ESTADO DE DERECHO, GOBERNABILIDAD Y SEGURIDAD JURÍDICA: UN IMPERATIVO CATEGÓRICO EN UN FIRMAMENTO DE ALERTAS AMARILLAS

Junio 2005
Por Maria Cristina Montenegro


INTRODUCCION

América Latina se sumerge en una marea de conflictos endògenos y exógenos de difícil prospección.

Si bien la realidad es compleja y dinámica, hacemos un abordaje desde la perspectiva de la seguridad regional. Esto a partir de las alertas amarillas que se perciben en el “arco andino”.

Cuando se abordaba la agenda de Seguridad de la guerra fría, salvo excepciones, se hablaba de que la naturaleza de los conflictos eran predominantemente estatales. La realidad internacional a partir de los 90, ha mostrado una modificación en la lógica de los conflictos armados, los que han derivado en una naturaleza intraestatal, cuyas fuentes nutrientes se encuentran en problemáticas sociales, migratorias, ambientales, económicas, étnicas, de nacionalidades, religiosas, etc.

La naturaleza de los conflictos intra estatales va a prefigurar el tipo de guerras denominadas de baja o mediana intensidad, donde los actores no estatales le imprimen una impronta muy particular a partir de vinculaciones entre lo doméstico y lo transnacional.

El cambio en la naturaleza de los conflictos armados van de la mano con los cambios en la percepciones de los retos y amenazas por parte de los actores estatales quienes deben enfrentar estas nuevas realidades.

Los acelerados cambios en la dinámica de los conflictos pone al manejo en la resolución de los mismos en un marco de contreñiminetos de tiempo y de conocimiento. En tiempo para evitar la evolución hacia un punto de difícil reversión y de conocimiento porque demanda un cúmulo de información y procesamiento complejo. Entre otras cualidades el fenómeno responde a problemáticas intermèsticas y a la necesidad de entender rápidamente y acabadamente las “ alertas tempranas” que, en una suerte de luces amarillas, se encienden en el tablero nacional, regional y mundial a través de múltiples linkages, la mayoría de la veces difícil de advertir sin elaboraciones profundas de sus matrices de comportamiento.

No alcanza, hoy, con detectar los conflictos el reto es anticipar y resolverlos en tiempo y forma porque su escalada puede arrastrar a quienes se creían invulnerables. Sirva como advertencia, entonces, una rápida mirada a la Región en plena crisis boliviana.

AMÉRICA LATINA EN LA AGENDA DE SEGURIDAD
Durante los 90 era frecuente escuchar una frase, casi hecha, entre la comunidad de académicos y analistas: América Latina es una región periférica en la atención de Estados Unidos y el resto de los países desarrollados en materia de seguridad internacional.

Es cierto, América Latina estaba al margen de los conflictos globales, referidos, fundamentalmente, a la lucha contra el terrorismo, las guerras interétnicas en África o los conflictos violentos complejos en la Región del Caucaso o las guerras en la Antigua Yugoslavia que hacían crujir la vieja estructura federada.

Al amparo de los nuevos vientos democráticos los países de América Latina se abrían al mundo y a la integración regional mientras reestructuraban, hacia adentro, a un Estado omnipresente. Pero la otra cara de América no estaba en las inquietudes o en la mente de los tomadores de decisión. Las advertencias se veían y aún se ven, por parte de mucho de sus gobiernos, desde la ideologizada óptica: es una visión norteamericana para justificar la intervención. Respuesta sin fundamento lógico y de peligrosas consecuencias para la estabilidad de la Región ante lo que sucede en vario de sus países.

América Latina larvaba en sus entrañas las viejas crisis, apenas dormidas, de un tablero heterogéneo de antiguos conflictos irresueltos y de otros nuevos que los potencian. Hoy, cuando la implosión ronda a los países andinos la prudencia aconseja volver la vista y tomar decisiones a largo plazo. Aunque más no sea si se quiere sobrevivir en medio de una región en descomposición.

EL ESCENARIO LATINOAMERICANO HOY
En el plano regional subsisten alrededor de unos 20 conflictos territoriales pero no se avizora que puedan derivar en conflictos armados. Pero, entonces, por qué la crisis de Ecuador y, particularmente, la de Bolivia escaló al tapete de las preocupaciones en materia de seguridad?.

