LAS RETENCIONES SOCIALES

Panorama político semanal, 1° de agosto de 2005

 

Agosto 2005
Por Gabriela Pousa (*)

 

“¿El mundo? ¿Qué es el mundo?” Rad Bradbury


Al momento de describir el escenario nacional surgen claramente definidas dos imágenes distintas: Se trata de la Argentina de Néstor Kirchner o en su defecto, la Argentina por Néstor Kirchner. Es decir, el país que proclama el Presidente en una suerte de fantasía individual más que colectiva y ese otro país donde los ciudadanos debemos movernos cada día. Las diferencias escapan al mero dato estadístico y pasan a plasmarse en necesidades sociales básicas que, quizá, ajenas a los números de un censo económico parecieran superficiales o en su defecto, superfluas. Vemos, por ejemplo: ¿Qué rol ocupa la educación y la salud en medio de todo esto? Pues, cualquiera sea el rol que desempeñen para la gente está visto que difiere sustancialmente de la implicancias de estas áreas para el Presidente.

Posiblemente, pueda aducirse que el acostumbramiento ganó la calle y estar condenados a una educación paupérrima ya no surge efecto para el pueblo. Mal o bien, el argentino se habituó a “arreglarse” como puede. Es por eso que hoy tenemos un Estado meramente al servicio de una casta dirigente más que de la sociedad, sin brindar siquiera los servicios básicos. Los recursos públicos se convirtieron en el arma más poderosa del Gobierno. De ese modo, y ante una recaudación fiscal récord es dable admitir que pueda seguir dilatándose en el tiempo las soluciones estructurales que necesita la Argentina para poder unificar esas dos realidades divergentes aludidas al comienzo.

No se trata de posiciones pesimistas ni de oposición ciega al Gobierno, se trata de datos empíricos es decir, de los paros docentes que - en lo que va del año - se produjeron con mayor asiduidad que en los últimos 14 años, por ejemplo. Se trata de un 50% de intervenciones quirúrgicas de niños postergadas por una salud colapsada que no deriva en un cambio de políticas públicas sino en una interna entre gremios y ministerio a ver quién se va primero…

En este escenario las partidas o alejamientos del gabinete comienzan a ser el motivo de desvelo en el Gobierno. Néstor Kirchner comprobó con la ida de Rosatti de la cartera de Justicia que no tiene ases en la manga. No hay bancos de suplentes. Cada día el país está echado en suerte y que Dios se apiade de la gente. El reciclado de funcionarios nunca, en la historia nacional, arrojó resultados eficientes. Esta realidad se hace sentir con más fuerza quizá, en el conurbano bonaerense donde la situación docente es límite. No están garantizados siquiera n los 180 días de clases mínimos que se establecieran en un comienzo.

Este dato coyuntural se hace peligrosamente perenne si estimamos que los chicos alejados hoy de una educación básica quedan marginados sino de sus pares en el corto, mediano y largo plazo, sí del mundo civilizado. Es decir, estamos sometidos a convivir con marginales durante muchos años. No se trata meramente de índices de pobreza o prosperidad económica, se trata de la posibilidad de abrir fronteras para competir con miras a un desarrollo acorde al siglo que vivimos.

Los argentinos estamos cerrando las fronteras de nuestros hijos. Sin que estos accedan a herramientas necesarias para manejar el futuro con eficacia quedamos fuera del mapa. El mundo, mientras tanto, se torna cada vez más competitivo.

Las elecciones de Octubre son el único futuro concebido hoy por hoy en la Argentina. Lo que viene después es fácilmente predecible tanto como lo es la semana entrante: una nueva polémica por la repatriación de fondos de Santa Cruz, justo antes de una elección lo que equivale a pensar que los mismos regresan precisamente a “hacer Patria”, léase, en términos oficialistas, a ponerse en movimiento a fin de que el asistencialismo conquiste bancas.

