¿SERA EL LIBANO TEATRO DE OPERACIONES
PARA LA AVANZADA CONTRA SIRIA

Marzo de 2005

Por: Maria Cristina Montenegro

Desde una perspectiva realista, en materia de relaciones internacionales, se sostiene que los estados luchan por el poder debido a que se sienten inseguros, en un ambiente anárquico donde nadie tiene el derecho a mandar ni la obligación a obedecer. Al menos en teoría, eso explica que cada estado tienda a lograr un adecuado grado de poder que impida a los otros pretender lo que le pertenece y, si la disuasión no alcanza, actuar en consecuencia. Esto es: “ el dilema de la seguridad” como resultado de la naturaleza anárquica del escenario internacional. Visto en sentido negativo, la falta de poder para mantener la seguridad llevaría a la desaparición del estado por la impotencia ante un oponente decidido.

Si bien es cierto que logrado un umbral de seguridad, que permita la supervivencia del estado ( objetivo primero del interés nacional), existen variados objetivos o valores a lograr. Sin entrar en el debate sobre la conceptualizaciòn del poder y sus atributos, interesante desvelo teórico desatado por Morgenthau, lo cierto es que un país que no posea un instrumento miliar, en condiciones para afrontar las amenazas reales o potenciales, difícilmente pueda mantener su autonomía nacional, supuesto de su supervivencia, y, de paso, amén de generar hacia su región inmediata una suerte de desequilibrio estratégico que retroalimente su propia situación de vulnerabilidad.

No es un dato menor que en el camino de los denominados “estados fallidos” la más dramática manifestación de su colapso es la falta de capacidad para defender, hacia adentro, la vida, los bienes y la propiedad de sus ciudadanos y, hacia fuera, la incapacidad para entrar, con los atributos necesarios de fuerza, en los negocios internacionales.

Más allá de la buenas intenciones del idealismo, la política internacional sigue siendo un proceso continuo de conflicto- cooperación. Ni hablar en un escenario donde los jugadores se han multiplicado y los “indeseables” han adquirido poder en base dinero y armas sofisticadas compradas, precisamente, con ese dinero proveniente del delito internacional. A esto hay que sumar las formas sutiles, especies de extensiones tentaculares, que penetran en todas las ramas de la burocracia estatal y de sectores de las elites nacionales corrompiendo voluntades.

Así las cosas, el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, de seis de sus guardaespaldas y cinco civiles en la ciudad de Beirut, puso en los titulares de los medios un nuevo foco de tensión en Medio Oriente.

Pero, entre las variadas consecuencias de lo que allí ocurre, no debiera pasarse por alto las raíces mismas del desbalance estratégico creado en la década del setenta en la región. El resultado de la “ seguridad tutelada” no puede tener otro resultado, si se mantiene en el tiempo, que las posibilidades reales de convertir a este territorio en un tembladeral hacia adentro y hacia fuera.

De la guerra civil a la “normalidad tutelada”

Los últimos acontecimientos del Líbano han puesto, en la mira de la comunidad internacional, la realidad de una nación cuya seguridad está garantizada por su vecino, en definitiva con un destino amarrado a la decisión de otro estado. Para colmo de males, luego del 11S el vecino forma parte de los llamados miembros del Eje del mal.

El pequeño territorio de unos 10.000 Km. cuadrados y con unos 3.6 millones de habitantes, ha sido y es una fuente más de conflictos en Medio Oriente. La guerra civil que enlutó al país entre 1975 y 1990, se originó en el enfrentamiento de unos treinta grupos armados enfrentados. Esto derivó en la fragmentación del país en varios territorios controlados por diferentes grupos: la Falange Cristiana, el grupo chii Amal, agrupación musulmana y drusos, entre los más importantes.

La Influencia Siria se inició en 1976, cuando el gobierno libanés pidió a Siria intervenir en el país para poner fin a la guerra civil que, un año antes, se había desatado entre milicias drusas y cristianas a las que luego se agregarían otras fuerzas políticas y milicias armadas, incluido las palestinas. Damasco envió a la convulsionada Líbano alrededor de 30.000 militares en misión de estabilizar la situación derivada de la guerra civil En realidad, sostienen varios analistas, el objetivo era servir de contrapeso a la penetración israelí. Motivo por el cual en ese caldero se cocinaron a lo largo del tiempo los conflictos regionales de Siria, Israel y la OLP.

En 1978, interviene Naciones Unidas con una resolución que conminaba a los israelíes a retirarse de esos territorios con el objeto de que el gobierno del Líbano pudiera restablecer la autoridad.

Dos años después, se produce el asesinato del presidente electo del país y la inestabilidad se expande hacia la región. Bashir Gemayel, de procedencia cristiana, pertenecía a Falanges Libanesas y fue elegido presidente del Líbano por el Parlamento el 23 de agosto y fue asesinado el 14 de septiembre debido a sus acciones para desalojar las bases operativas de milicias palestinas que alimentaban desde el territorio libanés la violencia árabe- israelí. Por ello en 1985, el gobierno de Israel envía tropas al sur del Líbano para establecer una “ zona de seguridad” y reclama el retiro de las tropas sirias.

