EL PENTAGONO EN PARAGUAY

Agosto 2005
Por Ignacio J. Osaca
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Coordinador de la Comisión de Defensa del CENM
 

El significado de la base instalada en dicho país
Algunos sectores han informado de la presencia de 400 efectivos militares norteamericanos en el Paraguay y de alguna manera sugieren que sería el elemento adelantado para la instalación de una base militar en un punto de significación geopolítica en Sudamérica. Este movimiento de tropas sería la consecuencia de acuerdos bilaterales firmados en el corriente año con la finalidad de realizar ejercitaciones e intercambios bilaterales. Se afirma que esta base se encontraría en Mariscal Estigarribia, lugar en el cual históricamente el Ejército paraguayo ha mantenido un Comando de División de Ejército y considerables efectivos como asentamiento de soberanía en el Chaco.

Por su proximidad, se vincula este despliegue a una probable intención de Estados Unidos de controlar los recursos naturales de la región en esa zona, tales como el petróleo y gas boliviano, el acuífero Guaraní y el tráfico en la Triple Frontera. Teniendo en cuenta la reciente inestabilidad política y social de Bolivia, el escaso control fronterizo de los países en esa zona, el contrabando endémico de todo tipo de mercaderías - incluso narcóticos- con la complicidad o pasividad de las autoridades de los gobiernos vecinos y con un marco de pobreza y marginalidad; permite ver que en el mediano plazo que estas actividades se incrementaran y por lo tanto influirían en la estabilidad regional. Si incluimos en este escenario la presencia permanente, temporaria o en tránsito de elementos terroristas, es de esperar que alguna medida anticipada sería tomada a fin de asegurar un futuro controlable.

En el 2003, el Comandante de la OTAN, General James Jones, dijo que "…existen grandes zonas no gobernadas, que son potenciales santuarios para los terroristas del mundo y para los futuros mercaderes de todo tipo de elementos, a los que tratamos de combatir…". Esta reflexión no se circunscribe únicamente al escenario europeo ni al terrorismo islámico ni a los narcotraficantes sino que parece ser más amplia. Agregó "…tenemos la oportunidad de establecer una presencia estratégica, de ser necesario una presencia operacional, mucho más rápido que lo hayamos hecho antes. Por lo tanto, razonablemente se espera que analicemos los emplazamientos de bases para asegurarnos que haremos las cosas bien en el futuro…". Continua el General Jones: "…cualquier cosa que hagamos, cualquier propuesta que hayamos hecho, es para hacer más ágiles a las fuerzas que disponemos…", al tiempo que aclara que "…el sentido de cualquier tipo de reajuste en nuestras fuerzas es para disponer un mayor efecto estratégico…".

Consideremos que estas reflexiones no fueron dirigidas únicamente a los integrantes norteamericanos de la OTAN, sino que se trata de una política militar para todas las demás fuerzas de ese país, la que regirá durante la presente década.

Los Estados Unidos poseen Comandos Conjuntos (llamados Unificados, en la terminología norteamericana) los cuales son dependientes directamente del Presidente, con responsabilidad jurisdiccional en toda la superficie terrestre, e incluso en el espacio exterior.

Estos son el Comando Central, para conducir sus medios en las operaciones ofensivas de contingencia en cualquier parte del mundo (actualmente sus fuerzas operan en Irak y Afganistán); el Comando Europeo, cuya extensión se describe por sí sola y se vincula con la OTAN; el Comando del Pacífico, que incluye a todo este Océano, sus Islas y el lejano Oriente; el Comando Sur, con responsabilidad desde el Río Bravo hasta la Antártida incluido el Caribe; el Comando de Fuerzas Especiales, con jurisdicción global con este tipo de fuerzas de edite; el Comando de Administración del Tráfico Militar, que conduce a todos los medios de transporte aéreos, navales y terrestres de la Defensa; el Comando del Espacio, con jurisdicción en todo el espacio exterior, incluyendo los medios de defensa estratégica y, por último, el recientemente creado Comando Norte, con la misión estratégica defensiva del territorio de Estados Unidos. Queda muy claro que el planeamiento estratégico militar norteamericano no deja de cubrir región alguna, previendo el empleo de sus medios en todo momento y de acuerdo al giro de los acontecimientos que afecten sus intereses o el de sus aliados.

El tema de las bases militares norteamericanas es viejo y se remonta a los principios del siglo XX, cuando los Estados Unidos inspirados en "su destino manifiesto" decidieron controlar con presencia militar los lugares geográficos considerados vitales para sus intereses. Esta actitud estratégica es la continuación de la llevada a cabo por Gran Bretaña, durante muchos siglos, con la ocupación de los pasos interoceánicos para asegurar su comercio.

Es interesante indicar que a pesar del gran desarrollo tecnológico de la aviación, el cual permite a ciertos aviones transportar más de 100 toneladas en un solo vuelo, la importancia del transporte marítimo es hoy tan grande como hace un siglo, dado que, en un buque considerado de dimensiones modestas, se pueden cargar hasta 10.000 toneladas. El transporte militar de grandes masas de tropas con sus equipos pesados sigue siendo más rentable por vía marítima, quedando como único condicionante el tiempo necesario para encontrarse desplegados a miles de kilómetros de sus puertos de origen.

