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POLÍTICA Y LIBERTAD DE PRENSA
Octubre
2005
Por María Cristina Montenegro
Donde está el peligro, allí nace todo lo que nos salva.
Hölderlin
Es innegable, a esta altura del desarrollo de las sociedades democráticas, el
papel relevante que tiene la prensa en su mantenimiento y vitalidad. Es también
innegable que la mediatización de la sociedad contemporánea impacta en las
prácticas políticas, de tal suerte que no puede haber una brecha tan grande
entre las decisiones gubernamentales y las aspiraciones ciudadanas, caso
contrario las protestas se materializan rápidamente en diversas formas de
manifestaciones.
Esto pone en serio riesgo a los gobernantes que no han comprendido que se puede
ocultar, o manipular, la verdad por un tiempo pero que no puede persistirse en
ello todo el tiempo.
Si es cierto que la inocencia militante ha sido quebrantada por las
desilusiones ideológicas y los crímenes cometidos en nombre de hermosos
principios, y si los escándalos políticos y financieros han minado la confianza
popular en la clase política, no puede por eso deducirse que la dimensión
política esté abandonada. Al encerrarse en su lógica del espejo quebrado, los
dueños de la palabra autorizada, en plena connivencia, pretenden dar validez a
una definición restringida de la vida política, definición que se reduce a una
visión asimétrica de la sociedad confinada al estrecho círculo de quienes toman
decisiones y de sus satélites.[1]
Evidentemente, la relación entre política y prensa se ha desarrollado en
constante tensión pero en vinculación permanente, como las dos caras de una
misma moneda.. Quien interpretó cabalmente esta relación binomial: gobierno-
prensa, fue Thomas Jefferson, 1787, cuando señalaba: Prefiero diarios sin
gobierno que gobierno sin diarios”, colocando a la prensa con un rol relevante
en la vida democrática. Dos razones parecen subyacer en este concepto:
a) Permitir a los ciudadanos el acceso a la
información de los asuntos públicos, y por consecuencia a su conocimiento, en
tanto le compete como sujeto mandante frente al gobierno, cualquiera sea el
personaje que circunstancialmente ocupe el lugar de administrador.
b) Fomentar en los ciudadanos el interés en la res
pública como una obligación primordial para la construcción y mantenimiento
societal, cuya responsabilidad de ninguna manera puede enajenar.
En inteligencia a lo anterior, vuelve a la memoria palabras de Pericles, en la
oración fúnebre a los soldados caídos en la guerra contra Esparta, haciendo
referencia al héroe modelo que “ no descuida los negocios públicos para
atender sus negocios privados” en contraste con aquellos que son inútiles en
tanto no se interesan por las cosas del estado.[2]
Desde el ágora a la sociedad red, han sido infinitos los avatares por los que
atravesó la democracia. Desde la Grecia Clásica a la Era Global, la información
ha sido el presupuesto garantizador de la forma de organización política y
social denominada sociedad democrática, como una dupla insustituible: política-
comunicación.
En este marco, la función de los medios es servir vigilante a la ciudadanía,
poniendo límites a la frecuente tendencia del poder hacia la desmesura. En ello
hay, como profesión, un imperativo ético como valor innegociable y un requisito
insustituible, y por lo tanto tampoco negociable, como es el de la libertad de
prensa y el derecho a la información. Ambas: ética y libertad son el reaseguro
de una sociedad democrática saludable.
El concepto de información, en el presente trabajo, refiere a todo aquello que
implica datos, noticias y conocimiento en un sentido amplio. Tomando a Karl
Popper, relacionamos el concepto de valor de la información con el de apertura
para hablar de la sociedad democrática como una sociedad abierta, sensible a la
información contrario a la sociedad totalitaria para quienes todo ya está
escrito. Y sólo hay que seguir el Gran Relato.
Lo dicho orienta el concepto de información como la precondición del debate
político pero también como su resultado. La información genuina surge del
acercamiento de los ciudadanos a los intereses de la comunidad a través de la
creación de ámbitos comunicativos que promueven su participación responsable en
un debate comunitario sobre los objetivos y fines a alcanzar comunitariamente.
Es decir, la construcción e implementación de un proyecto en común.
El saber ha pasado a ser preocupación de las organizaciones sociales frente a
la cultura del secretismo... Consecuentemente, las instancias surgidas funcionan
como veedoras legítimas de la gestión pública con el fin de intervenir en las
decisiones que afectan a todos, y con la misión de exigir la rendición de
cuentas. A la par, han sido espacios de revalorizaciòn de lo público, entendido
como el proceso de construcción normativa, simbólica y política, que atañe a la
sociedad en su conjunto, y no como lo estatal/ excluyente. [3]
La prensa tiene mucho por hacer, todavía, para promover la mirada ciudadana
sobre los intereses y necesidades de su comunidad. No sólo como información
meramente episódica sino como una herramienta para la comprensión de los qué, de
los por qué y de los cómo, en la búsqueda de solución a las problemáticas, a
través de la puesta en común de las diferentes ideas que surgen en una sociedad
compleja. La vida pública requiere de información, espacio para el debate y la
elaboración de acciones concretas consensuadas.
