COMO A DE LA RUA: LA CORRUPCIÓN ENRARECE EL CLIMA GUBERNAMENTAL

Mayo 2005

TEMA DE CAMPAÑA
El gobierno de Néstor Kirchner advirtió que los últimos episodios judiciales, como la excarcelación de María Julia Alsogaray y la denuncia surgida la semana pasada sobre pedidos de sobornos por parte de funcionarios kirchneristas, podría terminar por instalar a la corrupción como tema central de la campaña electoral en la carrera hacia los comicios del 23 de octubre.


Las expresiones públicas de los ministros más importantes, y del propio Kirchner, en las últimas horas, buscaron entonces poner las sospechas lo más lejos posible de la Casa Rosada. "La corrupción se instalará como tema central de la campaña electoral y eso nunca es bueno para el Gobierno", analizó un hombre muy cercano al despacho presidencial. "Habrá denuncias, de aquí hasta que terminen las elecciones. Luego se irán desdibujando", aventuró.


Se referían, en rigor, al temor de que la oposición se monte sobre los últimos escándalos, que afectan al Gobierno, a veces de manera directa y a veces indirecta. Esa es la preocupación central de Kirchner. Por eso, tanto él como Alberto Fernández y Cristina Kirchner salieron a curar en salud al Gobierno. Todos dijeron lo mismo: María Julia fue liberada porque "alguien" tuvo miedo de que siga hablando. La excarcelación, agregan, instala la "sensación de impunidad".


Lo cierto es que, como habíamos anticipado la semana última desde este panorama, la misma Casa Rosada había entrado en una fuerte preocupación y alarma, con lo cual buscó apagar de algún modo la controversia judicial de los sobresueldos. Originalmente, sin embargo, el Gobierno agitó el escándalo, mientras éste afectaba sólo al menemismo. Pero quedó entrampado en un laberinto: el escándalo se volvió un bumeran porque tendió un manto de sospecha sobre funcionarios del actual gobierno o aliados de Kirchner que actuaron en los primeros planos del poder durante el menemismo: Alberto Fernández, Alberto Iribarne, Martín Redrado, Felipe Solá y Eduardo Luis Duhalde.


El mismo Roberto Martínez Medina, ex funcionario de Raúl Granillo Ocampo y denunciante de los sobresueldos, actúa para el gobierno de Kirchner, se mueve muy cerca de la SIDE, y tiene excelente trato con Alberto Fernández, según se comenta en los círculos más empinados del PJ. Tiene muchos amigos en el Gobierno y milita en el PJ como locutor en varios actos kirchneristas También tiene vinculaciones con la orquesta parisina, tema sobre el cual volveremos.


Fue invitado a varios programas televisivos conducidos por periodistas amigos del Gobierno, pero hace dos semanas que ya no aparece en los medios tal como le gustaba hacer. Incluso, algunos funcionarios políticos del gobierno de Kirchner no descartan que la presión social sea tan intensa que algún juez se vea obligado a devolver a prisión a Maria Julia Alsongaray. El gobierno teme ahora pagar un fuerte costo político porque la sensación de impunidad que ganó la calle alcanza ahora a la Casa Rosada, un fenómeno nuevo, que antes no había ocurrido porque la administración de Kirchner quedaba siempre al margen de los escándalos. Esta vez, quedó involucrada en la percepción pública. Por eso el dilema oficial ahora es el siguiente: ¿conviene más María Julia liberada para descomprimir el escándalo de sobresueldos o que la vuelvan a encarcelar, con el riesgo de que el affaire roce al actual gobierno de Kirchner? En el gobierno del patagónico analizan ahora cómo hacer para evitar que la corrupción se transforme en el caballito de batalla de Elisa Carrió y Ricardo López Murphy durante la campaña que viene y que los escándalos terminen por golpear la alta imagen y popularidad que tiene el Presidente en las encuestas. Sería un revés muy fuerte en un año en el que aspira a "plebiscitar" su gestión.


SE DESATA OTRA GUERRA KIRCHNER-LAVAGNA
El nuevo escándalo de "tráfico de influencias" en el gobierno de Néstor Kirchner desencadenó otra guerra, ahora más virulenta, entre la Casa Rosada y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, por cuanto el entorno del patagónico culpó al titular de Hacienda de ser el autor de un trascendido periodístico sobre una denuncia velada de embajadas de países centrales que incriminan a funcionarios en pedidos de coimas a empresas extranjeras.


