EN HOMENAJE AL PAPA VIAJERO

"la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas" (Dignitatis humanae, 1)
 

EL PAPA JUAN PABLO II Y EL AREÓPAGO PLANETARIO

 

Abril de 2005

Por Maria Cristina Montenegro


Entre las múltiples inquietudes que desvelaban a Juan Pablo II estaban los referidos a la problemática de los medios de comunicación. Recordar sus reflexiones sobre la. “sociedad mediada” de nuestro tiempo y la responsabilidad de quienes tienen en sus manos los medios de comunicación es una interesante veta para incursionar cuando hace unas horas nos ha dejado el Papa peregrino.


Cuando los Padres del Concilio estaban dirigiendo su mirada hacia el futuro e intentaban discernir el contexto en el que la Iglesia estaría llamada a llevar a cabo su misión, pudieron ver claramente que el progreso y la tecnología ya estaban "transformando la faz de la tierra" e incluso que ya se estaba llegando a la conquista del espacio. Reconocieron, especialmente, que los desarrollos de la tecnología de las comunicaciones con toda probabilidad iban a provocar reacciones en cadena de consecuencias imprevisibles.


Lejos de insinuar que la Iglesia tendría que quedarse al margen o intentar aislarse de la riada de esos acontecimientos, los Padres del Concilio vieron que la Iglesia tenía que estar dentro del mismo progreso humano, compartiendo las experiencias de la humanidad e intentando entenderlas e interpretarlas a la luz de la fe. Era a los fieles de Dios a quienes correspondía hacer un uso creativo de los descubrimientos y nuevas tecnologías en beneficio de la humanidad y en cumplimiento del plan de Dios sobre el mundo.
(1)


Entrando al nuevo Siglo, el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones forman parte de una cultura inacabada cuyas consecuencias todavía no alcanzan a comprenderse cabalmente y cuyas potencialidades sólo están explotadas parcialmente.


Sobre esas bases es posible pensar en un diálogo real entre pueblos muy alejados los uno de los otros, la divulgación a escala mundial de ideas, conocimiento y aspiraciones. Todo ello desafía al espíritu humano a apostar a la comprensión, el conocimiento mutuo y la solidaridad.


Con la llegada de las telecomunicaciones informáticas y de los sistemas de participación informática, a la Iglesia se le ofrecen nuevos medios para llevar a cabo su misión. Métodos para facilitar la comunicación y el diálogo entre sus propios miembros pueden fortalecer los vínculos de unidad entre los mismos. El acceso inmediato a la información le da a la Iglesia la posibilidad de ahondar en su diálogo con el mundo contemporáneo. En el marco de la nueva "cultura informática", la Iglesia tiene más facilidades para informar al mundo acerca de sus creencias y explicar los motivos de sus posturas sobre cualquier problema o acontecimiento concretos. También puede escuchar con más claridad la voz de la opinión pública y estar en el centro de una discusión continua con el mundo, comprometiéndose así a sí misma más inmediatamente en la búsqueda común por resolver los problemas más urgentes de la humanidad. (2)


Decía, en las preparatorias del Jubileo del Año 2000, “ Animados por el Espíritu, comuniquemos la esperanza”. Esperanza vinculada, desde la perspectiva cristiana, a la salvación “ un ancla para el alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allá donde Jesús entró por nosotros como precursor(3)


Esta vinculación esperanzada del hombre con su Dios implica, necesariamente, la vinculación del hombre con su prójimo por lo que la Redención es, en definitiva, una doble reconciliación. Es por ello importante reconocer y renovar la esperanza en los signos del mundo que nos rodea. El Pontífice refería, como signos de esperanza, a aquellos surgidos del progreso científico toda vez que pudieran ayudar a mejorar las condiciones de la vida humana, el medio ambiente, la paz y la justicia, la y solidaridad entre los pueblos. Propuso infatigablemente el diálogo interreligioso y con las diversas culturas contemporáneas.
En ese marco, proponía comunicadores preparados para comunicar la esperanza con la fuerza de la verdad.


No debemos olvidar que la comunicación a través de los Medios no es un ejercicio práctico dirigido sólo a motivar, persuadir o vender. Todavía menos, un vehículo para la ideología. Los Medios pueden a veces reducir a los seres humanos a simples unidades de consumo, o a grupos rivales de interés, o a manipulados espectadores, lectores y oyentes considerados números de los que se obtiene un rendimiento, sea en ventas o en apoyo político. Y todo ello destruye la comunidad. La tarea de la comunicación es aunar a las personas y enriquecer sus vidas, no aislarlas ni explotarlas. Los medios de comunicación social, usados correctamente, pueden ayudar a crear y apoyar comunidades humanas basadas en la justicia y la caridad; en la medida en que hagan esto, serán signos de esperanza.


