Noviembre de 2005
Por Gabriela Pousa (*)
A Eduardo Lorenzo Borocotó por darme la razón
“Sé todo esto pero sé que hay otra cosa” Sartre (La Náusea)
Pienso. Cómo si pensar aún tuviese algún sentido… Encuentro dos caminos: uno me
garantiza cierto “éxito”, el otro me condena al “pesimismo”. Será por mi
naturaleza, por esa pertinaz creencia en valores y principios que no cambian
aunque sigan emergiendo nuevos documento de las Asambleas Eclesiásticas o por
considerar, como el poeta, que “la solución fácil es una especie de suicidio
intelectual” sigo ejecutando mi propia sentencia.
De todos modos, se me condenó una semana atrás al redactar que estamos en “una
Argentina distinta, sin próceres, dónde se canjearon valores por opiniones,
creencias por negociados, principios por intereses”. Hoy sólo agrego: etcétera,
etcétera…
No es que carezca de sentido persistir en lograr una exégesis válida de lo que
nos sucede. Ciertamente, el trabajo se ha convertido en una repetición de
ayeres. En una búsqueda de olvidos. Lo nuevo, antes de acontecer, ya está
vencido. Y el pasado regresa aunque, el instinto de supervivencia, se niegue a
admitirlo. Sí, hay excepciones. Son las que generan esa suerte de resistencia. O
está la alternativa: una visita “guiada” a la Casa Rosada… Pero no. Digamos que
siempre fui un poco ermitaña.
Lunes 7: La mitad del país amaneció obnubilado por los incidentes en Mar del
Plata. La otra mitad debatía si George Bush se fue enojado o no de la Argentina.
El “microclima” que frecuentamos intentaba dar una dimensión más profunda al
tema: ¿ALCA o MERCOSUR? Y Diego Maradona pasaba de ser héroe nacional a ser
villano. Tres o cuatro cuestiones, relacionadas entre sí, determinaban la suerte
del país. Cuánto se vivió antes y cuánto vendría después se esfumaba. Las
elecciones de Octubre parecía que hubiesen sucedido hace siglos. Ni Cristina ni
Chiche. Y sin embargo, nada había cambiado… Miento, circulaba un dato: Rafael
Bielsa estaba acongojado por la displicencia con que lo trató el jefe de Estado.
Martes 8: Baldazo de agua fría para la Argentina. El hombre más odiado del país
que, paradójicamente, es quién más desvelo nos viene provocando posaba sonriente
en fotografía de matutinos con el presidente brasilero, Ignacio Lula Da Silva.
La cuestión, entonces, era definir si se trataba o no de traición. La
imposibilidad por develar la duda a simple vista hizo que ésta se borrara de un
plumazo y, entonces, a pelearnos con Vicente Fox, el mexicano. Reyertas
“diplomáticas” que duran lo justo y necesario para que el Gobierno ensaye alguna
otra actuación capaz de suplir abucheos por aplausos. Así, pues, apareció antes
de tiempo Papá Noel. Los jubilados tendrán “Felices Fiestas” con su aguinaldo.
Lástima que, simultáneamente, los van asesinando a mansalva para robarles la
jubilación sin que nadie haga nada.
Kirchner debe haberse quejado: -“Alberto, esa medida ahora no tiene gracia. Los
abuelos que querían, este año, ya votaron. ¿Cuántos sobrevivirán hasta el 2007?
¿Vale la pena aumentar el gasto?” . Palabras más, palabras menos así se definen
hoy día las política de Estado. La respuesta del Jefe de Gabinete no debió haber
sido muy traumática: “De última, le echamos la culpa a Lavagna” . Cauteloso, el
primer Mandatario habrá concluido pidiendo que terminen las innovaciones, por si
acaso… Para un Fernández eso era fácil: “Abramos la causa sobresueldos, coimas
en el Senado, militares o contrabando” . Y en un esfuerzo neuronal sin parangón,
recordó que hacía tiempo que no regresábamos a Río Tercero. Como un mesero de
cantina encargó a viva voz: “Explotemos nuevamente el polvorín y adentro que
vaya algún gil” . Venía como anillo al dedo. Estaban afuera los que incendiaran la
estación de Haedo, rompieran en Mar del Platas vidrieras, quemaran bancos y
saquearan comercios. (Que el “gil” ya está libre, sin embargo, jamás se publicó)
Miércoles 9: Titular de matutino “La Argentina y México suavizan el conflicto”
.
Especulaciones de microclima a granel. “Kirchner no es de izquierda, es un
tapado. Ahora se da vuelta, ya vas a ver”, se dejó escuchar en una reunión del
empresariado. Entonces, cuidado… “Ojo que si el hombre tranza, el negocio se nos
va al diablo”, respondió un industrial que estaba al lado. Hete aquí el
contenido de ese nacionalismo que convoca debates en televisión y radio.
