FELICES FIESTAS 2005
Y BIENVENIDOS A LA HISTORIA CIRCULAR!

 

Por María Cristina Montenegro

Diciembre de 2004


Una sociedad desencantada, sumida en una crisis profunda, acobardada por los resultados de reiterados golpes a su economía, tributaria de sus propios errores, aún conservaba las posibilidades de resolver su suerte a la luz de la Constitución.

Finalmente, ante la imposibilidad de conformar gobierno, por las continuas barreras puesta por el movimiento nacido de las frustraciones y los resentimientos colectivos, se habilitó la convocatoria a las elecciones. Sus resultados colocaron al grupo más reactivo en el poder, afianzado a la sombra de la crisis más profunda que tenga recuerdo la República, luego de su unificación.

El nuevo jefe de gobierno no debió hacer demasiadas cosas, los militantes del partido no necesitaban mayor incentivo para emprender las acciones " espontáneas" que se orientaban a reforzar el poder del hombre " providencial". Una presión sostenida ubicó a los hombres claves en los puestos claves, se ajustaron las piezas de un gobierno que se comprometía, a viva voz, a la gran empresa de la restauración nacional.

Frente al poder movilizador de la masa, los medios de comunicación se encolumnaban detrás del desafío. La desestructuración de la oposición no fue una tarea complicada en demasía y hasta se logró rápidamente la "capitulación sin resistencia de los gobiernos locales elegidos".

Las designaciones en las distintas instancias gubernamentales fue rápida y audaz. Las instituciones debía ser liberadas de los lastres de gobiernos anteriores y los adictos de ayer fueron sustituidos por nuevos adictos al gobierno en formación.

Pese a las apariencias de legalidad, se violó la Constitución tantas veces reivindicadas en largos discursos electorales. La fuerza y la presión de los adictos ( chantaje político) fue causa de momentáneas inquietudes, alguna de las cuales tuvieron rápidas respuestas, para neutralizarlas, advirtiendo las intenciones "solapadas" del enemigo interno y externo, siempre dispuesto a evitar que la nación se ponga de pie ante el mundo.

Los términos de la solicitud de Ampliación de Poderes no proporcionaron demasiados justificaciones, era evidente que no había ninguna necesidad... la suerte estaba a favor, la atmósfera triunfalista que devenía desde la asunción al poder seguía nutriendo más la voluntad de creer de la masa que las evidencias de la realidad.

Para la masa de trabajadores, desocupados y marginados la fuerza de la palabra se convertía en realidad tangible y toda exhortación gubernamental tenía su eco en las cotidianas manifestaciones.

La Ley de acabar con la penuria del pueblo fue puesta en vigor y con ellas, en una suerte de contraprestación, crecieron las tácticas de intimidación de todo tipo y las medidas seudolegales en orden a mantener " en estado deliberativo" del pueblo.

Paso a paso se fueron eliminando las trabas constitucionales que ponían límites al poder absoluto. Aún lejos de detentarlo el gobierno no tardó en dar los pasos en esa dirección. Pasos decisivos que instauraron la dictadura.

Durante la primavera y el verano siguiente a las elecciones, casi ninguna esfera de la actividad organizada, política o social se vio libre del proceso de " coordinación" de instituciones y organizaciones puestas bajo el control del poder. La presión desde abajo, de los activistas, desempeñó un papel importante forzando el ritmo de "coordinación". Pero fueron muchas las organizaciones que se mostraron muy dispuestas a adelantarse al proceso y a la " coordinación" de acuerdo con las perspectivas de la nueva era. En el otoño, la dictadura... y el poder propio del jefe se había fortalecido enormemente.(1)

Lo sorprendente no es lo mucho que el dictador hubo de hacer para conseguir esto, sino lo poco que la sociedad advertía respecto del poder manipulador de la propaganda, tan delicadamente afinada. A la postre, los "nuevos dirigentes" se convirtieron en los incondicionales apoyando "las directrices políticas trazadas".

Acólitos radicalizados ayudaron a echar abajo el orden político establecido, las instituciones republicanas, intimidando a todo aquel que se negara a entrar en el redil.

La esperanza, acariciada durante tanto tiempo de encontrar al gran caudillo, cegó las facultades críticas de muchos intelectuales, impidiéndoles ver la magnitud del ataque a la libertad de pensamiento y de actuación, a la que con frecuencia le dieron la bienvenida: "Dado que este es el caudillo, venga de donde viniere, solo puede ser nacional, su camino será justo porque será el de la nación" - había escrito en octubre... el influyente periódico neoconservador -" En este momento un orden de cosas que el liberalismo ha procurado pintarnos como una servidumbre lastimosa para nuestra libertad, puesto que es orden, tiene significado y aporta una respuesta a preguntas a las que el liberalismo no puede contestar...(2)

Muchos de los que habían ayudado a llegar a esa "dirigencia revolucionaria" no tardaron en sentirse defraudados. No era el caudillo mítico soñado. El rechazo a la racionalidad, al respeto por la ley y a la tolerancia respecto del pensamiento ajeno volvió a la cúpula y a la masa hacia niveles desconocidos de irracionalismo voluntarista, envuelto en el ensueño del "despertar nacional", vinculo apretado entre la prepotencia y el populismo primitivo.

Sólo era el comienzo... todo lo demás vendría después de este otoño de 1933. La muerte de Hindenburg consolidó el poder del Canciller en una Alemania camino al abismo.

Perdón, Sr. Lector... Ud. en qué pensaba? Sólo quería recordar un brevísimo tramo de una historia que no debiéramos olvidar, como un humilde homenaje a la disidencia cubana en un día muy particular.

 

(1) Ian Kershaw: Hitler 1889- 1936 Círculo de Lectores Barcelona 1998
(2)Ian Kershaw: op cit


 

 

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