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CUANDO
VOTEMOS, NO LO HAGAMOS POR EL NEOFRONDIZISMO
Octubre
2005
Por Edgardo Arrivillaga
Escribí la nota El Hombre que vino del frío y la izquierda caviar
cuando Duhalde y K habían logrado lo imposible. Liquidar a Menem, arrinconar a
la derecha, arrojar a los militares al pasto de los pensamientos nebulosamente
anómicos y desaprensivos que nutren cualquier política antimilitar y -sobre todo
-plantear a la sociedad una alternativa que oscilaba entre el montonerismo
abrazado a los Derechos Humanos como idea fuerza -para la sensibilidad virginal
de la clase media, siempre cultivando extraños liftings políticos- pero cuyos
exagerados entusiasmos podían ser atemperados por cierto toque desarrollista.
Exactamente una resurrección del frigerismo, de la burguesía nacional y de ese
pensamiento etnográfico ditelliano que los argentinos recuerdan simplemente
porque la Argentina de los 60, gracias a la integración social del peronismo y
los gobiernos pausados de Frondizi y Ongania habían logrado construir el remedo
de un país exitoso. Pequeña Francia con intelectuales eufóricos y antisistema
que venían de la revista Contorno pero con una cohesión social que hoy nos
parece envidiable.
¡Y creíamos estar mal ¡
En cierta forma los hechos me han dado la razón. Kirchner –explicado de forma
inteligente por Julio Godio y ahora otros periodistas y hasta el inoxidable
Jorge Antonio -coquetea con la idea frondizista e introduce una narrativa
nacionalistoide desarrollista de telenovela -no nacionalista-una versión del
país contada por Adrián Suar en el discurso político nacional, plagado de guiños
y jugarretas de truco hacia la necesidad de concentrar poder absoluto desde la
periferia para combatir a los imperios del mal, siempre centrales y
lamentablemente para nuestros batalladores combatientes siempre exitosos.
Pero la realidad internacional a la cual se refiere ese discurso muy gramsciano
desde lo paramarxista pero muy tributario de las ideas del sindicalista
prefascista italiano Antonio Labriola con sus tesis de las naciones proletarias
es absolutamente diferente. El Cepalismo no existe mas. Hoy rige la
globalización de los mercados y no solo financieros como cree la izquierda del
canal Volver sino la globalización tecnológica y tecno-biológica, revolución
imparable y que como el alfabeto o el sistema métrico decimal mezcla y
redistribuye el juego entre las clases sociales. Y entre países.
Tampoco existe la idea teleológica, tan cara a Frondizi y Frigerio, de marchar
hacia un devenir histórico determinado. Aldo Ferrer, junto con Julio Olivera,
hombres jóvenes de la época, ahora apuntarían hacia Brasil porque el
nacionalismo pragmático de esa burguesía nacional habla portugués y no porteño.
Aunque es cierto algunos parecidos surgen por vía de la declamación de los
programas Pero pocos recuerdan que los jóvenes integracionistas tuvieron que
vérselas con Álvaro Alzogaray y que en verdad el discurso desarrollista ponía
énfasis en el petróleo, énfasis excesivo para la época, creía en las retenciones
a las exportaciones,el país excedía su capacidad de pago y finalmente la línea
de tensión entre Del Carril y Aleman -por un lado -y la posición frigerista
reproduce hoy anacrónicamente la actual línea de tensión entre el lavagnismo y
alguien como De Vido o los partidarios del grupo Fénix, precoces víctimas de la
epidemia aviar que hoy sacude al mundo ya que vuelan y sobrevuelan pero en
verdad en ese ministerio focalmente exacto nunca terminan exactamente por
aterrizar.
