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23/8/05 Blanco y Negro
Agosto 2005
por Vicente Massot y Agustín Monteverde
Hace algunas semanas, en ocasión del lanzamiento de su candidatura a senadora
por la Provincia de Buenos Aires, Cristina Fernández enderezó contra Eduardo
Duhalde una acusación de peso que, desde entonces, recorrió un largo camino.
Ahora, un aliado íntimo del presidente de la República, el líder piquetero Luis D’Elía, no ha hecho otra cosa que tomar prestado el argumento central de la
mujer de Kirchner y darle una vuelta de tuerca que a nadie le ha pasado
desapercibida. No tanto por la naturaleza del agravio como por el hecho de que
ha significado un escalamiento del conflicto, de un lado, y una divisoria de
aguas entre los hombres que acompañan, de una u otra forma, al santacruceño.
Cristina Fernández, como se recordará, no tuvo mejor idea que compararlo al de
Lomas con un padrino mafioso.
D’Elía, reflotando una vieja historia, volvió
sobre el tema de un vínculo estrecho de Duhalde con los intereses del
narcotráfico. Cada uno por su lado, pero en consonancia con la lógica de la
confrontación a todo o nada que privilegia Kirchner, han seguido al pie de la
letra un libreto debidamente estudiado. Sería cándido suponer, a esta altura de
la disputa, que la senadora se dejó llevar por un impulso momentáneo cuando hizo
mención a la película de Francis Ford Coppola.
Como resultaría ridículo creer
que D’Elía pudo, por su cuenta y riesgo, llevar el tono y la dimensión del
agravio a los topes que lo ha hecho sin un guiño de la Casa Rosada. Cabría
interpretarlos como deslices o raptos súbitos de autonomía delante de un hombre
que no tuviese el perfil psicológico y los pujos hegemónicos del actual
presidente de la Nación. Pero en materias tan delicadas, con Kirchner no hay
lugar para poses independientes. Ahora bien, en el gobierno no todos comulgan
con el rumbo que Kirchner le ha dado a su pelea con Duhalde y, mucho menos, con
el rosario de cargos que a diario le hacen al caudillo bonaerense.
Inmediatamente después del discurso de Cristina Fernández, el canciller Rafael
Bielsa puso una tímida pero elocuente distancia respecto de la infeliz
comparación con el Padrino que había lanzado aquella. Luego hicieron causa común
con Duhalde el vicepresidente, Daniel Scioli, y el ministro de seguridad de la
Provincia, Carlos Arslanián. Entre el ministro de Relaciones Exteriores y los
dos hombres públicos nombrados en segundo término, también había transparentado
su preocupación el flamante titular de la cartera de justicia, Alberto Iribarne.
Es cierto que las principales espadas mediáticas del kirchnerismo —los siempre
locuaces Fernández-— siguen golpeando a su ex–jefe con una saña que se
corresponde mal con las posiciones que ellos sostuvieron hasta por lo menos
mediados del año 2003, cuando Duhalde era un presidente poderoso y el jefe
indiscutido del PJ bonaerense. También lo es que, a medida que pasan los días, y
crece la intensidad de las agresiones, la divisoria de aguas a la que antes
hacíamos referencia, se hace más notable. El último en hablar y quebrar una
lanza en defensa de su viejo amigo fue el ministro de Defensa, José Pampuro, que
calificó de “barbaridad” lo dicho por D’Elía. Inmediatamente después siguió sus
pasos Aníbal Fernández.
Si en medio de una campaña que el propio Kirchner ha
transformado en plebiscitaria, sus seguidores adoptan posturas tan disímiles
para enfrentar a quien el presidente ha elegido como principal enemigo, esto es
Eduardo Duhalde, habrá que pensar en una de estas dos posibilidades: o cada uno
de los actores dice lo que le viene en gana y, por lo tanto, se producen las
contradicciones comentadas más arriba, o todo es parte de un plan debidamente
orquestado en donde unos — Cristina Fernández y Luis D’Elía — adoptan el papel de
duros y otros — Daniel Scioli, Roberto Lavagna y José Pampuro — hacen las veces de
blandos.
