“SILENCIO HOSPITAL”

 

Abril de 2005

Por Gabriela Pousa


Posiblemente, esa mentada melancolía que dicen que se adueña de los domingos al caer la tarde no sea más que un mito. Sin embargo, es domingo. La noche está cerca y el mito empieza a apoderarse de mí de tal forma que me detengo ante el teclado pensando si debo o no subvertirme en las letras. ¿Qué pasa? Pasa que la realidad sin máscara se presenta en exceso demacrada. ¿Vale la pena dedicarle tiempo cuando es ella quién lo consume y lo arrebata sin consultarnos siquiera? ¿Acaso deseamos darle el usufructo de un bien qué, pese a transcurrir sin altibajos, hoy parece tan violento y más escaso?


En mi caso, y a esta altura de las circunstancias, debo admitir que no he sido quién eligió este oficio de argumentar los hechos. El viejo oficio me ha elegido a mí. Negarme a él, acarrea consecuencias que, puestas en la balanza, muestran a las claras ser deficitarias en el debe y el haber. Por eso, aun cuando la duda se mantiene inquietante custodiando las palabras que van dibujando la idea, elijo hacer caso omiso a ella. Me entrego. Consciente del riesgo pero también del costo que implica el renunciamiento, comienzo a intentar definir una Argentina distinta que, agazapada en la certeza de ser… (“los países no se suicidan”), se dejó en manos de la necedad y la malevolencia. ¿Cómo pretender, pues, que un revelado en tinta la presente como “el granero del mundo”, fuente de riqueza o tierra fértil donde sembrar sueños a cosechar luego en hechos, en lo fáctico, en escenarios donde vivirlos, protagonizarlos…? No. No lo pretendo. Debo confesar, sin embargo qué, a pesar de cuanto pueda leerse debajo de este “descargo”, de esta justificación que tal vez nada justifica, todavía sigo soñando. Nadie puede contra ello, ni la razón que alerta ni la verdad que -apenas levanto la vista de este teclado- me enfrenta sin anestesia.

Hecha la pertinente aclaración, redacto:
 

PANORAMA POLITICO SEMANAL, LUNES 18 DE ABRIL 2005


“SILENCIO HOSPITAL”
Hay dos escenarios posibles para describir la Argentina. O hay dos Argentina. Aquella donde prevalece lo político y la economía se erige protagonista y ese otro espacio donde, el país duele. Duele de veras. Es posible que renunciemos a analizar con mayor énfasis esta última perspectiva en tanto no es grata y, para afrontar los vaivenes de cada día es menester contar con cierta dosis de inconciencia. “El mundo es de los valientes” dicen. Y convengamos que, la valentía, no es un don que abunde en la Argentina.


Por un lado, precios y mercado. Y algo no cierra: las cuentas. Al menos hay una matemática distinta para los ciudadanos que, al sumar 2+2 sólo consiguen que el resultado sea cuatro. Para el gobierno la inflación es una “campaña”. Sólo aumentó el combustible en la Shell y en Esso y ya retrocedieron gracias a una nueva “teoría económica” – inédita hasta la fecha en todas las universidades y academias- denominada “Boicot”. Quiénes la instrumentan la definen como una “acción del pueblo” que se desiste a comprar a aquellos que aumentan los precios... ¿Habrá que asumir nuestra identidad de “boicoteros”? Todo es posible para quienes en el terrorismo han visto sólo un “joven idealismo”... Para el resto, la “medida” se trata de un parche más para un agujero que, no quieren que sea visto. Es decir, lo que el gobierno llama política económica es la implementación del cortoplacismo como sistema o régimen administrativo. En palabras más burdas, léase: barrer la basura debajo de la alfombra. No mucho más. De allí a suponer que la casa está limpia hay largo trecho. Ahora bien, ¿cuánto dura esa impresión de limpieza? Hete aquí el interrogante que desvela. Detenerse a ver quién tiene más fuerza, si Néstor Kirchner o Roberto Lavagna para definir la suerte de nuestras billeteras no parece una actitud seria. Sin embargo, por ahí pasa gran parte de la polémica que hoy destaca la puesta en escena. Qué la problemática de un país se limite a descifrar si se va o no el ministro de Economía, más que preocupación da pena. Mientras se gasta tinta en ello, la mitad de la población sigue en la miseria. (Evitemos el desglose de ésta con la “indigencia”. Al pobre no le preocupan las etiquetas) Se vaya o no Lavagna, la inflación hará lo suyo y no se trata de visiones apocalípticas o agoreras. Vivo en Argentina. No hay organismo internacional ni grupo foráneo, ni buitre con capital que patrocine estas letras. A juzgar por los hechos, nada puede darse por sentado. Cuando el incendio trata de apagarse con gasolina, el resultado es obvio más que mágico. Para que haya inflación, desde que el mundo es mundo y los fenicios desembarcaron, basta como ejemplo que se intervenga el mercado. Desde el Poder Ejecutivo, la decisión tomada ha sido la de tranzar con cierto sector del empresariado, controlar precios, dar rienda suelta a la marginalidad y al desorden social otorgando impunidad manifiesta a piqueteros y grupos insurrectos para que cercenen la libertad de acción, de decisión, en síntesis, la libertad de empresa; hacer que el Banco Central siga emitiendo moneda o que, compulsivamente, aumenten salarios por decreto y con urgencia. Con estos pasos, la inflación no llega, ya ha llegado.

