Argelia Francesa e Irlanda del Norte

La legitimidad y el imperio de la ley en el conflicto de baja intensidad

Agosto 2005
Por Tte. Cnel. James D. Campbell,

Guardia Nacional del Ejército de los EE.UU. 

Military Review - Julio-Agosto 2005

“Las raíces étnicas y religiosas de muchos de los actuales conflictos en el mundo provienen del período cuando Europa desmanteló sus imperios y gran parte del mundo en vías a desarrollo ganó la independencia. Una lección crucial de las guerras europeas de descolonización es la necesidad de mantener la legitimidad a edida que se realizan las operaciones de conflicto de baja intensidad. Sin la legitimidad, un país democrático no puede anhelar ser capaz de realizar operaciones exitosas.”

El mundo de la pos Guerra Fría, con sus pequeñas guerras de nacionalismo étnico; conflictos tribales y religiosos; así como el terrorismo localizado y globalizado no es tan diferente de la Europa durante la época de descolonización a fines de la década de los 50 y 60. Las raíces étnicas y religiosas de muchos de los actuales conflictos en el mundo
provienen del período cuando Europa desmanteló sus imperios y gran parte del mundo en vías a desarrollo ganó la independencia. Una lección crucial de las guerras europeas de descolonización es la necesidadd e mantener la legitimidad a medida que se realizan las operaciones de conflicto de baja intensidad. Sin la legitimidad, un país democrático no puede anhelar ser capaz de realizar operaciones exitosas.

Las operaciones contra el terrorismo y la insurgencia en Argel de 1957 a 1958 y en Irlanda del Norte de 1970 a 1999 revelan algunos hechos acerca de la legitimidad e imperio de la ley. La guerra insurgente basada en el nacionalismo étnico es de una naturaleza inherentemente política. Si durante el transcurso de una guerra de este tipo el gobierno y las fuerzas armadas abandonan los principios que les permitieron encontrarse a un nivel superior a los terroristas que luchan, pierden la legitimidad de su causa y enfrentan la posibilidad de la derrota política y militar.

En 1958, después de varios años de guerra en la entonces provincia francesa de Argelia que resultó en millares de bajas militares y civiles, cayó la Cuarta República de Francia que fue reemplazada por un nuevo gobierno republicano en contra de la guerra. En 1962, el Ejército Francés se retiró derrotado y Argelia ganó la independencia.

Irónicamente el Ejército Francés sin dudas derrotó a los rebeldes del Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia y había retenido militarmente el control del país en el período en que Argelia ganó la independencia.1

El gobierno de la Cuarta República perdió la credibilidad y la mayoría de su apoyo popular debido a una percibida pérdida de control de las FF.AA. que entablaron la guerra y la tolerancia, así como por la tolerancia y hasta aprobación, del empleo generalizado de tortura, asesinatos e intimidación violenta. La campaña brutal de contraterrorismo en Argel entre 1957 y 1958 fue una clásica victoria muy costosa, o pírrica. El Ejército Francés aniquiló a las fuerzas del FLN en la ciudad, pero los métodos que empleó causaron la indignación internacional que resultó en el derrocamiento de la Cuarta República y, con esto, la pérdida de cualquier esperanza de una “Algérie Française”.2

En contraste, desde 1969, con la intención de forzar la separación de Irlanda del Norte y Gran Bretaña, los nacionalistas irlandeses han entablado una guerra de terrorismo en contra de la presencia británica. Centenares de combatientes y civiles han muerto, Irlanda del Norte aun sigue siendo fuertemente británica. De hecho, el cese de fuego, los acuerdos de paz de Viernes Santo y otros eventos políticos sugieren que el Ejército
Republicano Irlandés (IRA) virtualmente ha perdido la esperanza de lograr sus metas a través de la violencia.

