UD. NO HA ENTENDIDO NADA SR. CANCILLER BIELSA: Londres llora hoy como nosotros lo hicimos antes

Julio 2005
Por
María Cristina Montenegro

El ataque terrorista en el corazón de Londres deja constancia, por si había dudas, de que el mundo está en guerra. Pero, además, coloca a quienes buscan justificar estas acciones, en nombre de los desheredados de la tierra, en el terreno de una falacia muy difícil de sostener.

Esta guerra no es una guerra entre dominadores y dominados, entre ricos y pobres, entre incorporados y expulsados de un sistema. No es una guerra para argumentos de panfletos ideológicos.

Esta guerra es una confrontación entre quienes apuestan por los valores de la vida y la libertad y quienes intentan suprimirlo en nombre de un dios recortado a su medida.

El modo de vida occidental no es patrimonio de los estadounidenses o de los ingleses. Este es un modo de vida adoptado por quienes quieren convivir en paz con todos los hombres de buena voluntad, como reza nuestra Constitución Nacional.

Quien no ha comprendido esto, quien cree reconocer una justificación detrás de los actos terroristas, no ha comprendido el mundo que nos toca vivir. Generalmente, terminan por admitir una doble topología de terrorismo: el malo y el bueno, presumiendo que hay un terrorismo de “buena fe” que tiene fines liberatarios y cuyas atrocidades se tornan morales en una pirueta discursiva absurda donde el victimario feroz se vuelve víctima de un gobierno, de un sistema o del demonio.

El terrorista es, por naturaleza, un supremo pragmático que confiere al instrumento el máximo valor y a al crimen por sorpresa una investidura moral. Un individuo sumergido en una ambigüedad sin fin que inducido por un imperativo político, religioso o social comete crímenes en su nombre, como el azote del inocente sobre otros inocentes para llamar la atención de aquellos que son los causantes de todos sus males.

“El terrorismo es un arma que jamás debe dejar de lado el revolucionario... Se trata de una acción que el guerrillero urbano puede ejecutar con la máxima sangre fría, calma y decisión” ( Carlos Marighella en Manual del guerrillero urbano)

“Las acciones violentas, como las que hemos estado ejecutando constantemente en la lucha contra el enemigo, causan conmoción y nosotros queremos conmover a la población, en todas partes... Es nuestra única manera de comunicación con el pueblo” (Ejército Rojo Unido Japonés)

“ ¿Matar a diez enemigos en un barranco... o a uno en las calles de Argel, para que se ocupen de él todos los diarios norteamericanos al día siguiente? Si es que vamos a arriesgar vidas habremos de hacer que se conozca nuestra lucha. Podríamos matar a cientos de soldados colonialistas sin aparecer jamás en un diario” (Frente Argelino de Liberación Nacional)


Todas estas frases corresponden a distintas épocas donde el accionar terrorista sembraba víctimas en distintas regiones del globo. A partir de los 90 el terrorismo evolucionó convirtiéndose en un actor estratégico con características globales. No es un país o una región su área de operaciones, es el mundo entero en una suerte de nuevo enfrentamiento bipolar apareció con una articulación más definida y global.

Grupo se adjudica atentados
BBC Noticias
El comunicado está firmado por el autodenominado Grupo Secreto para la Jihad de al-Qaeda en Europa, del cual nunca antes se había tenido noticia.
Sin embargo, la página de internet en la que aparece el comunicado ha publicado en el pasado declaraciones presuntamente pertenecientes a la red comandada por Osama Bin Laden.


Hasta el momento no se ha encontrado forma de confirmar estos mensajes. La policía de Londres dice que no está claro si este reclamo es genuino.

 
“En el nombre de Dios, el misericordioso, el piadoso, sea la paz para el alegre e inmutable combatiente, el Profeta Mahoma. La paz de Dios sea sobre él.


Naciones del Islam y naciones árabes: regocijaos pues es tiempo de vengarse del gobierno cruzado zionista británico en respuesta a las masacres que comete Gran Bretaña en Irak y Afganistán.


El heroico combatiente islámico ha llevado a cabo un ataque bendito en Londres. Gran Bretaña está ahora ardiendo de miedo, terror y pánico en el norte, sur, este y oeste.


Hemos advertido repetidamente al pueblo y el gobierno británico. Hemos cumplido nuestra promesa y efectuado una bendita operación militar en Gran Bretaña luego de un largo período de duros esfuerzos de nuestros combatientes para asegurar el éxito de la operación.
Advertimos a los gobiernos de Dinamarca e Italia que todos los gobiernos cruzados serán castigados de la misma manera si no retiran sus tropas de Irak y Afganistán. Quién avisa está disculpado.


Dios ha dicho "A ti creyente: si ayudas a la causa de Alá Él te ayudará y sostendrá tu pie firmemente". ( La BBC localizó un sitio web que publica una declaración perteneciente a una organización que asegura haber llevado a cabo los ataques en el centro de Londres)



Algo en común tienen todos estos mensajes y es que remiten al acto terrorista como espectáculo mediático.

No se elude la responsabilidad por los crímenes cometidos sino que, muy por el contrario, se convierte en propaganda. Su actuación es brindada al público global a través de los medios en tiempo justo. Al mismo momento la gran platea planetaria asiste a la obra de horror llama su atención, se dirige a alguien sobre el que recae la responsabilidad de vidas cercenadas con un motivo claramente enunciado.