En realidad, no hay nada tan lineal. Es obvio que el discurso de Scioli
—a quien en la Casa Rosada ignoran olímpicamente y del cual desconfían— no le ha
sido sugerido por el comando kirchnerista.
Tampoco el de Lavagna, cuya
personalidad e importancia en el elenco ministerial, lo preservan de cualquier
intento de manipulación. El titular de Economía es el único de entre los
colaboradores de Kirchner al que no se puede traer y llevar de las narices como
al resto de sus pares. Por eso, no sólo no acompañó a Cristina Fernández en sus
críticas al FMI sino que tomó distancias clarísimas respecto de la campaña sucia
contra Duhalde. Entremedio están los casos de Bielsa, Pampuro y Aníbal
Fernández.
Bielsa tiene sus propios problemas como para adentrarse en el pleito
bonaerense. Sin embargo, metido a candidato, se ha permitido adoptar una
posición equidistante entre un Duhalde a quien no tiene porqué apoyar pero al
que se niega a satanizar y su apoyo descontado a Cristina Fernández.
En cuanto a Pampuro, se cruzó en el camino de D’Elía con la anuencia de Kirchner que, con
una lógica poco común, no considera que las posiciones encontradas de sus
lugartenientes resulten contraproducentes para lograr el triunfo en octubre.
La
estrategia kirchnerista es que castiguen los flancos y el centro de Duhalde
quienes pertenecen a su círculo íntimo — Cristina — y quienes como D’Elía pueden
decir cualquier cosa, amparados en sus fueros e impunidad. En cambio, admite
— con conocimiento previo de cuál será el libreto que ensayará — disidencias del
tipo de la de Bielsa o inclusive alienta a Pampuro y a Aníbal Fernández a actuar
como moderadores.
Por fin, no controla los movimientos de Scioli y de Lavagna.
En esos términos es posible entender por qué unos dicen blanco y otros negro. A
sesenta días de las elecciones, han empezado a aparecer algunos vaticinios y
relevamientos formulados por los encuestadores más conocidos del país. Con las
dudas que, en general, suscita el comportamiento profesional de la mayoría de
ellos — hay, por supuesto, excepciones— y la tendencia del gobierno a comprar
voluntades, los números que muestran deben ser tomados con beneficio de
inventario.
En la provincia de Buenos Aires parece existir unanimidad en cuanto
a la diferencia de casi 20 puntos que separaría a Cristina Fernández de “Chiche” Duhalde. Ello sin contar el aporte que Luis Patti puede hacerle a esta última y
el porcentaje de “voto útil” que eventualmente se deslizaría del electorado no
peronista a la candidata del PJ en atención a que, cada día más, crece la
impresión de que es menester ponerle algún límite a la indisimulable tendencia
hegemónica de Kirchner.
En cuanto a la Capital Federal, hay encuestas para todos
los gustos: desde aquellas que lo dan encabezando las preferencias electorales a Bielsa, hasta las que muestran a Carrió y Macri parejos,
orillando el 23% y un canciller que apenas llega al 10%. Las diferencias son tan
groseras que, de momento, hay que prestarles atención. Hasta la semana próxima.
Compacto y destacado
- Preocupación por el bajo nivel de la inversión. Sin una mejora inmediata,
tanto el crecimiento económico como la contención de la inflación se ven
amenazados.
Menos del 50 % de las importaciones rotuladas como bienes de
capital se corresponden con activos productivos. El resto se corresponde más con
servicios y bienes de consumo, tales como los equipos celulares y los vehículos
de transporte.
Los U$ 2030 MM de IED registrada en julio en Brasil representan
más de tres veces la recibida por Argentina durante los tres primeros meses del
año.
- Proyectan un nuevo régimen de promoción de las inversiones mediante
rebajas al impuesto a las Ganancias, con participaciones sobre un cupo máximo
que se obtendrían por licitación.
Para recomponer la inversión, más importante
que los proyectados incentivos tributarios, se deben efectuar cambios profundos
que hoy parecen improbables.
La inversión requiere necesariamente de previsibilidad, hoy triturada por un pesado clima anticapital y el cambio
discrecional de reglas de juego.