Los Estados Unidos han instrumentado un despliegue global de bases aéreas y navales que permiten afrontar distintas contingencias considerando los dilatados tiempos y espacios estratégicos. Esta última década se ha caracterizado por un tránsito de la lucha contra el narcotráfico colombiano hacia la lucha contra el terrorismo islámico, y consecuentemente todos los medios e instalaciones están siendo reposicionados para adecuarse al cambio.

Cabe destacar que los Estados Unidos desplegaron en Haití 15.000 tropas en 60 días bajo el paraguas de Fuerza de Paz de la ONU ante el agravamiento súbito de la situación política interna, sin que existiera en el lugar la mínima infraestructura para su alojamiento y sostenimiento logístico. El mismo número de efectivos que la totalidad de soldados voluntarios del Ejército Argentino.

Desde hace algunos años, cada mes de marzo el presidente Bush nombra a la llamada "Comisión para el Realineamiento y Cierre de Bases". Esta comisión eleva al Presidente las recomendaciones de cierres o fusiones. El Presidente tiene la atribución de aceptar o rechazar la lista presentada en su totalidad. Si la propuesta fuere aceptada, en 45 días queda firme, a menos que el Congreso interceda con una resolución para bloquear todo el paquete del Ejecutivo.

En caso que el Jefe del Ejecutivo rechazara las propuestas de la Comisión, esta tiene hasta una fecha determinada para presentar una nueva lista corregida. El Presidente nuevamente puede aprobar o desaprobar estas recomendaciones y en abril del año siguiente esta comisión se disuelve. Si bien la orientación rectora tiene un fundamento económico de racionalización, también lo tiene de adecuación y actualización estratégica. Existe una fuerte resistencia por parte de algunos intereses al cierre de bases dentro de Estados Unidos por el impacto sobre el desarrollo económico y social de los lugares donde se encuentran, en cambio se intenta favorecer el cierre de las localizadas en el exterior. Esto último rara vez ocurre, porque en este caso, el razonamiento puramente estratégico es el que prevalece.

Existen tres tipos de instalaciones, las Bases Operativas Principales, los Emplazamientos Operativos Adelantados y los Emplazamientos de Seguridad Cooperativa. Este tipo de instalaciones se encuentra ubicadas en países soberanos con los cuales Estados Unidos ha firmado acuerdos militares bilaterales.

La Base Operativa Principal es una instalación importante y completa con la infraestructura necesaria para todo tipo de operaciones específicas de una sola fuerza o conjuntas, como son la base aérea de Ramstein (Alemania), Rota (España) o Guantánamo (Cuba), en este último caso, ante la resignada impotencia de Fidel Castro.

Los Emplazamientos Operativos Adelantados son de menores dimensiones que los anteriores pero deben tener capacidad mínima suficiente para operar con aeronaves en toda condición meteorológica y nocturna, con instalaciones de control de tráfico aéreo, una pista de aterrizaje de no menos de 2500 metros y la capacidad de mantenimiento de aeronaves pequeñas, medianas y grandes. Deben, asimismo, contar con capacidad para reabastecer combustible, elementos para rescate para accidentes o lucha contra el fuego y un mínimo espacio para rampa, hangares, oficinas, mantenimiento y depósitos. Según algunas fuentes, la pista de Mariscal Estigarribia tendría 3800 metros, o sea con capacidad para que operen aviones C5 Galaxy con carga completa.

Este tipo de instalaciones existen en Manta (Ecuador), Aruba (Mar Caribe), Curazao (Antillas Holandesas), Comalapa (El Salvador), Soto Cano (Honduras). En algunos casos estas bases no se encuentran operando, excepto por un personal mínimo para el mantenimiento de todos los sistemas y servicios, y serían ocupadas cuando se las necesite.

Esta una modalidad ya usada, como es el caso de Camp Bondsteel (Kosovo), Camp Eagle (Bosnia), Base Aérea Incirlik (Turquía), también se han seleccionado instalaciones en Marruecos, Túnez, Bulgaria y Rumania para estar en condiciones operativas con una corta preparación. Asimismo, se está considerando a Polonia y a Hungría para la ampliación de pequeñas instalaciones y aumento de tropas con presencia rotativa en bases aéreas, campos de entrenamiento y de tiro. Estas ya fueron usadas en su momento durante la guerra de Bosnia.

Por último, los Emplazamientos de Seguridad Cooperativa que pueden tener distintas dimensiones, desde un elemental convenio para reabastecimiento de combustible o uno complejo, como puede ser el conjunto de varias empresas contratistas norteamericanas, las cuales deben asegurar que las instalaciones a usar por las tropas, se encuentren listas cuando éstas arriben al lugar.

Se cuenta con una lista de lugares geográficos, donde en caso de ser necesaria su utilización ya se encuentra preacordado con las naciones anfitrionas el acceso y uso de esas instalaciones. La clave de todo este plan es un oportuno posicionamiento previo. Es posible que en el futuro encontremos en otros lugares de Sudamérica a este tipo de bases que es conocido coloquialmente como "llego y prendo la luz".