Señalaba que los medios de comunicación social eran el nuevo “ Areópago” planetario contemporáneo. Si se desarrolla dentro de las normas éticas, se constituye en un foro que posibilita el intercambio de información veraz, sanos valores, ideas constructivas. En pocas palabras: la comunicación se torna comunidad en el marco de una concepción dialògica solidaria. En este punto la Iglesia, sostenía Juan Pablo II, tiene un desafío: el uso de las comunicaciones no sólo para la difusión evangélica sino la integración del Evangelio en la “ nueva cultura” creada por las modernas comunicaciones, con "nuevos lenguajes, nuevas técnicas y nueva psicología". (4)


Sabido es que el uso de los medios de comunicación puede producir efectos positivos o negativos puesto que en los medios cabe de todo pero, también es sabido, que no son fuerzas ciegas de la naturaleza a las que el hombre no puede controlar.


Porque aun cuando los actos de comunicación tienen a menudo consecuencias no pretendidas, la gente elige usar los medios de comunicación con fines buenos o malos, de un modo bueno o malo.
Estas opciones, importantes para el aspecto ético, no sólo las realizan quienes reciben el mensaje --espectadores, oyentes y lectores--, sino especialmente quienes controlan los medios de comunicación social y determinan sus estructuras, sus políticas y sus contenidos. Incluyen a funcionarios públicos y ejecutivos de empresas, miembros de consejos de administración, propietarios, editores y gerentes de emisoras, directores, jefes de redacción, productores, escritores, corresponsales y otras personas. Para ellos, la cuestión ética es particularmente importante: los medios de comunicación social ¿se usan para el bien o para el mal?
(5)


La nueva realidad de los medios y sus consecuencias en la vida contemporánea requiere una formación no sólo en las técnicas y las prácticas profesionales sino, y fundamentalmente, en el aspecto moral y ético que refuerce los valores y normas de la persona como responsable de la delicada misión de formar e informar a través de esta profesión. Todo esto implica formación en cultura humana, en la filosofía, la historia y las ciencias sociales y estéticas. Pero primero que nada, deben recibir una formación de la vida interior, la vida del espíritu.

Los medios de comunicación están llamados a servir a la persona humana ayudando a conformar comunidades donde los hombres cultiven el sentido de la responsabilidad mutua, valorar la libertad personal y desarrollar la capacidad de diálogo. El poder de los medios, según Juan Pablo II, podría promover la felicidad del hombre en sus diversas dimensiones: económicas, políticas, culturales, educativos y religiosos.

Económicas: dado que el mercado no es una norma de moralidad o fuente de valores morales, se puede abusar de la economía del mercado. Pero los medios de comunicación pueden desempeñar un papel indispensable en el mercado al servicio de las personas: estimular el progreso económico, el empleo y la prosperidad, promover la calidad de los bienes y servicios.


... los complejos sistemas económicos nacionales e internacionales actuales no podrían funcionar sin los medios de comunicación. Si se prescindiera de ellos se derrumbarían las estructuras económicas fundamentales, con gran perjuicio para numerosas personas y para la sociedad. (6)


Políticas: los medios de comunicación benefician a la sociedad facilitando la participación informada de los ciudadanos en los procesos políticos. Unen a las personas en la búsqueda de propósitos y de objetivos comunes.

Son importantes instrumentos de responsabilidad, llamando la atención sobre la incompetencia, la corrupción y los abusos de confianza, a la vez que ponen de relieve los casos de competencia, espíritu cívico y cumplimiento del deber. (7)


Culturales: los medios de comunicación permiten el acceso a todas las manifestaciones del arte, promueven el desarrollo humano del conocimiento, la sabiduría y la belleza, de la información útil que reúne a la familia. Eleva el espíritu de las personas enfermas, solas, ancianas.


Los medios de comunicación también hacen posible que los grupos étnicos se estimen y celebren sus tradiciones culturales, compartiéndolas con los demás y transmitiéndolas a las nuevas generaciones. En particular introducen a los niños y a los jóvenes en su patrimonio cultural. Los comunicadores, como los artistas, sirven al bien común preservando y enriqueciendo el patrimonio cultural de las naciones y los pueblos (8)


Educativos: Los medios de comunicación son instrumentos valiosos para los distintos ámbitos de la educación desde la escuela a los lugares de trabajo. Muchas personas tienen acceso a la educación a través de los medios.


Los medios de comunicación son instrumentos educativos normales en muchas aulas. Y, más allá de las paredes del aula, los medios de comunicación, incluida Internet, superan las barreras de la distancia y el aislamiento, ofreciendo la oportunidad de aprender a pobladores de áreas remotas, a los religiosos en conventos, a las personas obligadas a permanecer en su hogar, a los detenidos, y a muchos otros. (9)


Religiosos: las noticias y la información de ideas, acontecimientos personalidades sirven como vehículos de evangelización. Proporcionan inspiración, aliento y oportunidades de participación en funciones litúrgicas a personas impedidas. Contribuyen al enriquecimiento espiritual de las personas.