En octubre de 1989 se intentó poner fin a los enfrentamientos mediante la redistribución del poder entre las diferentes grupos o comunidades. El Documento de Acuerdo Nacional o, más conocido, los Acuerdos de Taif,. firmado por los legisladores libaneses en Arabia Saudita, establecieron las bases necesarias para salir de la crisis. Los principales puntos fueron el cese de la violencia, la reforma política, el establecimiento de relaciones especiales entre Damasco y Beirut y un cronograma para la retirada de las tropas sirias (1). Es así como, en el marco de estos acuerdos, Siria adquirió un indiscutido tutelaje político sobre el Líbano.

La participación de Siria en la Guerra del Golfo, del lado de la coalición occidental, hizo pensar que podría convertirse en un control de las bases palestinas de Hezbollah y, por otro lado, el manejo de la masa de refugiados palestinos que llegan a ese territorio.

Amistades peligrosas en un escenario explosivo

Pese a las expectativas, el territorio libanés continuó siendo el campo de entrenamiento y de refugio del terrorismo palestino, no solo de Hezbollah sino de Hamas y la Jihad islámica y, se supone, aprovechan sus bases en esos territorios para penetrar en Irak alimentando la insurgencia en ese país. Esta situación puso a Siria en la mira de Estados Unidos con la consiguiente inscripción dentro de los países que forman parte del Eje del mal.

Aún Francia, antiguo amigo de Siria, decidió apoyar la propuesta norteamericana de solicitud de retiro de las tropas en el Lìbano presentando un borrador de resolución ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este solicitó la retirada de “ todas las tropas extranjeras” del territorio libanés (2). Aunque no menciona explícitamente a Siria se supone que de no acatarse la resolución esta sufrirá las sanciones correspondientes.

Pero, Siria intentó evitar su desalojo a partir de un recurso legal que permitiera la extensión del mandato del actual presidente Emile Lahhud(3) , defensor de la presencia siria, por un periodo más largo que el que el establecido por la carta constitucional. Su principal opositor fue el ex primer ministro Hariri quien tenía buenas relaciones con Damasco, incluidos negocios con altos funcionarios sirios.

Cuando el gobierno de Assad impulsó la reforma constitucional, Hariri rompió con Damasco y renunció al cargo de primer ministro. Para él estaba claro que lo que se intentaba era que Emile Lahoud continuara al frente de una presidencia que estaba en sintonía con la continuidad del tutelaje sobre El Líbano(4). Desde entonces fue un impulsor de la propuesta de Francia y Estados Unidos ante Naciones Unidas para el retiro de las tropas del país. Además, consiguió unir a la oposición, de cara a las elecciones de mayo, que impulsan una plataforma común antisiria. Aunque explícitamente no estaba vinculado a la plataforma se supone que el gobierno sirio lo tenía por su gestor

En respuesta al asesinato de Hariri, las presiones de Estados Unidos, Francia y las Naciones Unidas aumentaron en los últimos días. El Secretario General Kofi Annan investigará el caso del ex primer ministro y solicitó, con el voto unánime de sus 15 miembros, un informe urgente de las “ circunstancias, causas y consecuencias de este acto terrorista”.

El Consejo, se sostiene, está preocupado por el potencial desestabilizador (del atentado), y expresa su esperanza en que el pueblo libanés pueda salir unido de este terrible acontecimiento”. Sobre la posibilidad del envió de una fuerza multilateral es una posibilidad que no se descarta pero por el momento es algo “ que debemos considerar con mucho cuidado al igual que el Consejo de Seguridad” señaló el Secretario General Annan a los medios de comunicación.

Por ahora, Bashar Assad, presidente de Siria, hizo un movimiento de tropas reubicando unos 3.000 hombres acantonados en Beirut hacia la frontera siria. Quedan aún unos 12.000 hombres, en la capital lo que indicaría que los tiempos de las Naciones Unidas no es el tiempo de Assad y que la retirada dependerá de las consideraciones sirias. Aunque la presión norteamericana y la actitud de Francia puede poner a Assad en la opciòn de retirarse en los próximos meses.

Las consecuencias del tutelaje consentido
Hacia adentro del Líbano, la presencia siria plantea una división en la opinión pública. Dentro del complejo mosaico que compone la sociedad existen quienes se oponen a la continuidad de la tutela siria y quienes, por el contrario, aspiran a su mantenimiento. En esta posición se encuentra el mismísimo presidente libanés. Mucho de los partidarios de esta corriente desean la permanencia del ejército sirio por una cuestión concreta: si éstos se retiran quién detendrá a los israelíes cuando avancen contra las organizaciones terroristas con bases al sur?.