Este es otro motivo que tiene Kirchner para temer que la corrupción pueda golpear la buena imagen del Gobierno justo en la campaña hacia las elecciones en las que aspira a "plebiscitar" su gestión. El ministro de Planificación, Julio De Vido, se quejó en duros términos ante el Presidente de que Lavagna había motorizado la versión periodística. Aunque la denuncia la formularon en reserva diversas embajadas de países centrales, donde deslizaron que funcionarios de segunda línea piden sobornos a grandes empresas para agilizar trámites en el Estado nacional. Sucede que De Vido quedó envuelto en las principales sospechas. Su ministerio es el que tiene a su cargo la regulación de las áreas en las que operan las empresas privatizadas que a su vez suelen buscar protección en las embajadas de sus países de origen: Estados Unidos, España, Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia, entre las principales. Se menciona que el funcionario de segunda línea señalado por esas embajadas sería el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, hombre protegido de De Vido y de fuerte amistad con el economista peronista Eduardo Curia.


Dicen que ese funcionario no tiene injerencia sólo en el área de Comunicaciones, sino que intervino en negociaciones con empresas de construcción, energía y otras. Más allá de Moreno, también quedaron bajo el manto de sospecha los secretarios más importantes de De Vido: Ricardo Jaime (Transportes); Daniel Cámeron (Energía) y José López (Obras Públicas). Con el nuevo escenario adverso, De Vido no pudo dejar de sospechar de su mayor enemigo en el gabinete: Lavagna. Es la denuncia que más preocupó al gobierno en lo que va de su gestión: el periodista que la publicó, Joaquín Morales Solá, hizo tambalear al gobierno de Fernando de la Rúa y dividió a la Alianza cuando también publicó en La Nación una columna dominical similar, que desembocó en el escándalo de los sobornos en el Senado. De Vido siempre ve la mano de Lavagna detrás de sus desgracias. Es uno de los motivos por los cuales el entorno del Presidente tiende a desgastar siempre al ministro de Economía con operaciones mediáticas lanzadas especialmente por Alberto Fernández. Estos chisporroteos, anticipados por este panorama en ediciones anteriores, pueden desembocar en la salida anticipada de Lavagna del gabinete. Lo cierto es que Lavagna disfrutó a sus anchas de la denuncia que apareció el domingo pasado en La Nación. Era funcional a sus propios intereses, ya que De Vido suele tomar intervención en áreas que Lavagna defiende como propias. Al mismo tiempo, Lavagna es una permanente molestia para Kirchner en el manejo que el Presidente busca hacer de tarifas y contratos con las privatizadas. Pero en los círculos políticos y económicos se sindica la autoría de la denuncia periodística, más bien, a las embajadas de Estados Unidos o de España. Tal vez la de Francia.


El embajador norteamericano dejó algunas huellas. Lino Gutiérrez dijo: "No tengo quejas, pero todos tenemos que luchar contra la corrupción". En buen romance, y en lenguaje diplomático, dio por sentada la existencia de corrupción en el gobierno de Kirchner. Una señal que pocos advirtieron. ¿Qué motivos tendrían esas embajadas para enviar tal mensaje? En la Casa Rosada un funcionario dijo: "Ya lo han hecho con el swiftgate en 1991. Es un aviso de que todo tiene un límite".
Otra advertencia previa, que también se adjudicó a la embajada de los Estados Unidos, tal como informamos, fue el escándalo de las narcovalijas en Southern Winds. En tal caso, éste sería el segundo aviso en lo que va de 2005. Pero en aquella oportunidad la señal obedeció a una falta de control sobre narcotráfico. En esta oportunidad, la queja velada se refiere al estilo del actual Gobierno, que exhibe supuesta transparencia hacia el electorado pero presiona con todos los métodos a las empresas en privado. Los ataques a la petrolera Shell -habíamos anticipado- preocuparon mucho a las embajadas de los países centrales. Y los ataques de Kirchner a las empresas del sector energético también caen muy mal: el presidente las culpa de no haber invertido en los 90. De ese modo, por un lado busca resguardarse de las consecuencias políticas de una posible crisis energética que golpearía en la línea de flotación de la popularidad de su gobierno. Esa crisis, que está a la vuelta de la esquina, podría frenar el crecimiento económico en 2006 y causar un profundo malestar en la clase media por posibles cortes y por los "castigos" para los usuarios que se excedan en el consumo de energía. Por otro lado, en círculos económicos y empresariales, especialmente del exterior, vislumbran que la administración Kirchner busca desplazar a inversores externos en sectores estratégicos como la energía eléctrica, el gas y el petróleo y sustituirlos por "una burguesía nacional" a su medida, compuesta por amigos y testaferros del poder político.