Las campañas de contraterrorismo y mantenimiento de paz del Ejército Británico en contra de los muchos grupos paramilitares en Ulster han incluido errores, crisis y fracasos políticos, pero en gran parte, estas se asemejan al esfuerzo francés en Argelia.

El gobierno británico ha insistido mantener el control civil y policiaco sobre las operaciones militares, mientras que emplea el mínimo nivel de fuerza en los ataques contra los terroristas y ha adherido estrechamente al imperio de la ley en la conducción de estas operaciones.3

A pesar de algunas excepciones bien publicadas, las FF.AA. británicas han permanecido bajo el control de las autoridades civiles y las transgresiones de la ley han sido úblicamente investigadas y enjuiciadas. Esta adherencia al imperio de la ley ha permitido al gobierno británico mantener la legitimidad en la vista esencial de la opinión pública interna.4

Aunque las dos guerras difieren en sus causas, el contexto histórico y la geografía, tienen suficientes similitudes para formular algunas conclusiones acerca de las operaciones de conflicto de baja intensidad y las relacionadas políticas gubernamentales. En ambas guerras, los terroristas e insurgentes lucharon representando una población étnicamente distinta que residía en un área geográficamente separada de su madre patria, pero aun siendo retórica y políticamente una parte integral del mismo.

Ambas provincias tenían, o aún tienen una gran población que reclamaba la fuerte lealtad a la madre patria que generó sus propias organizaciones paramilitares y terroristas que sólo agregó otros elementos violentos e inestables al conflicto. En ambas guerras las consideraciones políticas oscurecieron las militares y llegaron a ser los factores más importantes en la determinación del éxito o del fracaso de los esfuerzos
del gobierno para poner fin a la guerra.

Argelia


Obedecían reglas no escritas pero bien claras…por orden del gobierno socialista…, los oficiales de inteligencia empleaban dos métodos de interrogación [:] choques eléctricos y agua. —Jean-Claude Goudeau 5

Las causas y dinámicas de la guerra francesa en Argelia son complejas y, de muchas maneras, prototípicas de las guerras de “liberación nacional” de fines del siglo XX. La guerra tenía todas las tendencias ahora conocidas de nacionalismo idealista, la cínica política de poder, posicionamiento internacional, violencia brutal e irracional, las víctimas de los cuales a menudo no eran culpables de nada más que de no tener suerte.


La guerra en Argelia, sin embargo, fue muy distinta en el sentido de que si bien se derrotó militarmente a la guerrilla, la misma logró sus metas. Tuvo éxito no por medio del uso de fuerza, sino principalmente a través de la pérdida del apoyo popular y consecuentemente la voluntad de continuar la lucha por parte del Gobierno Francés.6

Los métodos que empleó el Ejército Francés en la campaña antiterrorista en Argel de 1957 a 1958 llegó a ser una política generalmente aceptada por las FF.AA. y el gobierno, algo que resultó directamente en el fracaso y la derrota.

A principios de 1956, el FLN había forzado al gobierno provincial de Argelia a tomar una posición defensiva. Las FF.AA. de Francia acababan de retirarse del debacle del Canal de Suez, inmediatamente después de la derrota en Indochina, y no se restablecían en Argelia. Muchas unidades que habían luchado en Indochina aún se reconstituían después de su destrucción en Dien Bien Phu y el encarcelamiento de sus líderes en las prisiones del Viet Minh.

En el verano de 1956, el FLN comenzó una intensa campaña de terror urbano en Argel con bombardeos, asesinatos y ataques, todos con la intención de derrocar el gobierno.7

En agosto, la campaña de terror había causado caos a Argel. Ser un oficial o empleado del gobierno era equivalente a una invitación para la muerte. El sector árabe del Casbah, una colonia poblada de edificios ancianos, callejones y túneles se encontraba bajo el control del FLN y era prohibida a la policía, europeos blancos y argelinos leales a Francia.