Es que la crisis boliviana vino a poner de manifiesto el presente y las tendencias futuras de la Región según derive el escenario critico existente.

La situación interna de algunos países de América Latina están encendiendo luces amarillas para el resto del Continente, por lo que pasa dentro de sus fronteras y su conexión con actores transnacionales que potencian las crisis violentas para enmascarar sus cuantiosos negocios aprovechando la ocasión.

Dos son los factores que inciden en estos procesos de espiral de violencia: la estructura guerrillera colombiana y el narcotráfico. Ambos han establecido numerosos vínculos en varios países de la región a partir de negocios y de la “diplomacia guerrillera”. Esto le permite mantener su eficacia a largo plazo y tornar dificultosa la acción de Colombia para desarticularla.


Sobre sus vinculaciones uno de sus propios jefes sostuvo:
Eso es cierto, no lo negamos. Así como tenemos relaciones con los revolucionarios brasileños, con los bolivarianos venezolanos, con el Partido Comunista de Cuba socialista y distintos gobiernos que por obvias razones me abstengo de nombrar aquí"..


"Ahora, esto de ninguna manera implica que las FARC tengan que responder por lo que haga cualquier organización revolucionaria con la que tengamos relaciones", precisó Reyes. "Es como si los cubanos tuvieran que responder por lo que hagan o dejen de hacer las FARC, o lo que haga o deje de hacer Hugo Chávez, Lula da Silva, Tabaré Vázquez, etc."
[1]


La guerrilla ha devenido en una compleja malla de alianzas estratégicas con poderes fácticos y actores no estatales como: el narcotráfico, traficantes de armas, terrorismo internacional, mafias y otros elementos insurgentes regionales. Todo lo cual le brinda un excelente canal de expansión que le permitiría explotar los conflictos domésticos para hacerlos escalar hasta conseguir los objetivos propios o los de sus “socios”


Desde mediados de los años 80 las FARC pusieron en marcha un plan de internacionalización de sus actividades que incluyó la apertura de oficinas en el exterior y el envío de emisarios internacionales. En países como México funcionaron oficinas de la organización hasta que el gobierno colombiano logró que fueran clausuradas.


El estudio afirma que las FARC destinan unos 240.000 dólares anuales para actividades internacionales, cantidad muy modesta si se considera la supuesta oferta de 5 millones de dólares que habría hecho Albán a líderes políticos del Partido de los Trabajadores (PT) en el marco de la elección presidencial de Lula da Silva, en 2002, según reveló la revista brasileña Veja.


Albán, cuyo verdadero nombre es Francisco Antonio Cadena Collazos, más conocido como El Cura, fue nombrado por las FARC embajador para el área de Brasil, la Argentina y Chile. Su nombre salió a relucir en septiembre de 2000, cuando fue arrestado por autoridades brasileñas en la ciudad de Foz de Iguazú por portar documentos de inmigración vencidos.


Pero si la solidaridad hemisférica parece ser una inversión a largo plazo de las FARC, la necesidad de armas del grupo guerrillero es una urgencia del día a día. Y en esa búsqueda las fronteras tampoco son un obstáculo, y mucho menos las formas de pago.
[2]


En un escenario heterogéneo, frente a Estados vulnerables, emergen algunos espacios sin control pleno del Estado: el caso de Boyacá- Caquetá, en Colombia y las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil. Caso interesante, por los últimos acontecimientos, representan algunas áreas bolivianas como Cochabamba.

El “arco andino” pareciera ser el furgón de arrastre de los conflictos violentos en América Latina. Fundamentalmente a partir de la actividad de los movimientos indigenistas que asumen reivindicaciones étnicas precolombinas. Estos podrían generar una insurgencia generalizada en la región andina y alimentar la violencia política en alguno de sus países, como de hecho se está desarrollando en Bolivia.

Como respuesta aparecen reivindicaciones de carácter autonómico por parte de áreas prósperas como es el caso de Santa Cruz y Tarija. Lo que llevaría a una consiguiente fragmentación del país con la consecuente inestabilidad y posible difusión de conflictos a los países vecinos.

