Noviembre de 2005
Por Guadalupe Rivero
“ La felicidad terminó en el Congreso de Viena “
Anónimo rumano.”
La actualidad no trae buenas noticias para Chile. El país vecino se encuentra
inmerso en detonantes conflictos militares, políticos, ambientales y limítrofes.
El Presidente Lagos debe enfrentarse, en primera instancia, al reclamo hecho por
Perú para modificar el límite marítimo entre ambas naciones. Ante dicho
problema, las voces oficiales chilenas callan, aduciendo que se trata de
“materias reservadas” y que está perfectamente claro “qué temas son públicos y
qué temas son privados”.Los problemas geopolíticos chilenos son inevitables pero
no solo con el Peru.
Chile con su dilatada extensión de país cuchillo y escasa profundidad de franja
está condenado a la expansión y a la dura pelea marítima, tanto con el Perú hoy
como lo fue en 1978 con la Argentina La franja que reclama se superpone con la
peruana pero por ahora todo se mantiene en el terreno diplomático.
Pero no sólo las cuestiones geográficas relacionan al país trasandino con Perú,
ya que el ex presidente peruano Alberto Fujimori fue detenido allí y esta claro
que el viaje respondió al inicio de una larga pelea política en la cual Chile ha
optado por un aliado confiable en el Perú antes que por los devaneos
reivindicativos que debilitan su frontera norte. Teniendo en cuenta ambas
problemáticas, el Ministro de Defensa chileno, Jaime Ravinet, aseguró que “el
país vive en absoluta normalidad” y afirmó que “las Fuerzas Armadas siempre
están en movimiento con operaciones que son parte de la normalidad”.
En el frente interno y respecto de la situación ambiental, el Diputado Manuel
Rojas solicitó a la Armada chilena que transparente el uso de productos químicos
en Antofagasta, en donde la aplicación de dispersantes ponen en riesgo mortal la
vida del hombre y de la fauna marina. El mismo funcionario confirmó que la
contaminación causada por sustancias como el anillo bencénico podría durar hasta
quince años y producir efectos cancerígenos en la población.El problema es
complejo ,tanto el anillo bencenico como los alones son substancias de dificil o
casi nulo reciclaje y forman parte del entorno maritimo y hasta ahora no se ha
encontrado solución al tema.
La cuestión política es más extensa y profunda. Se trata de conflictos donde
también el cuerpo militar es protagonista indiscutible.
El juez Claudio Pavez investiga la causa en la cual el general Víctor Lizarraga
se encuentra acusado de haber participado en la desaparición y posterior
asesinato del coronel Gerardo Huber, muerto por conocer datos sobre el tráfico
de armas en los 90.
Pero Lizarraga no es el único militar complicado por la justicia. El general
Eduardo Aldunate también es perseguido por la ley, debido a que organizaciones
de Derechos Humanos exigen la suspensión como subcomandante militar de la Fuerza
Militar de las Naciones Unidas en Haití.
Se le adjudica a Aldunate haber sido parte de la dictadura de Pinochet y ser
partícipe de 3 mil ejecuciones, 1200 desapariciones y 30 mil casos de presos
políticos. También está sospechado de haber pertenecido a la Brigada Mulchen,
responsable del secuestro y asesinato del diplomático español Carmelo Soria en
julio de 1976.
Ante tal acusación, la ONU reaccionó inusualmente en defensa de su representante
en Haití, sosteniendo que “lamentan que organizaciones de Derechos Humanos hayan
podido divulgar graves acusaciones sin haberlas comprobado”.
¿Un cambio inspirado por Bolton ?
Del otro lado de la conflictiva militar se encuentra la resolución del caso de
los 45 soldados que murieron en la zona del Volcán Antuco. Recién ahora, a seis
meses del accidente, fue aceptada la renuncia del general Rodolfo González,
quien no tuvo responsabilidad en la tragedia trasandina.
En cambio, el general Tulio Hermosilla, quien actúa como fiscal del caso,
propuso dar de baja a los demás militares involucrados por “negligencia
inexcusable en el cumplimiento de sus deberes”. En tanto, el fiscal Arab acusa
al mayor Patricio Cereceda de “autor de cuasi delito de homicidio e
incumplimiento de deberes militares” por haber hecho marchar a los soldados sin
importar las condiciones climáticas; y al coronel Mercado, el teniente coronel
Pineda, el suboficial mayor Grandón, el sargento Tolosa y los capitanes
Gutiérrez y Olivares de “autores de incumplimiento de deberes militares”.
Como se ve, la rutina actual de los chilenos nada tiene que ver con tiempos
tranquilos sino más bien con agitación y reclamos en nombre de la verdad. Pero
también del poder concreto. Y es inevitable enlazar estas maniobras con la
cercanía de las elecciones políticas donde se decidirá a suerte y verdad el
destino de Michelle Bachelet, la mujer que ha repotenciado el poderío aeronaval
chileno en Inglaterra y Holanda como para tener supremacía en el Pacifico Sur
hasta el 2025.
No es poca cosa para un país que acaba de firmar un acuerdo estratégico con
China y que de hecho se convertirá en el portaviones de las exportaciones chinas
hacia Sudamérica aplastando la aburrida retórica de los mercosurianos contra los
alcalinos.
