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EL GRAN PLAGIO NACIONAL
Panorama político semanal,
29 de Agosto de 2005
Agosto 2005
Por Gabriela Pousa (*)
“Otra vez, las trompetas llamarían a la lucha, esta vez entre hermanos de
nacionalidad, comprometiendo en ella al país por entero”
Isidoro Ruiz Moreno (de “Campañas Militares Argentinas”)
Parece mentira que un panorama político coyuntural encuentre una frase de
apertura en un libro que narra las campañas militares desde los tiempos
virreinales hasta el enfrentamiento de las ligas del Interior y del Litoral.
Posiblemente, el hecho de que entonces se
determinara el sistema político que adoptaría la Nación lo justifique. Sin
embargo, lejos de aquellas grandes gestas, en la Argentina, continúa la lucha en
el marco de una política degradada involucrando, de uno u otro modo, todo
aquello en lo que se ha invertido tanto esfuerzo y por lo cuál se ha bañado de
sangre nuestro suelo.
Ni siquiera se comprende este valor de la historia: el de ser maestra y no mera
estrategia para la manipulación de memorias. Siempre, de todos modos, algo
queda. Y es quizás por ese “algo” que, apostar hacia delante, merece la pena. Lo
que hay en este escenario actual no amerita obras de envergadura. Todo análisis
nace y muere en crónicas acerca de intereses espurios y es limitado por
descripciones biográficas más que por hechos ligados a la Patria. Difícil tarea
legamos a los historiadores del mañana. Desentrañar las causas de esta madeja de
naderías necesitará más magia que sabiduría.
Para evaluar los hechos que son de dominio público habría que comenzar
analizando a que intereses responden y quienes son los verdaderos protagonistas.
En definitiva, lo que cabe preguntarse es quiénes son las víctimas y quiénes los
victimarios en esta película. La respuesta parece sencilla. El pueblo en su
conjunto sufre las consecuencias. Sin embargo, la trama se enreda cuando
victimarios adoptan el rol de víctimas y salen a la cancha a denunciar pactos y
complots de todo tipo, tamaño y color.
Sin lugar a dudas no es el pueblo el que conspira contra ellos aún cuando es
dable admitir que éste, muchas veces, complota contra sí mismo. Autoestima
alicaída termina dañándonos con diversas metodologías: hastío, apatía y desidia
suelen ser los primeros síntomas.
Endilgar a Néstor Kirchner el monopolio de las denuncias es injusto aún, cuando
a esta altura de las circunstancias, pueda aducirse que está cometiendo un serio
abuso de esas premisas. Desde empresas privatizadas, hasta décadas como la del
90, organismos de crédito, bonistas extranjeros, medios de comunicación,
economistas agoreros, liberales (pos y neo), uniformes con o sin pucheros, etc.,
han engrosado las listas de los “conspiradores” acusados por el kirchnerismo. Y
a falta de pruebas, buenos son los gritos. En los alaridos nacen y mueren todos
los complotados oficialmente pretendidos.
En esta materia, la historia reciente nos ha legado vasta jurisprudencia: sin ir
más lejos, Fernando De La Rúa se fue bajo idénticas sospechas, Eduardo Duhalde
adelantó su alejamiento tras los desbordes piqueteros acaecidos por “planes
desestabilizadores” mientras desde la SIDE, Carlos Soria, sostenía que había
“una escalada de violencia organizada”. O cuando se apagaron las luces de
Chapadmalal y el rol de víctima lo adoptó Rodríguez Saá, etc., etc., etc. En
todas esas ocasiones las conspiraciones fueron las únicas culpables del sinfín
de males. Y detrás de ellas, paradójicamente, estaban y siguen estando los
mismos protagonistas…
Es decir, hayan existido o no, los pactos desestabilizadores han sido operativas
argumentaciones para la dirigencia política. Habrá que darle también a Néstor
Kirchner, posiblemente, el derecho de hacer uso de aquellas. De todos modos, el
problema del país, lejos está de estas misteriosas, desorganizadas y supuestas
resistencias.
Eventualmente, lo que la gente debe tener en cuenta es que se trata sólo de eso:
“excusas políticamente correctas”. Hacerse eco de ellas es dorarle el
juego a estos escenógrafos que, tras decorar la escena, se quejan de sus propios
diseños…
Pensemos: ¿Qué haría un Presidente argentino sin la posibilidad de crear
sospechas y echar culpas a la “pesada herencia” recibida?
