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Post
hoc, ergo propter hoc
Septiembre 2005
por Vicente Massot y Agustín Monteverde
No, no me
volví loco y confundí este informe político semanal con una clase de latín. La
fórmula antes citada resume un vicio de la lógica — en el cual, de ordinario,
incurrimos, las más de las veces sin darnos cuenta — que traducido al castellano
significa: "sucede después de , luego es consecuencia de" . La cita viene a
cuento del cambio de actitud que súbitamente ha mostrado el gobierno respecto de
cómo tratar los excesos — para muchos intolerables — de los distintos grupos
piqueteros que, con la anuencia de la actual administración kirchnerista, se han
adueñado de las calles de la capital y el GBA sin que nadie pueda impedirlo.
Durante dos largos años Kirchner abrazó un discurso, traducido sin falla de
matiz a la práctica, que decía más o menos esto: no se puede criminalizar la
protesta social que irá cediendo conforme los beneficios del plan económico
puesto en marcha derramen, sobre las clases más necesitadas, sus efectos
saludables.
Ese discurso que sirvió de paraguas a Luis D’Elía para tomar una comisaría en La
Boca en medio de la complacencia oficial, ahora ha sufrido un cambio importante.
No es que se lo haya archivado para reivindicar una estrategia de tolerancia
cero, pero lo cierto es que, de cara a los comicios del próximo mes de octubre,
las máximas autoridades del país — con Néstor Kirchner y Aníbal Fernández, como
su brazo ejecutor — han decidido ponerle coto a los desmanes piqueteros. La
pregunta — que justifica el título de esta nota — es por qué lo hicieron en este
momento y no en otro.
La explicación que se nos ocurre en primer término es que hubo una relación
causa–efecto a poco de entender que las posibilidades del candidato oficialista
en la Capital Federal, y de la senadora Cristina Fernández, en el Gran Buenos
Aires, eran directamente proporcionales a las cartas que el gobierno tomará en
el asunto de los piquetes. Dicho de manera distinta: para la feligresía
electoral kirchnerista que se recluta, mayoritariamente, entre las clases medias
urbanas, la impunidad con la cual actúan las organizaciones de Pitrola,
Castells, D’Elía y otros, no les cae en gracia. Si alguna vez, al comienzo de la
gestión del santacruceño, creyó que la lenidad gubernamental era una muestra de
su declamado progresismo, hoy ese tipo de razonamiento es cosa del pasado. De
ahí que la Casa Rosada decidiera virar ciento ochenta grados, borrar con el codo
lo que hasta hace poco se cansó de escribir con la mano y poner un poco de
orden.
La decisión de reprimir — aunque la palabra haya sido satanizada y nadie la haga
suya — vino después de leer con cuidado el escenario electoral. Por lo tanto,
¿es resultado directo de esa lectura o es sólo una casualidad? Que ha sucedido
después de , resulta indudable. Ahora bien, ¿es consecuencia de ?
Todo parecería indicar que, en este caso particular, el post hoc, ergo propter
hoc es correcto. Que, sin duda, la reacción es el efecto inmediato de comprobar
cómo las chances que en teoría lucían estupendas, comenzaban a deshilacharse.
Está claro que no será la cuestión piquetera la única decisiva y que fijarle
límites precisos a su acción callejera no le asegurará ni a Rafael Bielsa ni a
la mujer del presidente de la Republica, ganar las elecciones. En una palabra:
no es condición suficiente, pero es condición necesaria.
La jugada, con todo, tiene sus riesgos. Kirchner, que desconfía de la policía,
tiembla ante la posibilidad de tener que hacer frente a un muerto, como le
sucedió a Fernando De la Rúa en las aciagas jornadas de diciembre del 2001 y
luego a Eduardo Duhalde en el Puente Pueyrredón. Si hasta el presente se negó en
redondo a adoptar una posición de mayor dureza fue básicamente por ese temor.
Sin embargo, luego de transformar unas elecciones legislativas en un plebiscito,
cualquier duda al respecto puede serle fatal. Entre no innovar y perder votos o
endurecer su gestión, ha preferido esto último.
El paseo electoral que imaginaba dos meses atrás el comando kirchnerista está
lejos de ser una realidad. Es un secreto a voces que de los cinco distritos más
importantes, en tres — Santa Fe, la Capital Federal y Mendoza — las chances del
PJ de salir airoso en la disputa resultan, al día de hoy, escasas, por no decir
remotas. En los otros dos, está fuera de duda el triunfo de De la Sota en
Córdoba y la gran incógnita reside en la provincia de Buenos Aires, donde el
conurbano representa 2/3 del electorado.
