Carta III -  Edgardo Arrivillaga

Junio 2005

por Edgardo Arrivillaga

 

Estimado Lavori:
Excelente su carta a La Nación pero lamentablemente no existe la menor posibilidad de que su propuesta de pacificación interna sea atendida medianamente.

El problema no es que el Presidente sea marxista - a mi juicio no lo es o que tenga una sensibilidad montoneril -esto último si me parece mas correcto. El problema es que la Presidencia y su asesores creen postulados antiguos, uno de ellos que la bandera de los Derechos Humanos sigue trayendo votos - eso ya fue en los 80 - no lo es mas porque la sociedad tiene otros problemas y el revisionismo histórico ya empezó.

El segundo problema es que hay un grupo de asesores, ex militantes de las formaciones especiales antiperonistas de los 70 que responden objetivamente a un sector del ala izquierda del Departamento de Estado americano que apunta a liquidar a las Fuerzas Armadas latino -americanas reemplazándolas por enormes fuerzas con poder de policía, funciones de control interior, actividad contra al narcotráfico y el terrorismo y en general un claro alineamiento a las políticas de Defensa planteadas por Washington. Gente como Balza es también funcional a esa tarea y por lo tanto no se trata simplemente de un ataque antojadizo hacia las Fuerzas Armadas sino de demoler su conciencia corporativa y nacional para crear las condiciones señaladas.

Culpabilizarlas es parte de una estrategia de nivelación intelectual hacia abajo y de alinearlas a un consenso de Washington pero en materia de Defensa Nacional.

Solo dos países se resisten a esta abdicación del poder nacional, Chile y el Brasil porque tienen claro que poseen un estado y por lo tanto objetivos y eventuales hipótesis de conflicto que pueden desarrollarse con mayor o menor viabilidad.

El gobierno de Hugo Chávez también favorece la militarización social pero con un claro objetivo de disturbar la región y fomentar la revueltas indigenistas que inevitablemente llegaran y tendrán su epicentro y hinterland de aferramiento en el marco Andino.

Frente a este panorama tenemos un comandante en jefe que no es precisamente Jackson o Lincoln. Se trata de un atemorizado hombre empalizado detrás de sus fobias y temores varios, atenazado por sus pulsiones hipocondríacas y convencido de que recibir a Charly Garcia trae votos, atacar a las Fuerzas trae votos y en general se trata de la actitud penosa de un hombre necesitado de consenso pero incapaz de generar una sola estrategia nacional con permanencia en el largo plazo, excepto su lánguido narcisismo y cierta percepción mágica de comulgar con un pueblo que sólo existe en su imaginación.

Tampoco esta actitud es compartida de forma absoluta por la administración Bush, gente como Rusmfield o la promovida Condelezza Rice tienen una visión estratégica mas madura, coherente, imperial también pero coincidente con la necesidad tanto de mantener fuerzas armadas activas en América Latina como en rever la historia oficial de los 70 porque Irak los enfrenta con la desagradable cara de la guerra sucia y contra revolucionaria que inevitablemente deben librar.


El gobierno de Kirchner es el gobierno que olvidó leer la Constitución Europea que europeizaba las Malvinas y su proyección hacia la Antartida. El gobierno de Kirchner es el gobierno que ha logrado pelearse con casi todos los países de su marco regional, que anula inexplicablemente la visita del presidente sudafricano y que extiende su desprolijidad de gestión del Estado hacia los sectores de la defensa que inevitablemente volverán a ocupar el primer plano de la vida nacional. También es el gobierno que destaca a un dirigente piketero para negociar la crisis entre las facciones bolivianas suponiendo que será mas afín a la sensibilidad de Evo Morales y sus amigos que tienen las cosas mucho mas claras aunque con objetivos energéticos y gasíferos inviables simplemente por falta de inversión nacional - en verdad imposibilidad de inversión nacional - para encarar la explotación en forma autonómica.

Paradójicamente la crisis andina así como el prusianismo socialista caribeño de Chávez juegan a favor de la reconstrucción nacional del poder militar argentino. Solo falta que la clase política lo advierta, sintonice una política de estado en la materia antes de ser arrasada por una nueva clase política mucho mas joven, dinámica, pragmática y concreta que terminará con estos devaneos presidenciales contenidos con la invisible camisa de fuerza de los psicotrópicos que consume.

Le deseo a usted un muy buen fin de semana.

Edgardo Arrivillaga.

 

 

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