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Panorama
político semanal, 24 de octubre de 2005
EL
SUEÑO DE LOS HÉROES DURA POCO
Octubre
2005
por: Gabriela Pousa (*)
El día de la elección, la columna dominical de Esteban Peicovich en el diario La
Nación me pareció que pintaba a las claras lo que estaba sucediendo en la
Argentina dónde algunos hablaban de “La Fiesta de la Democracia”. ¡Cómo si la
Democracia fuese una fecha! ¡O cómo si sólo necesitara celebrársela un día cada
dos o tres años...!
En rigor, esa alegoría de celebrar la democracia cada tanto, me hizo recordar a
ciertas personas que visitan los cementerios cuando se cumplen determinados
aniversarios. Quizás, como si ese hecho pudiera revertir tanto que, en vida, no
se ha dado... Y es que a veces, es tarde para darse cuenta. Convendría, alguna
vez, aceptarlo.
De todos modos, es dable destacar la actitud de una ciudadanía capaz de seguir
movilizándose para votar (amén del motivo que los impulse a hacerlo) después de
defraudaciones varias y hartazgos que perduran.
Escribía, ayer Esteban Peicovich: “Cándidos 26 millones acudimos con paso cívico
a la urna. ¿A cumplir democracia? Está por verse. Es discutible. Si a la tumba
de Sarmiento llegaran crónicas de este desaforado 2005 seguro que se las toma de
nuevo para Chile. "Pero ¿qué han hecho con lo muy soñado?", gritaría ¿Y Alberdi?
Debería darnos vergüenza ajena. ¿Cómo contarle que desde hace 25 años seguimos
con la democracia in Vitro? ¿Cómo contarle que tahúres, mercaderes y pícaros la
ocultan en privado maxi quiosco?”
Los resultados hablan por sí solos. De nada sirve negar la consolidación de
Néstor Kirchner al frente del Ejecutivo Nacional. Ahora bien, surge,
inevitablemente, la duda acerca de para qué tanto afán en la acumulación de
poder. Pero la misma pregunta la hacíamos en la época de Carlos Menem y la
seguiremos haciendo, tal vez, un sinfín de veces más allá de quién sea
destinatario de aquel.
“Democracia como simulación. Partido Mandamás sin siquiera un afiliado.
Oposición en el cepo de sí misma. El PJ ha dejado en manos de su raro mutante
patagónico el programa para la nueva temporada. Y K. la encara a su modo.
Jibariza la república (hasta dejarla en Santa Cruz bis). Deja la presidencia a
un costado y encarna al Candidato Total (...). Pocas fechas electorales ofrecen
tanto a tan pocos recién llegados. Aún no se sabe qué harán cuando su Pájaro
Hegemónico se despliegue por el país entero. No hay más programa que un discurso
jadeante, totalizador y ofensivo(...) Le basta su rústico esquema feudal, batir
su comodín: "Seguimos en el Infierno. Sólo el 10 de diciembre de 2007 llegaremos
a la puerta del Purgatorio". Esto es lo de siempre.
Hoy no se fía. Mañana, sí.”
Pero más allá de los zafarranchos, hay un país que hoy, lunes 24, se levantó a
la hora de siempre y siguió con su rutina inalterable como si los comicios no
hubiesen alterado un ápice sus realidades. Y esa gente es dueña de su verdad. La
vida sigue y cada integrante de la sociedad vuelve a sus agendas que no se han
modificado en nada. Los argentinos sabemos -o deberíamos saber ya- que, los
laureles que supimos conseguir se marchitan con mayor o menor velocidad. Todo
depende de cómo se los trate.
¿Hay asombro en la sociedad? No. Hay apenas una mezcla de entrega sumisa y de
“¡Esto no puede ser!” (Pero es) según el sector social. A estos últimos, la
victoria de Mauricio Macri les consuela de alguna manera. Vaticinan, ciertos
analistas, una nueva fuerza de centro derecha apareciendo como contralor de un
gobierno que, en términos vulgares, “no hay quién lo pare”... Si hasta hace un
par de días, se creían dueños de la Argentina, abiertas las urnas hasta “La
noche del 10” se relativiza.
“Dios es argentino”, para Kirchner, no cabe duda. Y mucho podría filosofarse
acerca de si cada pueblo tiene o no el gobierno que se merece. La dirigencia es
un reflejo de la ciudadanía pero, entonces, qué está primero, ¿el huevo o la
gallina? Y así empezaríamos otro intento más por justificar o ratificar los
resultados obtenidos por un peronismo sin Perón pero, a juzgar por los hechos,
con perdón. Una simple consonante marca diferencias abismales... Así es la
dinámica de la Argentina. Los cambios más esenciales pueden estar dados por
insignificantes detalles que pasan desapercibidos a la vista de 36 millones de
argentinos. Y, al unísono, el status quo, se afianza ante bataholas que
parecieran alterar la geografía misma de un territorio ancho y ajeno como diría
Ciro Alegría.
¿Qué quiere saber la gente? ¿Qué espera de los analistas? Todo cuánto se esgrima
podrá ser utilizado a favor o en contra. O pasamos a ser “agoreros con
reminiscencias neocapitalistas” u “oportunistas” que se calzan la camiseta del
Frente para la Victoria con tal de acomodar su pluma en algún medio de
trascendencia. Son las reglas del juego y a ellas hay que habituarse. Pues,
juguemos...
Nos espera un Gobierno que hará del corto plazo su reino y más que un cambio de
gabinete, un reciclado de calendarios donde en colorado figure el 2007.
Las excusas, claro está, se acaban ante este mapa pos-electoral, pero siempre
hay guerras inexistentes con enemigos fáciles para instaurar como ejes decisivos
de lo que pueda salir mal.
Kirchner tiene “la caja”, eso era sabido y por ello, el triunfo se anticipó en
cuánto análisis se hizo. Ahora, claro está hay que abrirla y comenzar a pagar.
Los favores tienen precio en política y las deudas son más rapaces que la que
nos “condena” a seguir saldando compromisos con el Fondo Monetario aunque no nos
guste lo que declare Lavagna o retrueque David Ratto.
La esperanza en la oposición no es utopía pero cabe recordar que ésta le regaló
en bandeja, dos años de no-gestión al Ejecutivo. En gran medida, revertir esta
situación puede ser un primer paso hacia su reivindicación. Ahora bien, si
comenzamos con las diatribas de internas “figurativas” donde el protagonismo es
mío o cierro la puerta, habrá kirchnerismo largo y tendido...
Los presidenciables, por más que de democracia se hable, en este contexto no lo
elegiremos ni usted ni yo. ¿Para qué preocuparnos, entonces, por eso?
Las dificultades de Néstor Kirchner para continuar piloteando el “barco de la
zozobra” (definición duhaldista de la Argentina dada allá por el 2002) que ex
mandatario bonaerense “condenó al éxito” siguen a la orden del día. Porque no ha
sido el Congreso quién le puso piedras en el camino desde Mayo de 2003 hasta
hoy.
Si acaso, el jefe de Estado trastabilló en este trayecto ha sido por su propia
incapacidad de elegir una senda sin escollos y atolladeros. A veces, el enemigo
o el adversario no está afuera. Está adentro.
A pesar de cierto escepticismo confeso en este análisis, mi deseo para el país
donde vivo y en consecuencia para quién tiene en su poder las riendas del mismo,
sigue siendo el mejor. Más allá de los errores cometidos, aún es posible sentir
que nos lo merecemos.
Y mañana es 25...
(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del
Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su
reproducción total o parcial sin mención de la fuente.
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