Este tipo de comunicación busca el bienestar y la realización de los miembros de la comunidad dentro del respeto al bien común de todos. Pero para discernir este bien común se requieren la consulta y el diálogo. Por esta razón, es imprescindible que las partes implicadas en la comunicación social se comprometan en dicho diálogo y acepten la verdad sobre lo que es bueno. De este modo los medios de comunicación pueden cumplir su deber de « atestiguar la verdad sobre la vida, sobre la dignidad humana, sobre el verdadero sentido de nuestra libertad y mutua interdependencia » (10)


Esta nueva cultura, basada en el desarrollo del patrón tecnológico de las comunicaciones, ha devenido en una cultura informática donde los jóvenes se adaptan rápidamente porque ellos han crecido juntamente con aquél y con su lenguaje. A ellos les corresponderá utilizar los medios como instrumentos de dialogo entre los pueblos en un planeta cada vez más pequeño y para promover las libertades que son esenciales para una vida humana plena.


Sea cual sea nuestra edad, tenemos que afrontar el desafío de los descubrimientos y nuevas tecnologías, aplicándoles una visión moral basada en nuestra fe, en nuestro respeto a la persona humana y en nuestro empeño por transformar el mundo según el plan de Dios. (11)

CONCLUSIÓN

La importancia que han adquirido los medios de comunicación en la cultura contemporánea, las consecuencias que generan en las personas y las comunidades y la delicada misión que deben cumplir los comunicadores, no ha sido tema menor en las preocupación del Pontífice de Roma. La ética es la piedra angular del desafío en su perspectiva social: solidaridad, subsidiariedad, justicia, equidad y responsabilidad están implicadas en el pensamiento de Juan Pablo II.

Considerada la comunicación social como recurso público y por lo tanto como funciones con responsabilidad pública exige ser veraz en tanto la verdad es esencial a la libertad individual y la comunión auténtica entre las personas. Por lo que el problema ético es cómo armonizar el beneficio con el interés público en el marco del bien común ya que la persona humana y la comunidad humana son el fin y la razón de uso de los medios de comunicación.

Cada uno debe tener la oportunidad de crecer y florecer con respecto a la amplia gama de los bienes físicos, intelectuales, afectivos, morales y espirituales. Las personas tienen una dignidad y una importancia irreducibles, y jamás pueden ser sacrificadas en aras de intereses colectivos.


... el bien de las personas no puede realizarse independientemente del bien común de las comunidades a las que pertenecen. Este bien común debería entenderse de modo íntegro, como la suma total de nobles propósitos compartidos en cuya búsqueda se comprometen todos los miembros de la comunidad, y para cuyo servicio existe la misma comunidad.


Así, mientras la comunicación social se ocupa --y es natural-- de las necesidades e intereses de grupos particulares, no debería hacerlo de manera que enfrente a un grupo contra otro: por ejemplo, en nombre de la lucha de clases, del nacionalismo exagerado, de la supremacía racial, de la limpieza étnica u otros temas similares. La virtud de la solidaridad, que es « la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común », debería gobernar todas las áreas de la vida social, económica, política, cultural y religiosa.
(12)


Reflexionar sobre los medios, a la luz de las enseñanzas de Juan Pablo, permitirá darles su lugar de instrumento al servicio de la persona y de las comunidades, evitando caer en el espejismo contemporáneo donde el hombre se vuelve esclavo de la técnica y sus instrumentos, en una suerte de Frankestein post moderno.


La salvaguardia de la dignidad humana estará en el reconociendo que las comunicaciones son instrumentos al servicio de la verdad, la libertad y el perfeccionamiento espiritual y material del hombre, jamás medios que esclavicen a las personas, destruyan su dignidad y encadenen sus libertades. En esta inteligencia, las enseñanzas del Papa viajero, cuya Alma peregrina acaba de iniciar su viaje final, nos imponen un desafío y una misión a quienes estamos en el ámbito de las comunicaciones sociales.

 

(1) Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXIV Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, 27 de mayo de 1990

(2) Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXIV Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, 27 de mayo de 1990
(3) Carta a los Hebreos 6,19-20

(4) Redemptoris Missio
(5) Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Jubileo de los Periodistas. Ciudad del Vaticano, 4 de Junio del 2000
 (6) (7) (8) (9) La comunicación social al servicio de la persona humana. (10) Ética en las Comunicaciones Sociales
 Juan Pablo II, Mensaje para la XXXIII Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 1999
(11) Vaticano, 24 de enero de 1990.
(12) La comunicación social al servicio de la persona humana. Ética en las Comunicaciones Sociales

 

 

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