LA CAIDA DEL BUNKER; BAJAN LAS INTENCIONES PLEBISCITARIAS.

PJ: EL ACUERDO ESTA FRACASANDO

 

Junio 2005
Los últimos intentos de negociación entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, tema que domina el escenario político, parecen haber fracasado y cada uno apostará a la candidatura de su respectiva esposa para dirimir el poder en la provincia de Buenos Aires, tal como anticipó este informe hace varios meses.


La semana que viene ocurrirá el último intento de negociación, aunque ya se da por descontada la división del peronismo bonaerense. De todos modos, conviene esperar aún la última negociación.


Cerca de Duhalde dicen que Kirchner quiere el acuerdo "por violación y no por seducción" y que sólo pretende "imponer a Cristina Kirchner como candidata": así, definitivamente, dicen que no hay acuerdo y que Duhalde
apoyará a Hilda "Chiche" Duhalde.


Del lado de Kirchner, el Presidente le dijo a los intendentes amigos que "esperará hasta el final" para alcanzar un acuerdo con Duhalde. Pero todo parece haberse desvanecido. Sin embargo, algunos intendentes que
intermediaron mantienen las esperanzas. Materialmente, hay tiempo hasta el 8 de julio, fecha tope en que vence la inscripción de candidatos para las elecciones del 23 de octubre.


"Cuando Kirchner lance a Cristina, Duhalde lanzará a Chiche", dijo en las últimas horas un hombre de la intimidad de Duhalde.


También se cayó la posibilidad de armar una lista de candidatos común, integrada por Cristina Kirchner y Chiche Duhalde, algo que los Duhalde analizaron como una propuesta que venía de la Casa Rosada durante la semana anterior. Pero la diputada no lo aceptó: hay un encono personal, a esta altura, que tiñe a la negociación política.

 

Además, influyó en ello los últimos estudios que hizo el consultor Joao Santana, en los que apareció un crecimiento en la figura de la ex primera dama en los distritos en que hace algunos días venía perdiendo por amplio margen. "En todo el Oeste nos está dando muy bien. La recorrida mediática y mostrarla en su rol social y en estos días la hizo crecer", dijo un hombre de Duhalde. "Vamos para adelante, con el comandante al frente del timón", aseguran en los despachos del ex presidente, dando por sentada la candidatura de Hilda Duhalde. "No mostramos interés en conversar con Kirchner", aseguraron. Duhalde sólo envió intendentes a hablar con Kirchner.


El diputado José María Díaz Bancalari ya casi no tiene esperanzas en el acuerdo, precisamente él que era el más esperanzado. Incluso, algunos dicen que el stress lo afectó en su salud.


En las tiendas duhaldistas aseguran que cuando se mide en las encuestas entre las dos figuras personales, la de Cristina Kirchner supera a la de Chiche Duhalde por 15 puntos. Pero cuando se cruzan los datos entre las
candidaturas y los partidos, el sello del PJ empareja la intención de voto hasta dejar una diferencia de solo 7 puntos a favor de la primera dama.
Por otra parte, los duhaldistas aseguran que los intendentes que le prometieron su apoyo a Kirchner también conversan con Duhalde y le avisan de su apoyo al Presidente. Duhalde aprueba su respaldo a Kirchner porque aquellos están ahogados financieramente. Pero les instruyó para que también constituyan dos boletas: una por el Frente para la Victoria y otra por el PJ, con lo cual los intendentes sumarían concejales por partida doble. Además, ello dividiría el voto peronista, que es el objetivo de Duhalde.

"Nosotros vamos a perder, pero vamos a complicarles la vida al plebiscito de Kirchner", aseguró otro duhaldista. Por ello estiman que los intendentes jugaran a dos puntas, porque no puede prescindir del poder que implica el escudo del PJ en las boletas. Además, muchos de ellos son jefes de distrito partidario en sus respectivos municipios y no quieren perder esos votos, lo que les haría mucho daño en su carrera política.


El duhaldismo hace una lectura fina: Duhalde perderá en términos numéricos contra Kirchner, pero el Presidente perderá en términos políticos porque la elección significará un fuerte desgaste para el gobierno. Además, en el peronismo nacional Duhalde recobrará respeto de los caudillos provinciales, por cuanto será el único líder que se atreve a enfrentar al Presidente.