Asimismo, la otra disputa resumida en el “vivir con o sin el FMI”, posee características similares a las arriba expuestas. Es decir, no aporta un ápice a los ciudadanos. Para tratar de explicar por qué, ello no modifica sustancialmente al país busquemos parámetros que permitan demostrar que no es Kirchner, un militante de la izquierda (al menos de la de veras) cegado al cierre de fronteras y a la creencia de que, en el siglo XXI, puede subsistirse sin importar lo que pase afuera.


Más allá de actitudes que pueden confundir y hacer creer que, el jefe de Estado se dirige por esa senda, atendamos las raíces que sustentan al santacruceño. La expatriación de los fondos de su provincia no es precisamente la conducta de un líder izquierdista. Tampoco lo es la organización feudal que instaurara en Santa Cruz. Delata su modo, la última gira. Si Kirchner buscara “ideales” aislacionistas no habría desembarcado en el viejo continente para buscar –disimuladamente o no – que alguien traiga un peso a estas tierras. Kirchner no es príncipe, es mendigo aunque se vista con ropas de la realeza.


El primer mandatario salió a buscar respaldo cuando notó que -en lo sucesivo- le será imposible ocultar que las aguas llegan al cuello. Al cuello de la sociedad argentina... Si parte de esta, quiere entretenerse en la orilla con castillos de arena, es otro tema. A su vez, hasta los “idealistas” de los 70 que se ensuciaron con sangre y enlutaron la bandera, desconocen las “hazañas” de Kirchner en esa época. ¿Dónde estaba el Presidente? Una de las tantas respuestas que escasean (se sabe aunque no se diga, dónde estaba en los 90.)


Para analizar qué medida se tomará, recuérdese el entramado de la primera negociación que se libró en la era kirchnerista con el Fondo Monetario.


Atendamos, un par de crónicas de esa película:

Miércoles 3 de Marzo de 2004
Nueva embestida de Kirchner contra el FMI
El presidente Néstor Kirchner prometió seguir defendiendo los intereses de la Argentina, pero "no con actitudes patoteriles o cerradas" que adoptaron quienes "se pasaron entregando" al país.


De esta manera, el Presidente avanzó una vez más en su disputa con los organismos internacionales, y destacó que "siempre miran con la nuca el sufrimiento del pueblo argentino". En un intercambio con el público que asistió al acto, Kirchner les sugirió: "Si ven que me hacen trampa; avísenme que este presidente va a desarmar la trampa con ustedes". Además, advirtió: "Cada vez que metan la mano donde no la tiene que meter, la Justicia va a caer para terminar con los corruptos".
El canciller Rafael Bielsa reveló hoy que el Gobierno está haciendo "un enorme trabajo diplomático" para lograr que los directores del Fondo aprueben la segunda revisión del acuerdo.


En tanto, el directorio del FMI escuchó un pormenorizado informe de situación de boca de los integrantes de la misión que visitó el país la semana pasada, y continuará evaluando si aprueba la segunda revisión antes del vencimiento de 3100 millones de dólares que deberá afrontar Argentina el martes próximo. El jefe diplomático agregó que la situación "nos obliga a redoblar los esfuerzos", porque "el año va a ser complejo y con grandes presiones hasta octubre, cuando recién vamos a tener algún horizonte aliviado".