Esta situación fáctica se convierte en un próspero negocio para el narcotráfico, las mafias y la guerrilla que a su vez arman una suerte de linkage con otros actores extraregionales.

Las advertencias del gobierno Colombiano sobre la difusión de las actividades de la guerrilla en el resto del Continente ha sido constantes. El aumento de las actividades del narcotráfico es el dato irrefutable de que la crisis tiene condimentos multidemiensionales y compromete a toda la región.

... día a día se ve más afectado por el ingreso de armas, explosivos y precursores químicos a su territorio, y es financiado por el egreso de drogas ilícitas. Los tentáculos de la inestabilidad se extienden a lo largo de los 9.000 kilómetros de tierra y agua que separan a Colombia de sus cinco vecinos – Ecuador, Perú, Brasil, Venezuela y Panamá – y que a la vez la unen a ellos. En estas fronteras se ejerce muy poco control y el gobierno colombiano insiste en demandar una mayor cooperación regional. Los vecinos se muestran bastante reticentes, en parte debido a sus propias crisis internas y en parte debido a su particular visión del conflicto. Sin embargo, Colombia necesita una mayor ayuda de parte de ellos para avanzar en su lucha por poner fin a este conflicto, en tanto que una situación de paz en Colombia mejoraría las posibilidades de sus vecinos de solucionar sus propios y serios problemas internos.

El presidente Uribe pidió a los países vecinos que declararan formalmente a las FARC como una organización terrorista y que le prestaran a Colombia mayor apoyo en materia de inteligencia, en la lucha contra el narcotráfico y la insurgencia. Aunque una cumbre presidencial centroamericana, el Consejo Permanente de la OEA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitieron resoluciones solidarias, de los países vecinos sólo Panamá atendió plenamente la solicitud de Colombia con respecto a las FARC y, en términos generales, aún no existe suficiente cooperación concreta.

Las relaciones entre Colombia y el gobierno de Chávez en Venezuela han sido tensas desde hace algún tiempo debido a que éste ha tolerado, por lo menos tácitamente, a los insurgentes, quienes se desplazan casi que con total libertad a lado y lado de la frontera con Venezuela, y también debido al abundante flujo de drogas ilícitas a través de dicho país. Venezuela, Ecuador y Panamá se sienten vulnerables al impacto del conflicto interno de su vecino, en gran parte porque sus zonas fronterizas son pobres y estructuralmente subdesarrolladas.

Por otra parte, hacia el interior de los países, la crisis de gobernabilidad y la in capacidad del estado para hacer cumplir la ley enfrenta a distintos sectores sociales produciendo la emergencia, de facto de grupos que, a través de la violencia política, adquieren protagonismo como interlocutores válidos ante el gobierno. Esto permite la acción de los “ representantes de grupos guerrilleros” captando adeptos y vinculando negocios con los narcotraficantes


Pero si la solidaridad hemisférica parece ser una inversión a largo plazo de las FARC, la necesidad de armas del grupo guerrillero es una urgencia del día a día. Y en esa búsqueda las fronteras tampoco son un obstáculo, y mucho menos las formas de pago.


La semana pasada, de hecho, fueron arrestados presuntos miembros de una red de intercambio de drogas por armas en Honduras y Colombia. De acuerdo con las informaciones de la Policía Nacional de Colombia y del ministro de Seguridad de Honduras, Oscar Alvarez, las FARC pagaban con cocaína -y a muy altos precios- los fusiles que salían de Nicaragua y El Salvador como saldos de la Guerra Fría en la región.


Alvarez explicó a la prensa que es tal la necesidad de armamento de las FARC que están dispuestas a pagar hasta 7000 dólares por un fusil que podría costar 1000 en el mercado legal.


Con unos 15.000 combatientes, las FARC son consideradas por Estados Unidos grupo terrorista desde 1997. El rótulo, sin embargo, no parece limitar su capacidad de movimiento ni perturbar la tranquilidad personal de sus directivos.
[3]


LA CRISIS Y SUS ACTORES:
Los países andinos encendieron la alerta de la incertidumbre regional.
Colombia: con su ya largo conflicto con las FARC y el narcotráfico. Su derrame ha sido advertido en innumerables circunstancias, tantas como los pedidos de cooperación regional.

