy asume el papel de locomotora asiática China, tal vez la nación más dotada para ocupar el liderazgo movilizador de la economía global.
Está a la espera de su oportunidad otro gigante que suma a una enorme masa demográfica ((alrededor de 1.000 millones de habitantes), sus avances tecnológicos en los campos de la informática, la energía nuclear, la industria aeroespacial y su capacidad para producir y exportar manufacturas: la India.


Es hora pues, de que la Argentina se olvide de su antigua dependencia de Europa y los Estados Unidos y se decida a diversificar sus mercados. Para europeos y norteamericanos, el país tiene asignado el papel de proveedor de materias primas baratas y, a lo sumo, algún tipo de agroindustrias, que se muestran competitivas en función de deprimir los salarios y marginar crecientes sectores sociales. Si pretende ser una Nación dueña de su destino y no una simple factoría, como lo fuera durante buena parte de nuestra historia, ha llegado la hora de observar al mundo, advertir a los protagonistas que introducen un nuevo cambio en el equilibrio de poder y diseñar una estrategia sensata, coherente y persistente que le permita insertarse en esta realidad como interlocutor válido de los poderosos.
No es un sueño imposible. Sobran los ejemplos recientes, como Finlandia e Irlanda que., sin ser grandes potencias, son países respetados, con poblaciones dotadas de un alto producto interno.

ALIMENTOS Y TECNOLOGÍA

Mientras Estados Unidos abandonó en los últimos años su enorme parque industrial para convertirse en líder absoluto de la alta tecnología, China se especializó en la producción masiva de productos manufacturados industriales. En 2003 consumió el 27% del acero, el 30% del hierro el 31% del carbón y el 40% del cemento producido en el mundo, volcados a crear gigantescas redes de infraestructura, levantar modernas ciudades, dar viviendas dignas a cientos de millones de habitantes y crear, de esa manera, una clase media que se estima ronda los 350 millones de personas.
Este Estado, que planifica su futuro en plazos de décadas, acostumbrado a manejar estrategias sin tiempo, enfrenta en estos momentos un replaneo global del dominio mundial, en el que se avizora dos tipos de confrontaciones:

  • La presión de los angloamericanos en el Medio Oriente y el Mar Caspio para controlar las fuentes de hidrocarburos de la región, enfrenta un ya claro posicionamiento ruso que está ofreciendo vislumbres de una nueva Guerra Fría. Bush renueva sus pretensiones de colocar a Irán entre los Ejes del Mal, mientras Vladimir Putin advierte que su país no tiene intenciones de ceder su histórica esfera de influencia en el Cáucaso y mucho menos en los países petroleros que rodean al Mar Caspio e informa, “urbi et orbe”, que cuenta con misiles estratégicos tecnológicamente capacitados para burlar cualquier escudo defensivo.

  • La estrategia de Washington de frenar la creciente expansión china, controlando su acceso a los elementos indispensable para mantener su nivel de desarrollo económico: los alimentos, la energía y los minerales. Política que en los años 40 aplicó al Imperio Japonés y condujo a Pearl Harbor y la hecatombe de Hiroshima y Nagasaki.


China está desarrollando un voraz apetito por el petróleo y transformando el mercado energético global, el medio ambiente y la política mundial. Las importaciones de crudo han subido en los primeros 10 meses de 2003 un 30% contra igual lapso del año anterior. Se estima que, de acuerdo a esta tendencia, en 2010 requiera cuatro millones de barriles diarios, cifra que para 2030 podría llegar a los 10 millones de barriles que demanda hoy los Estados Unidos. El centro mundial de gravedad del mercado mundial de energía está cambiando. El año pasado el Pentágono revisó un informe sobre lo que significaría para la seguridad estadounidense si China y Arabia Saudita estrechasen sus lazos. El país árabe está negociando la instalación de una enorme refinería en China en asociación con Exxon Mobil Corp.