Otro de los funcionarios que reiteraron la postura oficial fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien indicó que "Argentina tiene vocación de cumplir, y espera que previamente el Fondo Monetario le reconozca que ha cumplido sus compromisos". Así, Fernández aludió a la aprobación de la segunda revisión suscripto en septiembre, que el presidente puso como condición para efectuar el desembolso del martes próximo.
Fuente: DYN y TELAM

Martes 9 de marzo de 2004
Reducen diferencias con el FMI
En medio de una marcada tensión, el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) retomaron las negociaciones y lograron superar las diferencias en dos de los cuatro puntos que estaban en conflicto. Así lo informó a LA NACION el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.


Según el funcionario, un paper del FMI llegado ayer, en contestación a la contrapropuesta que el ministro Roberto Lavagna había enviado el viernes a Washington, contiene sólo dos exigencias sobre las cuatro originales: que la oferta a los acreedores de bonos en default tenga una aceptabilidad del 80% (para la Argentina alcanza con un 66%) y que los bancos que intervendrán en el canje de la deuda no puedan retirarse hasta el final de la operación (el Gobierno rechaza este reclamo. La respuesta al documento del FMI fue enviada anoche, después de ser redactada por Kirchner, Fernández y Lavagna en una reunión de más de dos horas en la quinta de Olivos. El Gobierno espera hoy una respuesta del Fondo que será decisiva, ya que esta tarde vence el pago de los 3150 millones de dólares que debe la Argentina al organismo. Ante la incertidumbre, el Gobierno dispuso ayer a la mañana bloquear la cuenta que el país tiene en Washington, para prevenir un eventual intento de retiro de fondos por parte del FMI.


"Seguimos negociando, y que se haya bloqueado la cuenta no significa que no vayamos a pagar. Es una negociación dura. Ante la situación, debemos mantener un cauto silencio", dijo anoche Fernández. Como es habitual, el FMI no ha dado ninguna información sobre el curso de las negociaciones. "Está todo claro. Está todo dicho", expresó ayer Kirchner. Si el Presidente decidiera no pagar al FMI, la Argentina entrará hoy en default, aunque técnicamente esto sólo ocurrirá después de tres meses, según lo establece el estatuto del FMI. El Gobierno está buscando ahora una salida intermedia, aunque el jefe de Gabinete aseguró anoche a LA NACION que el Presidente mantiene su posición y no va a retroceder.
Técnicamente, la Argentina ya estuvo en default con el FMI el martes 9 de septiembre último cuando se negociaba un acuerdo y Kirchner decidió no pagar un vencimiento de 2900 millones de dólares, valor menor que el que debe pagar hoy. En ese momento, el Presidente también fijó los límites de la negociación y sólo hizo el pago tardío cuando cerró el acuerdo con el organismo. Mientras tanto, sigue agitando el fantasma del "plan B", que ordenó profundizar ante la posibilidad de que hoy no se le pague al FMI.
Fuente: Diario LA NACIÓN

De ese modo, es dable esperar un tira y afloje hasta último momento. No asombran -o no deberían asombrar- las vulgaridades verbales del Presidente y, los antecedentes del mismo hacen suponer que no habrá nuevo y radical default. Con el viejo aún vigente tenemos suficiente.
Allí muere de un modo u otro, la primera Argentina. Esa donde también, la interna peronista es vendida como una guerra. Mientras dure el rodaje se batirán a duelo, después, una vez apagadas las cámaras, todo será calma. ¿En qué nos cambia la vida el “sí” o el “no” de Cristina? La película es repetida. Abstenerse a opinar parece más coherente.

Pero hay otra Argentina...

Esa Argentina en terapia intensiva o quizá, mantenida artificialmente con vida. Esa dónde, sin anestesia, operan inexpertos al pueblo. Dónde la indigestión se debió a un empacho voluntario y no a la putrefacción que nos vende como almuerzo o cena, una televisión con contenidos que escapan a cualquier adjetivación. Dónde anoréxicos de ética, caemos en la bulimia dándonos atracones de dirigencia que luego expulsamos asqueados. Es alto el precio de tanta dolencia. No sirve creer ser el propio remedio. Hay automedicación en demasía. ¿Enfermos de qué? Enfermos de falso argentinismo, de indiferencia, de desidia, de falta de grandeza para confesar que no era necesario que Axel Blumberg muriera para salir a reclamar lo que es -o debiera ser- nuestro: la seguridad, el respeto. Pero claro, ¿acaso nos respetamos a nosotros mismos? El círculo se cierra y somos los presos de Coronda fagocitándonos sin intermediarios…
Hay otra Argentina donde los familiares de la tragedia de Cromagnon protestan cortando calles y avenidas hasta llegar a la quinta presidencial pero el Presidente esta en Alemania y los únicos perjudicados son los vecinos, los demás ciudadanos... Un territorio donde se rasgan vestiduras por los desparecidos. Desaparecidos que, en todo caso, hoy son vendidos por sus propios pares para obtener privilegios o hacerse de subsidios... ¡Lindos “amigos” capaces de devaluarlos! Pero nadie habla de los desaparecidos de la “democracia” (valga el encomillado) que aumentan sin explicación, sin que hallen espacio en el mercado. No hay subsidios para ellos. No hay museos ni recuerdos. Las estadísticas muestran números parecidos a los del peso de la droga decomisada los otros días: capaces de reducirse hasta el extremo sin que expliquen, qué pasó con el resto. Para estos avatares “democráticos”, la amnesia es el tratamiento indicado por el gobierno. Al pueblo dadle remedios que son placebos o genéricos…