Venezuela: Los intentos del Presidente Chávez de extender su proyecto bolivariano a una afictinia americana a incomodado no sólo a Estados Unidos sino a alguno de sus supuestos aliados regionales entre ellos al Presidente Lula quien ha tratado de poner paños fríos a las violencias verbales del venezolano. Los últimos enfrentamientos con el Presidente Uribe, de Colombia, ha puesto de manifiesto la escasa o nula colaboración de Chávez con respecto a la dispersión de elementos de la FARC a territorio venezolano.[4]

La lectura que se hace, desde Washington, es que Chávez esté explotando a su favor la inestabilidad de los países andinos. Es posible que sus encendidos discursos antinorteamericanos sea una de las maneras de convocar a masas poblacionales detrás de un mega proyecto libertario. Todo esto financiado por los ingentes recursos producido por el precio internacional del petróleo.

El Subsecretario de Estado para América Latina, Roger Noriega, alertó la semana pasada sobre el riesgo de que Chávez exporte su "fallido modelo" político a otros países, reiterando su apoyo a los Presidentes de Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, con lo cual dejó en claro a qué países se refería. Lo explicitó además al decir que varios de los vecinos inmediatos de Venezuela son "estados frágiles" -en la jerga actual en los análisis del Departamento de Estado el término es utilizado para señalar los países con riesgo de transformarse en estados fallidos- que no tienen la riqueza petrolera de Venezuela para enfrentar sus problemas económicos y sociales. [5]

Ecuador: El Presidente Lucio Gutiérrez debió renunciar a su cargo luego de la ruptura de la alianza que lo llevó al poder. La situación de inestabilidad existente y la presión de movimientos indigenistas colocan al país en una situación crítica. Sumado a su ubicación geográfica que lo hace depositario del derrame del conflicto colombiano.

Perú: El Presidente Toledo, en el último tramo de su gestión, está cuestionado por actos de corrupción y ha tenido intentos de derrocamiento. Las encuestas arrojan resultados preocupantes puesto que dos figuras, acusadas de corrupción en sus gestiones anteriores, encabezan la preferencia del electorado: García y Fujimori.

Bolivia: luego del derrocamiento del Presidente Mesa la situación sigue siendo frágil y subsisten las demandas sesesionistas e indigenistas que pueden reiniciar la espiral de violencia.

Por otra parte: Chile y Uruguay parecen los más estables de la región pero el primero, con posibilidades de ser arrastrado al conflicto boliviano si el poder deriva en mano del irredentismo indígena debido a las viejas cuestiones vindicativas territoriales.

Argentina: debilitada en sus estructuras internas luego de la crisis del 2001 pero con mayor homogeneidad societal se hallaría fuera den núcleo duro de los potenciales “ estados fallidos”. Sus vulnerabilidades frente a las amenazas regionales se debe la fácil perforación de sus fronteras, debido a los escasos controles, por parte del narcotráfico y las actividades delictivas internacionales: trafico de armas, ingreso de guerrilleros y terroristas “ congelados” y delincuentes prófugos de otros países, etc.

La actividad de la guerrilla proveniente de Bolivia y otros puntos de la Región pueden alimentar logística e ideológicamente a los grupos violentos del país, sobre todo en las provincias del norte: Jujuy, salta y Tucumán.

Brasil: tiene un status muy particular en la Región. Tiene capacidad, recursos y vocación como potencia media. Intenta con, muchas chances, de hegemonizar la región frente a terceras potencias. A pesar de los problemas internos es una estado nacional firmemente estructurado y con consenso societal en las grandes líneas de su política exterior.

No obstante su amplia frontera con países con conflictos internos, le requerirá un constante monitoreo de la situación y es posible que sea árbitro regional de la solución de conflictos ante una posible “inquitud de Washington” para llevar estabilidad a la Región.

Más allá de reacciones espasmódicas, con respecto al rol de Estados Unidos en Sudamérica, el gobierno brasileño sabe que sigue siendo un país llave, claro que adaptado a un contexto internacional diferente al de la guerra fría. De todas maneras es el país con mejores márgenes de negociación que el resto y sabe como jugar sus cartas.