El terrorismo y ataques por los colonos leales (pieds noir) causaron que la violencia alcance un nivel que paralizó la ciudad.8

En enero de 1957, bajo fuerte presión del gobierno en París, el gobernador general socialista de Argelia, Robert Lacaste, decidió emplear medidas duras. Ordenó a la 10ª División Aerotransportada del Ejército Francés, una unidad elite liderada por un grupo destacado de veteranos de Indochina que acababa de regresar de Suez, llegando en Argel con ordenes de poner fin a los ataques terroristas a todo costa.9

El comandante de la 10ª División Aerotransportada, el General Jacques Massu, tenía la plena autoridad de mantener el orden en Argel sin la influencia o ingerencia civil en las operaciones militares. El Ejército tenía la libertad de hacer lo que era necesario para restaurar el orden. Esta autorización ilimitada estuvo vigente durante cinco años. El traslado de la autoridad absoluta en Argel a Massu resultó ser “la pena de muerte para la Cuarta República”.10

Aunque las tropas de la 10ª División llamaron la tarea un “trabajo policiaco”, trabajaron con entusiasmo, determinadas a borrar las memorias ignominias de Suez y Dien Bien Phu.11 Brutalmente eficientes, efectuaron decenas de arrestos ilegales, los cuales rápida y violentamente pusieron fin a una huelga generalizada al entrar forzadamente en las tiendas e impulsar a la gente trabajar a punta de pistola. Mediante el uso irrestricto de tortura, las “desapariciones”, garroteos públicos y otras formas de intimidación, el Ejército destrozó la red terrorista del FLN.

En marzo de 1957, terminó el problema terrorista en Argel.12 Pero, ¿cuál fue el precio? Aunque existió la tortura y se realizaron asesinatos durante la guerra, después de las operaciones en Argel, estas acciones llegaron a ser cada vez más sistemáticas e institucionalizadas.

Desde ese momento en adelante, con la aprobación tácita del gobierno, el Ejército Francés consistentemente dependió de estos métodos para su interacción con el FLN.13

Es claro que estos métodos eran eficaces. Conjuntamente con una exitosa campaña en las áreas rurales (con zonas de tiro libre, reasentamiento forzoso y otras tácticas familiares a los estudiantes de la guerra norteamericana en Vietnam), las tácticas empleadas por el Ejército Francés dejaron al FLN incapaz de organizar cualquier resistencia de gran escala a fines de la década de los 50.14ç

El uso generalizado y brutal de la barbaridad por parte de las fuerzas que representaban la “civilización” destruyó la legitimidad que tenía Francia con los argelinos étnicos. Esto tuvo graves repercusiones políticas en Francia. A fines de 1957, había prueba fehaciente del uso de la tortura, formas de brutalidad así como comportamiento ilegal, ya sea patrocinado o aceptado por el gobierno, por parte del Ejército Francés que resultó en una condenación pública que incrementó hasta que Charles De Gaulle fue electo presidente en 1958, poniendo fin a la Cuarta República.15

Como luego declaró De Gaulle, fue su intención desde el principio de su presidencia hasta el fin de la guerra otorgar la independencia a Argelia.16

En gran parte los sentimientos anti-gubernamentales en Francia que derrocaron la Cuarta República pueden ser atribuidos a los actos ilegales e ilimitados realizados por el Ejército Francés y aprobados por el gobierno en la conducción de su altamente exitosa campaña en contra del FLN.

Irlanda del Norte
Usted operará como ordenado por el Jefe de Policía de Gibraltar…Siempre actúe de acuerdo con las instrucciones legales del oficial policiaco superior… No emplee más fuerza de la necesaria…Sólo abra el fuego si él/ella…realiza una acción que probablemente ponga otras vidas en peligro. - El Ministerio de Defensa Británico17

La experiencia británica en Irlanda del Norte es aun más compleja que la de los franceses en Argelia. Las raíces de la represión, terrorismo, fuerza militar y violencia política en Irlanda del Norte datan unos siglos y son bien profundas en la cultura.18

El Ejército Británico ha estado completamente involucrado en los esfuerzos del gobierno para restaurar el orden en Ulster desde 1969 cuando comenzaron los “problemas”, principalmente en un rol de mantenimiento de la paz y de contraterrorismo.