Por un lado eso. Por otro, la contienda justicialista, los agravios y la intención de ir bosquejando una nueva etapa de acuerdos desacordados con el Fondo Monetario: la historia de siempre que cautiva, sin embargo, tantísimas tapas de diarios. Posiblemente deba admitirse que si a todos los últimos mandatarios les fue permitido utilizar este artificio del pacto al que siempre le falta algo, Néstor Kirchner tenga derecho a ejercer su cargo estableciendo nuevas normas para este juego. Los que deberían poner fin al mismo no lo han hecho ni está previsto que vayan a hacerlo.

Lo que nadie parece haberse preguntado en los últimos meses, tras escuchar un sinfín de veces al jefe de Estado proclamando sus necesidades con miras al desarrollo del gobierno es qué ha de pasar si en Octubre a Néstor Kirchner los números no le salen del todo favorables. Las encuestas comienzan a arrojar resultados poco afables y aunque es de esperar un interesante sector del electorado sufragando en pro del populismo mediático (mientras el índice de pobreza esté alto inútil es pensar en derrotas oficiales), los votos que coseche Chiche Duhalde pueden traer dolores impensados.

Durante las negociaciones que los Duhalde mantuvieron con el gobierno, previamente a que la afrenta alcanzara este esplendor, se escuchó decir que 4 fueron las bancas que se le ofertaron desde el kirchnerismo al jeque bonaerense. Para el duhaldismo conseguir dos bancas más que aquellas resulta ya un éxito (tengamos en cuenta el concepto de “éxito” que manejó y maneja el ex presidente…)

Hoy por hoy, se especula con que el duhaldismo podría estar llevándose 8 bancas, de ser esto cierto el triunfo de “la oposición” (ese otro seudo peronismo) le proporcionaría conflictos al gobierno. Las cuentas no están cerradas y no hay nadie que cuide las espaldas.

Ahora bien, hace unos cuántos meses ya que se escucha a diario la proclama oficial advertir sobre la necesidad de “acompañamiento”. De hecho, al comenzar esta batahola preelectoral quedó claramente sentenciado: “No podría gobernar si me quitan el apoyo” Pues bien, pasadas las elecciones de Octubre con un porcentaje ganado que no amerite plebiscito alguno ni afiance un determinado estilo, lo que cabe preguntar es qué hará Néstor Kirchner.


Y ahí comienza el juego de ecos y silencios. Nadie puede hoy hablar de retiros a destiempo porque caería indefectiblemente en el “golpsimo” aunque este no revista ninguna existencia en escena.

Sin embargo, el que ha vociferado - aunque nadie se atreva demasiado a mencionarlo - la posibilidad de un final de mandato trunco ha sido y sigue siendo, en cada discurso, el mismísimo jefe de Estado. Hasta hoy se ha podido continuar con la Argentina fantasma gracias a un Congreso de la Nación prácticamente varado y a distracciones antojadizas de las que no nos hemos hecho cargo. ¿Puede continuarse con un Parlamento dividido que comience a operar de contralor en este juego? La duda es visceral aunque la respuesta no lo sea.

Finalmente, la ausencia del Presidente en la inauguración de la exposición Rural era un clásico del kirchnerismo. Romper protocolos y tradiciones ha pasado a ser, paradójicamente o no, el modo contemporáneo. El reclamo del sector derivará no en un estudio serio de la cuestión capaz de atender números, inversiones, réditos o ventas sino en una respuesta a gritos desde algún acto en el conurbano: El que no está conmigo está contra mí, hete aquí otro clásico al que también, sutilmente, nos vamos acostumbrando…

¡Y el mundo! ¿Qué es el mundo? Empieza Agosto, vamos por la ruda macho…

(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su reproducción total o parcial sin mención de la fuente.


 

 

Háganos llegar su opinión sobre este artículo

Si utiliza nuestro material, por favor cite la fuente 

© Copyright 2000-2005 Harrymagazine (www.harrymagazine.com)

Mantenimiento: C & E asociados (www.ceasociados.com)     

 Portada