LOS VERDADEROS DESAFÍOS QUE PROPONE LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

Agosto 2005
Por Maria Cristina Montenegro


La IV Cumbre de las América, que tendrá lugar en Mar del Plata el próximo mes de noviembre, reunirá a 34 gobernantes de los países con regímenes democráticos del Continente.


A nadie escapa que personalidades tan dispares, como Chávez y Bush, reunidos en un cónclave podría ser un estimulante desafío a la imaginación y la inteligencia. Esto es, si de lo que se tratara fuera del debate de ideas, de propuestas, de planes concretos de acción para mejorar la vida de la gente de América como un todo. De América como Continente, sin trampas a la geografía, quien insiste en unirnos, a favor de las ideologías, quienes instan en fragmentarnos.


De manera tal que, como es sabido, en un escenario por demás problemático donde tiene lugar las relaciones entre países y regiones del continente americano, la presencia de sus gobernantes genera no pocas especulaciones respecto a temas como la seguridad de las personalidades, que arribarán a nuestras playas en la primavera austral.


Ahora bien, ninguna cumbre regional a mundial ha estado exenta de manifestaciones “ antisistema” o forcejeos con díscolos más o menos violentos. Como ejemplo la última del G-8 vale como referencia. Es algo así como connatural con el protagonismo de la opinión pública en las relaciones internacionales. Una suerte de Agenda 2 que tiene sus propios ámbitos de discusión y de manifestación. Absolutamente valiosos si todo ello suma, a una propuesta más amplia, en la búsqueda de soluciones que nos involucran a todos.


Claro está, cuando los actos de oposición se convierten en actos vandálicos, a los que lamentablemente nos acostumbraron los radicalizados de siempre, entonces, como en toda sociedad civilizada la seguridad y la justicia harán lo suyo y serán la garantía de que el país es confiable. Verdadero valor en un mundo cada vez más inhospitalario.


La organización y seguridad de la Cumbre está a cargo de Cancillería secundada por el Ministerio del Interior cuyos responsables se hallan en campaña anticipada. Podría decir, parodiando otra frase célebre: la seguridad es algo tan importante que no debiera dejarse en manos de personas preocupadas en algo tan vital como sus candidaturas. Pero... en fin... es lo que tenemos.


Por qué las dudas, las especulaciones, las segundas lecturas a los desmentidos cotidianos acerca de la seguridad en la Cumbre de Mar del Plata. Una de las aseveraciones más preocupantes es la emitida por un funcionario cuando sostuvo que Argentina ha dejado de ser “ un objetivo caliente del terrorismo”. Ante semejante irresponsabilidad no existe otro camino que el de solicitar el inmediato relevo del funcionario en cuestión. Cosa que no ha sucedido. Para alguien que desconoce que no existe ningún funcionario de ningún país en el mundo que pueda hacer de esa aseveración una frase creíble, lo dicho es inadmisible.


León Arslaniàn, ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires, sostuvo: “ Estamos muy preocupados por la seguridad de la Cumbre”. Lo importante sería saber que está muy ocupado sobre la misma ya que es uno de sus responsables y que tome en cuenta que la lógica del terrorismo no responde a los buenos deseos y se vale de aparentes inconexidades de superficie. (1)


A esto se agrega las manifestaciones de otro funcionario, cuya investidura es nada menos que la de anfitrión local de la Cumbre, quien en su mejor demostración de mala educación y falta de conocimiento elemental de sus deberes de Intendente dijo “Sabemos que vamos a recibir al tipo más desagradable del mundo... Van a venir como es característico en ellos, va a ser con ánimo invasivo para la ciudad y la gente y de algún modo hasta nos vamos a sentir por ahí atropellados”. (2)


Por supuesto, no menos inoportuna estuvo la azafata, hoy diputada Castro, al sostener que pidió que se retirara la invitación al presidente Bush “cuya visita no hace más que generar extremo peligro para quienes habitamos este suelo”.


