El botín de los valientes o ¿murió
realmente Axel Blumberg?

Agosto 2005
Por Juan Salinas Bohil

 

La presente nota de Salinas Bohil no es exactamente un exabrupto pero sí una deliberada y calculada provocación. Pero Bohil no es un descolgado. Hombre cercano al liberalismo de Alsogaray y por lo tanto a la UCEDE recoge versiones que hace ya un tiempo circulan en esos ámbitos.


La primera que Blumberg es un hombre de izquierda y funcional a la Presidencia aunque es mas razonable suponer que han habido dos Blumbergs. El primero, el genuino, el segundo saturado de voracidad mediática y envuelto en un maelstrón político que no supo controlar.
Por otra parte y visto desde cierto ángulo que nos recuerde las ejecuciones de la banda Baader Mainhoff por parte de la socialdemocracia alemana en una operación antiterrorista de intramuros y sin aburridos garantismos - Blumberg puede ser un genuino representante de esa misma socialdemocracia alemana pero operando dificultosamente sobre un terreno psicosocial tan desvastado por la demagogia anticuada de los ex montoneros que simplemente no le deja un foco de poder especifico y alternativo. En ese caso la conjunción sensibilidad socialdemócrata a la europea es decir culturalmente progresista pese a la retórica antigarantista podría no ser funcional a la llamada derecha liberal argentina. Puede ser .De hecho Blumberg podría haber sido el partner faltante de una fuerza como la de Elisa Carrio y juntos podrían haber sido nitroglicerina mediática, pero nada de eso ha ocurrido y nunca sabremos bien por qué.


También en ese caso el verdadero posicionamiento de Blumberg lo recostaría inevitablemente sobre una tercera vía inexistente en el país, salvo en los negocios de Siemens,Bayer y Hoetchs que son amigos de Blumberg y por ahora hacen negocios con el poder existente –Kirchner - así como mañana lo harán con Macri o Murphy o el que venga . Negocios son exactamente negocios en un país periférico y poco confiable y nada más.


Pero hay otras versiones circulantes que el periodismo tradicional ha cautelosamente ocultado. Aun la izquierda y esto es algo mas extraño en un sector que utiliza todos los trucos de prestidigitación kafkianos existentes en la profesión para deformar la realidad y convertir cualquier receta en un jirón de la lucha de clases o un entramado conspirativo que se conjuga con la antiglobalizacion o algo parecido. La versión señalaba la escasa aparición de la esposa de Blumberg, la cerrada negativa de la familia a permitir que todos los sectores del Estado competentes intervinieran en el asunto y la penosa situación de esa desdibujada ama de casa, destrozada por su depresión y enclaustrada por la muerte de su hijo.


.La segunda versión apuntaba lisa y llanamente a señalar con un lenguaje crípticamente de sordomudos que Axel nunca murió y que escapó a la selección natural que las mafias imponían en la Provincia de Buenos Aires. Que en verdad vive en la costa Oeste americana o en Alemania y que todo fue un montaje digno de Volkoff. Síntesis que nadie vio demasiado tiempo el cadáver de Axel en verdad. Una especie de desinformación mediática modelo Truman Show y plagada de efectos especiales. No tengo bajo los ojos el informe de la autopsia de Axel y nada puedo decir al respecto, salvo que en la Argentina los cadáveres y los atentados nunca son lo que parecen. Digamos que un argentino típico si estuviese en Londres en 1941 bajo el blitz estaría interrogándose si realmente esos aviones que lo están bombardeando pertenecen a la aviación alemana o a algún otro país. Es necesario antes ver la svástica para tener certezas se diría el argentino típico pulverizado por las bombas, zambullido en una zanja y mirando hacia arriba de forma extremadamente y a la vez astutamente desconfiada.


Otras versiones, también conspirativas sostenían que Blumberg había sido engañado justamente por aquellos ingenieros del poder que mas lo habían apoyado durante el desarrollo de su drama. Ingenieros de poder informático y una clara superposición de jurisdicciones que habían provocado la muerte de Axel en una operación predeterminada que debía desarrollarse como una partida de ajedrez y finalizó por convertirse en un juego de bochas sobre un baldío inestable y embarrado. Tampoco puedo opinar mucho sobre el asunto y debo auscultar el horizonte para individualizar yo también la svástica de forma mas nítida y convincente.

El resto de la nota analiza si gobierno es químicamente social-fascista o simplemente tiene un presidente comunista por vía del anticlericalismo militante .Es una interna entre Stalin y Hitler - dos refinados intelectuales - la que propone el autor de la nota. Ese tipo de internas y de relación de fuerzas se resuelven menos asépticamente como en Ezeiza en 1973.

Nada puedo decir al respecto salvo, lean la nota de Bohil y disfrútenla. Tiene el pathos adecuado para estos tiempos.

Edgardo Arrivillaga.


