CAMISAS PARDAS K

 

Abril de 2005

El origen de las fuerzas de choque del presidente tiene la dulzura amable del pisco, de la ancha alameda y de la juventud chilena que se pasea despaciosamente en torno a La Moneda. Estas fuerzas de choque de bajo perfil , se parecen al proyecto paramilitar y socialista de Delia, podrían convertirse en una eventual fuerza de tareas al servicio exclusivo de la Presidencia y los observadores se preguntan como jugaran en el caso de un fuerte enfrentamiento entre la derecha peronista y los sectores que apuntan nuevamente a un paradigma superado.Paradigma en el cual ni el propio K parece ya creer demasiado aunque mantiene vivo por inevitable calculo electoral enderezado hacia los sectores progresistas.
Ahora les contaremos los detalles de este huevo de la serpiente en ciernes.

Dicen que Rudy Ulloa es como un hermano para Kirchner. Comparte con los hijos del Mandatario, se le ve en la Casa Rosada y vive a escasos 50 metros del domicilio del Presidente argentino.
Nació en Puerto Natales y llegó a Argentina escapando de la pobreza. Partió como junior del actual mandatario -cuando éste era un desconocido abogado de la provincia de Santa Cruz- y se ganó su confianza dirigiendo los grupos de choque kirchneristas. Le dicen "El Hombre" y hoy entra sin golpear en el despacho presidencial. Esta es la historia de uno de los más polémicos y temidos asesores del señor K.
Desde Río Gallegos, José Vales

La Patagonia argentina fue desde fines del siglo XIX una tierra de promesas para decenas de miles de chilenos. Pero a pocos, muy pocos, les fue tan bien como a Rudy Fernando Ulloa Igor (44), convertido hoy en uno de los pocos hombres de confianza de Néstor Kirchner y en un importante empresario de medios de comunicación en la provincia de Santa Cruz.


Oriundo de Puerto Natales, Ulloa junto su madre y hermanos salieron de Chile escapando de la pobreza, a comienzos de los años 70. Cruzaron la cordillera y se afincaron en Río Gallegos, capital de la provincia, donde por entonces nadie, ni el más optimista de sus habitantes, soñaba con que algún día se convertiría en "la capital política" del país y que un chileno ascendería a los lugares privilegiados del poder.
Hoy, Rudy Ulloa forma parte del círculo más íntimo del desconfiado mandatario. Muchos en Argentina aseguran que "tiene más llegada en Kirchner que varios de los ministros". Desde la Patagonia viaja todas las semanas a Buenos Aires y es uno de los pocos que tienen entrada libre a la residencia presidencial de Olivos.


Todo un mérito para un hombre que, a principios de los 80, partió como junior del entonces joven abogado Kirchner. Su historia podría enmarcarse en "el sueño americano", pero para quienes lo conocen desde que llegó a Argentina, cuando era un humilde muchacho del barrio de El Carmen -donde las cementeras, y algunas plantas de productos subsidiarios del petróleo se mezclaban con los prostíbulos de mejor fama de la ciudad- no es más que una historia "patagónica" o "kirchnerista".


Rudy es "El Hombre"
Antes de escalar posiciones, Ulloa era conocido como "El Rengo" -sufre de cojera- o "El Chilote", como se denomina en la Patagonia argentina a los chilenos inmigrantes.


Hoy es "Rudy" a secas para sus amigos y "El Hombre" para los empresarios que necesitan concertar una entrevista con el presidente, para los vecinos que habitan los barrios periféricos y que necesitan pedir un subsidio o una vivienda y para los dueños de los medios de comunicación que buscan llevarse una tajada de la publicidad oficial que el gobierno maneja estratégicamente.

 

La infancia de Rudy -recién llegado de Chile- transcurrió en el barrio de El Carmen, donde su madre Omnia del Carmen Igor y sus hijos hacían lo imposible para sobrevivir. Ella como empleada doméstica, ellos como lustrabotas o vendedores de periódicos, entre otras labores de poca monta, mientras cursaban la escuela secundaria.