.Frigerio, como los intelectuales nucleados en la vieja revista Que, creían que
existía un capitalismo bueno-que financiaba materias industriales para la
exportación -y un capitalismo malo que aplastaba a la producción nacional. Era
un razonamiento tecnológico que descuidaba las dimensiones del mercado para el
imperio. Retomaba el discurso antimperial desde la clase media pero sin entender
las sutilezas del imperio, sin comprender que la palabra imperialismo para Gran
Bretaña se aplica solo a Francia –allí efectivamente había un emperador….y que
la penetración de los capitanes de aventura británico eran hombres de negocios
con la rapacidad infinita de su trabajo de funcionarios de clase media y nada
mas.
Pero también en esa época el país tenía una estructura industrial liviana creada
por el peronismo, una industria que apuntaba a la tecnología -creada por los
militares-desde Savio y Mosconi en adelante y hasta la estratégica Dirección
Nacional de Industrias del Estado que nucleaba a todas las empresas confiscadas
a los alemanes y europeos varios durante la guerra y que naturalmente fueron
devueltas a los mismos capitales alemanes que no solo no las sacaron del país,
las potenciaron.
Eran alemanes y no burguesía nacional. Y fué una inversión directa. El problema
de la burguesía nacional argentina, diagnostico compartido por gente tan
divergente como Terragno o Ismael Viñas es que simplemente nunca existió
.Frigerio no representaba a ningún empresario, simplemente encarnaba la voluntad
política de representarlos.
La burguesía nacional frondizista fue un actor que faltó a esa cita con su
propio gobierno y no hay razones demasiado sólidas como para pensar que en el
2005 se auto convoque de forma orgánica y estratégica en torno al difuso kirchnerismo militante.
Esa burguesía fue un subproducto de la industria liviana cimentada por el primer
peronismo y recuperada por el partido militar cuya influencia en la Argentina no
se ejercía a través de los golpes de estado -.como creen ingenuamente tanto los
militaristas como los antimilitaristas -sino a través de algo mucho mas esencial
y estratégico, las fabricas militares, el arma de Ingenieros y los polos
tecnológicos que se nutrían de Citefa. El poder militar argentino se basaba en
cierta autonomía económica razonablemente eficaz,en un pensamiento estrategico
que venía del justismo y que a partir de 1943 se encuentra dueño de todos los
espacios, no en la cantidad de bayonetas almacenadas en las salas de armas.
Pero sobre todo y al reves de Kirchner, el juego frondizista -tan sutil y tan
florentino apuntaba a la integración política de los argentinos, hecho que se
dirimió justamente en la provincia de Buenos Aires y que dio por tierra con el
sueño desarrollista que fué derrotado por el antiperonismo primario del
coloradismo militar con la solitaria excepción del almirante Clement.Y la
inteligente complicidad de Peron que –una vez mas-eliminaba a un competidor
desagradable e incomodo.
Este juego integracionista desde lo político ya había sido expresado cuando se
abandonó gradualmente el programa de Avellaneda y sobre todo en el discurso del
primero de mayo donde Frondizi señala las líneas directrices de su programa de
gobierno. La amnistía política, la apertura hacia los sindicatos, el rol
permanente de las Fuerzas Armadas dentro de la orbita del plan de Desarrollo-
como en Brasil -, la recomposición categórica con los católicos y un gabinete
que incluía a gente como Carlos Florit, Miguel Ángel Carcaño, Mario Amadeo y
entre las sombras De Pablo Pardo. Había lonardismo en la solución imaginada por
Frondizi. Lonardismo encubierto pero al cual se le entregaba el área de
Cancillería.
Frondizi no solo había pactado con Perón, había pactado con el lonardismo
nacionalista al que quería sumar al proceso que desembocaría inevitablemente en
el peronismo sin Perón.
Para ser mas claros, el proyecto desarrollista autentico -no este franchising
rescatado en los saldos perimidos de marcas y patentes por K y sus amigos fue
muy ambicioso, demasiado tal vez, pero se inscribía en dos alianzas
estratégicas básicas. Europa y el kennedysmo americano esperando un Nuevo Trato
entre las Americas Y funcionaba de forma simultánea como un contrapeso al
imperio americano -que no lo era tanto -.con la presencia de dos factores: el
poder militar amenazante soviético y la Ostpolitik planteada con crudo realismo
desde un Vaticano en inflexible retaguardia.