Por otra parte, problema y solución son dos caras de la misma moneda. Sin
conflicto no hay modo de justificar la inacción del gobierno y tampoco habría
contenido para hacer proselitismo. Imaginen si Cristina Fernández de Kirchner
tuviera que explicar para qué aspira quedarse en el Congreso…
No debe resultar extraño este rol del Presidente indignado por los “malos”
de la película. Kirchner lleva años en política, no es creíble que recién ahora
se desayune de cómo es la cosa. ¿Acaso también supondrá que el asesinato del ex
comisario Beauvois es una maniobra de campaña para ensuciarle el territorio
bonaerense? ¿Qué fue entonces la muerte del ex comisario Mario Mijin, vinculado
con los crímenes de los piqueteros Kosteki y Santillán en el año 2003? Y más
aún, ¿los dos líderes piqueteros muertos no fueron, acaso, una conspiración
contra el ex gobierno? Vamos… Estamos viendo una película repetida. Y sabemos
que en esta trama, la impunidad es protagonista.
Por eso, asumida la condición de “conspirador” para todo aquel que no
pertenece a las huestes oficialistas, queda examinar qué pasará esta semana con
el conflicto piquetero, otra distracción para el pueblo si tenemos en cuenta que
hemos vivido de estas falsas problemáticas desde hace ya tiempo. ¿Es realmente
el corte de calles el conflicto que jaquea a la Argentina o lo es, acaso, la
existencia de subsidios manejados en forma arbitraria y la génesis de mano de
obra desocupada puesta bajo dominio de punteros políticos?
Frankestein se independiza y no reconoce tutor ni benefactor en este juego. Sin
embargo, no son los conglomerados que toman puentes y accesos los problemas
principales en la agenda de Balcarce 50. Declaraciones puede haber muchas para
el público pero las realidades son pocas y trasuntan por sendas oscuras. Dice el
jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que no habrá aumento para los planes hasta
Octubre… En el transcurso de la semana se verá que hay de cierto. Puede que no
lo haya para las grandes masas pero con haberlo para ciertos líderes encargados
de traslados y mantenimiento, la solución cortoplacista se alcanza.
Mientras tanto, los graves agujeros de la política nacional quedan en segundo
plano: inflación, el BCRA, los “díscolos” imprescindibles como Roberto Lavagna y
Daniel Scioli, la canasta básica, las inversiones postergadas, los fondos
públicos en descenso: gremios y provincias en la mira…, pasan desapercibidos.
Hay “Maccarone” para debatir largo y tendido, rol policial ocupará otras
primeras planas y algún revival siempre queda en la manga.
En ese sentido hasta es factible sostener que los piqueteros son, al unísono,
problema y solución para el gobierno. La fórmula es harto conocida: a más dinero
estatal, mayor conglomerado en las organizaciones sociales, que demandan,
consecuentemente, superiores recursos oficiales. Nadie desconoce esto. Dos años
atrás, el 25 de Agosto de 2003, el ministro del Interior, Aníbal Fernández,
sostenía que “el plan jefes y jefas de Hogar es una porquería, significa la
demostración más cabal del fracaso de la política” al tiempo que admitía que
a la gente “con chamuyo no se los convence”
Y así lo entiende el Presidente: Sabe a ciencia cierta que los discursos pueden
aportarle mayor o menor cantidad de simpatizantes pero no olvida que el
“chamuyo” - como declarara, literalmente, su ministro - no convence. Y caja
tiene. Sólo se trata de conservarla un poco más. Aún faltan 58 días para las
urnas y si afloja ahora, los reclamos tenderán a incrementarse.
En este contexto, los pactos denunciados darán tema para minutos preciados de
radio y TV, sólo eso. Los jueces no cuentan, siempre terminan, en estos casos,
declarándose incompetentes o sentados en el banquillo de los acusados con
juicios políticos que duran años… Vamos a las fuentes y recordemos. “Presunto
complot contra Duhalde: Oyarbide se apartó de la causa” La crónica: “El
juez federal Norberto Oyarbide declinó su competencia en el proceso penal por la
presunta conspiración denunciada por el presidente Eduardo Duhalde. Queda así
sin efecto la investigación sobre la posible puesta en marcha de un "plan
para desestabilizar" al Gobierno”
Para sintetizar lo que todos ya sabemos, a modo de “entretenimiento” les
dejo que ubique cada uno el “Quién” y el “Cuándo” de estos titulares –textuales
todos ellos - obtenidos en distintos matutinos porteños:
-“Hay conspiradores que quieren desestabilizar al gobierno”
-“El caos fue organizado”
-“El Presidente, golpeado, sospecha de una escalada de violencia organizada”
-“Hay un pacto de desestabilización”
Respuestas: Raúl Alfonsín, 1985 ; Fernando De la Rua, 2001; Eduardo Duhalde,
2002; Néstor Kirchner, 2005
Silencio…
(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su reproducción total o parcial sin mención de la fuente.
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