Aunque se trate de bajar el tono de las preocupaciones las demostraciones de falta de sentido común de los funcionarios alimentan a quienes creen que su lucha es imprescindible para la redención de los pobres y los marginados y su proeza mayúscula está en quemar banderas o gritar slogan contra Bush, el imperialismo, el FMI (3). Cuando, en realidad el tema es otro muy diferente y sería conveniente dedicar la máxima energía con un pensamiento positivo. Al fin y al cabo, desde un punto de vista pragmático, Bush seguirá siendo presidente de Estados Unidos, la nación más poderosa de la tierra en guerra contra el terrorismo internacional y con sus intereses globales, el FMI seguirá recibiendo sus pagos en tiempo y forma y nosotros... el resto de América, seguirá retrocediendo como hasta ahora sin encontrar un camino inteligente, de diálogo constructivo, haciéndonos cargo de los que nos corresponde en las grandes deudas que tenemos, no con los otros, sino con nosotros mismos.


En esta inteligencia, noviembre debería ser una gran oportunidad. El valor que tendría tanto desvelo, esfuerzo y dinero invertido es que se comprendiera el sentido de la convocatoria de este tipo de Cumbres. Las posibilidades de que, a través del mecanismo de participación de la Sociedad Civil, se pueda hacer llegar hasta la agenda de los gobernantes las demandas de la gente. A partir de allí y, a la luz del conocimiento e inteligencia de los tomadores de decisión, convertirlas en un plan de acción realista capaz de modificar las situaciones no deseadas.


Ahora bien, la insistencia en buscar antinomias para encubrir, por exceso de ideologías, la carencia de ideas genera la percepción de que esta Cumbre será el foro de la discordia donde América estará tan dividida como siempre, matizado por los largos discursos de los líderes, vibrantes y guerreros, dejando el sabor amargo de una nueva oportunidad perdida.
Fijémonos en qué estamos en materia de debate sustancial. La mayoría de los países de América Latina proponen adoptar como lema de esta Cumbre: "Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática".


A nadie escapa que el deterioro de la situación social, el empobrecimiento de amplias capas de la población y la violencia política que sufrimos día a día los americanos provienen de la falta de una administración austera y eficiente de la cosa pública, la ausencia de seguridad jurídica y los altos grados de corrupción que azotan nuestras administraciones, diezman los esfuerzos privados y sumergen en la ignorancia, la enfermedad y la indignidad a los menos favorecidos de la sociedad.


La actitud depredatoria de los gobiernos latinoamericanos denominados “populistas” han provocado no pocas luces de alarma en el Continente. Tras los grandes eslóganes demagógicos se han truncado las corrientes modernizadoras necesarias y ha devenido en un gran fraude las promesas que alimentan las aspiraciones del pueblo soberano. Resultado: la democracia ha devenido en una acto formal, reducido a una maquinaria perversa para asegurar la continuidad de las camarillas que depredaron el erario público y abrieron las puertas al narcotráfico, el lavado de dinero mal habido y a todo tipo de delito global que encuentra en estas tierras cómodas madrigueras.


América necesita, entonces, retornar a la senda de la modernización, la eficiencia y la competitividad para salir del atraso y la pobreza. Esto es un secreto a voces. Para esto necesita de estados fuertes De gobernantes austeros, con gestiones trasparentes, que abandonen definitivamente el concepto patrimonialista sobre la cosa pública y que sepan de ahora y para siempre que su tarea es la de articular intereses, cuidar con esmero el dinero de los contribuyentes y actuar subsidiariamente en todo aquello que asegure el bienestar general.


Es imperativo terminar con el asistencialismo como mecanismo de cooptación de voluntades para ser reelegidos interminablemente en los cargos públicos en una suerte de ejercicio vitalicio del poder en sus diferentes instancias. Esta es una de las más perversas formas de instrumentalizaciòn de la pobreza `porque enmascara en virtud lo que de hecho es la más indigna forma de sometimiento humano. El ganarás el pan con el sudor de tu frente, mandato bíblico con el que el hombre se instala en igualdad de condiciones con sus semejantes, se torna en sutil cadena, de dadivosa gracia del poderoso de turno, amarrando la libre voluntad al carro de la necesidad de supervivencia.