El Comando Sur opera en Sudamérica, en la lucha contra el narcotráfico, con seis Radares de Emplazamiento Terrestre, tres en Perú (Iquitos, Andoas y Pucallpa) y tres en Colombia (San José del Guaviare, Marandúa y Leticia). Adicionalmente hay radares móviles en localizaciones secretas y otros que son parte de la Red de Radares de la Cuenca Caribeña, con emplazamientos en seis países. Hay personal militar y civil contratado norteamericano que operan y brindan la seguridad próxima de los mismos.

El Comando Central, que conduce al instrumento militar estratégico ofensivo de Estados Unidos, ya demostró su capacidad para un rápido despliegue durante la primera guerra contra Irak y ahora, después de derrotar por segunda vez a Irak, se encuentra aferrado en una guerra de baja intensidad contra la insurgencia con un pronostico reservado.

Para este conflicto ha instalado bases principales, logísticas, de entrenamiento y de contingencia en numerosos países cercanos, como Bahrain, Irak, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Israel, Jordania, Yemen, Djibouti, Etiopía, Kenia, Afganistán, Kazakastan, Pakistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

A similitud con lo sucedido en la guerra en Bosnia, observamos que existe total determinación para involucrar a los países de la zona de interés para que autoricen el emplazamiento de las bases que fueren necesarias para apoyar las direcciones estratégicas. No hay mucha información sobre cuáles son los factores de negociación para cada caso a fin de obtener concesiones de los países en cuestión, apreciamos que oscilan desde una voluntaria y entusiasta cooperación en algunos casos, hasta una presión más militar que diplomática en otros.

Trazando un paralelo de semejanzas en nuestro continente, recordemos a los pequeños estados soberanos que en 1983 reclamaron la acción contra Granada e integraron la fuerza de tareas combinada que invadió la isla, estos fueron Dominica, San Kitts Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucia y Antigua y Barbuda. A pesar de no existir información confirmada en la actualidad, por sus antecedentes y vinculaciones estos países, que integran la Organización de Estados del Caribe Este (hoy con la incorporación de Granada, Montserrat y como miembros asociados Anguilla y las Vírgenes) podrían conceder irrestricta colaboración a Estados Unidos para operaciones desde sus territorios y de hecho materializan una flecha que apunta geográficamente hacia Venezuela.

Consideremos por último, en este complejo estratégico mundial al Comando del Pacifico con sus bases en Corea y Japón las cuales constituyen una presencia disuasoria y una rápida respuesta para cualquier contingencia estratégica en Asia. Después del cierre de las bases en las Filipinas, los Estados Unidos debieron buscar alternativas en otros países del Sudoeste Asiático. Tanto Malasia, Singapur y Tailandia han otorgado desde espacios portuarios, instalaciones logísticas, de entrenamiento y de tiro. Incluso las mismas Filipinas han renegociado la presencia norteamericana, lo que permitirá visitas de buques, ejercitaciones y entrenamientos combinados.

En el caso de Australia, tradicionalmente ha desarrollado una amplia cooperación con las Fuerzas norteamericanas, brindado acceso ilimitado a sus instalaciones y la ejecución de ejercicios unilaterales o bilaterales. En general todos los países miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones se alinean de igual manera.

Respecto a las tropas en Paraguay, las fuentes militares norteamericanas consultadas niegan que se trate de una fuerza de presencia permanente, sino que se trata del resultado de convenios bilaterales para ejercicios e intercambios y que estas tropas no extenderán sus actividades más que un tiempo limitado.

Sin embargo, el gobierno paraguayo les ha otorgado muy amplia inmunidad jurídica a los soldados norteamericanos, cosa que no ha ocurrido en ningún otro país donde se ejercitan habitualmente. La condición de la cual gozarán es la misma que poseen funcionarios diplomáticos administrativos. Se debe tener en cuenta que el convenio finaliza en Diciembre del 2006 y es de carácter prorrogable.

La presencia permanente de fuerzas militares en todo el mundo y en especial en zonas de conflicto, la enorme capacidad para proyectar fuerzas de gran magnitud en un corto plazo hacia lugares geográficos lejanos, el empleo inmediato del poder militar ante cualquier acontecimiento que afecte sus intereses vitales.

La creciente inestabilidad política y social en algunos países de Sudamérica, la necesidad de fortalecer la soberanía territorial de aquellos países que cuenten con gobiernos estables elegidos democráticamente y la baja prioridad que aún tiene la región en la actualidad, permite concluir que el poder militar de los Estados Unidos podría incrementar sus efectivos permanentes en determinados países para que aseguren el establecimiento de bases adelantadas a fin de recibir eventualmente a fuerzas de gran magnitud que operen combinadamente en caso de ser necesario.

Todo esto sería la respuesta a un escenario de falta de gobernabilidad en países que favorezcan significativamente las actividades de elementos terroristas, narcotraficantes o criminales, o bien que se amenace el libre flujo regional de energía, o que no se impida eficazmente la proyección del caos interno a países vecinos.
 


 

 

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