El incomparable padrino original y el falso padrino criollo

Julio 2005
Por Luís Candurra

Constituye una inadmisible falta de respeto a la sagrada memoria de Don Vito Corleone la velada comparación apócrifa lanzada desde el escenario del Teatro Argentino de la capital provincial de La Plata por Cristina Fernández.

La amañada supuesta similitud carece de cualquier respaldo historiográfico y muestra, una vez más, que los problemas de la educación en la Argentina no son recientes, sino que se remontan a muchas décadas, como las que carga sobre sus espaldas la senadora patagónica.

Sin proponer un listado exhaustivo, deben remarcarse, al menos, las siguientes inexactitudes:

1) Don Vito era un inmigrante proveniente de una isla de antecedentes histórico-culturales destacados: fenicios, griegos, romanos y musulmanes regaron su desarrollo. También la Casa de Aragón, el único antecedente que merecería un ocultamiento. Negro, en cambio, es un auténtico nativo tehuelche, oriundo de una región cuyo mayor producto cultural es es esporádico periódico La Unión. Dicen que quizás esté lejamente emparentado en algún antecesor con raigambre goda, visigoda o celta, cualquiera de las tres comunidades incomparablemente menores a la raigambre de Sicilia.

2) La primera actividad que encara Don Vito en América es decididamente primaria, productiva y exportadora: Genco Oil. En cambio, como es público y notorio, Don Eduardo siempre encontró que lo suyo eran los servicios, fundamentalmente la administración pública y el sector inmobiliario.

3) Don Vito no vaciló en ordenar la muerte de un hijo traidor a los principios del clan. Don Eduardo, en cambio, contempló pasivamente cómo una de sus hijas se encaminaba a un convento.

4) Siempre en el plano familiar, no se conoce ninguna circunstancia en que Don Vito permitiera que su amada esposa siquiera se acercara a sus negocios. Don Negro, en cambio, la manda al frente sin ningún remordimiento, aún en situaciones en que ni el mismo sabría lo que hacer.

5) En cuanto a la relación de ambos con los políticos, la inteligencia de Don Vito nunca cometió el error de considerar a los políticos y a la policía como algo más que instrumentos comprables. Por ejemplo, nunca hubiera salido de sus labios frases del tipo "la bonaerense es la mejor policía del mundo", por circunscribirnos sólo a un botón de muestra.

La lista de diferencias es inagotable. CFK ha demostrado, una vez más que no sabe de lo que habla.
 

 

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