EL IMPERIO MIRA HACIA EL SUR

El hemisferio sur ha sido considerado por las grandes potencias del siglo XX como zona de reserva en los tres campos. La Argentina es una de las naciones mejor dotadas para convertirse en proveedor, junto con el resto de América del Sur, Africa y Oceanía.
Pero, además, y esto es algo que muchos argentinos desconocen por ignorancia, desidia o cómplice decisión de la clase dirigente (política, empresarial, intelectual y mediática), tiene capacidad para desarrollar nichos de tecnología tan valiosos como los que aplicaron Irlanda y Finlandia a su proyecto de desarrollo.
Bastan pocos ejemplos para ilustrar al respecto:

  • La CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y la empresa INVAP (Investigaciones Aplicadas ) han abastecido a Perú, Argelia, Egipto y Australia de reactores de investigación y productores de radioisótopos medicinales, en abierta competencia con las grandes naciones industriales. INVAP ha sido preclasificada por Australia para suministrar un segundo reactor por un costo de 200 millones de dólares. El país también exporta a varios destinos bombas de Cobaltoterapia (Terami 800) a naciones como Brasil, India, Siria y Venezuela (18 equipos). El Instituto Nacional del Cáncer brasileño necesita 60 equipos para reponer unidades obsoletas y no menos de 100 adicionales para llegar a la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud. El mercado brasileño tiene una demanda por valor de 48 millones de dólares.
    Además la CNEA es el segundo exportador mundial de Cobalto 60, isótopo utilizado en medicina nuclear y ha reiniciado las ventas de agua pesada al exterior, elaborada en la planta de Arroyito, en Neuquén.

  • La Comisión Nacional de Actividades Espaciales ha construido los satélites SAC A, SAC B y SAC C. Este último obtiene imágenes de todo el territorio argentino y de países limítrofes en tiempo real. Trabaja además en la construcción de otros satélites: Saocom 1 A y Saocom 1 B, y el SAC D, Aquarium, con fechas de lanzamiento previstas para 2005, 2006 y 2007.
    La institución trabaja junto con universidades en el diseño y construcción de un vehículo propulsado a combustible líquido, que podría estar concluido a fines de 2006 y cuyo lanzamiento, de acuerdo a un entendimiento firmado con el Brasil, podría ser efectuado desde el Centro de Alcántara, situado en la zona ecuatorial de ese país y dotado de una plataforma apropiada.


Es un dato sugestivo que la única empresa argentina visitada por el presidente chino, Hu Jintao, haya sido INVAP, en San Carlos de Bariloche.


A principios de Noviembre, INVAP formalizó un contrato con China, en consorcio con el Instituto Nuclear Ruso de San Petersburgo y una firma alemana, por el cual suministrará un dispositivo para la producción de neutrones de muy baja energía por un valor de 1,5 millones de dólares.


Este antecedente y el creado por la provisión de equipamiento a nivel internacional despierta el interés de China, una potencia atómica que ofrece nichos de interés para otros países. La Argentina está considerada un proveedor eficiente, competitivo y de alto nivel tecnológico.


La visita de Hu Jintao es un reconocimiento a INVAP y, a la vez, una perspectiva futura de nuevos negocios. A ese país puede interesar tanto la industria nuclear como la espacial argentina, ya que INVAP es el constructor de los satélites nacionales, además de trabajar actualmente en la provisión del equipamiento de radar que cubrirá todo el espacio aéreo nacional.


Lo que ha logrado trascender de la reserva con la que siempre se ha movido la firma argentina es que el visitante se interesó por el proyecto Carem, reactor de baja potencia de cualidades singulares. Los primeros diseños apuntaban a un reactor de tipo modular, que puede ser multiplicado a medida que lo requiera la demanda, para instalar en regiones alejadas de los grandes centros industriales y urbanos, donde es preciso desarrollar industrias extractivas o generar polos de desarrollo, sin necesidad de hacer cuantiosas inversiones iniciales. A medida que las necesidades lo demanden, se agregan nuevos reactores que contarán con una misma consola de comandos. El Carem es autorregulable, no tiene bombas de presión ni necesita como las centrales convencionales blindajes de contención, ya que está diseñado para detener su marcha de manera automática ante la mínima señal de anomalía. Puede ser operado por personal preparado técnicamente por la CNEA, sin contar con conocimientos de nivel universitario. Las pieza más pesadas del prototipo original fueron diseñadas para pesar hasta 30 toneladas. Todas sus partes pueden ser transportadas por ferrocarril o camiones comunes hasta su emplazamiento, donde es armado como un”mecano”, sin necesidad de obrador. En determinado momento, Turquía manifestó interés en celebrar un proyecto en común para exportarlo a las naciones del Tercer Mundo, pero a partir del gobierno de Alfonsín y luego de Menem, todo fue archivado y se inició una política de desmembramiento de la CNEA, simultáneamente con la entrega del misil Condor II a los Estados Unidos, para su destrucción.
China está encarando un diseño similar al del Carem y se han cambiado ideas para encarar conjuntamente su producción y exportación a Asia, América Latina y los países árabes.. También podría haber una asociación para construir reactores para la producción de radioisótopos médicos, en los que la Argentina tiene una tradicional experiencia.