No obstante, existe una gran diferencia entre el estatus del Ejército Británico en Ulster y el del Ejército Francés en Argelia después de 1957. Desde su llegada en Irlanda del Norte, el Ejército Británico ha tenido la tarea de reforzar la Policía Real de Ulster (RUC) y ha estudo bajo el control nominal de la autoridad policíaca y civil durante este período. Después de tratar de implementar una política de internamiento, el gobierno reconoció el peligro de involucrar a las FF.AA. en la administración de prisiones y la conducción de interrogaciones. Los alegados acerca de la tortura continúan a perseguir al Ejército. Como consecuencia, las FF.AA. trasladan cualquier persona que arrestan a la policía civil y no llevan a cabo las interrogaciones independientes ni operan las prisiones.19

Dado que la violencia en Irlanda ha sido parte de la vida británica por mucho tiempo, tal vez existe un nivel de tolerancia para la misma en la población. Aun así, el Gobierno de Gran Bretaña consistentemente investiga, hasta enjuicia, cada vez que un soldado se involucra en un acto de violencia, ya sea fatal o no.20 Aun en los casos ciertos de auto defensa, o cuando un terrorista o grupo de terroristas conocidos son detenidos en el acto de cometer un crimen violento, generalmente se adhería al procedimiento reglamentario.

Se han llevado a cabo encuestas, investigaciones y procesos legales públicos. Un ejemplo dramático de este proceso proviene de un incidente en Loughall, Irlanda del Norte. El 8 de mayo de 1987, con información proporcionada por la RUC, soldados británicos del Servicio Aéreo Especial (SAS) emboscaron y mataron a ocho miembros del Ejército Republicano Irlandés provisional mientras que intentaban detonar una bomba cerca de la oficina de correos de Loughall. Se llevó a cabo la emboscada del SAS en plena luz del día en medio de un área suburbana y causaron dos bajas civiles.

Las protestas en la prensa eran significativas, y la investigación que resultó acerca del incidente era extensa. Se recolectó y divulgó información detallada acerca de esta operación en una encuesta pública, incluyendo los números específicos de cartuchos disparados por cada soldado, los puntos precisos de impacto y una investigación exhaustiva de la toma de decisiones que resultó en esta acción. Después del proceso reglamentario, se juzgaron inocentes los soldados que tomaron parte. Se juzgó esta acción con el mismo escrutinio que se anticipe cada vez que un policía usa la fuerza mortífera en la ejecución de sus deberes.21

Sin duda alguna, sólo una investigación superficial del récord británico en Irlanda del Norte desde 1969 revela instancias de ilegalidad, brutalidad y encubrimiento, pero el punto saliente en comparación con el ejemplo francés de Argelia es que en Ulster el Gobierno y las FF.AA. de Gran Bretaña se han adherido estrechamente con las formas y funciones de control civil y han mantenido el imperio de la ley y el auto control militar.

El auto control militar, el esfuerzo continuo de adherirse al imperio de la ley en la ejecución de una prolongada y compleja campaña militar ha sido un factor principal en la habilidad del Gobierno Británico para retener la legitimidad en la opinión popular en Gran Bretaña, que permitió a gobiernos sucesivos continuar la conducción de la guerra. Las fuerzas del gobierno, militares y civiles, mostraron al sector público las diferencias entre ellos y los terroristas. A diferencia del Ejército Francés en Argel, los británicos no recurrieron a métodos inhumanos y brutales de los terroristas.