Primera parte de una versión cáusticamente conspirativa
La película que dio origen al título de esta nota se filmó hace treinta y cinco años. Fue dirigida por Brian Hutton, la música es del del compatriota Lalo Schifrin y en ella brillan Clint Eastwood, Donald Sutherland, Telly Savalas, Don Rickles y Harry Dean Stanton. La historia está situada en territorio francés en las postrimerías de la segunda Gran Guerra en momentos que la ocupación alemana llega a su fin. Sutherland es un comandante tanquista algo desvariado que lidera un grupo de “valientes” que quieren combatir tan rápido como sea posible para terminar esa odiosa guerra y volver a casa.

Para lograr su propósito el grupo realiza alianzas de todo tipo con otros valientes como ellos prometiéndoles oro y el moro. Porque el objetivo de la furia belicista son cientos, miles de lingotes de oro que han sido depositados en un banco de un pueblito situado detrás de las líneas alemanas y que es custodiado por un enorme tanque Tiger. Ante el desconcierto que provoca la aparición del blindado, el financista de los valientes - Don Rickless - es el único que la tiene clara cuando dice: "Negocien con el maldito nazi del tanque... quién sabe, por ahí hasta es republicano". Y negocian, sin que falte un desopilante e inolvidable amague de duelo al mejor estilo western-spagetti entre Sutherland y el comandante del Tigre. Al final, ambos bandos firman un acuerdo de caballeros y un par de cañonazos, cuales honorables salvas de honor, destrozan la puerta del banco, algunas que otras paredes y la bóveda. Abandonado a su suerte, el oro desaparece: los defensores de la democracia urbe et orbi y los creadores de la raza nueva que iba a durar mil años, también. La guerra es la guerra pero los negocios siguen siendo negocios...

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Valientes de aquí

Aunque la cinematografía siempre recuerda desde la pantalla “que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”, en Argentina ese dicho no parece condecirse con la verdad, porque aquí también existen “valientes” que van por el botín, viven del botín y no quieren perder (el botín). Es lógico, les va en ello la subsistencia. Ellos no visten uniformes militares; tampoco buscan armas de destrucción masiva en lejanos desiertos ni pelean por imponer la democracia urbi et orbe; sino que, solamente desean eso y nada más que eso. ¿Y qué es eso?: Lograr el bienestar del pueblo a través de una inclaudicable, sostenida y patriótica vocación de servicio.

Por desgracia para nuestros valientes su felicidad dista en mucho de ser completa. Esa atroz molestia republicana, esa enfermedad endémica de las repúblicas conocida como “elecciones”, impide que concilien el sueño como Dios manda, hincha sus párpados, acrecienta sus ojeras hasta el infinito y enferma sus pulmones. Porque los valientes que hoy están adentro tienen todo, pero ayer estuvieron afuera y poco o nada tenían; mientras que los valientes que hoy están afuera, hoy tienen poco o nada, pero ayer estuvieron adentro y todo tenían. Ése es el problema. De ahí los tarascones, mordidas leves, aullidos, gruñidos y basiliscos varios que reportan por estos tiempos en radios y televisoras. Pero esto también es ficción y como dice la cinematografía, no es real. Ahora, si algún habitante de estos lares, mayor de edad, casado -felizmente o no  - padre o madre de familia o en trance de serlo algún día, cree que lo que ve y escucha es real, no queda más remedio que expresar una frase que parece de ficción pero que también fue real: “Houston, tenemos un problema”, y muy grave.

Como decíamos ayer: Blumberg

De mi última en Harry, publicada en enero de este año y titulada A la caza del Cromagnón ilustrado, reciclo ahora dos cuestiones: que Blumberg es funcional a Kirchner y que el Presidente es comunista. Parece oportuno aclarar estas dos cuestiones. En el 2004 la derecha boba avizoraba los fracasos del peronista Macri y del radical López Murphy, a quienes había votado sin mucho convencimiento. De repente, merced a un hecho desgraciado, infirió que Juan Carlos Blumberg podía representarlos contestariamente ante el gobierno de izquierda de Néstor Kirchner. De manera que sin preguntarse nada, aunque sea lo básico, como por ejemplo quién estaba detrás del ingeniero, y atizada convenientemente como en el golpe del 19 y 20 de diciembre del 2001, se encolumnó ciegamente detrás de él. Es inútil; hay dos cosas que no pueden aprenderse de grande: una de ellas es a militar en política. Era la época dorada en que la derecha soñaba con una Plaza del NO, similar a la del SÍ pero al revés, sin Menem y sin Neustad. Y como los sueños sueños son, el sector aún espera que al anciano realice esa manifestación.

La derecha argentina tiene la lucidez de un arado y como éste, para lo único que sirve es para hacer dinero, aún a costa de su propia seguridad. No se le ocurrió por un instante que un sector del gobierno iba a aprovechar a Blumberg, con o sin su anuencia, para presentar una gran manifestación de apoyo al Presidente en la Plaza de mayo, a la que se incorporaría por “izquierda” la horda de piqueblandos oficialistas comandada por Luis D’Elía. De esa manera, la clase media y media alta del shopping colaboraría una vez más, como el 19 de diciembre de 20001, en las “grandes decisiones nacionales”. Pero antes de cumplirse los dos meses de haberse llevado a cabo multitudinarias concentraciones ante el Congreso y el Palacio de Tribunales, el diablo metió la cola y Luis D’Elía, el comandante Chávez de la horda de piqueblandos oficiales, una especie de grupo rompehuelgas adornado con dineros de los contribuyentes, tomó la comisaría 24 de La Boca durante nueve horas y la manifestación fue abortada. Así, la esperada concentración en Plaza de Mayo fue borrada con cirugía mayor del cerebro de Blumberg, no se hizo y nadie cree sinceramente que se haga. ¿Por qué?