China espera triplicar la generación de energía nuclear en los próximos años, mercado apetecible para nuestra industria de alta tecnología.
Las ventas argentinas a China se incrementaron en los primeros meses de 2003 el 142%, en momentos en que la Cancillería lograba acuerdos de exportación en campos ligados a la siderurgia, la industria automotriz, la biotecnología y la informática.


El laboratorio Biosidus cerró un acuerdo con la compañía china Genon para iniciar la producción de medicamentos para el tratamiento del cáncer y hepatitis. La empresa Tenaris (Grupo Rocca), monta una planta de tubos de acero y Aerolíneas Argentina logró condiciones para iniciar los primeros vuelos directos entre ambas naciones.
Los chinos se mostraron interesados en el aporte de tecnología agropecuarias argentina, tanto en lo que respecta a la exportación de semen bovino para mejorar la calidad de los planteles vacunos, como a la liofilización de alimentos (deshidratación y secado que permite una mayor conservación de los productos)

ARGENTINA Y LA ENERGIA
Nuestro país está singularmente dotado en el campo energético. Cuenta con importantes reservas hidroeléctricas, entre ellas la cuenca del río Santa Cruz (con un potencial estimado en 3.000.000 de kw de capacidad instalada); de hidrocarburos (falta explorar buena parte del territorio continental) y su cuenca austral submarina ha sido estimada en los años 80 por el Servicio Geológico de los Estados Unidos con reservas potenciales de petróleo y gas equivalente, de un orden de 200.000 millones de barriles, algo así como la suma de Irak e Irán; de alimentos, con posibilidad de aumentar su producción granaria a 100 millones de toneladas anuales y de carne, desarrollando a la par la industria agroalimentaria que multiplicaría el valor agregado, y de minerales, potencial difícil de estimar debido a que no existen estudios que cubran todo el país y a que las empresas foráneas que los han realizado desde la época de la independencia, los mantienen en estricto secreto. Oro, plata, cobre, litio, boratos, plomo, molibdeno, son apenas algunos de los minerales que han llegado al conocimiento público.


Brasil extrae gran parte del petróleo que produce de su plataforma continental submarina. Cada vez que la Argentina intentó explorar la suya, los proyectos fueron desarticulados y las plataformas de exploración desmanteladas. Una de las intenciones deslizadas por los chinos es llegar a una asociación con ENARSA, la empresa nacional de energía, para encarar ese negocio conjunto, en el que manifestaron su interés las empresas China National Petroleum, China Off Shore y China Peck.


La Guerra de Malvinas fue, esencialmente, una guerra por el petróleo, como intento demostrar en un capítulo de mi libro escrito en 1984 y rápidamente agotado, sin reedición (“¿Malvinas; Gesta Heroica o Derrota Vergonzosa?”, Edit. Sudamericana).


Gran Bretaña, en trance de ver agotados los yacimientos del Mar del Norte, necesita imperiosamente explotar esos recursos, para lo cual urdió una maniobra destinada a crear el conflicto que contó con la complicidad de los Estados Unidos cuando la expedición punitiva inglesa corrió grave riesgo de regresar a sus bases europeas, debido a las pérdidas sufridas por su flota y a la llegada del invierno austral.
Esto explica la intensa campaña desplegada por el periodismo, los economistas y los políticos adscriptos al proyecto de globalización para bloquear la perspectiva de lograr un acuerdo con China.
El mayor proyecto de inversión de una compañía china en la Argentina es de 27 millones de dólares, necesarios para que la firma A Grade Trading reactive la mina de hierro de Sierra Grande, en Río Negro. El proyecto contempla la creación de 700 puestos de trabajo, que podrían trepar a 1500 en un plazo de cuatro años. La reapertura del yacimiento significa el renacimiento para la ciudad de Sierra Grande, muy golpeada socialmente por la decisión del ex presidente Carlos Menem de proceder a su cierre.