Y se sospecha que los ataques de Kirchner a las empresas extranjeras son funcionales a esa estrategia. En medio de todo ello está la negociación por aumentos de tarifas y renegociación de contratos, cuyas nuevas condiciones bien pudieron ser motivo de pedidos de sobornos por parte de funcionarios. Con esa visión de país no está de acuerdo Lavagna, quien se queja en privado sobre estos manejos que opera principalmente De Vido. La Casa Rosada conoce el buen trato periodístico que existe entre el ministro y el periodista que escribió la denuncia de las embajadas extranjeras. Pero Morales Solá también tiene fluido trato periodístico con Alberto Fernández, Rafael Bielsa y otros ministros principales de este y anteriores gobiernos. Sin embargo, De Vido y Alberto Fernández acusan a Lavagna, cuando menos, haber sido una fuente informativa que le sirvió al periodista para convalidar la versión que emitieron originalmente esas misiones diplomáticas. Kirchner está asediado por dos frentes: sospecha de Lavagna, pero al mismo tiempo es el ministro del cual no puede prescindir, porque expulsarlo del gabinete le significaría un impacto negativo fenomenal a su gobierno, justo antes de las elecciones de octubre. Por eso, se descarta por ahora que el patagónico tome la iniciativa para que el ministro se vaya del gabinete. Y Lavagna no quiere marcharse. A menos que no lo dejen trabajar; entonces amenaza con dar el portazo.


"SI ME ATACAN ME VOY", DICE LAVAGNA
Las sospechas de Néstor Kirchner y de sus colaboradores directos de que Roberto Lavagna motorizó denuncias de corrupción que afectan al gobierno generó una lucha interna encarnizada que derivó, incluso, en acusaciones de la Casa Rosada al ministro de Economía y a sus familiares directos por presuntas prácticas reñidas con la ética en el ejercicio de sus funciones. Esas denuncias se mantienen en el ámbito de los círculos periodísticos más afines a la Casa Rosada. No se descarta que surjan operaciones periodísticas en breve contra el ministro.


"Se me puede terminar la paciencia. Si me atacan, me voy", dijo entre sus allegados que lo visitaron en privado. En esta columna se anticipó hace tres meses que Lavagna le había dicho a sus colaboradores: "Si puedo trabajar, me quedo donde estoy. Si no, me voy a mi campito". Luego, sobrevino una tregua. Ahora pareciera haber recrudecido la sorda pelea. Es esperable que la reconciliación llegue pronto, aunque siempre la relación queda peor que antes. Hace dos semanas, incluso, Alberto Fernández dejó trascender en el diario Pagina 12 que el Gobierno estaba enojado con Lavagna porque había desatendido el aumento de precios pese a que la Secretaría de la Competencia había hecho denuncias: lo responsabilizaban del rebrote de la inflación por haberse "concentrado" en el canje de la deuda. Era una represalia porque Lavagna se había opuesto al aumento de salarios para evitar la escalada de la inflación. Lavagna respondió a ese ataque: "No me ocupo de payasadas electorales", dijo.


La pelea quedó entonces planteada, aunque Kirchner intervino para morigerar el conflicto Fernández-Lavagna. Un escenario que no se puede descartar, nunca, es que una retirada de Lavagna termine beneficiando a Eduardo Duhalde en su pelea con Kirchner por el control en la provincia de Buenos Aires. Lavagna, de excelente imagen pública, podría causarle un daño grande a Kirchner con su renuncia; incluso podría hacer campaña a favor de algún candidato duhaldista o ser, él mismo, candidato.