Los medios de prensa no son subsidiarios de los derechos del público sino
instrumentos que le sirven como medio de expresión y, al mismo tiempo, de
formación e identidad. Un ciudadano formado es un factor sustantivo en la
elección de sus mandatarios y en el control de los actos de gobierno.
La sociedad democrática no se reduce a cumplir con el rito periódico de
concurrencia electoral, la sociedad democrática comienza con la participación
del ciudadano en la selección del tipo de comunidad y de país que desea, para
ello necesita de información sin cortapisas y de la libre expresión de sus
ideas.
Esto explica el porqué los autoritarismos requirieron de una constante: la
eliminación de la libertad de expresión y, indisolublemente unida, la
eliminación de la libertad de prensa y del derecho a la información o, de manera
más sutil, su manipulación.
En la teología de la entropía, Wiener compara la entropía con la acción del
diablo. Sostenía que habían dos tipos de diablo: el de San Agustín, llamado
Imperfección y el de los maniqueos, siempre perverso y activo, que generaba
desorden y confusión. Para Wiener, el primer tipo remite a las imperfecciones
naturales y el segundo tipo refiere al mundo social, a la entropía que el hombre
puede provocar a partir de la opacidad de la información.
Lo estrictamente opuesto a la entropía es la información, esta información viva
que circula y que hacen que los sistemas sean abiertos es la que permite que se
pueda diferir la entropía a través del reconocimiento que hagan los hombres de
la importancia decisiva que derivan de los fenómenos comunicativos.
La comunicación es el cimiento de la sociedad y aquellos cuyo trabajo
consiste en mantener libres las vías de comunicación son los mismos de los que
depende, sobre todo, la perpetuidad o la caída de nuestra civilización.
[4]
LA LIBERTAD DE PRENSA EN EL CONTINENTE.
En algunos países del Continente, a ojos vistas, se da una relación inversa
entre la menor calidad institucional, en franco deterioro, y un mayor ataque a
medios de prensa o censura y manipulación por parte de los gobiernos.
En el año 2003 la organización Reporteros sin Frontera advertía la situación de
la prensa libre en América Latina en un extenso informe.
El año 2003 será recordado como un año negro para la libertad de prensa y
para el conjunto de las libertades civiles en Cuba... En el documento RSF se
refiere una vez más la ola de detenciones llevada a cabo por el gobierno cubano
en marzo del 2003 y a la condena de 75 disidentes, entre ellos 26 periodistas
independientes, a penas de hasta 28 años de cárcel."¿Su crimen? Publicar
artículos en el extranjero y entrevistarse con diplomáticos estadounidenses.
¿Sus armas? Máquinas de escribir y bolígrafos embargados en sus domicilios",
dice el informe, que acusa al régimen de Fidel Castro de consolidar con esta
campaña "el monopolio estatal de la información" [5]
Además, agrega el documento, se han realizado juicios sumarios a los opositores
confinándolos a condiciones “ inhumanas” aún a aquellos que se encuentran
afectados con serios problemas de salud como los escritores Raúl Rivero, Oscar
Espinosa Chepe y Alfredo Fuentes [6].
Muchos informadores corren riesgo de sufrir la misma suerte o son sometidos a
amenazas y presiones.
Pierre Vielletet, presidente de RSF en Francia, advirtió que La libertad de
prensa está mucho más amenazada cuando hay sobreabundancia de poder político.
Eso está ocurriendo en América Latina
Con al menos ocho periodistas muertos en el ejercicio de su profesión en 2003
y decenas de detenidos y secuestrados, América Latina sigue siendo una tierra de
contrastes para la libertad de prensa, seriamente amenazada en países como Cuba
y Colombia, y víctima de la inestabilidad política en Bolivia, Ecuador,
Venezuela o Perú.
En Argentina, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas ( ADEPA) ha
reiterado, durante el 2005, la necesidad de preservar la libertad de prensa y
promover el necesario flujo de información por parte del gobierno nacional.
Fundamentalmente, a partir del informe de la Sociedad Interamericana de Prensa.
El Presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner, reaccionó de manera
desafortunada ante un crítico informe preliminar de la Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP). Dicho informe fue dado a publicidad por la delegación de la SIP
que visitó nuestro país, y que cuestionó duramente al gobierno por presiones a
medios y periodistas y por manipular publicidad oficial.
