|
|

ENERGÍA 2020 (1)
previsiones
del Consejo Nacional De Inteligencia De Los Estados Unidos(*)
Octubre
2005
Por Luis Antonio Candurra
El futuro de la provisión de energía en Argentina se muestra plagado por muchas
señales de incertidumbre. Algunas de ellas tienen origen en nuestro país y otras
responden a escenarios globales. Vale la pena, entonces, conocer las
estimaciones y escenarios internacionales sobre este insustituible motor del
crecimiento económico.
La perspectiva desde los Estados Unidos
Comencemos por la visión del Consejo Nacional de Inteligencia (*) de los Estados
Unidos, reflejada en su reciente trabajo Mapping the Global Future, que trata de
establecer la situación probable en el año 2020.
Las demandas crecientes de energía que se acumularán hasta el 2020,
especialmente por parte de las potencias emergentes, tendrán impactos
sustanciales en las relaciones geopolíticas. El factor más importante que
afectará la demanda de energía será el crecimiento económico global,
particularmente el de China e India.
• A pesar de la tendencia hacia un uso más eficiente de la energía, la energía
total consumida probablemente aumentará alrededor del 50 por ciento en las
próximas dos décadas, comparada con el 34 por ciento de expansión que tuvo entre
1980 y 2000, con una participación creciente provista por el petróleo.
• Las fuentes de energía renovables, tales como el hidrógeno, la solar y la
eólica, probablemente sumarán sólo aproximadamente el 8 por ciento de la oferta
de energía en 2020. Mientras que Rusia, China e India planean la expansión de su
sector de energía nuclear, éste probablemente declinará globalmente en términos
absolutos en la próxima década.
Por su parte, la Agencia Internacional de Energía estima que, con una inversión
sustancial en nueva capacidad, el conjunto de las fuentes de energía será
suficiente para enfrentar la creciente demanda global.
Sin embargo, el acceso limitado de las compañías internacionales de petróleo a
los mayores campos puede, frenar esta inversión, y muchas de las áreas
potenciales para proveer un aumento de la producción – el Mar Caspio, Venezuela,
África Occidental y el Mar de China del Sur – involucran un sustancial riesgo
político o económico.
Los proveedores tradicionales de Medio Oriente también son crecientemente
inestables.
Esta aguda competencia por los recursos, sostenida por una demanda explosiva y
quizás acompañada por una interrupción importante de la provisión de petróleo,
está entre las incertidumbres claves.
China e India, las cuales carecen de fuentes propias adecuadas de energía
adecuadas, tendrán que asegurar su acceso continuado a los proveedores externos;
así, la necesidad de energía será un factor mayor en sus políticas externa y de
defensa, incluyendo la expansión de su fuerza naval.
• Los expertos creen que China necesitará aumentar su consumo de energía
alrededor de 150 por ciento y la India necesitará cerca del doble de su actual
consumo en 2020 para mantener estable su tasa de crecimiento económico.
• Los crecientes requerimientos de energía de Beijing probablemente moverán a
China a un rol activista en el mundo – en Medio Oriente, África, Latinoamérica y
Eurasia. Tratando de maximizar y diversificar sus proveedores de energía, China
está preocupada por la presión de los Estados Unidos, a quienes ven con una
política activa de energía que puede ser usada contra Beijing.
• Durante más de diez años los funcionarios chinos han afirmado abiertamente que
la producción de las inversiones de firmas chinas en el exterior es más segura
que las importaciones adquiridas en el mercado internacional. Las empresas
chinas están siendo dirigidas a invertir en proyectos en la región caspiana,
Rusia, Medio Oriente y Sudamérica – en asociaciones con empresas de primer
nivel, no con fantasmas de reservas desconocidas como la argentina ENARSA.
El escenario europeo
No es probable que las necesidades de energía de Europa crezcan en la misma
dimensión que las de los países en vías de desarrollo. En parte por causa del
bajo crecimiento económico previsto para la UE, tanto como por su uso más
eficiente de la energía.
La creciente preferencia de Europa por el gas natural, combinada con el
agotamiento de las reservas en el Mar del Norte, darán un impulso adicional a
los esfuerzos políticos ya en marcha para fortalecer los vínculos con Rusia y
África del Norte, ya que el gas requiere un nivel más alto de compromiso
político de ambas partes para el diseño y la construcción de la infraestructura
necesaria.
De acuerdo con un estudio de la Comisión Europea, la participación de las
importaciones de combustibles fósiles de la UE crecerá de aproximadamente la
mitad de su consumo, en 2000, a los dos tercios en 2020. El uso del gas
aumentará más rápidamente debido a las preocupaciones ambientales y a la
discontinuación de mucha de la capacidad de energía nuclear de la UE.
Los despachos por los gasoductos Yamal-Europa y Blue Stream ayudarán a Rusia a
incrementar sus ventas de gas a la UE y Turquía en más del 40 por ciento sobre
los niveles de 2000 en la primera década del siglo XXI; como resultado, la
participación de Rusia en la demanda total europea crecerá del 27 por ciento en
2000 al 31 por ciento en 2010. Además, Rusia – como el mayor proveedor de
energía extra OPEP – estará bien posicionada para disponer de sus reservas de
petróleo y gas como apoyo de sus políticas doméstica y externa.
Argelia, a su vez, posee la octava reserva de gas del mundo y también está
buscando aumentar sus exportaciones a Europa el 50 por ciento para finales de
esta década.
La geopolítica del gas
Tanto los proveedores de petróleo como los de gas tendrán en el futuro más
influencia que hoy.
Pero la relación entre los proveedores de gas y sus consumidores será
particularmente más fuerte, debido a las restricciones en los mecanismos de
despacho. El gas, a diferencia del petróleo, no es una fuente fungible de
energía, y la interdependencia de la entrega por gasoductos – los productores
deben estar conectados a los consumidores, y generalmente ni uno ni otro grupo
tiene numerosas alternativas – refuerza las alianzas regionales.
• Más del 95 por ciento del gas producido y tres cuartos del gas comercializado
es distribuido vía gasoductos directamente del proveedor al consumidor. No es
probable que la tecnología de gas líquido cambie sustancialmente estas
relaciones para 2020.
• Europa tendrá acceso a proveedores en Rusia y África del Norte, mientras China
estará en capacidad de adquirirlo de Rusia oriental, Indonesia y,
potencialmente, los extensos depósitos de Australia. Los Estados Unidos
apuntarán casi exclusivamente a Canadá y otros proveedores del hemisferio
occidental.
(*) El Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos – National
Intelligence Council (NIC) – es el centro de pensamiento estratégico a mediano y
largo plazo de la comunidad de inteligencia de esa nación. Establecido con ese
nombre desde 1979, este tipo de tarea fue realizada bajo distintas
denominaciones desde 1946 en el Central Intelligence Goup, el predecesor
inmediato de la CIA, fundada un año después. Mapping the Global Future es el
tercer informe no clasificado preparado por el NIC en los últimos siete años,
para esbozar una visión a largo plazo – 2020. La metodología incluyó la consulta
de expertos en todo el mundo, a través de una serie de conferencias regionales
en cinco continentes. La correspondiente a América Latina se realizó en Santiago
de Chile, el 7 y 8 de junio de 2004.
|
|