La utilización de las retenciones como doble
herramienta de recaudación y de ajuste de los precios internos atenta contra la
inversión en los sectores precisamente más competitivos.
o El campo, el sector
más castigado por los derechos de exportación, fue entre 2002 y 2004 —siguiendo
datos oficiales— el que más aumentó su nivel de inversión: 430 % en
cosechadoras, 380 % en tractores, y 60 % en capital circulante.
o Si bien las
retenciones son abonadas por los exportadores, éstos trasladan su impacto, que
es soportado por los productores.
La recomposición de las tarifas de servicios
públicos en un marco que respete el manejo empresario de la ecuación de negocios
y los mecanismos de precios es un paso indispensable en ese sentido.
o Kirchner,
en tanto, volvió esta semana a atacar a las compañías de servicios públicos, con
las que dijo estar “enojado” por ser “sinvergüenzas” que presionan por aumentos.
o Los bancos de inversión internacionales han advertido al gobierno que sólo
hallará financiamiento para las obras de infraestructura energética que requiere
el sostenimiento de la actividad económica en la medida que haya una solución
permanente al tema tarifario.
o La ampliación de la red de TGS, luego de fracasar el proyectado fideicomiso
para fondearla, fue financiada con un préstamo del BNDES que debió ser
garantizado por el BCRA. Para la de TGN hubo que recurrir a la generosa
contribución de la española Repsol. o La construcción de dos centrales de ciclo
combinado por U$ 900 MM aún no pudo ser licitada por no contar con un compromiso
por el total de los fondos requeridos.
Las complicadas y costosas normas
laborales y las discrecionales decisiones del gobierno en temas salariales
constituyen un poderoso desaliento para los inversores.
Otro requisito para
disparar las inversiones reside en una amplia reforma tributaria que simplifique
y universalice impuestos y elimine los distorsivos.
o Entre las serias
distorsiones que provoca el régimen actual podemos contar el castigo al
desarrollo de mercados externos (lo que, en otra ventanilla, se proclama
promover), el estímulo de una costosa administración de efectivo para evitar el
sistema bancario, el desaliento al empleo formal y el perjuicio de sectores
puntuales.
o Otra consecuencia no menor es que los tributos “de cumplimiento
forzoso” (vg., impuesto al cheque), a la vez de generar importantes deseconomías
para eludirlos, compensan la pérdida ocasionada por los evasores recargando las
espaldas de los que sí cumplen.
o Un paso mínimo para compensar al menos
parcialmente la sobrecargada presión que sufren estos últimos es tomar los
tributos “de cumplimiento forzoso” como pago a cuenta de Ganancias (el impuesto
más fácil de evadir): de esta forma, sólo para el evasor significaría un pago
neto.
- Pero el modelo de tipo de cambio alto es contrario en su esencia a la
inyección de capital.
Al reducir el costo del factor trabajo —salarios pagados
en moneda local— alienta la sustitución de capital por mano de obra.
El costo
de los bienes de capital sufrió un fuerte aumento, tanto en el caso de los de
origen extranjero — con valores nominados en dólares — como los locales — por su
condición de bienes transables. Tampoco la esterilización de fondos necesaria
para sostener el dólar alto coopera con la inversión.
o El crédito al sector
privado se ve desplazado por la necesidad de mantener la política cambiaria: en
lo que va del año las nuevas colocaciones en letras y notas del BCRA ($ 10489 MM)
casi duplican los préstamos efectuados al sector privado ($ 5475 MM).
o Luego de
meses de paulatina caída en el costo del crédito, en julio se observó el impacto
del alza de tasas en las captaciones de LEBAC. La tasa promedio aplicada en
julio por operaciones con documentos a cobrar subió 0,9 % respecto a la del mes
anterior; los adelantos en cuenta corriente, los créditos prendarios y los
personales exhibieron subas menores.
o El presente ratio créditos/PBI —8,7 %— es poco más de un tercio de lo que
marcó durante la convertibilidad y se ubica entre los registros más bajos del
mundo.
- Adicionalmente, el sostenimiento del tipo de cambio es inconsistente
con el desarrollo exportador.