El fenómeno Blumberg aún huele a la fragancia inigualable de las flores silvestres de los fondos reservados. Contó con la colaboración logística del Senado, que, con una enorme herida producida por el escándalo de la aprobación de las leyes laborales a través de posibles sobornos, vio la oportunidad de limpiar su imagen ante la sociedad (es bueno aclararle a los Houstons que a la fecha no existen condenados en la causa). Con el tiempo, la imagen del castigado padre por el asesinato de hijo fue perdiendo fuerza y en la actualidad, sus acciones cotizan muy en baja en la aceptación popular, en la medida que ha sintonizado la misma frecuencia que el gobierno nacional y ya no se lo ve ni escucha a la misma hora en todas las radios y canales de televisión. Y, al igual que el Ejecutivo, se ha despachado a gusto contra los hombres y mujeres de la Justicia por su actuación en la causa AMIA, Chabán, María Julia Alsogaray, a la par que incitó a la ciudadanía a salir a la calle para protestar contra esas medidas judiciales.

Estas son algunas de las innumerables declaraciones de Juan Carlos Blumberg: “Todo este neoliberalismo que terminó en desastre. Aquí se vivió una fiesta de pocos que hoy estamos pagando todos. Acá se cerraron miles y miles de talleres y empresas. De un día para otro nos fundieron a todos. ¿Qué previsión hicieron de la gente? Destrozaron familias, hogares, fue un caos.”; “Soy de centroizquierda”; Yo lo admiro a Kirchner”; “La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) colaboró mucho”; “Al Presidente hay que dejarlo tranquilo, no hay que llevarle problemas”. En realidad, Juan Carlos Blumberg fue el freno oficial del Poder hacia los lógicos reclamos de la ciudadanía por mayor seguridad, por la cual organizaciones privadas y un sinnúmero de personas venía trabajando desde hacía tiempo. De repente, un dolor inmenso lo convirtió en experto en seguridad, legislador, constitucionalista y fiscal de la República. Que su actividad política haya coincidido con los dos primeros años de mandato de Néstor Kirchner es mera coincidencia.


Kirchner: ¿fascista o comunista?

Hace seis meses sostuve que Néstor Kirchner es comunista. ¿Y? Hay tantos... Pero el director de Harry en su nota “El gobierno socialfascista prepara una ‘noche de cristal’....”afirmó que su gobierno es un fascismo adoctrinario y tercermundista". Es evidente que no se refiere al Presidente sino al gobierno. Es evidente también que es mucho más sutil que quien esto escribe (el director). Sin embargo insisto: es comunista. Y eso no puede ser bueno para Argentina. Y hay responsables de que esto ocurra, fundamentalmente quien lo nombró: el matrimonio Duhalde.

Kirchner está más cercano al ERP que a Montoneros. Por formación, existía en estos últimos un espíritu nacional y religioso, desconocido para el grupo de la estrella de cinco puntas: ateo e más internacionalista. Kirchner es ateo o agnóstico, tanto como dos jueces que nombró en la Corte Suprema. Uno de ellos se ufanó de ser “atea militante”. No sabemos si eso significa salir a matar curas al mejor estilo republicano español, pero hay que tener cuidado, por algo se empieza. Tampoco es casualidad que prefiera estar ausente de los tedeums en la Catedral metropolitana, ni que tampoco no pronunciara en ninguna de las dos navidades de su mandato una pequeña alocución a la ciudadanía refiriéndose al tema. Da la impresión que como el antiguo morador de Transilvania, el Presidente evita ciertos lugares y símbolos que puedan dañarlo.

Por otra parte, la política militar actual es la continuación de la inciada por Alfonsín, quien por estos momentos y a pesar de su avanzada edad, pelea por el control del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Las continuas aprontas contra los uniformados y sus sanciones a miembros en actividad y retirados sin razón alguna que lo justifiquen, muestran un innecesario e infantil espíritu antimilitarista que en nada favorecen al país y al apoyo que dicen los encuestadores oficiales que tiene. Pero en octubre se sabrá la verdad y se verá si su política económica emisionista, inflacionaria y distribucionista; la militar; la de seguridad, con su franco apoyo a los piqueteros; y la religiosa, le deparan al Presidente y a su mujer, las mieles del éxito. No son pocas las botellas de champán que muchos peronistas han comenzado a guardar en las heladeras a la espera del resultado que se anuncie en octubre próximo. En Capital Federal, por ejemplo, los maltratados militantes no desean que Bielsa pierda: directamente quieren que no salga diputado. Pero eso no figura en las encuestas.

(continuará).
 

 

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