Esa otra Argentina dónde, según declara el Ministro de Educación, Daniel Filmus, “la educación dará un vuelco”. Lástima que no advirtiera, que volcamos hace ya tiempo. Dónde, los funcionarios, se van en palabras sin hacer nada frente a la actitud vil de los sindicatos que van al paro dejando a la infancia sin resguardo... El Ministro del Interior decía la otra noche qué, a los trabajadores del Hospital de Niños había que “respetarlos”. “El paro es un derecho”- sostuvo. ¿La salud? La salud es un lujo en esa otra Argentina donde, poco o nada importa la interna peronista, los reclamos al Fondo, los bonistas o los caprichos de Cristina...


Esa otra Argentina dónde los funcionarios no funcionan pero siguen en sus cargos. Dónde se reduce el número de cartoneros... Y es que muchos desistieron. Ya son sólo pordioseros que no buscan siquiera, en bolsas de residuos, algo que canjear por un colchón al puntero político para evitar que el asfalto resulte tan duro, tan frío.


Esa otra Argentina donde, la vida no vale nada. Donde, asesinatos y homicidios son costumbre o noticias harto repetidas. ¿Quiénes van presos? ¿Se ha hecho alguna vez un estudio que defina cómo está compuesta la población carcelaria? Dice La Nación que “El 61% de los presos no tienen condena”. Claro, los condenados están afuera... León Arslanian sostiene mientras que el peligro pasó. Pregunto: ¿El único secuestrador era el “hígado” Muño? Pareciera… Delincuente que resultó tener más parientes que los García de la guía. Familia numerosa abarca desde el hígado hasta el más insignificante de los órganos por si hubiera que tapar asesinados sin asesinos de veras.


Pero esa es la otra Argentina... Y esa no es urgente o no tiene prensa ni analistas, no vende... Allá puede una criatura con un tumor, esperar otro turno como si fuese cliente de un hotel alojamiento. Y es que el personal del nosocomio tiene derechos...

Pregunta: ¿Se necesita analizar el panorama nacional de la primera Argentina todavía más? ¿Tan relevante es el acuerdo con el Fondo? ¿Tan distinta es, por ejemplo, la Argentina de Rodríguez Saa y su aplaudido default a la del Blindaje o el Mega-Canje? ¿Qué cambió? ¿Los caprichos de Cristina, los insultos del Presidente, la transversalidad, los piquetes? ¿Tiene sentido enredarse en esos temas?

“Silencio Hospital” Y retumban los bombos y las batucadas porque son derechos del trabajador... Mientras, los chiquitos enfermos esperan a Godot... ¿Hasta cuándo? Hasta que, de pronto, una conciliación obligatoria, un acuerdo entre sindicalistas y funcionarios que apuestan al mejor postor, acallan el horror. Se silencian tambores y se aprueban los reclamos qué, lejos del dolor, para el gobierno son meros datos que “se estudian” en despachos...


Entonces pregunto sí, en esa gente que demoró intervenciones quirúrgicas y postergó la dignidad y el honor, dejaremos nuestros hijos, cuando sufran, cuando algo duela...

“Silencio Hospital”. Ahí está el error. En esa otra Argentina se modificó el letrero. Allí ya se lee: “Silencio Cementerio”

- ¿Cuánto tiempo puede permanecer un hombre muerto sin descomponerse su cuerpo?-, pregunta Hamlet.
- Depende del tiempo que estuvo muerto antes de ser un cadáver - responde el sepulturero.

                              Shakespeare
 

 

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