WOODY ALLEN EN BALCARCE 50

Junio 2005
Por Gabriela Pousa (*)


“Cuando era chico me dijeron que cualquiera podía llegar a ser Presidente. Estoy comenzando a creer que era cierto”  Woody Allen

En ocasiones, me pregunto si acaso esto que pasa merece la pena ser analizado. La coyuntura cansa y el diagnóstico no varia, en demasía. Entonces, el lector demanda alternativas y cree –con o sin razón – que no es lícito describir un escenario problemático si al unísono no se entra en acción. Paradójicamente, este “reclamo” grafica uno de los problemas intrínsecos del país. Se trata de la creencia generalizada de que cualquiera puede actuar en la faz política o más aún, que quién se ocupa de desentrañar los ejes del conflicto económico, político y/o social tiene el deber de plantear soluciones aunque sean básicas. Y no es así.
La división del trabajo que proclamara Adam Smith hacia 1770, apunta precisamente, a demostrar que a mayor especialización mayor productividad y no sólo en lo que respecta a cuestiones económicas. De allí que, si en la Argentina tuviéramos gente capacitada al frente del Estado, si no rigiera la ley del dedo para la elección de candidatos, la realidad nacional sería sustancialmente distinta. El posicionar al frente de cargos trascendentales para la conformación de un verdadero régimen republicano al más carismático, al amigo, al pariente, al vecino, al primo del hermano del cuñado, a la tía o al marido de la madre del yerno del hijo nos ha llevado a esta decadencia. Posiblemente esta situación se relacione directamente con la causa madre de nuestra decadencia: la educación. La función pública debería demandar una formación específica y singular.

Si de atender el pasado se trata, atendamos aquel que arroja enseñanza y experiencia capaz de ser aplicada en pro de un mejor mañana. ¿Cuándo la Argentina tuvo su apogeo como Nación? Cuando la clase dirigente demostraba rigurosa formación para cumplir con su rol. Ni antes ni después. ¿Cuándo Buenos Aires fue ciudad deslumbrante? Cuando al frente de la misma se hallaron hombres capaces de construirla y administrarla con eficacia. No parece ser tan compleja la fórmula para dejar de ser una geografía desmantelada. Sin embargo, en el contexto actual, este planteo además de subversivo suena utópico, moralista y hasta vacío. En definitiva suena bien, es lindo. Pero ¿qué posibilidades hay de llevarlo a cabo? Cuando los únicos Maestros son aquellos que yacen bajo tierra, cuando la autoridad se ha devaluado más aún que la moneda, cuando las jerarquías se reducen a igualdades mal entendidas, la síntesis formulada es, sin duda, fútil y absurda.

Esta introducción que en apariencia, nada tiene que ver con un análisis del escenario coyuntural es sin embargo, la explicación esencial para poder entender por qué prever años de decadencia no se trata de pesimismo ni de una oposición ciega a un gobierno de turno.


El país está en manos de personajes que sólo se valen de la improvisación y cuya necedad los lleva a desdeñar cualquier modelo ejemplificador. Partiendo de esta premisa, la posibilidad de aprendizaje es una entelequia.


Mirar a Irlanda, a Chile, a Nueva Zelanda no aporta nada. Chile logró revertir una situación casi peor que la que nuestra admitiendo que era menester contar con profesionales capaces de aportar las herramientas conceptuales básicas para lo cual convocó a los llamados “Chicago Boys” e invitó al mismísimo Milton Friedman. Sí, ciertamente la recuperación económica acarreó conflictividad social de envergadura pero la Argentina atraviesa esa conflictividad sin siquiera haber aplicado reforma estructural alguna…


A su vez, Irlanda abrió sus fronteras para atraer capitales y rindió tributo al FMI que financió su recuperación. ¿Cómo aplicar una receta así en la Argentina dónde se cree que un Mc Donald es síntoma del imperialismo colonialista…?


Finalmente, Nueva Zelanda se ocupó de una renovación absoluta de sus autoridades. Acá, la dirigencia no se renueva, simplemente se recicla. Es inútil pretender importar modelos foráneos aunque podrían servir para aprender algo. De la historia propia, por otra parte, en vez de sacar experiencia, sacamos seudo revisionistas que cuentan los hechos a su manera. Así estamos. Feriados arbitrarios, héroes “humanizados” en sus miserias y próceres desmitificados que nos han dejado sin modelos y sin parámetros. Ante semejante vacío, aparece el gobierno de turno a maniobrar sin disimulo para erigir nuevos mitos sin valores y sin principios.