Ninguno de los pocos encuestadores serios convalidan los números que dice tener
el oficialismo, según los cuales el Frente para la Victoria aventajaría al PJ
por 20 puntos. Es más, parecen existir coincidencias en cuanto a un leve
descenso de Cristina Fernández y un ascenso, también leve, de “Chiche” Duhalde
en las preferencias de la gente. En el estado mayor de esta última se
entusiasman con los porcentajes que arrojan relevamientos efectuados en el
segundo cordón del GBA, en donde se les pide a los futuros votantes no que
respondan un cuestionario, sino que introduzcan un sobre cerrado —por supuesto
anónimo— en urnas confeccionadas a esos efectos. Si con arreglo a las encuestas
clásicas la de Lomas de Zamora se halla 15 puntos por debajo de Cristina
Fernández, con arreglo al relevamiento por urnas en algunos municipios claves de
la 1ª y 3ª sección electoral la diferencia baja a la mitad, y ello sin contar el
caudal de votos que puede sumarle al PJ el Paufe de Luis Patti.
A cincuenta y tres días del domingo 23 de octubre se pueden dar por seguro
cuatro cosas, a saber: 1) la parte decisiva de la campaña todavía no ha
empezado; 2) no está escrito en ninguna parte que la ventaja que, efectivamente,
tiene el Frente sobre el PJ en Buenos Aires no puede ser descontada en una
medida importante; 3) que cualquiera sea el resultado, el 23 de octubre
representará un punto de inflexión y 4) que ese punto de inflexión no será
neutral respecto de sus consecuencias políticas porque es difícil imaginar un
empate. Si gana Kirchner casi podría decirse que tendrá un camino libre de
obstáculos para ser reelecto en el 2007. Si gana Duhalde habrá un factor de
poder en condiciones de ponerle coto a las tendencias hegemónicas del Presidente
de la Nación y una alternativa probable de cara a las elecciones presidenciales
por venir. Hasta la semana próxima.
Compacto y destacado
La actividad sigue mostrando signos de fatiga.
• La
construcción —principal motor del proceso de recuperación— cayó 0,4 % mensual
desestacionalizado. Fue la tercera caída en lo que va de 2005. o El aumento
interanual fue 10,7 % desestacionalizado. En julio de 2004 era de 20 %. o El
crecimiento interanual del acumulado a julio es 8,4 % contra 26,1 % en que lo
había hecho en el mismo período del año pasado.
• La
industria creció sólo 0,1 % mensual desestacionalizado. o El crecimiento
desestacionalizado interanual fue de 6,7 %. o La utilización de la capacidad
instalada se elevó, no obstante, al 72,1 %. o En junio la actividad industrial
ya había mostrado una caída mensual de 1,5 %.
El gasto crece a un ritmo de entre 25 % y 30 % anual mientras que la
recaudación lo hace al 15 %.
• Los
gastos corrientes exceden las pautas presupuestarias.
• Los
gastos de capital presentan un nivel de subejecución del orden del 20 %.
• El
gasto primario absorbe ya 2 % más del PBI que en 2001.
• El
superávit primario del sector público nacional rondará 3,5 % del PBI contra 3,9
% alcanzado en 2004.
• Las
provincias también contribuirán con un superávit menor al del año pasado; podría
ser de 0,3 % del PBI.
o El 70 %
del gasto de las provincias será solventado con fondos transferidos por la
Nación.
o Los
recursos provinciales crecerían este año 11 %, menos de la mitad en que lo haría
el gasto. o Los ajustes salariales y los abultados servicios de la deuda
amenazan las finanzas provinciales en los próximos meses.
·
Prevenido de la impostergable suba de tarifas, el INDEC planea cambiar la
metodología de cómputo de la inflación: los servicios tendrán una menor
ponderación en el IPC.
Aprovechando la caída estacional en la demanda de dinero, el BCRA intenta
encarrilar la política monetaria y quitar así oxígeno a la inflación. La base
monetaria se contrae $ 1622 MM en saldos en agosto luego de un fuerte aumento de
5,5 % ($ 2845 MM) en promedio en julio. Durante los primeros seis meses del año
había subido 1,9 % en saldos medios. La circulación monetaria que había crecido
$ 2064 MM (5,3 %) durante julio, cayó $ 519 MM (1,3 %) en agosto.
Tal como hemos venido advirtiendo, el rebrote inflacionario amenaza la
sustentabilidad del modelo y del programa financiero de los próximos años.