Como advertimos en distintas oportunidades, el
superávit comercial es el principal responsable del excedente cambiario; el
impacto de la supuesta avalancha de fondos especulativos por parte de no
residentes es menor y los controles son ineficaces.
A fin de junio, a 20 días
de implantadas las restricciones, los depósitos correspondientes al encaje del
30 % exigido representaban apenas U$ 4,2 MM y se originaban en su totalidad en
residentes locales. En el mismo lapso, sin embargo, el Central mantuvo un ritmo
creciente en la compra de divisas.
Falta de transparencia oficial: el Banco
Central se niega a brindar esta información aduciendo su supuesto carácter
“reservado”.
- Economía preelectoral: preocupa la inflación.
Las retenciones
no lograron contener nuevas subas en los precios al público de los lácteos. o Lavagna defendió la medida argumentando que los precios en boca de tambo habían
caído.
o Pero esa es la queja precisamente de los productores: que son ellos los
que cargan con el menor ingreso en beneficio de las industrias, que no lo
trasladan al consumidor.
Estudian elevar las retenciones a las exportaciones
de carne o limitar a 300 kg la faena de terneros (impulsando la venta de
animales mayores de más peso) para evitar el alza estacional de comienzos de la
primavera.
Sin embargo, las exportaciones representan tan sólo la quinta parte
de la producción y los cortes económicos —que son los que preocupan al gobierno—
no se exportan.
Los precios al consumidor subieron 0,4 % en la primer semana
mientras que en la segunda habrían aumentado 0,1 %.
El aumento de los taxis,
que impacta 0,2 % en el índice, fue postergado para septiembre.
La importante
brecha que subsiste entre el acumulado de inflación mayorista desde la ruptura
de la convertibilidad (152,4 %) y la minorista (64,5 %) permite anticipar que
continuará la suba de los precios al consumidor.
- Una sugestiva reducción de la
tasa de actividad permitió nuevamente disminuir el índice de desocupación.
Con
marcada anticipación (se debía conocer el 15 de septiembre) el INDEC ratificó el
adelanto presidencial.
o La desocupación —computando como empleados a
beneficiarios del plan Jefes— sería de 12,1 %.
o Considerando desempleados a los beneficiarios del plan Jefes que buscan
activamente trabajo, el índice asciende a 13,9 %.
o Si no se computa ningún
beneficiario del plan Jefes —es decir, aunque no busque trabajo— el desempleo
trepa al 15,7 %. En el primer trimestre la medición había arrojado 16,6 %.
Otra vez (ya había ocurrido en el primer trimestre) se observa una llamativa
disminución en la tasa de actividad, que bajó al 45,6 % del 46,2 % en el mismo
trimestre del 2004. o La tasa de actividad computa las personas que trabajan o
buscan activamente trabajo.
o Una reducción en la tasa de actividad significa
que hay personas que han abandonado la búsqueda de empleo y, por lo tanto, dejan
de ser consideradas desocupadas.
o Obviamente, una manipulación de esta cifra
permitiría ocultar desempleo.
o Habíamos advertido que para verificar la
confiabilidad del dato presidencial debía ponerse atención en la tasa de
actividad que se computara y el número de beneficiarios de planes Jefes
considerados como empleados.
La tasa de empleo —individuos que efectivamente
trabajan— subió del 37,4 % en el segundo trimestre del 2004 al 38,4 % este año.
Esto confirma una fuerte reducción de la elasticidad empleo/PBI, que se ubicaría
actualmente por debajo de 0,3.
- La actividad industrial volvió a mostrar en
julio signos de fatiga.
Aumentó sólo 0,1 % mensual desestacionalizado. o El
crecimiento desestacionalizado interanual fue de 6,7 %.
o La utilización de la
capacidad instalada se elevó, no obstante, al 72,1 %.
o En junio la actividad
industrial ya había mostrado una caída mensual de 1,5 %.
También la
construcción —principal motor del proceso de recuperación— exhibió signos de
debilitamiento en junio, con una caída de 2,8 % mensual.
- Puesto en el dilema
de privilegiar la actividad o la estabilidad, el gobierno ya eligió.
Prefieren
soportar los rigores de una inflación en ascenso —particularmente riesgosa en
términos eleccionarios— que renegar del tipo de cambio real alto.
