Lo que en la Argentina no sería posible

 

Diciembre de 2005

Por Adelaida Gómez

Artículos de Espacios Europeos editados en Rebanadas de Realidad


El italiano Antonio Fazio, el alemán Erns Welteke y el español Mariano Rubio, se vieron obligados a dimitir cuando eran Gobernadores del Banco Central de su país.


El italiano Antonio Fazio, ha sido el último de esta terna en verse obligado a dimitir, acusado por la Fiscalía de Milán de uso y abuso de "información privilegiada". Su dimisión ha sido reciente, en 2005, hace escasas semanas.


Fazio ha sido el último de los Gobernadores de Bancos Centrales Europeos en verse obligado a presentar la dimisión, al conocer de forma oficial que estaba siendo investigado por la Fiscalía milanesa. El motivo no era nimio: uso indebido de información privilegiada, además de estar acusado de haber participado en una trama de especulación abusiva e irregularidades financieras, que estaba dirigida por Gianpiero Fiorani, ex consejero delegado de la Banca Popolare Italiana (BPI), además de ser íntimo amigo suyo. En la actualidad, Fiorani está encarcelado y pendiente de juicio.


No son pocos los que especulan con que los males de Fazio, a pesar de ser más que ciertos, le vienen por ser uno de los que más se opuso a las ofertas públicas de adquisición (OPA) del banco español BBVA y del holandés Abn Amro por la BNL y la Banca Antonveneta.


El caso del alemán Erns Welteke, en 2004, fue de menor calado, su dimisión del Bundesbak (Banco Central de Alemania) fue motivada por haber aceptado una invitación del Dresdner Bank, para él y su familia, para participar en los festejos que se organizaron con la salida de los primeros billetes y monedas de euros. Más tarde la Fiscalía averiguó que había aceptado más invitaciones similares, aunque no hubo otro tipo de acusaciones. Mariano Rubio, que presentó su dimisión cuando era Gobernador del Banco de España, inexplicablemente, logró concluir su mandato en el año 1992, pues Felipe González, entonces Presidente del Gobierno, no se la aceptó.


Otros tuvieron más suerte, como es el caso, en España, de Luis Ángel Rojo, que sustituyó en ese cargo a Mariano Rubio, y que se debió librar de milagro de tener problemas con la Justicia. Las acusaciones que le hace el abogado Rafael Pérez Escolar en su libro de Memorias son muy graves.


Mal debe ir la cosa bancaria e institucional, cuando los hombres encargados de velar y tutelar los asuntos bancarios, se ven envueltos en tramas de este tipo. Pero, la verdad es que la podredumbre se expande como "bombas de racimo". No hay más que ver la representación española en el Parlamento Europeo, varios de cuyos miembros han pasado por centros penitenciarios, acusados y, en algunos casos, condenados por turbios asuntos financieros.

 

Portada