Algunas de las cuestiones abordadas por la SIP ya habían sido consideradas y
puntualmente hechas públicas en los informes de la Comisión de Libertad de
Prensa de ADEPA. A raíz de esas situaciones, ADEPA reclamó el establecimiento de
un diálogo franco, fluido y sincero con el gobierno nacional. Paradójicamente,
ese camino, que se reveló dificultoso y áspero, había comenzado a transitarse
poco tiempo atrás, buscando poder plantear francamente la problemática de toda
la prensa. Particularmente la crítica situación de los pequeños editores que con
esfuerzos mantienen sus publicaciones a lo largo y ancho del país y que son los
que tienen mayor dificultad para hacer oír su voz.
En cuanto a la publicidad
oficial, ADEPA siempre ha declarado que la misma debe ser distribuida con
criterio de objetividad que deje de lado premios y castigos inaceptables en un
sistema republicano de gobierno. ADEPA ha reclamado, desde siempre, evitar todo
tipo de discriminación, ya sea por color político o por la envergadura económica
del medio de prensa. Un criterio razonable debe orientarse a universalizar la
información de carácter público, como lo son todos los actos del gobierno, a fin
de asegurar su conocimiento por parte de la población, por cuanto informarse es
un derecho constitucional del pueblo.
Permitir el libre flujo de la información es una obligación del Estado.
Por su parte, el jefe de gabinete, Alberto Fernández dijo que el presidente
Kirchner no da conferencias de prensa porque "habla directamente con la gente a
través de sus discursos". Tal razonamiento se descalifica por sí solo, ya que de
ese modo el Presidente habla únicamente sobre lo que él entiende que debe decir.
No hay posibilidad de preguntas ni las necesarias repreguntas para la mejor
información.
El discurso y la conferencia de prensa no son contradictorios, ni el uno
reemplaza al otro. Ambos pueden y deben convivir para que exista una democracia
plena.
Tras la difusión del informe preliminar de la SIP, el presidente Kirchner atacó
al subdirector del diario La Nación ¬y ex presidente de ADEPA- Dr. José Claudio
Escribano, atribuyéndole la inspiración del documento de la SIP. El Dr.
Escribano, no forma parte de la entidad interamericana, y en su medio siglo de
actividad periodística y académica, ha obtenido el reconocimiento de entidades
nacionales y extranjeras.
ADEPA lamenta profundamente las desafortunadas manifestaciones del
presidente, que alimentan la intolerancia denunciada en innumerables
oportunidades por nuestra institución y reiteradamente practicada por
funcionarios de distintos niveles de gobierno.
Dijo el presidente Kirchner que "Lo importante es decir lo que uno piensa". Por
supuesto que coincidimos con ello, y exhortamos a que el pensamiento se exponga
en un marco de respeto y de sana convivencia. ADEPA entiende que ello es
imprescindible para que la Argentina deje atrás, definitivamente los años de
intolerancia, violencia y muerte.[7]
La misma Entidad volvió a hacer escuchar su voz en oportunidad del retiro de la
querella por injurias contra la revista Noticias que el Secretario de Medios
Enrique Albistur promovió contra periodistas y directivos de la Empresa.
Afortunadamente, en este caso ha primado la sensatez. En una reunión que
mantuvieron autoridades de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA)
y funcionarios de la Secretaría de Medios de la Nación, éstos anunciaron que el
Secretario del área había decidido retirar de los tribunales la acción penal
entablada. Es sin duda alguna una inteligente decisión, fruto de la reflexión y
de la toma de conciencia que el Gobierno hizo del verdadero daño político e
institucional que la medida podía causar. Las autoridades deben tomar nota
también que con un maduro diálogo institucional este retiemblo podría haberse
evitado.
ADEPA confía en que el Gobierno Nacional tomará en cuenta el episodio y
desistirá en lo sucesivo de perseguir penalmente a periodistas y directivos de
medios, en la genuina convicción de que con ello contribuirá a afianzar la más
irrestricta vigencia de la libertad de prensa, valor clave de toda democracia
moderna.
Este incidente actualiza además la necesidad de despenalizar los delitos de
calumnias e injurias a través de la prensa cuando se trate de información
relativa a funcionarios gubernamentales. ADEPA redoblará sus esfuerzos ante el
Congreso de la Nación a fin de explicar la conveniencia de su eliminación.
El pleno ejercicio de la libertad de informar y ser informado exige que ningún
medio sea discriminado de la pauta oficial y mucho menos que le sea negado o
restringido el acceso a la información generada por el Gobierno y sus
funcionarios en ejercicio de sus naturales funciones. Como contrapartida, los
medios deben informar con responsabilidad por cuanto lo que difundan tiene un
impacto directo en la vida de millones de compatriotas, quienes junto con la
verdad son los únicos destinatarios de nuestro compromiso profesional.
