UN SALZBURGO CONTRA EL TERRORISMO
Y EL TEST DEL PÁJARO EN LA MINA

Julio 2005
Por Strategicos


El Festival de Salzburgo inauguró su 85 edición para ofrecer a partir del lunes y hasta el 31 de agosto un total de 183 representaciones de ópera, música y teatro al más alto nivel. "Nunca imaginamos que podría llegar a haber un terrorismo igual, que asesina niños y mujeres inocentes. Pero no permitiremos que nos quiten con bombas nuestros valores europeos", dijo el presidente de la República de Austria, Thomas Fischer, en su discurso inaugural. Por primera vez participan dos premios Nobel de Literatura: el sudafricano John M. Coetzee y la austríaca Elfriede Jelinek, una clara antifascista militante y declarada lesbiana, para horror de los fundamentalistas, que junto a Antonio Lobo Antunez, protagonizan las lecturas de obras propias en la serie "Poetas invitados".El Festival mereció un análisis de último momento dada la ola de atentados que preanuncia una guerra tanto en Europa como en los países árabes constituidos como estados y con responsabilidades concretas, de muy larga duración y ambigua intensidad.


Finalmente prevaleció la opción racional.Esto es tener alto los objetivos propios,hacer el culto a la buena música de la genuina Europa y simplemente seguir la vida de todos los días. Del otro trabajo, del trabajo de noche y niebla propuesto por el fascismo islamista, del trabajo de la gente que duerme poco, del trabajo lunar de selenio otros deberán encargarse y sin duda lo harán.


Los europeos no serán menos eficientes que los argentinos o los chilenos aunque sus métodos deban revisar algunos aspectos del pensamiento políticamente correcto que durante demasiado tiempo les ha aherrojado las manos.


Probablemente de todos los atentados terroristas el que explicitó mas claramente el asunto fue el asesinato del director de cine Theo Van Gogh, bisnieto de Vincent, quién fue apuñalado y degollado por el marroquí Mohamed Bouyeri quien se encuentra detenido a la espera de juicio. El crimen de Van Gogh fue su película Sumisión en donde mostraba el cuerpo de una mujer musulmana con versículos del Coran tatuados sobre su cuerpo.


Pero lo interesante de esta historia es la vida de la propia madre del director de cine asesinado,


Annete Van Gogh, nacida en Ámsterdam en 1936 era una vieja militante del partido Laborista holandés, donde conoció a su marido, el nieto de Van Gogh – en un ámbito en donde ambos eran de alguna manera militantes

 

Este hombre ya anciano, nacido en 1922 se ha dedicado por años a estudiar la teoría comunista y los fenómenos revolucionarios. Simultáneamente vendía cuadros de su antepasado ilustre desde la fundación que creó en 1959. Era un Giacomo Feltrinelli pero de gabinete.


Ella se recibió de medica pero jamás ejerció. Estaba ocupada en la política socialdemócrata y en las actividades del a Fundación porque la socialdemocracia con arte,  cuadros expresionistas valuados en millones de dólares y música en Salzburgo es algo que merece tenerse en cuenta.
Cuando mataron a su hijo la mujer, una anciana de cabellos blancos y modales controlados no vaciló en mirar directamente al asesino y luego, lentamente, la autocrítica.


“Es alguien que vivía con el subsidio de desocupación propuesto y pagado también por mi y agregó con voz neutra – tenía tiempo entonces para planificar el asesinato de mi hijo “.

Para Holanda el asesinato de Theo júnior fue lo que se llama el test del pájaro que baja a las minas de carbón. Los mineros lo hacen para detectar el nivel de toxicidad de la mina a cielo cerrado. Si el pájaro muere esta claro que hay que tomar precauciones. Theo fue el pájaro europeo pero en en ese momento nadie lo advirtió.


Lo cierto es que además de poner en practica una adecuada técnica antiterrorista - ya se sabe bien como se hace la cosa – el problema no es de civilizaciones como cree Huntington, no es de la concentración monopólica del capitalismo internacional como creen los imbéciles argentinos – ala gauche progresista de su aparato mediático - y menos aun es algo absolutamente vinculado con la invasión a Irak, discutible pero imposible de deshacer.


El islamismo no asimilado era una ciudad underground en las ciudades europeas. Basta pasar por la Defense en Paris a medianoche,  el Quartiere Africano en Roma o sobre todo Marsella, un lugar en donde se hace difícil –como en Mostar o Bosnia, encontrar un pálido rostro blanco.