Las Lecciones Aprendidas
La importancia crucial del control militar de las FF.AA., la adherencia rígida al imperio de la ley y la responsabilidad de los soldados por sus acciones son algunas de las lecciones que podemos aprender de una comparación de estas dos guerras. Tal vez la más importante de estas lecciones es que en un conflicto de baja intensidad, no solo un clave sino el clave centro de gravedad operacional y equilibrio es la opinión pública interna así como la retención de la legitimidad. Dada la naturaleza misma de la guerra, particularmente en un ambiente de conflicto de baja intensidad, los soldados y gobiernos deben adherir con los principios legales y no hundirse en la brutalidad. En Argel en 1957, el Ejército Francés hizo exactamente esto, dándoles a los terroristas la ventaja y costando el gobierno su mandato popular y eventualmente, la guerra. La responsabilidad para estas acciones yace directamente con los líderes civiles de la Cuarta República.

En contraste, al intentar adherirse a una conducción completamente responsable y legal, el Gobierno Británico y sus FF.AA. en Irlanda del Norte han retenido el mandato popular de entablar la guerra que aun puede resultar en una conclusión exitosa. Mientras que la adherencia estrecha a los principios de la ley y legitimidad puede prolongar considerablemente una campaña, las lecciones de la larga experiencia en Irlanda del Norte sugieren que una campaña más larga puede ser la única forma de lograr el éxito.

NOTAS
1. Edgar O’Ballance, The Algerian Insurrection 1954-62 (Hamden, Connecticut:
Archon Books, 1967), pág. 143.
2. John Talbot, The War Without a Name: France in Algeria, 1954-62 (Nueva
York: Alfred A. Knopf, 1980), págs. 247-48.
3. J. Bowyer Bell, The Irish Troubles, A Generation of Violence 1967-1992
(Nueva York: St. Martin’s Press, 1993), pág. 230.
4. Ibíd.
5. Jean-Claude Goudeau, General Director, “Minute,” acerca de las operaciones militares en Argel en 1957, citado en Tony Geraghty, March or Die: A New History of the French Foreign Legion (Nueva York: Facts on File Publications, 1986), pág. 284.
6. Paul Johnson, Modern Times: The World from the Twenties to the Eighties (Nueva York: Harper & Row, 1983), págs. 495-505.
7. Geraghty, March or Die, pág. 252.
8. Alistair Horne, A Savage War of Peace, Algeria 1954-1962 (Nueva York: The Viking Press, 1977), págs. 183-87.
9. Geraghty, March or Die, capítulo 14.
El Teniente Coronel James D. Campbell, Guardia Nacional del Ejército del estado de Maine, es el Comandante de 11º Equipo de Apoyo Civil (Armas de Destrucción Masiva). Recibió su licenciatura de Colby College, su Maestría y Doctorado de la
Universidad de Maine, y es egresado de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de los EE.UU. Ha servido en una variedad de posiciones de mando y estado mayor en el territorio continental de los EE.UU., Hawai, y Alemania.
10. Horne, pág. 188.
11. Talbot, pág. 85.
12. Horne, pág. 207.
13. Ibíd., págs. 197-98.
14. O’Ballance, pág. 143.
15. Horne, págs. 206-207.
16. Johnson, págs. 503-504.
17. Un extracto de “Rules of Engagement for the Military Commander of Operation
Flavius,” Ministerio de Defensa Británcio, 1988. La Operación Flavius fue una operación de contraterrorismo del Servicio Especial Aéreo Británico en el que murieron tres terroristas del Ejército Republicano Irlandés. Véase Tony Geraghty, Who Dares Wins: The Story of the SAS 1950-1992 (Londres: Warner Books, 1993), pág. 284.
18. Alfred McClung Lee, Terrorism in Northern Ireland (Bayside, Nueva York: General Hall, Inc., 1983), capítulo 2.
19. Bell, pág. 230.
20. Ibíd.
21. Geraghty, Who Dares Wins, pág

 

 

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