Nada de esto existe hoy. En Vaticano hay un grupo de hombres que apuntan a la
recristianización como respuesta a la islamizacion y secularización –bandera que
Kirchner ha comprado de forma altisonante y a la vez gratuita -, Estados Unidos
son la única potencia militar hegemónica en términos absolutos y el poder
nacional de la Argentina se ha diluido considerablemente en un mundo en el que
los emergentes pasan por Asia y no exactamente por el estuario de aguas pesadas
rioplatense.
Además,. conviene recordarlo, el frondizismo duro en estado puro solo algunos
meses. Luego vinieron los planes de estabilización, la situación de conflicto
interno-el plan Conintes, algo de eso le puede ocurrir a Kirchner después del 24
y la necesidad de ajustar las cuentas.
Atrás, muy atrás, habían quedado los salariazos keynesianos.
Otro elemento definitivo, Frondizi era radical, tenía peso propio y había traido
banderas conceptuales de la Revolución Libertadora que ambicionaba fusionar con
las del propio peronismo: la paz interior,l a legalidad, el estado de derecho, la
recomposición con la iglesia católica - la ley de enseñanza libre es una
consecuencia directa de los incendios de los templos por parte del partido
inspirado por Leonardo Castelláni y las encíclicas sociales -todos aspectos de
una sociedad moderna que no eran incompatibles con el desarrollismo
postperonista y militar.
Siempre se dijo que ni Frondizi ni sus adversarios de la época estuvieron a la
altura del proyecto que integraría a la Nación. En el caso de Kirchner podemos
decir exactamente lo mismo pero de forma mucho mas acentuada porque las
fronteras del país en la globalización están mucho mas limitadas y sobre todo el
proyecto de la actual burguesía nacional – ese animal legendario buscado
eternamente tanto desde lo civil como desde lo militar-no tiene validez sino
incorpora los elementos de la globalización a menos de resignarse a ser el hijo
Donwn de las economías genuinamente productivistas como la brasileña o la
chilena.
Digamos que si la Argentina reintroduce la trata de esclavos camuflada como en
Sudan puede generar un sistema económico medianamente funcionante en un clima de
insipidez autarquica. ¿Pero ese audaz contrapunto histórico implica algo más que
la expresión de un sistema de supervivencia crudamente nativista? Los señores
piketeros,esclavos sin voz estetica de esclavitud tienen la palabra.
Lo innegable es que curiosamente Frondizi no supo ejercer docencia sobre el
ejercito. No supo explicar claves esenciales de su política exterior ni su
apertura de misiones comerciales al Este sin entender que la Guerra Fría estaba
mutando hacia una gelidez insoportable y que las cuestiones internacionales ya
eran de igual forma patrimonio del pensamiento militar El alineamiento era un
pedido expreso de la alianza occidental contra la URSS y la absurda mediación
con el Che Guevara desde el Río de la Plata fué una jugada tan ambiciosamente
oportunista como el envio de las fragatas al Golfo en la primera guerra contra
Sadam. En ambos casos el país sobrevaluaba su verdadera importancia estratégica
en los asuntos del mundo. Pero en el caso de Kirchner,gravitando en torno al
Virrey Chavez y con una Cancillería desprolija es desagradablemente peor y su
hegemonía solo encuentra su propia lógica en la renovada imagen especular de la
clase media intelectual argentina, profundamente empobrecida y a la vez
profundamente culposa de sus propios éxitos..
Cuando votemos debemos hacerlo contra una concepción de la política hegemónica y
a la vez productivistamente derrotada y no a favor de fantasías neofrondizistas
que ya han hecho su tiempo y fueron un extraño fracaso en el propio contexto
histórico que las generó.
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