También negocian su instalación en el país las empresas Jinchen y Nanchang Railna, productoras de ciclomotores y motos de alta cilindrada, que instalaron una planta de ensamblaje en la ciudad santafesina de Avellaneda. En el rubro de transporte personal, el grupo Macri hizo saber que considera la producción en instalaciones propias de un automóvil chino de bajo precio para satisfacer un sector importante del mercado, hoy abastecido por Brasil.

DOS GRANDES OBRAS DE INFRAESTRUCTURA
China ha manifestado su interés por explorar la posibilidad de colaborar con la Argentina en grandes obras de infraestructura, en las que se mencionó, en particular la renovación y actualización de la red ferroviaria. De los 35.000 kilómetros de vías férreas, en las últimas décadas de desactivación y abandono, sólo quedaron en funcionamiento 5.000 kilómetros explotados a veces de manera precaria, por empresas privadas. El transporte ferroviario es luego, del fluvial, el más barato del mundo. Su modernización implicaría un enorme incentivo para la producción agropecuaria y minera cuya movilización, que se realiza a granel, es totalmente antieconómica si se utiliza el camión para grandes distancias.


Tanto los productores como la sociedad toda, dejan en el camino buena parte de su participación en el ingreso y ven disminuida su posibilidad de competir en los mercados internacionales.
Nuestro territorio es un espacio invertebrado, en el que se aprecian bolsones de relativa prosperidad y grandes extensiones prácticamente abandonadas a una economía de pobreza.


Todo está prácticamente estudiado desde hace décadas para desarrollar al país. Desde los estudios de Ezequiel Ramos Mejía para construir un ferrocarril patagónico hasta el Proyecto de Canalización del Bermejo, cuyo gran impulsor fue el almirante Gregorio Portillo.
Ambos fueron encarados con el propósito de integrar al resto de la Argentina a los dos grandes espacios riquísimos de posibilidades, pero impedidos por muchos años de desconocimiento y desidia de constituir áreas de núcleos poblaciones dotados de un significativo nivel de vida. Abandono de la dirigencia nacional y cacicazgos de generalmente corruptos cabecillas políticos locales, se conjugaron para mantener en ellos una baja tasa demográfica, escasa explotación de sus recursos, pobreza y marginación de grandes sectores sociales.
Una somera observación de la Patagonia nos muestra desde las costas atlánticas hasta las primeras estribaciones cordilleranas una región con apenas 300 milímetros anuales de lluvia de promedio, una suerte de enorme desierto, en el cual se encuentra una de las reservas más importantes del mundo en minerales preciados. Al Oeste, la región precordillerana es un emporio potencial de riquezas naturales, con zonas de paisajes esplendorosos y gran feracidad, con precipitaciones que llegan hasta los 2000 milímetros.


Ramos Mejías, al prologar el libro “La Patagonia y sus problemas”, del coronel Sarobe, decía : “Las mil quinientas leguas cuadradas de riquísimas praderas que contienen los valles argentinos de los Andes serán el asiento de las provincias más ricas de nuestro país el día en que el tren, corriendo a 80 km. por hora hasta el puerto, con el mínimo de flete, traiga a nuestros grandes centros los productos previamente industrializados


Esa oración, que parecía un augurio de cercana realización, sigue siendo un sueño sin realizar. Hay varios proyectos para encarar una red ferroviaria patagónica. En lo esencial, se busca la comunicación vertical de sus zonas y la transversal, para unir los puertos del Atlántico, por un lado, y los del Pacífico, vía Chile, a fin de integrar y enriquecer las economías de ambas naciones. Solamente los valles andinos constituyen una extensión similar a la de Suiza, con condiciones ecológicas y climáticas análogas, donde puede desarrollarse una agricultura intensiva, de especies altamente redituables en el mercado internacional y la explotación forestal regulada para no agotar el recurso, y encarar la instalación de industrias agroalimentarias, madereras y celulósicas.


En los años 30, el presidente de EE.UU. Franklin Delano Roosevelt, revirtió la crisis que abatió a su país apelando a la construcción de obras públicas. La más trascendental fue, seguramente, el desarrollo del río Tennessee, que atraviesa siete estados de la Unión. Se construyó veinte diques para la producción de energía y de agua, la navegación fluvial, el riego y otros usos. Esa gigantesca obra dio nacimiento a 100 nuevas ciudades y quintuplicó la producción de la región sometida a su influencia.