Esa tarde parece que, a los Fernández, los agarró sin guión. Los radicales se
acercaban al kirchnerismo. Se abría –con reserva de admisión- el libro de pases
y comenzaba el “strip tease” de Lorenzo Borocotó. En la tumba se retorcía un
padre al grito de ¡Mi hijo el doctor! Fue muy alevoso. Olvidaron matizarlo con
alguna causa de derechos humanos o una participación estelar de ex funcionario
noventista. Distraídos, en Balcarce 50, jugaban ese día a ver quién adivinaba
los nombres de los nuevos integrantes de un gabinete “pura pinta”.
Eso sí, el Presidente se expedía sobre los grupos violentos que provocaron el
caos: “Son cobardes y mercenarios” . Punto. Si ese delito no figura en ningún
código a llorarle a Vélez Sarfield.
Jueves 10: La conmoción por los rumores de cambios - no sólo en ministerios sino
en secretarías de Estado - dejó sin capacidad de reacción a los voceros
oficiales. O tal vez, ya ni hace falta tapar nada. Se supo el monto de subsidios
al transporte que no transporta y a los ferrocarriles varados. Se reasignó $ 208
millones para compensar costos a las empresas concesionarias. Negocio cerrado.
En 24 ó 48 horas, Haedo es una localidad pérdida en el mapa y allí nunca pasó
nada. La sociedad hizo mérito para que se la trate de esa forma y dejó clara
jurisprudencia de su rápida amnesia y su naturaleza apática. Según la encuesta
mensual de la Universidad Di Tella la confianza en el Gobierno, aumentó un 4%
¿…?
Las negocias con el Fondo Monetario importan únicamente al microclima donde las
palabras de Lavagna trataban de ser interpretadas: “Acordar con el FMI sería
razonable” . Dijo que, negociar no resulta imprescindible, pero sí conveniente.
Más claro, agua. El de las cloacas que ahora engrosarán aún más las arcas de
Tetchint como afianzando, en un sector determinado, esa faceta “capitalista”
del
jefe de Estado. Para el resto de la ciudadanía, lo que ocurra con el FMI irá a
dar a dónde la polémica por el ALCA, PDVSA o ENARSA. Son siglas que no dicen
nada. Los problemas de la gente, en cambio, hablan. Pero que digan lo que
quieran. No escuchan o nos gritan: ¡Si no les gusta lo que hay, váyanse a
Francia…! En la Argentina siempre tenemos ese as en la manga: alguien está peor
y eso nos “salva”… Si ese argumento no alcanza, los 70 o los 90 siguen en la
agenda.
Primicia en una tarde de primavera: Identifican al hombre que se inmoló en el
atentado a la AMIA.
Viernes 11: Al inmolado ya lo había mencionado el ex juez Galeano. ¿Lo que vale
es la intención? Pregunten a los familiares de los muertos en el atentado. Lo
cierto es que la AMIA no sirvió ni siquiera para paliar el dolor de las otras
víctimas. República Cromagnon volvía a incendiar el escenario. El oprobio y la
desvergüenza cobraron un protagonismo desmesurado. Pero, cómo en diciembre del
2004, no había ningún funcionario del séquito presidencial capaz de acercarse a
explicar qué estaba pasando.
Cómo cuando circuló la Banelco en el Senado, cómo cuando se sancionó una
privatización con un extraño en el rol de diputado, cómo viene sucediendo desde
hace muchos años – aunque, tal vez, con un grado de cinismo superior – al
abrirse el telón quedó la corrupción en el medio del escenario.
Mientras, la inflación incrementa el índice de pobres e indigentes sin que el
INDEC saque a relucir el dato. La salud sigue de paro. Los “cobardes y
mercenarios” sueltos y amenazando. El país lejos del desarrollo civilizado. Y,
el Presidente, sigue en retiro espiritual en Anillaco. No, perdón en El
Calafate. Mero dato geográfico…
Cuando la ceguera es voluntaria, sólo se ve lo que se quiere: “Ganamos las
elecciones”. Es un eco en la Casa Rosada, Olivos y Santa Cruz. Si con estos
métodos logramos estos resultados, ¿por qué cambiarlos? Si alguien se avivó,
pregunten cuánto cuesta su silencio. O esperen un poco, consulten a Borocotó a
ver cómo se propaga el germen. Salgan a contagiar legisladores, diputados,
intendentes, senadores y ciudadanos…
Y si aún así, la gente sigue reaccionando, recuerden que basta un pasado
ofrecido como novedad para que el circo retome la función y vuelvan a escucharse
los aplausos.
Este argumento no es pesimista. Tampoco es obra y gracia de la dirigencia
política, exclusivamente. Si alguna vez aprendemos a ver y mirar más allá de los
medios y más acá del microclima en que nos hallamos, nos daremos cuenta de que,
el guión, lleva la firma de la mismísima ciudadanía. La sociedad argentina
–guste o no- ha colaborado para que siga el show. Creer que un cambio de
gabinete o un juicio político, jaqueará este modus operandi de hacer política es
un tanto ingenuo. La única respuesta válida sigue estando en la calle, limpiando
parabrisas en alguna esquina, durmiendo en zaguanes, raptándole a la infancia,
la sonrisa.
GABRIELA POUSA
(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del Salvador)
Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su reproducción
total o parcial sin mención de la fuente.
