ESTADOS UNIDOS INSTALÓ UNA BASE MILITAR EN PARAGUAY

Julio 2005

Conforme a una reciente información del medio periodístico Rebelión, Washington logró establecer una cabeza de puente en Latinoamérica. En Paraguay, acerca de la frontera boliviana y de la Triple Frontera construyeron una base que le permitirá aterrizar aviones Galaxy y desembarcar armamento pesado. El informe sigue a continuación:

Ya desembarcaron 400 marines a Paraguay pero la base construida en pleno Chaco paraguayo, está preparada para albergar hasta 16.000 militares con todos los armamentos necesarios.

El secretario de Defensa norteamericano comprometió el envío a Paraguay de expertos del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, una institución dependiente del Pentágono, a fin de desarrollar un "Seminario de Planificación del Sistema de Seguridad Integral Nacional", programado para septiembre.

El presidente de la comisión de defensa del Senado paraguayo, Velásquez, previo a la instalación de la base militar estadounidense aseguró que "entre aliados tenemos que defendernos".

El Congreso paraguayo aprobó el ingreso de tropas de Estados Unidos a ese país, con inmunidad, permiso de libre tránsito y permanencia para sus soldados con vigencia hasta diciembre de 2006 y prorrogable automáticamente.

EE.UU. así podrá controlar las reservas gasíferas y petroleras de Bolivia, ya que el pozo boliviano de "La vertiente", ubicado en Tarija (la reserva de gas más grande del mundo), está conectado con el pozo "Independencia 1", a 100 kilómetros de distancia, en la zona de Gabino Mendoza, en el territorio paraguayo, el cual ya vierte gas natural de la misma cuenca, pero a mayor profundidad, petróleo, de ahí que apuntan al Mariscal Estigarribia, a unos 250 kilómetros de la frontera con Bolivia, un punto clave para la Casa Blanca luego de que masivas protestas sociales forzaran la renuncia de dos presidentes en 20 meses.

Estigarribia es una pequeña población de 30 mil habitantes, militarizada, que posee un gran aeropuerto construido por EE.UU. con una pista de 3.800 metros de largo, capaz de recibir aviones B-52 y Galaxys, que permiten transportar grandes contingentes de tropas y material bélico pesado.

Por su parte, respecto a este mismo tema, que adquiere especial importancia en la región, atento a la proyecciones que puede generar esta avanzada militar en el Cono Sur, Carmen Moreno amplía la información para Argenpress y dice lo siguiente:

Las especulaciones sobre la instalación de una base militar norteamericana en Paraguay se incrementan hoy en Sudamérica, sobre todo después del arribo de 500 soldados, aviones, armas y equipos del Ejército de Estados Unidos.

Por las concesiones otorgadas a esas tropas -que pueden actuar libremente dentro del territorio-, no es difícil suponer que Washington consiguió finalmente colocar un peón adelantado de cara a la Triple Frontera, y muy cercano a gobiernos que le molestan.

Descarga de pertrechos de un avión Galaxy.
El sitio escogido sería el aeropuerto semiclandestino que existe desde hace algunos años en el Chaco paraguayo, con posibilidades para albergar hasta 16.000 militares, aterrizar aviones B-52 y Galaxy, y desembarcar material bélico pesado.

La pista, de 3.800 metros de largo -suficientes para misiones de ese tipo-, está situada en Mariscal Estigarribia, a unos 200 kilómetros de la frontera con Bolivia.

Allí irían a parar los 13 contingentes militares, cuya entrada aprobó el Congreso Nacional justo cuando el embajador estadounidense, Francis Keane, anunció una asistencia financiera para fortalecer la lucha contra la corrupción, lavado de dinero y terrorismo.

Los soldados norteamericanos poseen ahora las mismas prerrogativas de un funcionario diplomático, no tienen que responder por los daños que causen a la salud o al medio ambiente, ni tampoco a los recursos de la población.

Los privilegios (que tanto Brasil como Argentina se negaron a otorgar) incluyen la liberación aduanera y la exención de inspecciones e impuestos para los productos y propiedades.

Con vigencia hasta diciembre de 2006 y prorrogables automáticamente, las franquicias incluyen el reconocimiento de las matrículas médicas y las licencias de conducción de vehículos que traigan de su país.

El tema militar también motivó el viaje del vicepresidente de Paraguay, Luis Castiglioni, a Washington. Allí lo esperaron su colega Richard Cheney; el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega.

Al regreso sólo se dijo que otro grupo de expertos del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, una institución dependiente del Pentágono, llegaría en septiembre a Asunción.

Todo este ambiente generó inquietud en el Legislativo boliviano, el cual anunció este miércoles el inicio de una indagación que incluye visitas a la embajada paraguaya en La Paz, a cargo de una comisión de la Cámara baja.

Resulta que parlamentarios bolivianos, expertos en temas castrenses y activistas humanitarios, ven la instalación de una base militar en Paraguay como una amenaza a la soberanía y la democracia en la región, y en particular a Bolivia.

Para el diputado Santos Ramírez, el analista militar Juan Ramón Quintana, y el presidente de la Asamblea de Derechos Humanos, Sacha Llorenti, el despliegue del poderío bélico de Washington apunta a la estrategia de establecerse en regiones ricas en recursos energéticos.

Con esta 'cercanía', Estados Unidos podrá controlar las reservas gasíferas y petroleras de Bolivia, ya que el pozo boliviano de La Vertiente, ubicado en Tarija (yacimiento de gas más grande del país) está conectado con el pozo paraguayo Independencia 1.

'Debería preocuparnos esta presencia, que pretende obligar a los movimientos sociales a aplacar sus demandas en asuntos relacionados a la defensa de los recursos naturales', sentenció Quintana.

La decisión del Congreso de Paraguay de permitir el ingreso de tropas con inmunidad y libre tránsito es -para analistas- uno de los golpes más fuertes que Washington ha descargado sobre el Mercado Común del Sur y la Triple Frontera.

Este punto de convergencia entre Argentina, Brasil y Paraguay funciona como llave de acceso político y militar a la región amazónica, área en la cual se encuentra la mayor reserva de agua potable del mundo, el manto Acuífero Guaraní.

Para apropiarse de los recursos económicos estratégicos y ocupar militarmente Sudamérica, los representantes de la Casa Blanca reiteran una y otra vez la presunta existencia de células terroristas en la región o, al menos, de colaboradores de esos grupos.

Las tropas norteamericanas que entraron a Paraguay a fines del año pasado fueron vistas en distintos puntos de la zona fronteriza, entre ellos Concepción, el Chaco y Encarnación, limítrofe con Argentina.

Hasta el momento, el gobierno paraguayo no ha desmentido esas conjeturas, pero, como ocurre con frecuencia, no faltó quien habló más de la cuenta.

Alejandro Velázquez, presidente de la comisión de Defensa del Senado paraguayo, dijo recientemente: 'Entre aliados tenemos que defendernos'.

Con ese lapidario reconocimiento, el alto funcionario dio respuesta a la pregunta de si es factible que la ley abra la puerta a la instalación de una base de Estados Unidos en la región.
 

 

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