NOSOTROS QUEDAMOS ACÁ...

 

Por Gabriela Pousa

Diciembre de 2004


Podría echar culpas a estas fechas en que los balances aparecen inconscientemente -nunca inocentemente-, a la hora de tomar la pluma. O podría alegar “stress”, “fatiga moral” muy de moda en este “ahora”... ¿Receso de verano, quizá...? Pero no. Lo cierto es que el panorama semanal se atrasa sin excusas. Todo y nada me justifica. Y es que precisamente, para una parte de esa Argentina que semana tras semana busco, sin demasiado éxito analizar, no pasa NADA. Mientras, otra facción de ella se excede en el TODO. Se acerca el final. “Apocalipsis Now”...

En un desliz literario podría decir que algunos acontecimientos marchan por “el sendero de Swann”, otros hacen mutis por el foro, y muy pocos se quedan esperando que algún historiador o periodista trasnochado pague el rescate de su lógica o al menos, de su verdad... ¡Es caro!


En términos más sencillos podría decirse que las musas quedaron varadas entre los “agoreros del caos” y los “populistas progresistas, alquimistas del bienestar sin costo” (Roberto Lavagna dixit) No saben hacia dónde ir. Musas al fin, pretenden quedarse. No atienden consejos ni alertas, menos aún advertencias. Comienzo a sentir los síntomas a los que alguna vez hiciera referencia Sartre: “la tentación de la irresponsabilidad”. Justifico así, la permisividad para que ellas hagan con las letras lo que quieran. ¿Peligra la objetividad?...


En breve, se advierte la nacionalidad de las castálidas: también ellas son argentinas. Devienen internas, sospechas, visiones opuestas. Unas bajan del estante manuales y enciclopedias. Otras, bombardean desde los anaqueles con letras de Kierkegaard (tal vez concientes del "aguijón de la carne"), con párrafos de Antón Chejov (tal vez concientes de estar “En la Oscuridad”), con cuentos de Alexander Pushkin (tal vez concientes de que “La Dama de Picas” no habita por acá)


Pero toda narración desaparece. Los autores pierden razón de ser. Sólo compendios de hojas en blanco quedan por estos pagos. Y es que los géneros literarios se aniquilan en esta geografía. La tragedia es cómica, el drama es fantasía y la rima escapa a la poesía. Se desordena el vocabulario. Habla la “H”. Enmudecen las vocales. Los renglones se vacían. Los lectores se ausentan. En escena, la ficción es la gran protagonista.

El lenguaje es utopía. El idioma un capricho liberado de artistas. Lo que hay, no es. ¿Cómo analizarlo, pues? Algunos se atreven a esgrimir alguna suerte de fenomenología quizá para explicar que una columna dominical afirme, textualmente que: “Néstor Kirchner está viviendo los seis meses más placenteros de su vida de presidente. Las novedades de la economía auguran una Navidad dispendiosa y una mayoría social ha vuelto a confiar en él (...)

Al parecer, el Presidente emigró y nadie avisó a la ciudadanía. Ahora vive en un país donde "está mejorando la distribución por lo que hay menos indigencia y desempleo”; dónde la lucha es vana porque todo está bien aunque se aclare que “no hay bandera de rendición” Más grave todavía: Tampoco hay bandera argentina. Hay banderas coloradas con la cara del Che. Creatividad del marketing progresista.

Nosotros quedamos acá. Acá donde un estudio de la CTA -en concordancia con los datos oficiales del INDEC- afirma que "La presente dinámica económica, lejos de mejorar la situación distributiva, la ha empeorado”. Donde la actual administración ha logrado que: la participación de los asalariados en el ingreso sea la más baja de los últimos 50 años. Apenas el 21,5 por ciento.


Kirchner, sin embargo, se erradicó en la tierra de Rafael Bielsa. Esa que "se está aproximando de una manera responsable, de una manera muy equilibrada a una resolución de su deuda” Un sitio distinto donde la política, "es una operación heterodoxa, porque la mayoría de los países transitan por otros caminos, esto suscita a veces la necesidad de explicar qué es lo que se está haciendo". Y el silencio satisface el desconcierto. Sigamos sin hacer eco...

Nosotros quedamos acá. Acá donde todo estará resuelto el 17 de enero pero recién en “marzo vamos a tener un panorama mucho más claro de lo que tenemos hoy". Capaz que postergan fin de año por decreto de necesidad y urgencia o cuestiones de agenda... Total, si hay sidra para el brindis, a la gente le da igual. Sobredosis de desidia. ¿Dónde? En la sociedad.

Nosotros quedamos acá. Acá donde la democracia admite un funcionario que amenaza: "Si no puedo entrar, rompo la puerta" (Santiago Montoya dixit) Literalmente lo que se llama “presión tributaria, made in Argentina”...

Nosotros quedamos acá. Acá donde se posterga la deuda, la reforma política, las medidas de fuerza y la vida también. “Hay que aprender a vivir con el delito” (León Arslanián dixit) ¿Axel Blumberg? Tan sólo un abanderado ignorante “de familia bien” que no habrá querido aprender... Ese debe ser el análisis del dirigente. No sé.

Nosotros quedamos acá. Acá donde sólo caben mártires de acreedores con el tupé de querer recuperar lo que les hemos pedido prestado ayer. Víctimas de “la ineficiencia del FMI”, ¿O acaso cada uno debe hacerse cargo de sí? Quedamos acá, en el espacio donde se puede reclamar a viva voz que legalicen el juego clandestino porque “quienes levantan la quiniela no oficial son excluidos” (Léase: Derechos Humanos, versión Bonasso)

Nosotros quedamos acá. Acá donde la reforma educativa consiste en cambiar la sigla EGB por un “PRE”... y con eso basta para que los secundarios empiecen a aPREnder.


Lo importante, total es, que: “Néstor Kirchner está viviendo los seis meses más placenteros de su vida de presidente. Las novedades de la economía auguran una Navidad dispendiosa y una mayoría social ha vuelto a confiar en él (...)” (Joaquín Morales Solá, domingo 12 de Diciembre, 2004)


Pero toda narración desaparece. Sólo compendios de hojas en blanco quedan en la biblioteca. Y es que los géneros literarios se aniquilan en esta geografía. La tragedia es cómica, el drama es fantasía... Y hasta es posible que este panorama emerja de un país irreal donde rabioso, el juguete de Roberto Arlt, cobra vida.


Nosotros quedamos acá. Acá donde, uno de “Los siete Locos” (más cuerdo que muchos de nosotros) comenta al pasar: “En realidad, no se sabe qué pensar de esta gente. Si son idiotas en serio o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches”

Nosotros quedamos acá, aplaudiendo esa comedia sin ni siquiera chistar...

(*) Analista Política. Licenciada en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su reproducción total o parcial sin mención de la fuente

 

 

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