EL PAÍS INVISIBLE
 

Por Gabriela Pousa(*)
Febrero de 2005

“Hay un momento en que se descubre que ese imperio que nos había parecido la suma de todas las maravillas es un desmoronarse sin fin ni forma, que la gangrena de su corrupción está demasiado avanzada  para que nuestro cetro pueda ponerle remedio, que el triunfo sobre los soberanos  enemigos nos ha hecho herederos de su larga ruina. Sólo en los informes de Marco Polo, Kublai Jan conseguía discernir, a través de las murallas y las torres destinadas a derrumbarse, la filigrana de un diseño tan fino que escapa  a la voracidad de las termitas”  ITALO CALVINO “Las Ciudades Invisibles”

 Confieso no saber, de pronto, como retomar mi tarea. O quizá mi tarea no sabe cómo retomarme a mí. Y es que se trata de Argentina. Un país ideal… 

IDEAL  (Del Lat. ideālis). 1. Adj. Perteneciente o relativo a la idea 2. Adj. Que no existe sino en el pensamiento

 Puede, el lector, cambiar a gusto la definición. El cambio es progreso y el cambio de reglas, en este caso, viene a ser  progresismo auténtico, genuino…

Dudo si estarán de ese lado para darle un marco al  cuadro que busco pintar. O habrán perecido, como yo, en un Cromagnon que viene quemándose desde hace tantos años ya… Ese entonces donde la República fue. Ya no es. ¿El federalismo? Posiblemente haya sido reemplazado también y quede sólo un “MERCOSUR” tan intangible como aquel. No hay “interior del país”. Allí, hoy, los autógrafos no vinculan ni cotizan. Qué se ocupe el ministro de Economía, Roberto Lavagna de canjearlos si es guapo.  Todo se limita a la ciudad autónoma. Autónoma de sí.

 Más “Aníbal Ibarra”  que “Néstor Kirchner”. Primer objetivo del año, logrado. Súmese un poroto al gobierno donde algunos  funcionarios se entretienen Palms (en mano), sumando y restando sus apariciones-desapariciones, en los renglones de los diarios. Cuando este entretenimiento no favorece, hay opcionales “cuasi” similares a los que ofrece Microsoft. Los “software” políticos (nunca programados) incluyen apuestas de candidatos con miras a Octubre, mes de parto,  aunque a veces, como en la “Batalla Naval” hacen agua nombres de parecían bien anclados. 

Después de todo es un juego. ¿O hay algo serio en lo que hacen en los despachos?…

La diversión acaba cuando  alguno aburrido de hastío decide que la “bengala” no se más una advertencia y sea, pues,  causa y consecuencia. 

El resto se ocupa de especular quién entró con la bengala en la manga… ¿El bonaerense? ¿El sureño? Y ¿de qué la juega el Jefe de la Ciudad? (Por las dudas, avísenle que de su despacho a la Rosada, hay más que una cuadra y que la fiesta se acabó hace rato ya…) Y la “bengala”… Son 7 letras que significan más que el detonante de una crónica anunciada. Veamos las paradojas -nada paradojales- de lo que nos pasa: En lo fáctico posiblemente pueda decirse que la culpa de la “tragedia” la tiene justamente eso llamado, ¿azarosamente? 

BENGALA (Del port. bengala, y este del persa bangāle, Bengala, provincia del Indostán). 1. f. Insignia antigua de mando militar a modo de cetro o bastón. (Del port. rota, y este del malayo rótan). 1. f. Nombre de diversas plantas vivaces, con tallos nudosos a trechos, delgados, sarmentosos y hojas en los nudos, zarcillos espinosos, flores de tres pétalos con fruto abayado y rojo como la cereza. Vive en los bosques de la India y otros países de Oriente, y de su tallo se hacen bastones.

La primera acepción puede encajar. Seremos, pues, una provincia del Indostán

No sabemos siquiera para qué punto cardinal arrancar. Imposible entonces, definir dónde estamos o dejamos de estar…

Como insignia militar, la explicación de lo que pasó/nos pasó es lineal y congruente a la política progresista bizca. Todo es atribuible a las FFAA- Por ello, empieza nuevamente aunque no terminara más, la apoteótica farsa de ciertos desaparecidos que aparecen como miembros de un máximo tribunal… Esos mismos que han de tratar el tema de la obediencia debida y el punto final.