Sin un hombre digno, dueño de su voluntad y de sus actos, no habrá ciudadanos libres y responsables a la hora de elegir sus representantes y pedir cuentas de sus actos. No es retórica, es simple demostración de lo que está pasando en nuestros países donde el enriquecimiento impúdico de las dirigencias contrastan con las masas cada vez más amplias de indigentes y marginados.


Dar vuelta ese sino trágico es la posibilidad que se abre en el encuentro de 34 gobernantes que, desde el discurso, discurren sobre la bondad de la democracia, la eliminación de la pobreza y la creación de trabajo. Sabiendo que el trabajo se logra desde las inversiones y el estimulo permanente a la creación de riqueza a través de instrumentos como la seguridad jurídica, el respeto por la libre competencia y el estimulo al mejoramiento de la educación y desarrollo tecnológico.


La democracia es un duro esfuerzo cotidiano que comienza cuando un gobernante se compromete con devolver al pueblo lo que le es propio: su dignidad. La paz no tiene otro camino que el de la prosperidad. Eso requiere de algo más que de meros discursos libertarios y arrebatadas convocatorias demagógicas, típico paisaje latinoamericano de dirigentes siempre en campaña. Eso requiere de la austera tarea de gestionar, todos los días, para unir en una voluntad común lo que debe estar unido: la sociedad, en un proyecto común que trasciende el presente como generación en un compromiso cierto por los que vendrán. No otro es nuestro legado, no otra la oportunidad de la IV Cumbre.

 

 (1)“las cosas van a andar muy bien y darán buenos resultados. Estamos trabajando en cooperación con los organismos de seguridad de los países cuyos presidentes van a venir a la Cumbre, en particular con los Estados Unidos. Es cierto que el terrorismo tiene por escenario cualquier país, pero no hay a la vista ninguna circunstancia particular que vincule a la Argentina con los hechos que están sucediendo en los últimos tiempos”.

(2)El intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, fue concluyente. El hombre que está al frente de la ciudad que organizará la Cumbre de las Américas en noviembre opinó sobre uno de los invitados centrales que tendrá ese encuentro: el presidente George Bush. "Es el tipo más desagradable del mundo", dijo Katz para luego fundamentar su opinión en que la guerra contra el terrorismo genera rechazo en gran parte de la población mundial. "hay un Comité de Seguridad -integrado por Policía Federal, Policía Bonaerense, Prefectura y Gendarmería- que coordina el comisario general Pardal de la Policía Federal Argentina" y que está articulado con los servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad de los distintos países que vienen". Diario Infobae


(3)Los aspectos relacionados con la seguridad que se brindará a los 10.000 visitantes que llegarán para el encuentro se mantienen en estricta reserva, y nadie descarta que sufran cambios después de los ataques terroristas del jueves en Londres. La ciudad también espera más de mil militantes globalifóbicos que paralelamente celebrarán su anticumbre, y de 2.500 periodistas que vendrán para cubrir la Cumbre. Hasta el jueves, se sabía que entre hombres de todas las fuerzas trabajarán unos 5.000 efectivos; la mitad de ellos de la Policía Federal. El presidente George Bush y su delegación de 2.000 hombres, entre los que se incluyen mucamos y cocineros, tomarán por completo el Sheraton y otros tres hoteles. Bush (también otros 18 presidentes) llegará a la ciudad por aire. Lo hará en el Air Force One, escoltado por cinco aviones Galaxy que no tendrían inconvenientes para operar en el aeropuerto de Mar del Plata. En cambio, el Air Force One, por su peso, podría hundir la pista. Por eso, cuando el enorme avión sea descargado, tendría que estar en movimiento. La Fuerza Aérea propuso como alternativa la base de Tandil, oferta que no convence a la delegación estadounidense porque pretende "tener las naves lo más a mano posible" Diario Clarin


 

 

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