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MICROSOFT: ÉXODO EN UN GIGANTE
QUE YA NO SE MUEVE RÁPIDO
Septiembre 2005
Luis Antonio Candurra
Conocer las tendencias estratégicas antes que los demás es el as de triunfo de
la competitividad, ya que permite modificar prioridades e incluso visiones antes
que las mutaciones sean conocidas por todos. Indagar en los indicios de hechos
que pueden transformar el escenario de la industria de la computación y el
software tal como lo conocemos hoy no es una necesidad de especialistas: Es un
requisito indispensable para todos los gerentes implicados en las decisiones
futuras de las tecnologías de la información y las comunicaciones – TIC – si no
quieran automarginar a su empresa de la vorágine con que se transforma
radicalmente, todos los días, la economía del conocimiento.
El martes 13 de septiembre fue necesario un fallo judicial para que el
científico en computación Kai-Fu Lee pueda trabajar en Google. El experto en
reconocimiento de voz, la próxima meta a alcanzar en computación, había dejado
al gigante de Redmond en julio, para comenzar a trabajar con el rey de los
buscadores en la net. Microsoft lo querelló, basándose en los acuerdos de no
competencia entre Lee y la corporación. Un juez estatal autorizó el cambio de
escritorio de Lee, bajo ciertas condiciones que serán definidas en un nuevo
juicio, que se iniciará en enero de 2006.
Este es un escenario totalmente contrapuesto al de 1998, cuando todo el mundillo
de las TIC se sorprendió por la capacidad de absorción de cerebros que mostraba
Microsoft, atrayendo no sólo a lo mejor de las empresas de software sino también
de las de hardware. Lee dejaba a Silicon Graphics Inc. para moverse a los feudos
de Bill Gates, donde su primera tarea –1998 a 2000 –fue abrir el laboratorio de
investigación de Microsoft en China.
Microsoft es “incompetente”
Hoy la iniciativa está en Google, no más en Microsoft. Y las razones que Lee
declaró ante el tribunal parecen confirmar lo que sucede en una empresa que no
vaciló en calificar de “incompetente”: los más de 20 centros de desarrollo de
producto que Microsoft levantó en el Reino Medio se serruchan el piso unos a
otros, duplican los esfuerzos y hasta pelean por el mismo candidato para un
puesto.
Durante más de tres décadas Microsoft recibió fuertes críticas por sus tácticas
de mano dura desde todos los segmentos de la industria e incluso de la
regulación antimonopólica de los Estados Unidos de América y de la Unión
Europea.
Hoy la oposición a esos métodos proviene de sus entrañas. Manteniendo el
anonimato, los ejecutivos de la firma que creó con Windows, el Explorer y Office
- toda una nueva arquitectura integral, tanto para las computadoras personales
como para los servidores empresarios – hacen cola para expresar su
disconformidad ante los micrófonos de los grabadores de los periodistas de los
medios de comunicación estadounidenses.
Lo de Lee no es un caso aislado. Más de un centenar de ex microsoftianos hoy
trabajan para Google y muchos más son los que se han ido a otras empresas. Hace
pocas semanas, dos investigadores le enviaron un mail a Bill Gates III, en el
que escribieron: “Todos ven una crisis inminente”. Sin embargo, sería una
exageración considerarlo un éxodo masivo, ya que Microsoft da trabajo a sesenta
mil personas.
El diagnóstico de la enfermedad
Los consultores externos son implacables. Las razones de la declinación de la
empresa residirían en cuestiones tan vitales como el estancamiento en la
innovación (que se limita solo a mejorar los productos existentes Windows y
Office), lentitud en el desarrollo de productos (ya que una estrategia
supuestamente integrativa hace marchar al conjunto al paso del más lento),
exceso de comportamiento burocrático (hay que discutir todo con todo el mundo, a
través de interminables sesiones en diferentes grupos) y baja en la moral por
caída de los incentivos concretos (al mismo nivel de cotización de hace siete
años, las opciones sobre acciones de Microsoft han perdido su sex appeal de
antaño, junto con los recortes en los beneficios en salud y vacaciones para los
nuevos empleados).
Este nuevo gradiente en la línea conflictiva y descendente de Microsoft, que
supiera autoconstruirse como “standard” en las TIC formula un sinnúmero de
interrogantes hacia delante, como la desaparición del paradigma WINTEL
(Windows-Intel), ya que también en estos mismos días el líder de los
microprocesadores ha sido superado por el chip de 64 de su competencia AMD,
mientras que Linux continúa erosionando el market-share de Windows 2000 y XP y
Firefox el de Internet Explorer. Hechos que deberán ponderar los responsables de
los sistemas de información, desde las corporaciones transnacionales hasta las
pymes.
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