En ese escenario, no es de asombrar que los montoneros aparezcan como “jóvenes con ideales”. Y si el ideal es sinónimo de matar también es dable esperar que se “jerarquicen” los asesinatos. La defensa de la Patria, más allá de los excesos comunes a toda situación bélica, surge en este debate como “terrorismo de Estado”. Las matanzas de inocentes o de autoridades uniformadas en cambio, se denominan “terrorismo” sin etiqueta lo que hace que no conlleven en sí crímenes de lesa humanidad. La humanidad es un don que unos tienen y otros no. Y en este caso, la Corte dictamina que la adjetivación sea monopolio de los “idealistas”… Bin Laden, por ejemplo, no es terrorista. Hallazgos antropológicos de la Argentina kirchnerista… Ni siquiera se atiende el concepto más cabal de la palabra “ideal”: “El ideal es un gesto del espíritu hacia alguna perfección”, sentenció José Ingenieros. Pero nadie puede impedir que de su clara valoración conceptual se desprenda que, mientras la guerrilla alcanzó -en este presente- el “éxito”, la gran mayoría de los militares ajenos a los desbordes de unos pocos, alcanzaron y alcanzan -para todos los tiempos- la “gloria”. “El éxito se mendiga, la gloria se conquista” y no lo dijo un liberal, lo dijo un socialista…


Los anaqueles de nuestras bibliotecas tendrán historias a medias pero la verdad no deja de ser tal por más tinta que se derrame para contradecirla.

Una educación con base en la certeza y no en caprichos de gobiernos maniqueos hará ver que jamás ha habido prueba de los “planes sistemáticos de apropiación de bebes”. De hecho, en su momento, se debió cambiar la carátula de la causa y quitar la palabra “plan” de aquella. En rigor, y con una mirada más amplia: ojalá hubiese habido más planificación en nuestra historia nacional y la misma llegara hasta hoy. Pero hemos sucumbido ante el reinado de la improvisación y en ese marco, las estrategias y hasta las tácticas brillan por su ausencia o han perdido eficiencia.


Si acaso, un análisis de coyuntura requiere datos de actualidad y lo volcado hasta aquí no se lee como tal, puede sumarse lo que hay en materia político-social: Negociaciones a granel para ver si 2+2 puede sumar 6 en las elecciones legislativas. El resultado de esa suma dictaminará si hay o no pacto capaz de superar los acuerdos y desacuerdos cotidianos que se tejen detrás de bambalinas pero que terminan erosionando el erario público de la Argentina. (Sus impuestos son los que financian, en definitiva, las demoras del “sí” de Chiche y de Cristina…) Un tiempito más de lo que los economistas dan en llamar el plan “Felices Elecciones”, aumentos de salarios, INDEC con índices algo extraños pero que arrojen en apariencia, un kirchnerato consensuado. Temas de antaño serán las novedades de estos días, ejemplo de ello: la AMIA y los indultos seguirán en la lista. ¿El futuro? Quizás lo aplace en tiempo y espacio, la Corte Suprema…

“Cada fin de semana se llevaban a cabo en la Quinta de Olivos cónclaves con los gobernadores a fin de lograr algún acuerdo en la coparticipación federal y el aval para que las leyes en carpeta queden sancionadas a tiempo. Sin consenso provincial, Duhalde estaba imposibilitado para avanzar. Néstor Kirchner, gobernador de Santa Cruz por aquellos días, era de los 14 gobernadores justicialistas, el más duro opositor. Había dejado de asistir a las reuniones de mandatarios provinciales con el Presidente y no firmó el documento de 14 puntos en el cual el Ejecutivo y las provincias se comprometieron a cumplir con las exigencias del Fondo” Panorama Político Semanal 6 de Junio, 2005. Basta este párrafo para desentrañar lo que puede ser o dejar de ser un pacto político en la Argentina…

Los indultos son una fija si acarrean rédito político. Para el Presidente los derechos sólo son humanos si acarrean votos para su lado: única ecuación de la campaña proselitista. Kirchner quiere malestar en las Fuerzas para aparecer como el hacedor del orden que hoy no puede lograr en el escenario social de la Argentina gracias a los piqueteros, consecuencia directa de su propia demagogia política. El discurso oficial recicla ataques contra el FMI pero en breve retomará aquellos que apuntan a los noventa y a quién ose hacer sombra en la elección porteña. Elisa Carrió seguirá haciéndose de varios votos del centro derecha si Mauricio Macri sigue ocupándose de las internas futbolísticas… Y es que en la cancha política no hay tiempo para tareas extras. Lamentablemente quién se atiene a la lógica y a la razón pierde oportunidad de maniobrar para que le adjudiquen un penal y ganarse un gol aun fuera de las reglas. Se han esquilmados las normas y el juego es del que más pega. En ese contexto, las fuerzas de choque ganaran las calles con mayor impunidad y el desconcierto del gobierno tratará de disimularse con argucias pasajeras. Un ejemplo: los debates de hoy día… Y una pregunta final: ¿Previo a la asunción de Néstor Kirchner, a quién le interesaba discutir en la Argentina los hechos de la década del 50, los 70 o la Obediencia Debida?

PD: Un dato a tener en cuenta, al menos, considerando los intereses de Balcarce 50: En Londres, Juan Smith ha decidido iniciar una querella al advertir, en las memorias del tatarabuelo del chozno de su tatarabuelo que aquel recibiera quemaduras de primer grado ocasionadas por la acción sistemática de una asociación ilícita que, violando los códigos de guerra y los reglamentos de la época, arrojaron indiscriminadamente, aceite hirviendo desde balcones y terrazas hacia las calles porteñas… ¿Lesa humanidad en las Invasiones Inglesas?

GABRIELA POUSA

(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su reproducción total o parcial sin mención de la fuente.

 

 

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