El problema es cultural, comenzó con la condena a muerte simbólica de Salman Rusdhie – jamás se debió haber aceptado - y se permitió la instalación de las madrazas, las escuelas de teología de la liberación islámica en todos los países europeos.


Son el equivalente de lo que eran las escuelitas del ERP en la Argentina de los años 70 y allí además de estudiar los clásicos de la cultura extinguida se estudian los mejores métodos para matar y morir. Para inmolarse y zafar.


Pero el problema no es solo europeo sino que involucra a los estados árabes constituidos y a algo que hay que tener muy en cuenta aquí en la Argentina con el calendario diplomático. El último atentado contra Egipto en Sharm – el – Sheik – también se vincula con un hecho histórico y concretamente basilar para el mundo árabe. Hace cincuenta y tres años, exactamente entre la noche del 22 y el 23 de julio, los oficiales verdes de Gamal Abdel Nasser decidieron exactamente en el lugar de la actual voladura poner fin al largo gobierno de Faruk, mediante un golpe de Estado que liquidaría a la monarquía egipcia y abriría el verdadero frente revolucionario árabe en la región.  Exactamente la noche y fecha que los terroristas eligieron para dinamitar el hotel, pleno de alemanes, franceses, italianos e israelíes.

 

Lo simbólico en el mundo terrorista es mucho más fuerte y genuino que lo real y no casualmente ellos detestan el culto de la imagen.


Otro elemento que no podemos dejar de tener en cuenta es la muerte de Arafat. Su desaparición hizo saltar una instancia negociadora de truhanes pero negociadora al fin y ahora una nueva generación ha tomado las riendas de la revuelta. La generación euro árabe de Internet.
Pero volvamos a Salzburg y las cosas amables de la vida

Un puente levadizo de Cultura
. El programa de ópera que hemos señalado combina obras de clásico èxito con otras muy poco conocidas, como "Die Gezeichneten" del compositor austriaco Franz Schreker, el primer estreno lírico del certamen, escenificada por Nikolaus Lehnhof y dirigida por el maestro Kent Nagano. La ópera de Schreker forma parte de uno de los acentos de esta edición del festival, programado por el director artístico del certamen, el alemán Peter Ruzicka, el de los espectáculos dedicados a "los compositores en el exilio". En ese marco se sitúa también el concierto ideado y protagonizado por el barítono Thomas Hampson bajo el lema de "Prohibido y vedado. Compositores perseguidos", con obras de Giacomo Meyerbeer, Felix Mendelssohn-Bartholdy, Gustav Mahler, Ernst Krenek, Schrecker y Kurt Weill. Expectación ha despertado la nueva escenificación de "La Traviata", de Verdi, que protagonizarán los cantantes Anna Netrebko, Thomas Hampson y Giorgio Germont.

De Mozart se presentan en este edición "La Flauta Mágica" y "Cosi Fan Tutte", con la Filarmónica de Viena bajo la batuta de Riccardo Muti, la primera, y de Adam Fischer, la segunda obra, así como "Mitridate, Re Di Ponto", a cargo de Les Musiciens du Louvre-Grenoble dirigidos por Mark Minkowski. "Mazepa", de Piotr Ilich Chaikovski, con el coro y la orquesta del Teatro Mariinsky-Kirov, dirigidos por Valery Gergiev, y "Alceste", de Christoph Willibald Gluck, con la Mozerteum Orchester Salzburg bajo la dirección de Ivor Bolton, complementan el programa operístico.
Los filarmónicos de Viena ofrecen además una serie de conciertos dirigidos por maestros como Muti, Gergiev, Nikolaus Harnoncourt o Daniele Gatti, mientras que Sir Roger Norrington, Leonides Kavakos o Heinrich Schiff actuarán al frente de la Camerata Salzburg. La Filarmónica de Berlín, la Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín ("DSO Berlin"), Kent Nagano, la Kremerata Baltica dirigida por Gidon Kremer, los pianistas solistas Alfred Brendel, Maurizio Pollini, Ivo Pogorelich, Arcadi Volodos, András Schiff, Lang Lang, o la mezzosoprano Cecilia Bartoli son otros nombres que atraerán al público de estos conciertos

 

 

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