SIN AVANCES EN LA PELEA BONAERENSE
Eduardo Duhalde reunió a su tropa en Lomas de Zamora y les aseguró que irá a la pelea contra Néstor Kirchner en las elecciones de octubre si el Gobierno plantea condiciones humillantes para el núcleo duro del PJ bonaerense: lo enfrentará con Hilda Duhalde aunque del otro lado le opongan la candidatura ganadora de Cristina Kirchner, que supera a Duhalde en todas las encuestas. Tuvo, al parecer, algunas objeciones. Dicen que Hugo Curto, intendente de Tres de Febrero, planteó que no es conveniente luchar contra Kirchner. Sin embargo, Duhalde designó una comisión negociadora con la Casa Rosada que está compuesta por Curto y por José María Díaz Bancalari, jefe del boque de diputados del PJ. Se trata de dos duhaldistas puros, que tienen buena llegada a Kirchner. Solo después del 15 de junio podrá comenzar a entreverse un diálogo directo entre Kirchner y Duhalde, dicen en el Gobierno quienes dialogan con ambas partes. En la Casa Rosada aseguran que comprenden a Duhalde. "No se va a bajar ahora. Tiene que hacerlo lo más tarde posible para perder por menos margen posible. Pero ya perdió la pelea. Le doblaron el brazo, ahora debe hacer para ver cómo le duele menos", dijo un operador que tiene amistad en las dos corrientes. "Tiene que patalear hasta que acuerde. Por que si no patalea, Kirchner lo mata", interpreta otro observador.


En el seno del entorno de Duhalde dicen en cambio que el único acuerdo posible es que Cristina Kirchner vaya como candidata en la Capital Federal, donde el PJ aparece comprometido. O que haya un acuerdo de "juego limpio" para competir en octubre cada uno con su propia lista: Chiche contra Cristina. El mayor obstáculo para un acuerdo, por parte del duhaldismo, es la diputada Hilda Chiche Duhalde.


La mujer del ex presidente asegura que ella "cosechó" un caudal propio en la provincia que no quiere resignar. "Tendré el 15%, el 18 o el 22. Pero eso que tengo es mío y lo quiero cuidar, no se lo voy a regalar a Cristina. Les pido que no me negocien", aseguró entre los íntimos de Duhalde. Duhalde está de acuerdo. Por ahora, Chiche será la candidata a senadora por el peronismo bonaerense. Desde la Casa Rosada, dicen que una salida para no humillar a Duhalde podría ser resignar a Cristina para que juegue en Capital o en Santa Cruz. Pero es hoy lo más improbable. "Total, con un acuerdo, el PJ gana con Cristina o con cualquiera. Pero lo más seguro es Cristina", conjeturó un operador clave de Kirchner. En el duhaldismo sostienen que con Cristina en la pelea Kirchner ganaría la batalla electoral si compite con su esposa en Buenos Aires.


Pero retrucan que perdería la guerra: el día después de los comicios el PJ bonaerense quedará fracturado y una fuerte porción tendrá sed de revancha, con lo cual peligraría la gobernabilidad, dicen cerca de Duhalde. "Es una pelea muy larga. Kirchner cree que es corta. Hay mucho tiempo y Duhalde no tomará decisiones por ahora. Para eso designó a Díaz Bancalari y a Curto, para que hablen con la Casa Rosada. El se desentiende del problema y nombra interlocutores de menor jerarquía. Toda una señal", aseguran cerca del ex presidente.


Pareciera haber una desaceleración desde la Casa Rosada con el lanzamiento de Cristina Kirchner. Algunos en el Gobierno dudan acerca de si conviene plantear la guerra definitiva con Duhalde, máxime teniendo en cuenta que la senadora y primera dama tendrá que pisar suelo bonaerense en la campaña. Si bien es casi seguro que Kirchner optará por hacer competir a su esposa, es llamativo que no lo haya formalizado: procura no exponerla a un largo tiempo de campaña para evitar los ataques seguros del duhaldismo.


DUHALDE NO FUE A BRASIL; SI IRÁ A RUSIA
En medio de las fuertes peleas por el control del PJ bonaerense, el Gobierno y Eduardo Duhalde acordaron hace unos días los lineamientos de un viaje que Duhalde hará Rusia en representación del Mercosur para promover el dialogo político, el intercambio comercial y la radicación de inversiones rusas en el bloque regional.