[8]
Ante la reiteración de brotes de intolerancia por parte de miembros del gobierno
respecto a algún sector del periodismo, ADEPA nuevamente señaló sus
preocupaciones luego de las desafortunadas palabras del Dr. Kirchner en su
visita a Neuquen:
A lo largo de la semana que culmina, el Dr. Kirchner se refirió a cierta
prensa corrupta, que lamentablemente no identificó como hubiese correspondido,
para no echar sombras sobre el conjunto de los medios periodísticos.
En cambio, sí lo hizo al ubicar la oposición a su gobierno en el diario La
Nación y en la persona de su subdirector. El presidente se empeña en
descalificar a medios escritos y a periodistas que objetan conductas y
cuestionan acciones políticas del gobierno nacional. En su último discurso en la
provincia de Neuquén, el presidente atacó con dureza a medios que “se esconden
diciendo que son independientes”, para agregar: “pero en la Argentina llegó la
hora de hablar con la verdad”.
La frase es reveladora e inquietante por cuanto sus palabras sugieren que hay
una única verdad, que es la que él encarna. Nos permitimos recordarle al Sr.
Presidente que una de las tareas del periodismo independiente es investigar y
cuestionar para encontrar, si la hubiera, una verdad distinta de la oficial.
Esta recurrente actitud presidencial echa sombras sobre la pluralidad de ideas,
enfoques y opiniones, que constituyen el sustento de una moderna democracia
republicana que la Argentina necesita como insustituible plataforma de su
definitivo desarrollo. El Dr. Kirchner, más allá de su indiscutido derecho a dar
opiniones y a manifestar discrepancias, es bastante más que el jefe de un sector
interno del oficialismo en campaña; es el presidente de la República, el primer
mandatario de todos los argentinos, de los que piensan como él y de los que,
legítimamente, no lo hacen. Por lo tanto, su alta magistratura y sus
consecuentes responsabilidades le imponen el deber de la prudencia, virtud
clásica de la política.
Las fricciones cotidianas y los inevitables conflictos que en sus respectivos
desarrollos generan la política y el periodismo son la sana consecuencia de los
intercambios superadores que, aún desde la crítica y el disenso, suscita la
búsqueda de un destino mejor para el conjunto de los argentinos.
ADEPA rechaza la actitud asumida por el Dr. Néstor Kirchner y exige que la
libertad de prensa sea garantizada en forma concreta, sin las confusiones ni la
violencia verbal que suelen impregnar los discursos improvisados al calor de las
tribunas proselitistas. [9]
Para concluir, la política y la prensa constituyen el binomio indispensable para
la vida democrática, para la construcción de consensos y para la participación
ciudadana. En esto es ineludible, como en el ejercicio de toda libertad, la
práctica responsable de la profesión periodística y el apego gubernamental a los
valores republicanos, entre ellos, al respeto de la libertad de prensa, dejando
de lado la censura, el cercenamiento, ostensible o sutil, de la libre
circulación de la información.
Las más altas autoridades del país deberían abandonar su pretensión de
aplicar sistemas de "premios y castigos" al periodismo en función de su grado de
apoyo u oposición al Gobierno y actuar con la madurez que impone una democracia.
Sin dejar de lado la necesidad de que la prensa se autoexamine permanentemente
con ojos críticos, es de esperar que se revisen todas aquellas conductas lesivas
para la profesión periodística y la libre circulación de las ideas, para que
pueda enriquecerse el debate público.[10]
La censura, de cualquier manera que se la practique es, como sostiene Víctor
Massuh, una supervivencia anacrónica, un rasgo que perdura en la mentalidad
tribal. Resabio de la tribu, debilidad interna, autoritarismo: son los rasgos de
la censura que alimenta un mal mayor: la autocensura.
En otras palabras, la información es la base de la vida política y la vida
política es el motor de la construcción del presente y el futuro de una
comunidad y de un país. Cuando la sociedad no tiene un futuro para alimentar sus
energías presentes, en un pacto común de convivencia, sólo le queda devorarse a
sí misma, ya sea por la sumisión al totalitarismo o por la disolución en la
anomia.
[1] Jean Mouchon Política y Medios pp 19
[2] Carlos Alvarez Tejeiro: Fundamentos teóricos del Public Jounalism
[3] Ernesto Villanueva: Hacia una América Latina transparente. Las experiencias
de Ecuador y México
[4] Norbert Wiener: Cybernetique et societè.
[5] AFP denuncia la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su informe
anual publicado con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa.
03-05-04
[6] En total, 30 periodistas están encarcelados en Cuba, tres de ellos desde
antes de la ola de represión de marzo del 2003
[7] ADEPA Desafortunado cuestionamiento del Presidente a la prensa nacional. 06-
03- 05
[8] ADEPA 02-07-05
[9] ADEPA 06-08-05
[10] La Nación 01-010-05
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