El GOBIERNO EMPEORA EN CAPITAL
La senadora Vilma Ibarra está tomando un protagonismo insospechado en la pelea entre la Casa Rosada y el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra. El lunes pasado, la legisladora le llevó a su hermano un pedido de su novio y jefe del gabinete, Alberto Fernández, para que renuncie y deje de ser un escollo para el proyecto de Néstor Kirchner de convertir las elecciones de octubre en un plebiscito. "Aníbal: dice Alberto que tenés que renunciar, dar un paso al costado porque la cosa no da para más", le dijo Vilma Ibarra a su hermano Aníbal. El jefe del gobierno se enojó. "Mirá, yo voy a resistir. Me van a tener que matar, y si además se pasan de rosca voy a hablar y contar varias cosas que yo sé", replicó el jefe del gobierno.


Era el segundo pedido, porque el primero se lo hizo el propio jefe del Gabinete a Ibarra el 27 de mayo pasado en la Casa Rosada, en una reunión de la que participó el jefe de gabinete ibarrista, Raúl Fernández, enemigo interno de Alberto Fernández y de Vilma Ibarra. El gobierno nacional quiere que Ibarra renuncie y que el vicejefe del gobierno porteño convoque a elecciones para jefe de gobierno juntamente con las elecciones legislativas de octubre. En ese caso, Daniel Scioli podría resultar una figura atractiva para convertir en triunfo una segura derrota en territorio porteño.


El problema que tiene Kirchner es que si asume Jorge Telerman, éste no piensa en renunciar y además cuenta con el apoyo de Eduardo Duhalde para que permanezca en el cargo. "No lo sacan ni locos", dijo un hombre del jefe del PJ bonaerense. El gobierno llegó a ofrecerle cargos a Telerman, por medio de mensajeros, para que renuncie a suceder a Ibarra. "Yo estoy en la línea sucesoria y no en la de las responsabilidades. Si renuncio ¿voy a admitir que soy responsable de lo que pasó?. De ninguna manera", dijo. En el gobierno porteño estudian la posibilidad de desdoblar las elecciones en territorio porteño, de manera de despegarla de las nacionales. Es una idea, aún embrionaria, de Raúl Fernández.


Mientras tanto, Vilma Ibarra se peleó con Raúl Fernández por la mitad de los cargos del Frente Grande, el partido al que pertenece Ibarra y al que pertenecía Vilma. Sucede que la hermana de Ibarra firmó su ficha ahora para el Partido de la Victoria, creación de Alberto Fernández que el jefe del gabinete de Kirchner deja en manos de Vilma para poder ocuparse del PJ porteño, que ahora preside. Raúl Fernández rechazó el pedido de la senadora porque emigró al "albertismo", pero la presión de la Casa Rosada sobre Ibarra es muy fuerte, por cuanto están en juego los fondos de las últimas elecciones, unos 60.000 pesos, que Vilma no podría rescatar si no tuviera gente que le responde en el Frente Grande.


Además, el odio que está despertando la senadora en algunos sectores de la política porteña es notorio. Se habla de que nombra a todos sus ex esposos en cargos de la administración porteña y que causó daño con sus vínculos sentimentales al ex vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez y a otros políticos porteños, como el ex legislador Ariel "Yuyo" Schifrin. "Esa mujer ya hundió al Chacho, alejate de ella que nos va a hundir a nosotros", le ha dicho Kirchner a Alberto Fernández. Por ahora, su jefe del gabinete no le hizo caso. Ella, por su parte, suele repetir: "Yo soy Alberto Fernández, más que la hermana de Ibarra".

INTIMIDADES
El presidente Néstor Kirchner le dijo a un grupo de intendentes del interior bonaerense que reporta al duhaldismo que no quiere quebrar la relación con Eduardo Duhalde y esperará hasta último momento para llegar a un acuerdo con el PJ bonaerense, pero mientras tanto avanzará con la postulación de la primera dama, Cristina Kirchner, como candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires. Los jefes comunales habían ido a verlo el miércoles a la noche luego de una reunión con Duhalde y llevados a la Casa Rosada por el intendente Julio Pereyra, de Florencio Varela, un duhaldista que se pasó al kirchnerismo e impulsa el acuerdo. Pereyra los llevó con el ánimo de sumarlos al kirchnerismo. Pero los intendentes le transmitieron a Kirchner que querían respaldar su plebiscito, siempre que hubiera un acuerdo con Duhalde y sin confundirse en el armado político del gobernador Felipe Solá.

