Diciembre de 2005
Rafael Bielsa dejó la Cancillería. Entrará al Congreso después de algunos
vaivenes enojado y distanciado con su jefe, Néstor Kirchner. La relación entre
el Presidente y su ex canciller siempre fue tensa y difícil. Al santacruceño -y
a su esposa Cristina Fernández- le molestaban el alto perfil en los medios y la
autonomía con la que se movía el ex titular del Palacio San Martín. Pero esta
semana las diferencias entre ellos terminaron de estallar.
Fue porque Bielsa se sintió muy desairado por el Presidente: se enteró por tevé
de que Jorge Taiana sería su sucesor en el Ministerio de Relaciones Exteriores,
cosa que le molestó sobremanera, ya que una hora antes del anuncio presidencial
sobre los cambios en el Gabinete Bielsa había visitado la Casa Rosada, pero
Kirchner no le había dicho ni una palabra sobre quien sería su reemplazante. El
vínculo entre ellos venía de mal en peor: el Presidente no lo había invitado al
viaje que realizó por Venezuela la semana pasada, por ejemplo.
Por estas horas, el ex canciller se muestra muy molesto ante sus íntimos: no
esperaba que Taiana sea su reemplazante. Su candidato, y así se lo había hecho
saber al Presidente, era Federico Mirré, embajador argentino en Londres.
La decisión final de Kirchner irritó a Bielsa. Es que desde hace meses se
llevaba muy mal con Taiana, de quien desconfiaba desde el llamado caso “Hilda
Molina”, una médica disidente del régimen castrista en Cuba que pidió a la
embajada argentina en La Habana viajar a Buenos Aires para ver a un hijo que
vive aquí.
Por aquellas épocas, aseguran cerca de Bielsa, Taiana se entrevistó en secreto
con Kirchner y habló pésimo de la actuación del entonces Canciller. Bielsa jamás
se lo perdonó. Incluso, lo acusa de haber sido el principal impulsor de dos
renuncias de funcionarios que estaban a su cargo y que lo golpearon de cerca: la
de Eduardo Valdez, su ex jefe de Gabinete; y la de Eduardo Sguiglia, ex
subsecretario de Política Latinomericana. Los dos funcionarios -amigos
personales de Bielsa- renunciaron por pedido del mismo Kirchner.
En el gobierno dicen que la postulación de Taiana fue una idea de Cristina
Kirchner, la histérica primera dama. Igual que su marido, a ella también se
molestó con algunas actitudes de Bielsa y comenzó a delegar cada vez más tareas
en el vicecanciller Taiana, que con el paso del tiempo se terminó de ganar su
confianza.
En el Palacio San Martín recuerdan dos cortocircuitos entre Cristina K y Bielsa.
Hace unos meses visitó la Argentina el fiscal español Baltazar Garzón. Cristina
Kirchner le había organizado una cena de homenaje en la Cancillería. Bielsa,
nadie en la Rosada se explica por qué, avisó a último momento que no iba a estar
presente en el agasajo.
Otro episodio similar había enojado a Cristina. Fue durante una visita que hizo
al país Michelle Bachelet, candidata a presidente en Chile. La primera dama y el
canciller la recibieron en el hotel Sheraton de Pilar, localidad bonaerense, en
un encuentro del que participaron intelectuales y periodistas como el ex
agente de inteligencia de la Fuerza Aérea y asesino serial Horacio Verbitsky.
En medio de la cena, Bielsa se excusó ante Cristina y pidió permiso para
retirarse. Dicen que a la primera dama ese desplante, una vez más, le cayó
pésimo.
Esos pequeños roces, sumados a discusiones alrededor de cómo debía el
oficialismo encarar la campaña electoral en la Capital Federal, hicieron que los
Kirchner y su Canciller trabajaran en medio de duras tensiones.
Incluso el ex canciller amago varias veces con su renuncia. Otro desencuentro
entre ellos se vivió a raíz del episodio Cromañón: Bielsa se puso del lado de
los familiares de las víctimas y criticó a Aníbal Ibarra, jefe porteño paraguayo
de medio pelo y aliado de la Casa Rosada.
Un funcionario de Cancillería, que se dice amigo de Bielsa, admitió ante que
éste siempre entendió que su candidatura a diputado fue la manera más elegante
que Kirchner encontró para “sacárselo” de encima. Bielsa dejó la Cancillería
ofuscado con el Presidente y se transformó en diputado. ¿Seguirá militando en el
oficialismo por mucho tiempo más?
Es dificil. Bielsa aspiraba a ser el Andre Marraux de un De Gaulle argentino
inexistente. K y su esposa son mas bien caricaturas de dictadores africanos
vagamente inspirados en la coordenadas rudimentarias de un fascismo adoctrinario.
Pero queda pendiente un tema, un tema central, las conexiones de Bielsa con
la patrulla de una sociedad con sede en Lancaster. Hasta cuando podrá permanecer
esto oculto? Es realmente difícil decirlo. Y el tema roza inevitablemente a la
Presidencia
Lo cierto es que la voluntad de mandar no corrompe tanto como la voluntad de
obedecer.
La Redaccion.