Este dilema de seguridad tiene su base en la prolongada tutela consentida por parte de la ciudadanía libanesa para mantener un endeble statu quo, asumiendo el riesgo de quedar atrapada en el conflicto Sirio- Israelí- Palestino en una suerte de ofrenda para quien les garantiza la paz entre facciones enfrentadas. Con el tiempo la opinión de la ciudadanía se dividió en dos. Aquellos que quieren la continuidad de la tutela siria y quienes desean restaurar la soberanía plena de su país

Por su parte, la comunidad internacional asumió durante años que la presencia Siria e Israel en el Lìbano era parte del delicado equilibrio en Medio Oriente. Israel se retiró en el 2002, luego de 22 años de ocupación. Para Siria las cosas han cambiado: hay un escenario diferente a partir de la guerra contra el terrorismo lanzada por Estados Unidos y ella está sindicada, nada menos, que como parte del Eje del Mal.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por Resolución 1559, de septiembre de 2004, instó a las fuerzas extranjeras a salir del territorio y respetar la soberanía del país. Las pretensiones de enmendar la Constitución para la continuidad del Presidente Emil Lahud, pro sirio, responde a una maniobra Siria para continuar su tutelaje.
Washington y París responsabilizaron a Siria de estar detrás de la decisión del gobierno de El Líbano de enmendar la Constitución, que permite a un Presidente permanecer en su cargo sólo seis años, sin posibilidad de renovar el mandato.


La reforma constitucional abría paso a un nuevo mandato del presidente pro sirio Emil Lahud, quien debía pasar a retiro. Rafic Hariri, a la sazón primer ministro de El Líbano, se opuso a ese cambio legal. Tras aprobarse la reelección del presidente, Hariri dimitió como primer ministro y, como diputado, se fue aproximando cada vez más al grupo que pedía el fin de la tutela de Damasco. (5)


El asesinato de Rafic Hariri (6), ex primer ministro opositor a la enmienda, desencadenó la reciente crisis que logró unir las voluntades de Estados Unidos y Francia, enfrentados en oportunidad de la intervención norteamericana en Irak.

Es evidente que Estados Unidos a dado muestras claras de sus intenciones cuando retiró abruptamente a su embajadora, Margaret Scobey, y Condoleza Rice, Secretaria de Estado, manifestó que la representación en Damasco quedará vacante “ por tiempo indeterminado”. Lo que implica que de no mediar un retiro militar sirio la cuestión del Líbano puede encenderse como un nuevo foco bélico en la región.

Ahora bien, los libaneses quedarán rehenes de los conflictos ajenos como lo han estado desde hace años hacia el sur. Es el costo de haber mantenido la tranquilidad y una relativa estabilidad a partir de una seguridad tutelada. Sólo dos preguntas:

a) Quién llenarà el vacío militar dejado tras la retirada Siria?
b) Será El Líbano parte del teatro de operaciones de una guerra posible contra Siria?.


Por ahora son sólo dos preguntas inquietantes y una reflexión final:
La defensa y la seguridad en manos de otro resulta una póliza peligrosa, su eficacia no depende del interés propio sino de los intereses y voluntades ajenas. En esta inteligencia el Líbano, hoy, es toda una lección.

Notas
(1) Siria nunca cumplió en su totalidad el Acuerdo de Taif. No sólo no retiró sus tropas sino que mantuvo su influencia a lo largo del tiempo con la anuencia de la comunidad internacional para mantener el statu quo.

(2) El novedoso documento, patrocinado por EEUU y Francia, fue adoptado como reacción al proceso constitucional que se estaba llevando a cabo en Beirut. Washington y París responsabilizaron a Siria de estar detrás de la decisión del gobierno de El Líbano de enmendar la Constitución, que permite a un Presidente permanecer en su cargo sólo seis años, sin posibilidad de renovar el mandato. Diario El Mundo

(3) Lahoud, un ex comandante del ejército, fue elegido presidente en octubre de 1998 con la bendición del fallecido presidente sirio Hafez al Assad, padre del actual presidente de Siria Bashar al Assad.

(4) La reforma constitucional abría paso a un nuevo mandato del presidente pro sirio Emil Lahud, quien debía pasar a retiro. Rafic Hariri, a la sazón primer ministro de El Líbano, se opuso a ese cambio legal. Tras aprobarse la reelección del presidente, Hariri dimitió como primer ministro y, como diputado, se fue aproximando cada vez más al grupo que pedía el fin de la tutela de Damasco. Diario El Mundo. España


 

 

         

                                         Fuente: diario El Mundo

                                           

                                   Fuente: Diario El Mundo       



 

 

Háganos llegar su opinión sobre este artículo

Si utiliza nuestro material, por favor cite la fuente 

© Copyright 2000-2005 Harrymagazine (www.harrymagazine.com)

Mantenimiento: C & E asociados (www.ceasociados.com)     

 Portada