• La suba
de la inflación elevará paulatinamente las tasas que deberá pagar el BCRA por
las LEBAC para esterilizar la emisión dirigida a sostener el dólar.
o Se
acentúa el acortamiento de plazos: las letras a tres meses o menos representan
el 47,4 % de la cartera del Central cuando en diciembre significaban sólo el
11,5 %.
o
Preocupado por la drástica reducción de los plazos de las LEBAC, el BCRA intentó
relanzar las letras ajustables por CER pero la medida fue trabada por Economía.
Esto forzará una suba de la tasa de corto plazo pagada por la entidad.
o El
pasivo financiero del BCRA es cada vez más significativo: si se suman los pases,
la captación del BCRA representa el 27,6 % del total de los depósitos bancarios
y el 43,7 % de las reservas internacionales. o Esta deuda cuasifiscal orilla ya
los U$ 11000 MM. El stock de LEBAC creció 73 % ($ 10397 MM) respecto al stock a
fin de 2004 ($ 14275 MM).
o El
costo cuasifiscal del modelo de tipo de cambio alto ya absorbe unos $ 2635 MM al
año.
• La
estrategia seguida en el canje de deuda, de pasar a moneda local buena parte de
los bonos nominados en moneda extranjera, se ha vuelto perjudicial.
o La
deuda en moneda local tiene cláusula de ajuste del capital por inflación (CER).
Eso comprende al Préstamo Garantizado, a los BOGAR, los BODEN, y a los bonos
emitidos en la reestructuración (Discount, Par y Cuasi Par).
o Cada
punto que suben los precios ocasiona un incremento de U$ 480 MM en el stock de
la deuda.
o Este
aumento del stock de capital significa una mayor carga financiera, tanto por
amortizaciones como por servicio de intereses. • Pero la inflación tiene su lado
positivo (para el estado): aumenta la recaudación por impuestos al consumo y
también la de ganancias, al elevarlas ficticiamente ante la imposibilidad de
ajustar los balances por inflación.
Tal como vinimos advirtiendo desde hace varios meses, peligran la Carta
Orgánica y las reservas internacionales del BCRA.
• 25
senadores —entre ellos el lopezmurphista R. Gómez Diez, E. Menem y el radical E.
Sanz— presentaron un proyecto de modificación del estatuto del Central para que
éste pueda financiar con redescuentos la construcción de 11000 km de autopistas
a un costo de $ 30000 MM. o Se trata del mismo plan de Laura de autopistas
impulsado bajo el gobierno de Menem. Salvo que en aquella versión se financiaba
a riesgo privado.
o
La asistencia sería a 30 años a una tasa de 3 % más ajuste por CER y requiere
modificar los artículos 17 y 19 de la Carta Orgánica.
o Implica
transformar a la entidad rectora en un sustituto de la banca comercial, tomando
riesgos ajenos a su función. La experiencia muestra que esta tergiversación de
su rol ha resultado nefasta en el pasado.
• La
demorada negociación con el FMI y la avanzada oficial sobre el Banco Central
reafirman nuestra apreciación de un posible uso de las reservas internacionales
para el pago a ese organismo.
o Si el
gobierno recurriera a las reservas, la actual tendencia bajista del dólar podría
revertirse.
o
De proseguir con la política de “desendeudamiento”, los U$ 5120 MM de
vencimientos con el Fondo absorberán casi todo el superávit proyectado para el
año próximo.
· “Desendeudamiento”.
• Al
finalizar el año la deuda fiscal y parafiscal (BCRA) se habrá engrosado en hasta
U$ 12000 MM sin computar las contingencias frente a tribunales arbitrales (CIADI,
UNCITRAL) ni el impacto de la indexación.
•
Emitirán $ 1100 MM adicionales de BOGAR 2020 —ajustables por CER— para asistir a
provincias.
La evolución de la crisis política en Brasil puede poner en peligro la
proyectada emisión de BODEN 2015. •
El
bono brasileño Global 2040, de referencia en el mercado emergente, arroja un
rendimiento de 8,5 %.
• Una
complicación adicional en la situación política brasileña podría provocar una
mayor volatilidad para la deuda regional.
• La
intención de nuestro gobierno es colocar hasta U$ 2000 MM de títulos bullet en
dólares a 10 años de plazo, bajo legislación nacional.
•
Difícilmente el retorno ofrecido pueda ser inferior al 9 % anual.
•
La menor ponderación de los bonos argentinos dentro del índice de riesgo de
mercados emergentes (1,9 %) añade dificultad a la colocación.