"Somos duhaldistas, somos parte de su proyecto y si usted siente que hay que plebiscitarlo lo plebiscitamos, Presidente, pero queremos un acuerdo con nuestro jefe, Duhalde, y no acompañamos al felipismo", dijo uno de ellos en la reunión. Kirchner le respondió que no quería quebrar la relación con Duhalde. "Lo voy a esperar a Duhalde hasta último momento para llegar a un acuerdo. Pero la candidata que mejor representa al Gobierno en la provincia es Cristina", arrancó el jefe del Estado. Luego prosiguió: "No podemos esperar al acuerdo para lanzarla. Yo voy a ir avanzando, y si hay acuerdo mejor". Los intendentes del interior eran los de Lincoln, Ameghino, General Pinto, Arenales, 9 de Julio, Chacabuco, Balcarce y General Madariaga.

Previamente, el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, también estuvo en la Casa Rosada para contarle a Kirchner que Duhalde quería un acuerdo, aunque Kirchner le remarcó que la candidata suya será Cristina Kirchner y que no hay marcha atrás. "Somos duhaldistas, pero no acompañamos a Solá, porque no nos contiene", aseguró uno de los intendentes. Le dijeron a Kirchner que el gobernador "planteó una línea di
sino entre lo que podía ocasionarle conflicto y lo que no era conflictivo".
Los intendentes señalaron que comprendían que Solá era el instrumento de Kirchner en la provincia y que entendían al Presidente porque "está armando poder". Pero no le perdonan al gobernador haberles dado la espalda luego de tener el apoyo de todos ellos.

KIRCHNER Y CHICHE DUHALDE
El presidente Néstor Kirchner se manifestó disgustado con las recientes declaraciones de la diputada Hilda de Duhalde, en las que ésta le imputó la ruptura del PJ. Para agravar el conflicto, Hilda Duhalde hizo anteanoche
más declaraciones que irritaron a Kirchner. Dijo en Dolores que "es importante que el Presidente no destruya el Partido Justicialista, como pretenden algunos". Y agregó que "Kirchner está teniendo muchos aciertos,
tiene mucha energía, pero no coincido en algunas cosas de su manejo político: el PJ tiene problemas en Capital y parece que perdemos en Santa Fe y en Santa Cruz y eso sería muy lamentable".


Por esta dura embestida de Chiche, quienes conversaron con el Presidente en las últimas horas lo vieron mucho menos "negociador" que en los últimos días.

Por su parte Kirchner había dicho ante la prensa que "no hay riesgo de perder Santa Cruz, lo digo con humildad".

BAJAN LAS PRETENSIONES PLEBISCITARIAS
Néstor Kirchner quiere a esta altura vencer a Eduardo Duhalde en su territorio, con las cifras que obtenga, sean las que sean, más allá de si logra o no más del 50% de los votos, como lo exigiría el plebiscito en el
que quiere convertir las elecciones del 23 de octubre. En ese sentido, el jefe del Estado bajó la pretensión que se había impuesto él mismo al lanzar el plebiscito. Dijo hace algunas horas, en privado, que "venimos de una elección del 22%", como la de 2003, y agregó que "si obtenemos el 30% habremos sumado mucho".


Ahora, Kirchner quiere darle a cualquier avance el valor de un triunfo y de un apoyo contundente. "Yo no digo que el Presidente tenga que sacar el 50, el 49, 48 o 47%. Digo que si un presidente no es consensuado en sus políticas es lógico que queda debilitado para gobernar", señaló Kirchner.

"Yo siempre dije que esta será una elección donde se plebiscita la gestión, no es un plebiscito; es una diferencia semántica importante... también se plebiscita a la oposición. No hay más votos corporativos, ni del PJ, se vota propuestas, ideas, políticas", agregó, como justificación de que ya no hablará más de plebiscito. Es que sabe que el PJ bonaerense podría sustraerle muchos votos al Frente para la Victoria en Buenos Aires y que Capital Federal y Santa Fe son dos incógnitas electorales muy fuertes.

LA CORTE
Aseguran en el Gobierno que el Presidente no quiere renunciar al poder que significa tener el poder de nombrar jueces de la Corte y todos los cargos que cada uno implica. De hecho, Kirchner está en condiciones ahora de designar al quinto miembro del tribunal, luego de Eugenio Zaffaroni, Carmen Argibay, Elena Highton de Nolasco y Ricardo Lorenzetti. Entre los que quedan, Carlos Fayt se podría ir por edad (tiene 87 años), Boggiano por juicio político, y Enrique Petracchi se ira a los 75 años, para lo que faltan cinco años. Maqueda sería el único que quede en 2010. De ese modo, si Kirchner tiene reelección en 2007, habrá nombrado a ocho de los nueve jueces de la Corte Suprema durante su mandato
 

 

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