Ese acuerdo ocurrió el jueves 5 de mayo, cuando Duhalde visitó a Rafael Bielsa en su despacho de la Cancillería. Duhalde tranquilizó a Bielsa y por extensión a Kirchner cuando le adelantó al canciller que no viajaría a Brasil para no interferir en el conflicto argentino-brasileño y le dijo que su misión a Rusia tenderá a afianzar el Mercosur. "Así hubo un acuerdo en materia exterior, que es importante en la relación Kirchner-Duhalde", dicen en el Gobierno. No se nota tanto ánimo bélico entre ambos ahora. Kirchner duda acerca de si avanzar contra Duhalde en forma indiscriminada en Buenos Aires o si tenderle un puente de negociación. La señal de Duhalde fue bien leída en el Gobierno porque Kirchner privilegia el objetivo de consolidar el Mercosur antes que el de avanzar en la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), cuyo avance es el propósito estratégico de Brasil, que tiene como aliado a Duhalde.
"Esto es una señal de acercamiento hacia el gobierno", confiesan cerca de Duhalde.


El viaje a Moscu como representante del Mercosur será el martes que viene y durará una semana. También ayudó que Duhalde se saliera de la coyuntura conflictiva entre Kirchner y Lula y se abstuvo de viajar a Brasilia para no interferir. En la Casa Rosada ven a Duhalde como "un empleado" de Lula y un aliado en la conformación de la Union Sudamericana. Por eso Duhalde le vendió a Bielsa su viaje a Moscú como una gira que "implica un importante reconocimiento de Rusia al Mercosur como bloque de proyección internacional". Duhalde irá acompañado por una delegación de 20 industriales de los cuatro países de Mercosur, exportadores no tradicionales en software, biotecnología e industria farmacéutica. Estos hará negociaciones comerciales para vender productos en Rusia. Duhalde aspira a profundizar el dialogo político con la Federación Rusa sobre temas multilaterales, lucha contra el terrorismo y sobre el ingreso de Rusia en la OMC. También buscará que los rusos inviertan en proyectos de infraestructura en el Mercosur, especialmente en energía, construcción y transporte.


TEDEUM Y POLÍTICOS
Néstor Kirchner producirá un hecho político importante en las próximas semanas. No asistiría al Tedeum del 25 de mayo en la Catedral metropolitana, donde habitualmente se espera con gran interés la homilía del cardenal primado de la Argentina y arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Bergoglio. Las tensiones entre el Gobierno y la Iglesia hacen que Kirchner procure evitar estar presente en una homilía que puede resultar dura. "No es bueno escuchar a Bergoglio; para eso está Daniel (Scioli)", ironizan cerca de Kirchner. En realidad irá a Santiago del Estero, donde participará de actos conmemorativos: "Lo hace por la Patria", dicen, ácidos, sus allegados. o Néstor Kirchner y Ricardo Lagos mantienen la buena relación pese a que la crisis del gas podría desatarse en cualquier momento. Para evitar malos entendidos, Kirchner mantiene un diálogo permanente con su par chileno sobre la provisión del gas; además, el Gobierno se ocupó de darle buen trato a Lan Argentina en su aterrizaje a la Argentina y apoyó a Miguel Angel Insulza para secretario general de la OEA. No era casual: busca que el gas no asfixie la relación. o Las empresas privatizadas ven que Kirchner quiere responsabilizarlas por la posible crisis energética, pero en medios económicos consideran que el manejo del tema por parte de Julio De Vido es "irresponsable" y que provocará tarde o temprano un impacto político fuerte en el Gobierno.
Néstor Kirchner prohibió la confección de la síntesis periodística en la Casa Rosada.


Se trata de un compendio cotidiano de todas las noticias que aparecen en los diarios matutinos y que se elabora en la Dirección de Prensa de la Casa Rosada. Se dijo que se había dispuesto una reestructuración de esa "síntesis", pero otras versiones menos complacientes dicen que Kirchner no quería que los funcionarios lean todas las noticias negativas en tan reducida publicación.