Espectáculo – terror - mensaje son los elementos sustanciales del programa de la Embajada de Israel, la AMIA, las torres de Nueva York, Atocha de Madrid o King’s Cross en Londres. Para citar los de mayor espectacularidad. Montaje por donde circula su obra siniestra, publicidad extravagante donde la violencia inexplicable, por definición no es terrorista. El acto deber ser atribuido para que se cumpla la función.

De eso se trata esta guerra planetaria. Hay que vérselas con individuos que reclaman el derecho moral a matar a quienes inocentemente transcurren sus vidas en sociedades abiertas, democráticas, confiadas en la pacifica convivencia en pluralidad cultural, religiosa, política. Sociedades que apuestan a la vida y a la libertad como valores sustantivos para convivir en paz.

Al amparo de dichos valores se mimetizan organizaciones e individuos dispuestos a despertar un día, como un tumor maligno llevándose la vida de muchos que hasta no hace mucho fueran sus conciudadanos.

Es preocupante Sr. Canciller que su análisis sobre lo sucedido remita a su desafortunada conclusión de que los hechos terroristas puedan resolverse por dos vías: la bélica y la del diálogo interreligioso. Sr. Canciller los terroristas no tienen religión, solo un dios hecho a medida para justificar su accionar y reducir sus “disonancias cognitivas”. No culpe al Islam, trato de entender su argumento, por los actos terroristas.

Junto a Valley ha comparecido el imam de la mezquita de Aylesbury, Abdul Dayan, que ha insistido en que ninguna religión de la tierra apoya la violencia y el extremismo. "Mi Dios no está sediento de sangre. Nadie que crea en mi Dios, o en otro, puede matar a gente inocente. Nadie puede usar el nombre de su Dios para cometer esas atrocidades" (diario El Mundo 14-07-05)

Sr. Canciller, este no es un problema religioso, el Islam nada tiene que ver con el fenómeno terrorista, salvo que unos cuantos fanáticos lo usen para llevar adelante sus delirantes acciones.

Este no es un problema que se reduce a la metafórica cantinela de algunos analistas que reducen estos hechos a: el que siembra viento cosechan tempestad.


El que siembra vientos, Sr. Canciller es el Terrorismo Internacional y su maquinaria financiera y virtual.

El que siembra vientos, Sr. Canciller, es el poder de unos cuantos que envían a ignorantes a las masacres más arteras vendiéndoles que ese acto es su pasaporte al paraíso.

El que siembra vientos, Sr. Canciller, es la mente enferma de quienes justifican estos actos demenciales en nombre de la redención de quienes sufren desigualdad, la pobreza, injusticia y marginación.

Los que cosechan tempestades, Sr. Canciller, son los que sufren desigualdad, pobreza, injusticia y marginación. Y la sufren, Sr. Canciller, porque son las víctimas propiciatorias de la lógica terrorista. Son gente inocente de Buenos Aires, Nueva York, Madrid y, desgraciadamente, en el Londres de hoy.

Los que cosechan tempestades, Sr. Canciller somos cada uno de nosotros que creemos que la vida, la libertad no tienen por qué caer bajo la lógica de ideologías violentas sean orientales u occidentales.

El terrorismo no tiene ninguna justificación. Sr. Canciller, a no ser la que sugieren la tortuosa mentalidad de algunos insensatos, que a esta altura de la civilización, creen que esto los coloca en el campo de un “progresismo políticamente correcto”.

Sabe, Sr. Canciller... No existe un terrorismo bueno y un terrorismo malo. El terrorismo es intrínsecamente perverso porque su siembra no la cosechan sus ideólogos y ejecutores. Su siembra Sr. Canciller, la cosechan las víctimas inocentes de cualquier punto del planeta que... para su información no son los sectores pudientes de esas sociedades sino precisamente: trabajadores, estudiantes, niños, mujeres y hombres, todos inocentes que una mañana de julio tomaron sus medios de transporte para trasladarse a distintos lugares de la ciudad.

Los terroristas dependen sustantivamente de la opinión pública global, además del respaldo de ciertas naciones. El Reino Unido ha demostrado, a pesar del dolor, que los medios son un instrumento fundamental para dispersar el terror. El gobierno, los medios y la sociedad han actuado magistralmente llevando la información necesaria, medida, sin ningún condimento de espectacularidad, como lo exige la estética terrorista. Es posible que este sea uno de los frentes de batalla a contemplar en el futuro.

De algo estamos seguros, el terrorismo internacional sigue empeñado en estas complicadas jugadas de ajedrez. Sólo ellos saben acerca del próximo objetivo.

Mientras preparan sus kamikazes para el acto espectacular, que podrá ejecutarse en cualquier momento y en cualquier lugar del planeta, de algo están seguros: ellos fijarán la próxima batalla

El pueblo de Londres, los ciudadanos de Gran Bretaña están dando muestra de entereza y coraje frente a la adversidad. Ellos merecen mejores frases y análisis más inteligentes por parte de quienes ya hemos sufrido similares ataques que no debiéramos olvidar.
 

 

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