· ÿ Tres variables exógenas, que han beneficiado grandemente a la
economía local en los dos últimos años, habrá que seguirlas con atención en el
futuro.
• Una es
la tasa de interés internacional de largo plazo.
• Otra es
el creciente valor del petróleo y su incidencia en la actividad global aunque no
menos importante es el impacto directo en nuestra economía:
o La
estampida del crudo forzará un inevitable aumento en el precio local de los
combustibles. La nafta subió 80 % desde 2001 ($ 1,11 el litro) contra un alza de
240 % en el precio internacional del crudo en ese período (valía U$ 19,30 el
barril WTI).
o Por el
lado fiscal, el alza aportará unos U$ 1600 MM por retenciones, lo que significa
U$ 770 MM más que en el año 2004.
• Por
último, habrá que estar atento a la evolución de las economías de India y de
China, que pueden afectar seriamente el precio de los commodities.
• La
pérdida de relevancia del MERCOSUR en nuestras exportaciones —pasó de
representar el 34 % del total en 1998 a ser sólo 19 % en la actualidad— ha
disminuido nuestra vulnerabilidad a una crisis brasileña.
La recuperación que registró la actividad económica en estos dos años y
medio ha distraído la atención de los costos a largo plazo ocasionados por el
manejo arbitrario de las reglas de juego.
• El
Anuario de Competitividad elaborado por el Institute for Management and
Development ubicó a la Argentina en el 58º lugar entre 60 países. Entre nuestras
principales debilidades identifica la seguridad, la falta de respeto a la
propiedad privada y de transparencia en la gestión de gobierno, la
administración de justicia y la infraestructura energética.
• El
crecimiento de las exportaciones argentinas desde la devaluación es inferior a
la mitad en que lo hicieron las de Brasil y Chile.
Sin una mejora inmediata de la inversión, tanto el crecimiento económico
como la contención de la inflación se ven amenazados.
• Menos
del 50 % de las importaciones rotuladas como bienes de capital se corresponden
con activos productivos. El resto se corresponde más con servicios y bienes de
consumo, tales como los equipos celulares y los vehículos de transporte.
• Los U$
2030 MM de IED registrada en julio en Brasil representan más de tres veces la
recibida por Argentina durante los tres primeros meses del año.
•
Proyectan un nuevo régimen de promoción de las inversiones mediante rebajas al
impuesto a las Ganancias, con participaciones sobre un cupo máximo que se
obtendrían por licitación.
• Los
bancos de inversión internacionales han advertido al gobierno que sólo hallará
financiamiento para las obras de infraestructura energética que requiere el
sostenimiento de la actividad económica en la medida que haya una solución
permanente al tema tarifario.
ÿ
La utilización de las retenciones como doble herramienta de recaudación y de
ajuste de los precios internos atenta contra la inversión en los sectores
precisamente más competitivos.
• El
campo, el sector más castigado por los derechos de exportación, fue entre 2002 y
2004 —siguiendo datos oficiales— el que más aumentó su nivel de inversión: 430 %
en cosechadoras, 380 % en tractores, y 60 % en capital circulante.
• Si bien
las retenciones son abonadas por los exportadores, éstos trasladan su impacto,
que es soportado por los productores.
Pero el modelo de tipo de cambio alto es contrario en su esencia a la
inyección de capital.
• Al
reducir el costo del factor trabajo —salarios pagados en moneda local— alienta
la sustitución de capital por mano de obra.
• El
costo de los bienes de capital sufrió un fuerte aumento, tanto en el caso de los
de origen extranjero —con valores nominados en dólares— como los locales —por su
condición de bienes transables.
• El
crédito al sector privado se ve desplazado por la necesidad de mantener la
política cambiaria: en lo que va del año las nuevas colocaciones en letras y
notas del BCRA ($ 10489 MM) casi duplican los préstamos efectuados al sector
privado ($ 5475 MM).
La tasa anualizada de creación de empleo ha venido cayendo a lo largo de
cuatro trimestres consecutivos.
• En el
segundo trimestre del año pasado fue 8,7 %; en el tercero, 6,2 %; en el cuarto,
4,5 %.
• Alcanzó
sólo 2,3 % en el primer trimestre de este año mientras que en el mismo período
de 2004 había sido 8,3 %.
o Esto
confirma una fuerte reducción de la elasticidad empleo/PBI, que se ubicaría
actualmente por debajo de 0,3.
o La
industria ocupa 12 % menos de trabajadores que los que ocupaba a similares
niveles de actividad, antes de la devaluación.
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