El
descarrilamiento monetario —con un circulante que crece 8 % en 45 días— y los
esfuerzos por contener la suba de las tasas exhiben a un Banco Central sometido
a los dictados del poder Ejecutivo y dispuesto a ceder terreno a la inflación.
Recurren a artilugios para cumplir con la formalidad de las pautas monetarias.
o La nueva disposición por la cual los depósitos en cuentas a la vista
correspondientes a fondos comunes de inversión de money market fueron
transferidos a operaciones de pase con el BCRA le permite a éste encuadrar la
base monetaria a las metas comprometidas.
o Pero la medida no tiene un efecto
monetario real (los depósitos mencionados estaban encajados al 100 %).
o Al día
16 —previó a la transferencia de los fondos mencionados— el exceso sobre la meta
monetaria del tercer trimestre era, precisamente, de casi $ 1600 MM.
En la
presente situación de rebrote inflacionario por encima de las metas fijadas el BCRA debería sobrecumplir las pautas monetarias, ya que éstas son sólo un
objetivo intermedio e instrumental para asegurar la estabilidad de los precios.
Renovadas presiones sobre el gasto público y aumentos salariales por encima
del crecimiento de la oferta agregada contribuyen a fogonear el clima
inflacionario.
Si la ausencia de respuestas contundentes persiste, la
inflación anual podría escalar otro peldaño en las próximas semanas.
- Es
sintomático que la economía se recaliente a pesar de que la tasa de desempleo se
ubique aún en torno al 16 %.
- La demorada negociación con el FMI y la avanzada
oficial sobre el Banco Central reafirman nuestra apreciación de un posible uso
de las reservas internacionales para el pago a ese organismo.
Hemos ya
advertido que el Fondo vería con buenos ojos una decisión en este sentido.
Si
el gobierno recurriera a las reservas, la actual tendencia bajista del dólar
podría revertirse.
- La evolución de la crisis política en Brasil puede poner en
peligro la proyectada emisión de BODEN 2015.
La intención es colocar hasta U$
2000 MM de títulos bullet en dólares a 10 años de plazo, bajo legislación
nacional.
De no mediar percances la tasa de retorno rondaría el 9 % anual.
Pero una complicación adicional en la situación política brasileña podría
provocar una mayor volatilidad para la deuda regional.
- ¿Desendeudamiento? Al
finalizar el año la deuda fiscal y parafiscal (BCRA) se habrá engrosado en hasta
U$ 12000 MM sin computar las contingencias frente a tribunales arbitrales (CIADI,
UNCITRAL).
- La conjunción de diferentes factores ha permitido superar sin
graves contratiempos energéticos las semanas más difíciles del invierno.
Un invierno más benigno en el Gran Buenos Aires contuvo el consumo en el área
de mayor demanda.
o El promedio de las temperaturas máximas del bimestre
junio-julio fue 16,2 º C contra 15,7º C el año pasado.
o El promedio de las
mínimas fue este año 9,7º C contra 8,4 º C en 2004.
El mayor frío registrado
en la zona patagónica originó abundantes lluvias y nevadas en la Cordillera, lo
que multiplicó la generación hidroeléctrica de la cuenca del Comahue.
Por otro
lado, los recortes en las entregas de gas a Chile en los cinco primeros meses
del año fueron 18 % mayores al mismo período de 2004.
Muchas compañías
recurrieron al uso de fuel oil, lo que les permitió ignorar eventuales
interrupciones en el abastecimiento de gas.
Otro elemento que jugó a favor fue
el incremento en la importación de gas de Bolivia.
Las restricciones se
hicieron manifiestas sólo en forma aislada, haciéndose sentir principalmente en
la distribución de GNC.
o En abril y mayo se produjeron algunas interrupciones
en el suministro a estaciones de GNC.
o El 25 de julio la salida de servicio de
dos torres de alta tensión hizo que el sistema bordeara el límite de su
capacidad operativa.
Para el año próximo no se avizoran otras incorporaciones
que las demoradas ampliaciones de la red de TGS y de TGN y, sujeto a la
evolución del cuadro interno boliviano, un nuevo incremento en las importaciones
de gas.
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