LENI REIFENSTAHL, LA DIRECTORA DE CINE DE ADOLF HITLER

Mayo 2005
por Pablo Tesoriere


Es una de las artistas más brillantes y controvertidas del siglo XX. Ha sido admirada por su trayectoria profesional como directora de cine y fotógrafa, pero también ha sido censurada por su estrecha vinculación con el nazismo.


Leni Reifenstahl nació en Berlín en 1902. Comenzó su carrera como bailarina, hasta que tuvo una importante lesión en su rodilla. En 1924 conoce al director de cine Dr. Arnold Fank, quién escribió para ella su primera película, El Monte Sagrado . Era el debut de Leni como actriz y no le resulto nada sencillo. Sobrevivió a las más duras condiciones de trabajo, escalando montañas con los pies descalzos, dejándose sepultar por aludes de nieve, pero también aprendió a mirar a través de la cámara.


El cine, para ella, podía ser otra forma de arte. Quería dirigir a toda costa.


Enseguida fundó su productora y tuvo hasta ofertas de irse a vivir a Hollywood y ser una estrella. Pertenecer al famoso “star system”.
En 1932 dirigió su primer largometraje La luz azul , que tras ser premiada en Venecia, la lanzó a la fama internacional.


En ese año tuvo también un encuentro que marcaría el resto de su vida. Adolf Hitler quería conocerla. Era un gran admirador de sus películas y estaba impresionado por la valentía y la resistencia que Leni aguantaba a diario de la industria cinematográfica.


Hitler la adoraba pero ella se daba cuenta de los peligros que le podía traer esta relación. No estaba de acuerdo con los ideales racistas del mismo.


La realizadora alemana fue criticada por mantener un estrecho contacto con Hitler y servir a los propósitos propagandísticos del régimen nazi a cambio de disponer de los recursos necesarios para realizar sus proyectos artísticos.


Con la subida al poder del Tercer Reich, se vio obligada a aceptar la dirección de dos documentales sobre el congreso del partido, El triunfo de la fe (1933) y El triunfo de la voluntad (1936), esta última obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía, la medalla de oro en la Bienal de Venecia, y medalla de oro también en la Exposición Universal de Paris en 1937. El triunfo de la voluntad es un poema cinematográfico y hoy en día se sigue enseñando dirección de cine, poniendo como ejemplo esta obra cinematográfica.


Considerada la renovadora del cine documental, su trabajo destacaba por la perfección de su realización, la cuidadosa composición de sus imágenes y las innovadoras técnicas de montaje.


Olimpia fue su siguiente película. Un increíble documental sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.


En esta película tuvo a 60 operadores trabajando a sus ordenes y experimentó con métodos revolucionarios para la época. Mandó colocar ruedas bajo las cámaras para poder seguir la marcha de los atletas y cavar fosos en el estadio para captar los saltos desde una perspectiva aérea. Se valió de un objetivo de 600 mm, el de más largo alcance y de una cámara subacuática, ideada especialmente por uno de sus colaboradores para los saltos de trampolín. No sólo era una gran directora de cine, sino que también fue una gran innovadora. Muchas de las técnicas de filmación y edición que hoy son de uso común fueron inventadas y puestas en práctica por la misma Riefenstahl durante la filmación de este documental. Como ejemplos podemos citar que pedía la llevaran en un carrito para seguir de cerca las carreras de pista, o bien que se metía en una zanja para filmar a los atletas desde abajo.
Incluso, llegó al grado de solicitar cosas que eran imposibles, como ser catapultada por los aires cámara en mano.


¿ARTE O FASCISMO?
El resultado: un film maravilloso en el que, para dar crédito a su autora, se da un lugar destacadísimo al desempeño del atleta negro norteamericano Jesse Owens, cuyo predominio en los juegos de 1936 vino a echar por tierra las mentiras acerca de la superioridad de la raza aria que Hitler tanto pregonaba.


Se estrenó el 20 de abril de 1938, el día en que Hitler cumplía años. Obtuvo un nuevo León de Oro en el festival de Venecia y triunfó por toda Europa.


Viaja a Nueva York a presentar su película y afronta grandes problemas. Este sería el comienzo de una Leni muy controversial. Ella le decía a la prensa que nada de lo que decían sobre Hitler y los judíos era cierto.


“Los diarios escribieron que la Sra. Riefenstahl negaba las atrocidades cometidas contra los judíos”.


Los tres meses de viaje resultaron un auténtico fracaso. Todos querían ver Olimpia pero por temor a las posibles represalias de la Liga Anti-Nazi, preferían guardar el secreto. La película era considerada una obra maestra pero nadie en EEUU se atrevería a distribuirla.
Vuelve a Alemania y comienza los preparativos de su próxima película, Pentesilea . Leni, no sólo dirigía o actuaba en sus películas, también escribía los guiones y hasta montaba sus proyectos personales.
A punto de comenzar el rodaje, debe dejar todo porque comienza la Segunda Guerra Mundial. Se dirige a Polonia como corresponsal. Las atrocidades que ve la marcaron para siempre y nunca más dirige películas de argumentos bélicos.