CONCLUSIÓN:
La pobreza, la marginalidad y la captación de elementos marginales por parte del crimen organizado y los elementos guerrilleros regionales han profundizado la inseguridad e inestabilidad de América del Sur. Campo propicio se han vuelto los grandes aglomerados urbanos de la Región que funcionan como virtuales áreas liberadas donde el brazo del estado no llega.

Todo lo dicho incide en la vida cotidiana y la ciudadanía demanda “ mano dura” y mayor eficacia del Estado para proteger sus vidas y bienes. Pero estados vulnerables, sin instituciones fuertes, que aseguren la gobernabilidad no podrán responder a dichas demandas. Cuanto más, si las estructuras burocráticas del Estado se hallan perforadas por la corrupción, casi siempre socia de las mafias internacionales.

En estas condiciones la disociación de la sociedad y la fragmentación del Estado corren por un mismo andarivel. Por lo que la cuestión de seguridad deja de tener límites precisos constituyéndose en un fenómeno “ intermèstico”.

América Latina está demandando una nueva manera de elaborar la inteligencia estratégica a través de la anticipación y la comprensión de la naturaleza de los mismos. Hoy no alcanza con que los gobiernos planeen para enfrentarlos a partir de grandes esfuerzos discursivos extemporáneos. Es necesario anticiparse y prevenirlos a través de mecanismos de alerta temprana y de una evaluación objetiva de los fenómenos.

Durante mucho tiempo diversas señales de alarma emergieron en América del Sur pero, un cierto fundamentalismo constructivita hizo pensar a los think tank vernáculos que la sòla mención de buenas intenciones podía tornarlas realidad. Para bien o para mal ésta siempre se impone y las dificultades exigen buenas ideas y no meras ideologías. Estado de derecho, gobernabilidad y seguridad jurídica no son solo bellas palabras, son imperativos categóricos. El tablero sudamericano ha encendido luces amarillas, esperaremos verlos tornarse rojos?. Desde ya, no sería una buena idea.

 

[1] Diario La Nación 19-06-05

[2]  Diario La Nación 19-06-05

[3]  Diario La Nación 19-06-05

 [4] las manifestaciones del jefe de Estado colombiano Álvaro Uribe sobre la compra de armas por parte de Venezuela, renovaron las tensiones entre los presidentes de los dos países. El Presidente de Colombia dijo que "si Venezuela no reflexionaba, se aislaría", refiriéndose a la política de Chávez respecto a los Estados Unidos y la falta de argumentos convincentes para justificar la compra de armas a España, Brasil y Rusia. Chávez calificó de "irrespetuosas" las declaraciones de Uribe y advirtió a los países de la región -en una respuesta a las afirmaciones de Noriega- que no le hagan el juego al imperialismo, ya que "actuaríamos en consecuencia si nos atacan", al referirse a las manifestaciones del presidente colombiano sobre la compra de armas. Mientras hay apreciaciones contradictorias sobre el éxito militar de Uribe contra la guerrilla, los sondeos muestran que será reelecto y el crecimiento económico ronda el 4%. La tensión entre Colombia y Venezuela aumentó en los últimos días, al detener el gobierno venezolano a 5 militares y 8 soldados colombianos en dos operaciones separadas.
Abr-21-05 - por Rosendo Fraga

[5] Las manifestaciones fueron vertidas en una reunión realizada para analizar la marcha de la negociación del "Tratado Andino" de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia, Perú y Ecuador, del que Bolivia participa como observador.


Chávez respondió renovando sus críticas hacia Estados Unidos, acusando a este país de "desestabilizar" a América Latina. y anunciando que revisará los 32 convenios firmados con empresas petroleras hace más de una década, a las que acusó de haber causado al país una pérdida de 260 millones de dólares. Pero dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas ha surgido una opinión opositora a la organización de las milicias chavistas, a las cuales ven como una estructura que les quita el rol específico a los militares. Cabe señalar que durante la visita que realiza a Moscú, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, reclamó a Vladimir Putin por la venta de 100.000 fusiles a Venezuela.
Abr-21-05 - por Rosendo Fraga
 

 

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