 Si se prefiere atender el gen vegetal, se comprende tal vez que Hugo Chávez se llevara las vacas preñadas a otra parte. ¿Para qué sirve el animal si no hay consumo de carne? Y en todo caso, en la dieta se añade el fagocitarse los unos a los otros pero sin discriminar… Finalmente quién se atreve a desmentir que lo que hemos sido o somos quizá, devenga en bastones, cetros ahí donde todos quieren mandar… Y al que manda se lo roban en sus narices y es otro punto final (aunque nadie venga a derogar) Bastones… ¡Objetos funcionales a otros, a si mismos jamás!

Como se la quiera caratular, la “bengala” dejó tres días de duelo nacional, exportado como último referente del éxito en materia  gubernamental del 2004, como dato, no como realidad para que salgamos justificados en hordas a consumirnos frente al mar… Puede perderse la dignidad pero un veraneo, jamás.

Considérese que alguna culpa debe caberle al capitalismo salvaje  capaz de crear esos artificios para atrapar a la humanidad en un mercado donde los escaparates están repletos de accesorios y, lo esencial, no está en venta. Es propiedad de quién, parado detrás del mostrador, eleva el dedo acusador. El FMI habrá hecho lo suyo. Y los 90 terminaron de comenzar,  comenzaron de terminar porque se halló su exegeta utilidad…

Tanta metáfora no obedece a ningún afán literario sino que es la explicación más coherente que he encontrado para explicar el escenario actual. De lo contrario, debería enumerar desidias e inoperancias de una clase dirigente sin moral. Y no puedo hacerlo. La “moral” es para el contrato de Elisa Carrió. No quisiera se me denunciara probando un plagio con caja vacías aunque, sin duda, sólo en cajas vacías  en una parece estar la verdad.

Carentes hasta de conceptos, entiéndase que es complejo describir lo “actual” cuya definición no se relaciona con la actualidad sino que remite a las características de la  perpetuidad. Hay olor a “algo” perpetuo que adquiere -antes o después- fecha de vencimiento sin llegar a bonificar. Aunque en los “bonos” hay variedad… Si no le resultara un “par” puede elegir un “impar” y hasta tiene la opción del “cuasi impar”

PAR.  m. Mat. El entero que es exactamente divisible por dos.

IMPAR. m. Mat. El entero que no es exactamente divisible por dos

Par: que tiene igual. Impar: que no tiene igual. ¿”Cuasi Impar”…? Que tiene pero no tiene par. Pedir más es un descaro. ¿Más claridad? Veamos: 

CUASI (Del lat. quasi). 1. Adv. c. Poco menos de, aproximadamente. QUE. 1. expr. Tiene sentido modal. Casi que parece de ayer.  CASI CONTRATO. m. Der. Combinación antigua y simulada de los contratos de compañía, cesión o compraventa y seguro, que envolvía un préstamo y se celebraba para burlar las leyes sobre usura y tasa del interés.

 ¿Más claridad? ¡Es un descaro pedir más! El resto es el cuento que nos contaron el año pasado y el anterior, y el de antes y el otro… Y temo que el derecho de autor no sea considerado, hoy, un derecho humano…

 

ENERO 2003

ENERO 2004

 

ENERO 2005

 Más allá de los discursos, interpelaciones y gestiones, la duda existencial me lleva a preguntarme: - Y en el 2006, ¿también? 

“Pregunta Kublai a Marco: - Tú que exploras a tu alrededor y ves los signos, sabrás decirme hacia cuál de esos futuros nos impulsan los vientos.

- Para llegar a esos puertos  no sabría trazar la ruta en la carta ni fijar la fecha de arribo. A veces me basta una vista en escorzo que se abre justo en medio de un paisaje incongruente, unas luces que afloran en la niebla, el diálogo de dos transeúntes que se encuentran en plano trajín  para pensar que a partir de ahí juntaré pedazo por pedazo la ciudad perfecta, hecha de fragmentos mezclados  con el resto de instantes separados por intervalos, de señales que uno envía y no sabe quién las recibe. Si te digo que la ciudad a la cual tiende mi viaje es discontinua en el espacio y en el tiempo, a veces rala, a veces densa, no creas que haya que dejar de buscarla. Quizá mientras nosotros hablamos está asomando, esparcida dentro de los confines de tu imperio.      

El Gran Jan ya estaba hojeando en s atlas los mapas de las ciudades amenazadoras de las pesadillas y las maldiciones (…) Dice: -Todo es inútil si l último fondeadero no puede sino ser la ciudad infernal, y donde, allí en el fondo, en una espiral cada vez más cerrada, nos sorbe la corriente.

Y Polo: - El infierno de los vivos no es algo por venir. Hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: Buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.” 

 ITALO CALVINO (de “Las Ciudades Invisibles”)

 (*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Sociología del Poder (Oxford) Queda prohibida su reproducción total o parcial sin mención de la fuente.

 




 

 

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