En España dirije un largometraje titulado Tierra baja que le trae más problemas. Como extras contrata un grupo de gitanos. La terminan acusando de haber sacado a los gitanos de campos de concentración.
Se casa por esos años con un oficial del ejército, llamado Meter Jacob.
Pierde un hermano en el frente de Rusia, cuando lo alcanza una granada.
Debido a los constantes bombardeos sobre Berlín se trasladó a Kitzbühel (Austria), donde depositó todo el material de sus películas, incluida Tierra Baja de la que tan sólo faltaba el trabajo de sincronización y montaje.
Como si fuera poco, los americanos la detienen tres veces, logrando escapar en dos oportunidades. La última fue interrogada por meses. Fue en ese instante donde por primera vez le muestran imágenes del holocausto y se horroriza. No lo podía creer.


Le confiscaron las cuentas familiares y hasta perdió muchísimo material fotográfico de gran valor.


Vivió meses en un cuartito muy chiquito, pasando hambre y miseria. Su matrimonio fracasó, incapaz de soportar tantas tensiones.


Y Leni es encerrada en un manicomio durante tres meses donde le aplican electroshocks. Le quieren sacar su “supuesto nazismo”.


En diciembre de 1948 tiene su primer juicio donde sale favorable. No pueden involucrarla políticamente con Hitler. Pasa por otro juicio al año siguiente, y vuelve a salir favorable para ella.


Con relación a la intención de hacer propaganda Nazi, se recordaba que antes de que estallara la guerra su película El triunfo de la Voluntad, había recibido las más altas distinciones internacionales.
Se la termina calificando como simpatizante pero no perteneciente al partido nazi.


En los años cincuenta intentó inútilmente reconstruir su carrera cinematográfica. Con el material recuperado hizo duplicados de La luz Azul, Olimpia y finalmente, veinte años después de haber sido empezada, pudo estrenar Tierra Baja.


Nunca pudo despegarse de su fama de nazi.


En los años sesenta conoce Africa. Se integra a una de las tribus, aprende su lengua y compartie todo. Se convierte en una excelente fotógrafa y la hace regresar triunfalmente a la escena pública.


En 1968 conoció a Horst Kettner, un joven cámara al que ella entrenó y que desde entonces se convertiría en su más estrecho colaborador. Junto a él, realizan grandes fotografías por todo Africa.


Igualmente sigue teniendo enemigos y esto hace que sus libros fotográficos tarden muchísimo en ser publicados.


En 1974 la célebre documentalista aprendió a bucear y comenzó a realizar fotografías de los fondos marinos del Océano Índico. El trabajo de Riefenstahl fue reivindicado por representantes de la cultura pop, como el cantante Mick Jagger o el fotógrafo Helmut Newton, y la revista Times la eligió como uno de los 100 artistas más destacados del siglo.
A los 90 años Leni Reifensthal seguía sacando fotografías espléndidas.
Finalmente sus producciones estuvieron prohibidas en Alemania hasta la década de los noventa por exaltación de comportamientos racistas y xenófobos.


Fallece en Baviera en el 2003 producto de un cáncer a los 100 años de edad.


''El 90 por ciento de lo que se dice sobre mí es mentira'' , aseguró en una ocasión al presentar un libro sobre su vida.


''Hice El triunfo de la voluntad en 1935, mucho antes de la guerra, y recibí por ese documental todos los premios imaginables y a ningún periódico se le ocurrió decir que era una película de propaganda nazi. Después de la guerra, todos los periódicos empezaron a decir que sí lo era'' , solía decir en sus últimos años.


''Eso ocurrió porque perdimos la guerra y porque se hicieron muchas cosas horribles en nombre del pueblo alemán y había que buscar un chivo expiatorio, y me escogieron a mí porque había hecho la mejor película de la época''
, dijo una vez en la Feria de Frankfurt en medio de los aplausos de parte del público.


''Trato de escoger siempre motivos positivos. No me gusta fotografiar gente enferma, no porque los desprecie sino porque quiero trasmitir optimismo'' , sostenía.


Enlaces:
Reseña del documental de Ray Müller en http://www.brightlightsfilm.com/26/riefenstahl.html

Sobre las "cinco vidas" de Leni Riefenstahl: http://news.bbc.co.uk/1/hi/entertainment/986528.stm

"La nazi que no quiere morir", un texto contra Riefenstahl: http://www.counterpunch.org/faris0911.html

Un artículo de Susan Sontag sobre Riefenstahl y el fascismo: http://www.geocities.com/the7thart/fascism.html

Sitio oficial de Leni Riefenstahl:

 http://www.leni-riefenstahl.de/




 

 

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