CHINA INVIERTE 500 MILLONES DE DOLARES EN ECUADOR MIENTRAS A BIELSA SE LE ESCAPAN LAS MALVINAS EUROPEAS

 

Abril de 2005

Por: Emilio Cárdenas

 

La nota de Cardenas pone de relieve el realismo que hoy circunda las relaciones internacionales y el provincialismo de la Chancillería argentina manejada por un daguerrotipo del primer Centenario, cultor del latín y de la poesía en sus varias manifestaciones – el haiku no figura entre ellas y que naturalmente obvio leer la Constitución Europea permitiendo que centenares de argentinos con doble nacionalidad – en particular con el Reino de España – aceptaran la europeización indirecta de las Islas Malvinas en las recientes elecciones parciales españolas


Es inútil que Rafael Bielsa discurra entre aceptar una banca de diputado o seguir al frente de los asuntos argentinos en el mundo. Hay dudas legitimas que cuestionan en cual de los dos cargos puede ser mas nocivo el canciller de las solapas exageradamente anchas. Lo cierto es que es lo único que realmente comparte con gente como Saavedra Lamas o Ruiz Guiñazu. Pero en rigor a la objetividad debemos reconocer que los errores son ampliamente compartidos por la presidencia. En lugar de discurrir sobre fenomenología sartreana con gente como Feinman,autor de escritos imprudentes en donde realmente cuesta encontrar la imprudencia,esta claro que un ex gobernador patagónico debe conocer tres temas : pesca, petróleo y Malvinas.

Las solapas anchas pueden quedar simplemente para los Bielsa.

Pero analicemos lo que nos dice Cárdenas.


Mientras algunos conocidos personeros de lo que algunos llaman nuestra “patria patotera” siguen – en todas las latitudes – haciendo incansablemente estragos en la imagen y credibilidad argentina, China ha invertido ya – silenciosamente – unos 500 millones de dólares en un pequeño país de nuestra región, de apenas 13 millones de habitantes: Ecuador.

Esto no deja de ser algo curioso, porque se trata de un país cuya economía está (lo que es “políticamente incorrecto”) dolarizada y tiene una de las peores imágenes, al menos en materia de corrupción, de toda América Latina. Está apenas unos pasos adelante nuestro, según las encuestas, pero definitivamente algo peor. Un país convulsionado desde que, además, tiene la administración de justicia parcialmente paralizada por una reacción popular – particularmente en Quito – que pretende – de una buena vez por todas –  poder contar con una justicia independiente, después de casi un siglo de ininterrumpida intromisión política, en todos sus niveles.

La inversión china se ha canalizado a través de 15 diferentes proyectos que ya han sido materializados, y se concentran particularmente en tres áreas: energía, pesca y comunicaciones. Hay también alguna inversión interesante en el capítulo de la industria liviana (medidores de electricidad).

Los anuncios hablan de otros sesenta y cuatro proyectos que están ya “en marcha”.

Entre ellos, una posible fábrica de maquinaria agrícola, que seguiría los pasos a los tractores chinos que, importados, ya han hecho su aparición en el mercado ecuatoriano e inversiones en el poco desarrollado sector turístico ecuatoriano.

Uno de ellos supone crear en Guayaquil (ciudad que curiosamente es “melliza” de Shangai) una nueva “China Town”, repleta de restaurantes étnicos (a los que, como en el Perú, se los conoce como “chifas”), teatros y nuevos hoteles, cercada por su propia pequeña “muralla china”, que la separaría del resto de la siempre caliente ciudad del Pacífico.

El comercio bilateral está también creciendo. Ecuador aumenta relativamente sus tradicionales exportaciones de bananas, pescado, mariscos, flores, cobre, madera, cacao, frutas tropicales, aceites, leche, cueros y aluminio. Y compra productos chinos textiles y, sobre todo, productos electromecánicos y químicos.

Ecuador es el primer país de la región al que China le ha entregado ya semillas híbridas para mejorar su producción agropecuaria. En este caso se trata de semillas de arroz, que aumentan los rindes en un 110% y permiten conseguir hasta tres cosechas anuales, de buena calidad. Una muestra más de lo mucho, y bien, que China está avanzando en el capítulo de la biogenética, lo que le ha permitido avanzar significativamente en el sector de la producción agropecuaria. De hecho, cada año China aumenta su producción rural total: agrega a ella el equivalente a una nueva California. Tremendo, por cierto, como demostración de poder.

Como suele suceder, pese a todo, la balanza comercial bilateral de Ecuador es fuertemente deficitaria, desde que ese país compra a China por valor de unos 455 millones de dólares y le exporta apenas algo más que la décima parte, esto es por valor de unos 50 millones de dólares. La “apuesta” ecuatoriana parece ser la de tratar de equilibrar la balanza comercial mediante exportaciones de hidrocarburos, pero esto toma su tiempo.

Con China, Ecuador ha suscripto – como es habitual en todo el mundo – un tratado bilateral de “promoción y protección recíproca de inversiones”. Sí, no se equivoca, precisamente uno de esos que desagradan y enojan profundamente a algunos de nuestros funcionarios cuando llega el momento de tener que ajustarse a la palabra empeñada, esto es a lo pactado.

Una relación bilateral que ya está en marcha, que seguramente crecerá aceleradamente. Como casi todo lo que intenta China.

Emilio Cárdenas es ex Representante Permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas.
 

 

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