Noviembre de 2005
Por Julio A. Cirino
Los augurios no eran propicios; y después de lo sucedido el mes pasado en
Salamanca, durante la Cumbre Iberoamericana, donde entre Hugo Chávez y Fidel
Castro (a control remoto) aupados en un Rodríguez Zapatero – cómplice o
desapercibido – se “roban” literalmente la agenda, era dable, lógico, pensar que
en la edición de la Cumbre Hemisférica, la maniobra continuaría, suponíamos,
frente al optimismo reinante, que el resultado no iba a ser bueno, no pensábamos
que sería tan malo como resultó.
Va a ser muy difícil, a partir de hoy, hablar de la unidad hemisférica, y de los
sueños en común, si los presidentes no llegaron siquiera a acordar los términos
para una conferencia de prensa conjunta y cada uno de los más relevantes ofreció
la suya. Todo parecería indicar que, al menos en el corto plazo, los acuerdos
bilaterales y/o sub-regionales reemplazarán a las más ambiciosas metas
hemisféricas a las que la retórica nos tenía acostumbrados.
George Bush al retirarse de Mar del Plata con rumbo a Brasilia señaló su
sorpresa por lo sucedido; tal vez la información de que disponía estaba cargada
de un optimismo algo exagerado. Es también posible que para la Casa Blanca la
importancia de la región sea tan baja que los desacuerdos se minimicen, no
porque lo sean – mínimos – sino porque carecen de interés y prioridad.
Sin embargo la partida del presidente de Estados Unidos hacia Brasil (país al
que le dedicará casi el mismo tiempo que a la Conferencia Cumbre) parecería
señalar un interés de su parte por mantener una relación aceitada con este país,
en un momento en que, (a partir de las denuncias y escándalos que vinculan a la
actual administración del PT --el partido de Lula da Silva -- y que en estos
días se vieron más acentuadas por la supuesta participación de Fidel Castro en
el financiamiento de la campaña que le llevó a la presidencia) la “devaluación”
política de su presidente, es más que visible, cosa que ya se había notado
durante la cumbre de Salamanca y que se reafirmó en Mar del Plata.
Es muy poco probable que Brasil fuera a aceptar de buen grado el liderazgo de
Hugo Chávez, pero por otro lado, resta por verse que apuntalamiento encuentra
Lula en George Bush frente a un bolivariano que, por llevarse el premio mayor
(Brasil) firma cheques con verdadero frenesí; en momentos en que además, el
sueño de Lula da Silva de crear, con la ayuda del ex presidente argentino
Eduardo Duhalde la Comunidad Sudamericana de Naciones, quedó convertido en una
foto sepia que envejece muy rápido.
En estas horas, el anfitrión de la cumbre, Néstor Kirchner, insiste por medio de
sus voceros en que esta fue todo un éxito; lo que no está claro es qué entiende
por éxito el peculiar presidente argentino. La verdad es que no se aguardaba
demasiado de él; solo que mantuviera la cautelosa y diplomática neutralidad de
un dueño de casa que recibe a dos huéspedes mal avenidos entre sí.
Esto, lamentablemente no funcionó; partiendo del malamente oculto apoyo que
personeros muy cercanos a su administración dieron a la llamada “contracumbre”
(la III Cumbre de los Pueblos. Luego, durante la ceremonia inaugural de la
Cumbre de las Américas el presidente argentino habló por espacio de unos treinta
minutos, en lo que fue, en parte, un ejercicio de auto elogio salpimentado por
aburridas cifras que aluden a los éxitos –reales o imaginarios – de su gestión
presidencial; en parte una carga frontal contra el Fondo Monetario Internacional
(su obsesión) y una oblicua contra Estados Unidos, desperdiciando completamente
la oportunidad de exponer la visión que, como estadista, se supone debe tener
respecto del futuro de la región.
Si alguien aguardaba liderazgo y originalidad en el plano de las ideas, una
visión filosófico- política, o simplemente la capacidad de presentar un
horizonte para compartir entre todos…debe estar aguardando aún.
Su choque con el presidente mexicano Vicente Fox se veía venir, no ya por una
visión antagónica de la política regional, sino más bien porque el mexicano, de
visita en territorio argentino – 2004 – solicitó expresamente el ingreso de su
país al MERCOSUR y aún espera que alguien tenga la delicadeza de darle una
respuesta mientras observa a Hugo Chávez convertirse, merced a un ultra veloz
trámite, en miembro pleno del mismo a comienzos del próximo mes de diciembre.
¿Puede decirse que Hugo Chávez es el gran vencedor de esta cumbre? Sí y no a la
vez, pero más sí que no.
Comencemos por el NO; Chávez no logró mover a ninguno de los 29 países que
respaldan al ALCA para que públicamente cambiara de bando; aún cuando varios de
ellos reciben importantes dádivas bolivarianas en términos de petróleo
subsidiado, en tal sentido fracasó estrepitosamente. Su iniciativa de un fondo
de 10.000 millones de dólares para combatir la pobreza, no despertó eco alguno
salvo en la maquinaria montada por el propio bolivariano que obligó a sus
paisanos a escuchar “en cadena” sus divagaciones.
Veamos el “haber”. Sin duda logró montar un tinglado publicitario significativo
partiendo de la “Cumbre de los Pueblos” y de una larga entrevista que un
recluido Fidel Castro – con visibles síntomas de Parkinson – le concediera a su
comparsa el astro del football Diego Maradona, ahora devenido a showman y
político espontáneo y que se transmitiera por la televisión el día lunes 31 de
Octubre. A partir de allí siguió el publicitado “Tren del Alba” que no llevó a
Chávez pero si a Maradona y a una troupe de amigos que se congregarían el
viernes para escuchar durante dos horas a un vistoso Hugo Chávez mezclando el
halago a la multitud, su versión de la historia regional y la diatriba fácil
frente a unas 20.000 personas que le oían entre aburridos y resignados y de la
que sobresalían, alrededor del líder bolivariano, los 300 cubanos uniformados
(en blanco y rojo) que le enviara Fidel.
El largo discurso fue transmitido en su totalidad por la televisión; aún no
sabemos bien por qué; por comparación, digamos que los mucho más breves
discursos de los jefes de estado participantes en la Cumbre Hemisférica no se
difundieron ni siquiera por circuito cerrado a la sala de prensa del lugar.
Cubramos con un piadoso manto de silencio los incidentes violentos de los que
obviamente, nadie se hace cargo, y el por qué de la pasividad de una policía que
parecía carecer de órdenes para hacer otra cosa que mirar.
Tanto espacio publicitario tuvo bajo costo para Chávez, solamente 336 millones
de dólares en acuerdos comerciales de diverso tipo firmados en dos reuniones
mano a mano con un Néstor Kirchner que carecía del tiempo o el interés para
hablar con Vicente Fox.
¿Todo esto convertirá a Chávez en un caudillo hemisférico? Muy difícilmente. Los
más aceptan su dinero pero no los convence que su proyecto bolivariano conduzca
a los pueblos a alguna parte; al fin y al cabo como alguien comentó, Chávez ama
tanto a los pobres que en Venezuela su gestión los multiplica.
Claro que quedan interrogantes flotando en el aire: Qué harán un Néstor Kirchner
despechado; un Lula en problemas; un Evo Morales (que también estuvo presente en
la Cumbre de los Pueblos) con aires presidenciables; y El Salvador; y Nicaragua;
y México; qué sucederá con esos procesos políticos en los próximos meses?
Una parte del hemisferio concretará en los hechos un giro con rumbo al pasado
“bolivariano”, o prevalecerá un rayo de lucidez…