Sus amigos de la adolescencia lo recuerdan como un muchacho audaz, cuyo mayor anhelo en la vida "era ser el dueño de un prostíbulo". Pero a los 20 años tuvo un encuentro que le cambiaría la vida. Conoció en uno de los bares del centro a Néstor Kirchner, en ese entonces un joven abogado que trabajaba en el Ministerio de Acción Social y que atendía a algunos clientes particulares en el estudio que poseía en sociedad con Domingo Ortiz de Zárate. Jovial, algo gritón y capaz de defender a su alicaído Racing con énfasis, Kirchner lo contrató como junior en su estudio.
Con el tiempo Rudy tuvo la habilidad de convertirse en imprescindible para su jefe. De junior pasó a chofer -Kirchner no sabe manejar- y confidente. Desde ese tiempo y gracias a su patrón -recuerdan quienes lo conocen de joven-, Ulloa sufrió una metamorfosis en su hasta ese momento humilde sistema de vida. De hecho, en las tertulias de la confitería Caravelle, cambió la ginebra, que consumía en gran cantidad, por el whisky Criadores, y comenzó a preocuparse de la ropa y hasta del peinado.

 

Como un hermano
Fue Ulloa, después de Cristina Fernández de Kirchner, uno de los primeros en conocer las ambiciones políticas de su patrón. Por eso en 1981, cuando la dictadura vivía sus últimos días de gloria y el abogado -quien en poco tiempo supo cosechar una buena base económica- se decidió a ingresar en política, Ulloa estaba allí, como un "boy scout", siempre listo para poner ese pragmatismo -construido con fruición en la universidad de la calle- al servicio del proyecto.


Junto a su esposa Cristina, su hermana Alicia (hoy ministra), su cuñado Armando Mercado y el actual diputado Daniel Varizat, entre otros, Kirchner decidió fundar el Ateneo Juan Domingo Perón, una minúscula estructura dentro del justicialismo. Uno de esos "otros" -alejado hoy de la familia y del círculo kirchnerista- recuerda que "fue Rudy quien consiguió el local donde funcionaba el Ateneo. El era imprescindible para Lupo (como se le conoce en Santa Cruz a Kirchner). Era capaz de hacer desde el más mínimo trámite hasta ir a apretar a un deudor moroso, o desde golpear el bombo en los actos políticos hasta ablandar a palos a los empleados municipales".


Con cierta tendencia a la obesidad, Ulloa es un hombre de pocas palabras -no contestó a los llamados de Qué Pasa- y muchos recursos para ir adaptándose a los tiempos políticos. Principalmente de su jefe. "Para Lupo es como un hermano, aunque la Flaca (como conocen a la hoy primera dama) lo detesta", recuerda un ex aliado de la primera familia del país.


Las fuerzas de choque
A principios de los 80, Kirchner y su esposa tenían para mostrar en su currículo político sólo una corta militancia en la Juventud Peronista de La Plata, donde se habían conocido como estudiantes de Derecho. Por entonces, aún no atesoraban un discurso más cercano a la izquierda peronista y con cierta frecuencia elogiaban a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón, un patrimonio de la ortodoxia peronista.


En aquellos primeros años de militancia, Ulloa fue clave en la estructura política de Kirchner. Se encargó de reclutar militantes entre ese 40 por ciento de habitantes de la ciudad de origen chileno o descendientes de chilenos y de dirigir la comparsa en los actos políticos de su jefe. En 1983 el kirchnerismo compitió en las elecciones internas del Partido Justicialista. Se ubicó en el último puesto. Pero cuatro años más tarde, lograron obtener el voto en los barrios donde el radicalismo solía ganar con tranquilidad. Así el "Jefe" se convirtió en el intendente de Río Gallegos, por el Frente para la Victoria Justicialista, mientras "El Rengo", quien ya comenzaba a dejar de ser "El Rengo", oficiaba de secretario privado y chofer.


Fue la política de "shock", aplicada por Kirchner una vez en el municipio la que parece haber obligado a Ulloa a ejercer múltiples funciones. El intendente decidió congelar los salarios de los empleados municipales en virtud del ajuste de las cuentas públicas. Los municipales llamaron a la huelga y a una manifestación en el corralón municipal. Mientras la concentración transcurría por los cánones normales, Rudy tuvo la oportunidad de mostrarse por primera vez en toda su dimensión. "Al frente de cien muchachos de los barrios de El Carmen y Evita, armados con palos y dispuestos a todo, Rudy ingresó y terminó con el acto a las trompadas y garrotazos", recuerda el periodista Daniel Gatti.
Aquel fue el debut de las fuerzas de choque kirchneristas, comandadas por Rudy, quien desde entonces comanda la Unidad Básica "Los Muchachos" de donde surgieron muchos de los cuadros políticos que hoy ocupan funciones en el gabinete nacional y provincial.
 

 

Háganos llegar su opinión sobre este artículo

Si utiliza nuestro material, por favor cite la fuente 

© Copyright 2000-2005 Harrymagazine (www.harrymagazine.com)

Mantenimiento: C & E asociados (www.ceasociados.com)     

 Portada