La reunión entre Néstor Kirchner y Lula por las asimetrías comerciales fue positiva pero Brasil sólo se comprometió a estudiar la contrapropuesta de Lavagna. Nada mas. Los ministros brasileños vendrán a negociar a la Argentina. La industria brasileña presiona muy fuerte para que no se le concedan salvaguardas a la Argentina y para que no se acepten las propuestas de solución a las asimetrías comerciales. "Va a ser una pelea durísima. No va a ser corta. Será permanente", dicen en la Casa Rosada. o En lo que sí coincidieron Kirchner y Lula fue en desatender los reclamos populistas del venezolano Hugo Chávez. Durante la reunión en Brasilia se notó que los presidentes argentino y brasileño coincidían en varios temas sensibles de la región entre ellos, mientras que Chávez arrojaba en soledad sus tesis revolucionarias bolivarianas. Kirchner cumplió así un reclamo de los Estados Unidos: contener al líder venezolano y demostrarle que no lo acompañará a cualquier lado. Es lo que Washington pide para apoyar a la Argentina en su dura negociación con el Fondo Monetario Internacional. o Rafael Bielsa estaba contento el jueves porque Néstor Kirchner lo felicitó por el debate que tuvo con Ricardo López Murphy, pese a que la mayoritaria opinión en el ambiente político y periodístico dio como ganador al líder de Recrear.


El canciller explicó que el Presidente estaba muy conforme con las chicanas que le hizo Bielsa a su contrincante, como la de haberlo "mandado a hacer psicoanálisis". o Lo que hay que rescatar de Bielsa, admiten por lo bajo en el Gobierno, es que tuvo que defender causas indefendibles y lo hizo con habilidad, aún en aquellos casos que el canciller está mucho más de acuerdo con López Murphy que con el Presidente.


Cerca de Bielsa dicen que el canciller coincide más con López Murphy que con Kirchner en los casos de China y de Cuba. Como informamos en este panorama, el canciller se opuso al anuncio de inversiones chinas por 20.000 millones de dólares (que el gobierno de China pidió que no se hiciera) y tuvo una posición opuesta a la Casa Rosada cuando le reclamaba a Fidel Castro por Hilda Molina. Kirchner optó por claudicar en el pedido humanitario para que Hilda Molina pudiera salir de Cuba en aras de salvaguardar la relación con el dictador cubano; Bielsa quiso llevarlo adelante y eso le valió la expulsión de su ex jefe de gabinete y amigo Eduardo Valdes.


Otro punto que no pudo defender Bielsa es el del "estilo presidencial" que le enrostró López Murphy: los desplantes del Presidente ante los líderes y empresarios internacionales. En ello el canciller tiene dificultades para llevar las relaciones exteriores a buen puerto y pareció decirle con la mirada al líder de Recrear: "¿Y qué quiere que haga?".


Muchas empresas privatizadas se quejaron en las últimas horas ante las embajadas de sus países de que el Ministerio de Planificación les reclamó con insistencia que acreditaran públicamente, y por escrito, que los funcionarios de Julio De Vido nunca les pidieron coimas para agilizar trámites del Estado. Tal como se anticipó en este panorama, las empresas y las embajadas también se quejan de que el gobierno maneja en forma poco transparente los fondos de los fideicomisos de más de 3000 millones de pesos, constituidos para grandes obras de infraestructura en gas, petróleo y obra pública. Coinciden con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, también en un planteo: debe haber control de varios ministerios o del parlamento, o de ambos. Los fideicomisos son la gran caja política de Kirchner, al margen de los excedentes fiscales derivados de la recaudación fiscal por retenciones e impuesto al cheque, que no se coparticipan a las provincias.


Hay conflicto en Santa Fe. El gobernador Jorge Obeid no quiso hacer listas conjuntas con Carlos Reutemann para candidatos a cargos provinciales. Obeid, aliado del Gobierno, recibió una reprimenda de la Casa Rosada porque Reutemann podría decidir quitar apoyo para las listas nacionales en octubre. Y para peor, María Eugenia Bielsa aún no contestó al pedido de Néstor Kirchner de que encabece la lista de diputados nacionales.


La Rioja es otro problema. Carlos Menem y Angel Maza llegaron a un acuerdo para dejar afuera de la senaduría a Jorge Yoma, quien no podría reelegir. Es que Menem irá de candidato por el PJ; Maza prefirió no enfrentarlo en internas (pierde, dicen) y creó un partido propio con apoyo en dinero de Kirchner, y Yoma es el tercero en discordia. Todos competirán en octubre entre sí. El ganador sacará dos bancas del Senado; el segundo una. Yoma será el tercero con seguridad. Yoma había apostado a que Maza enfrentaría a Menem en elecciones internas y se eliminarían antes. Entonces, él sería candidato para obtener el senador por la minoría. Pero Maza y Menem arreglaron para dejarlo afuera. Maza está enojado con Yoma desde que éste lo denunció por todos los medios en los últimos tiempos.
 

 

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