EL DEFAULT CON LOS CATOLICOS

Marzo de 2005

Escribe Edgardo Arrivillaga

 

El gobierno, interpretando a su antojo las declaraciones del Vicario castrense Baseotto, ha provocado una crisis institucional con el Estado del Vaticano que afecta directamente a la gran mayoría católica que habita en este país.


No revela el mismo celo para censurar la deleznable obscenidad de la señora Bonafini quién condena desde un púlpito pagano -mágico e inexistente- a Juan Pablo II, cerebro y artífice de la derrota del comunismo en Europa y del consiguiente desmantelamiento del Imperio Soviético, un social fascismo imperialista fracasado y arrojado al genuino basurero de la historia.


Los dichos de “la raviolera Bonafini” -que vive un imaginario incestuoso con el emocionalmente amputado Sergio Schoklender-, no ha merecido un solo comentario crítico o autocrítico del Presidente transicional que se autodefine como hijo espiritual de la hiperglucímica raviolera, a pesar de que ésta alienta al parricida Schoklender en su trabajo como tesorero y recaudador de fondos para el parsimonioso terrorismo internacional que pronto veremos actuar en América Latina,sintetizando tanto la protesta social como el indigenismo y el narcotráfico y favoreciendo objetivamente los intereses de transnacionales que fingen combatir.


Si acudimos a la memoria completa, veremos que no se trata exactamente de dos pesos y dos medidas. En efecto, la generación de los 70 se exilió básicamente en dos lugares: los que fueron a Europa, vivieron en países estables y aprendieron la consensualidad entre conservadores de centro derecha con social demócratas de centro izquierda y los que se fueron a vivir a México se identificaron con los mitos indigenistas, ausentes en la Argentina y esencialmente con la eficaz herramienta del partido único para imponer una unilateral politica de poder - Kirschner, presidente amateur, está rodeado de estos últimos - Son los que recibían una simple tarjetita del Partido revolucionario en el país que concretó la primera revolución socialista del mundo, mucho antes que la soviética, y les facilitaba rápidamente trabajo, residencia, visa y hembras mexicanas a bajo precio. Esa tarjetita llevaba tres puntos que eran la vetusta contraseña de la masonería preconciliar y, si analizamos en profundidad la cosa, no es demasiado extraño que estos montoneros ya cercanos al geriátrico ideológico inspiren al Presidente, y en alguna medida acompañen, sus actos más irresponsables.


Es difícil pensar que el señor Olivieri, Subsecretario de Culto hasta ahora, ignore como funcionan los Vicariatos Castrenses Católicos en el mundo, así como que Carlos Custer, embajador argentino en el Vaticano, ignore la dura competencia con el marxismo que desarrolla la Compañía de Jesús en las zonas del tercer mundo, y que a veces, por simple ósmosis política parecen hasta hacerlos coincidir. No es casual tampoco que fuera el “Buenos Aires Heráld.” el medio de prensa que acompañó la maniobra gubernamental .Dejo de lado el ataque de Horacio Verbitsky a los carapintadas que han tomado los hábitos en una gesto de honesta renuncia el mundo terrenal – el espíritu de Gilles de Rais y de la Orden Mercedaria anda por allí – porque HIV es simplemente el nuevo Guillermo Patricio Kelly del progresismo kirchnerista.


Ante la próxima elección de un nuevo Papa, la Iglesia anglicana antiromana, por razones económicas y para nada teológicas, se verá enfrentada nuevamente a las pulsiones anglocatólicas que la unen al papado romano y al irredentismo anglicano que gira en torno a la Corona de Londres cada vez mas devaluada y con una percepción de escaso carisma frente a su propio pueblo. Pero atrás de estas fintas de un presidente como Kirschner, una especie de Idi Amin sudamericano, se esconden otros problemas y estos son el autoritarismo, la verticalidad social estalinista y el profundo desprecio hacia su oposición. Hoy pueblo católico que, luego, podría fácilmente hacerse extensivo a los protestantes y a los judíos según los humores presidenciales.


El Presidente no solo ha provocado un default religioso con la Iglesia sino que ha sobreapostado utilizando al inevitable Alberto Fernández, otro cavallista reciclado, para reinstalar el debate sobre el tema del aborto un tema demasiado complejo que no puede ser debatido en un estado de crispación con los catolicos. Pero tanto la doctora Argibay como Gines son masones de la vieja escuela, son masones del siglo XIX y en ese aspecto se parecen bastante a la olvidada profesora de francés Graciela Fernández Meijide, que alguna vez fue candidata a algo.


Es difícil pensar que esto se trate de una simple cortina de humo y probablemente, en los próximos días un clima envenenado invadirá el país aunque el gobierno se apresurara a lanzar gestos de distensión hacia el Vaticano y de endurecimiento hacia la Iglesia argentina, simultáneamente.
Tal vez por esto debemos acudir a la memoria completa y recordar que la revolución de 1955 encontró sustento social en los errores tácticos del peronismo que había surgido como el partido católico en 1943 y que la quema de las iglesias fue definitoria para la revolución antiperonista. Le dio genuina base social y un apoyo internacional inequívoco.


En su largo exilio madrileño-ya lo hemos dicho - Perón sostenía irónicamente, al analizar sus errores, que “…la carne de los curas es la mas indigesta…”


Probablemente para los católicos la carne de la Bonafini sea ahora la menos indigesta… Kirschner, su hijo espiritual, debería recordarlo.


Entre tanto es probable que la incipiente Confederación Argentina de Centro Derechas Autenticas, integrada por gente como López Murphy, Mauricio Macri , Omar Sobisch y el muy emboscado Scioli sepan sacar provecho del asunto.

 

 

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