Algo similar ocurriría en el Noroeste y parte del Nordeste argentino, un territorio con vegetación natural, escasa precipitación pluvial y prácticamente despoblado. Es conocido como el “Desierto Verde” o el “Cono Desértico Verde” y cubre el 50% de la superficie conjunta de Salta, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y el norte santafesino. El promedio de 600 milímetros anuales de lluvia alcanza para sostener una selva milenaria, pero no permite la producción agrícola, ganadera e industrial de carácter intensivo, ni el asentamiento de nuevos núcleos de población. Se trata de alrededor de 11 millones de hectáreas en estado de abandono. Guido Maranca, experto italiano en colonización rural, contratado por la Organización Internacional del Trabajo para asesorar al gobierno argentino, dictaminó en 1965:

  • Los dos tercios del suelo estudiado son aprovechables para la agricultura.

  • Más del 25 por ciento es apto para la utilización ganadera y forestal.
     

  • Una gran parte de la zona – sudeste de Santa, oeste del Chaco y norte de Santiago del Estero – cuenta con suelos comparables a los mejores del mundo para la producción agrícola

  • Sólo el 10% de la superficie estudiada no es aprovechable para la agricultura.


La Argentina está en condiciones mediante el Proyecto Múltiple del Río Bermejo, de emprender la segunda conquista del desierto. El visionario marino estudió la factibilidad técnica, económica y financiera para el aprovechamiento de esa vía fluvial para el transporte a granel a costos inferiores ,incluso, al del ferrocarril, generación de energía eléctrica, navegación, riego, colonización agraria, suministro de agua potable y radicación estratégica de industrias , explotación de riquezas naturales, desarrollo de las empresas extractivas (gran minería) y del turismo.


A las objeciones de algunos sectores respecto de que el caudal del Bermejo no era suficiente para alimentar el proyecto, Portillo demostró que el transporte por agua insumiría sólo 40 m3/segundo, menos del 10% del caudal regulado del río (430 m3/s)
Las aguas se embalsamarán en la cuenca superior y serán derivadas a los canales, tras producir energía eléctrica en las esclusas de navegación, que funcionarán como un sistema de “lagos interconectados”. Solamente se escurrirá al Paraná el agua de la última represa.


La obra, que se proyectaba con un Canal Lateral al curso del río, desde Puerto Pichanal y Resistencia y un Canal Transversal, entre Puerto Pichanal y las cercanías de Santa Fe tenía un costo estimado de 1200 millones de dólares en 1978, cifra que debe ser actualizada. Su tiempo de ejecución fue estimado en 5 años.


Este proyecto permitiría aumentar la producción alimentaria del país en cifras relevantes que deben ser estimadas, pero que incrementarían notablemente el objetivo inmediato de producir 100 millones de toneladas de granos y todas las actividades conexas. Su factor multiplicador es prácticamente inimaginable, teniendo en cuenta todas las actividades colaterales que generaría, desde la provisión de acero, cemento, barcazas y remolcadores, minicentrales hidroeléctricas, viviendas rurales, silos, vías férreas y rutas pavimentadas, transporte por camiones para medianas distancias, estaciones de servicio y comercio, entre otras.


Sin caer en la ensoñación, las necesidades crecientes y urgentes del Asia justifican el interés de la región para asegurarse la provisión de los elementos necesarios para mantener su desarrollo. No estamos hablando solamente de China, sino de toda la región Se trata de que, como dijo el título de una película italiana de hace un par de décadas, parece que la “Cina si avicina” (palabras que no necesitan traducción. Hoy, sin exagerar el optimismo sobre el futuro, que se construye sobre planes estratégicos, capacidad de realización táctica, seriedad, honestidad en el trato y continuidad, es posible que podamos decir que “Cina è arrivata”.


Falta saber si la visión de nuestros dirigentes y el aporte de los técnicos e intelectuales con sentido nacional y visión prospectiva, es capaz de generar una nueva epopeya nacional de liberación y grandeza., por lo menos similar a la protagonizada por Brasil en los últimos 30 años, que lo proyectó a potencia emergente con la conquista de su altiplano y de la Amazonia, el acceso a la tecnología y la creación de una gran industria.


Los chinos son negociadores muy duros, implacables, pero realistas. Si del otro lado de la mesa advierten flaquezas o posibilidad de corrupción, no valdría la pena reemplazar la explotación del capitalismo financiero internacional por el de la potencia oriental. Pero Asia es una opción a explorar. No puede la Argentina perder, nuevamente, el tren del progreso económico. Todo depende de nosotros, los argentinos.
 

 

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