Diciembre de 2005
Con la nominación, el pasado viernes, del general Oscar Izurieta como
comandante en jefe asume el mando del Ejército uno de los miembros de un grupo
que priorizó los estudios de postgrado en centros externos al Ejército y que
desarrolló una visión más crítica sobre el gobierno militar. Pese a su visión
crítica del gobierno militar, algunos de este grupo ocuparon puestos cercanos a
Pinochet. Los nombramientos confirman que Chile, lejos de desmantelar su poder
militar, como ha hecho la Argentina, no sólo ha acentuado su potencial aeronaval
bajo un gobierno socialista sino que catapulta hacia los vértices a los
oficiales de la era postpinochetista. Y pronto las fantasías argentinas
descubrirán dos cosas: que los sistemas transicionales y no traumáticos son
infinitamente mas eficaces para las sociedades en evolución que el desguace
social interno y segundo, que los sistemas democráticos no solo no garantizan la
paz sino que acentúan las guerras en parte por problemas geopolíticos no
resueltos.
La Alemania del Kaiser no era ni mas ni menos democrática que la Inglaterra
victoriana. Pero los intereses concretos los llevaban ciegamente hacia la
guerra. En el ínterin los argentinos ensayan el bombardeo de cenizas de una
desaparecida sobre la Casa de Gobierno, festejo pagano, antiestetico como la
caspa y algo contaminante.
Veamos los problemas chilenos.
Así llamó el general Augusto Pinochet en más de una ocasión a la generación de
militares que, liderada por Juan Emilio Cheyre como primus inter pares, puso
énfasis en estudiar fuera de los recintos militares, desarrolló una visión más
crítica sobre el gobierno militar y que hoy consolida su liderazgo en el
Ejército con la nominación de Oscar Izurieta Ferrer como comandante en jefe.
En su mayoría fueron profesores de la Academia de Guerra que en 1983 motivados
por inquietudes intelectuales deciden inscribirse en un magister de Ciencias
Políticas en la Universidad Católica. Los tres primeros en encontrarse en el
cuarto piso de ese centro de estudios fueron el propio Cheyre, Javier Urbina
(jefe de Estado Mayor que pasa a retiro) y el general (R) Germán García. Más
tarde se sumaron a la UC el propio Izurieta, y los generales -a retiro- Juan
Carlos Salgado y Roberto Arancibia. Otros harían lo mismo en la Universidad de
Chile -Carlos Molina Johnson y Jaime García- y algunos como Alfredo Ewing
(tercera antigüedad 2006) y José Miguel Piuzzi (Quinta) estudiarían en el
extranjero (España).
Pese a la libertad de acción que les dio Pinochet, su paso universitario no era
compartido por otros altos oficiales del régimen que se preguntaban qué hacían
los militares en esas casas de estudio. Hoy día algunos de ellos admiten en
privado que eran vistos con recelo por ciertos pares, que los catalogaban en
forma despectiva como "los intelectuales".
Su arribo a la universidad tampoco fue sencillo. Sus compañeros civiles los
miraban con extrañeza. Estos oficiales asistían a clases vestidos de uniforme,
lo que provocó más de una anécdota cuando había protestas estudiantiles o
nacionales y debían circular por plena Alameda.
Algunos dicen que la universidad les "abrió un mundo", y que tal vez por esa
misma apertura desarrollaron una visión más crítica de lo sucedido en el
gobierno militar.
Pese a que admiran varias obras de Pinochet, como las bases que dio al proceso
de modernización del Ejército, no se sienten incondicionales del ex jefe
castrense. De hecho, estiman que han debido asumir ellos el peso de las
violaciones a los derechos humanos, porque la generación de Pinochet no quiso
hacer frente al tema.
Consideran que el gobierno militar fue una "excepción", que no aspiran a repetir
y cuestionan que el nonagenario ex comandante en jefe haya permanecido durante
25 años en el mando.
Varios de ellos -Salgado, Piuzzi y el propio Izurieta- participaron y
promovieron los primeros acercamientos cívico-militares. Cheyre llegó a la
Academia de Guerra en 1990 y desde allí organizó los primeros cursos orientados
a civiles. Militantes socialistas estuvieron entre los más interesados
asistentes. En 1994, bajo el impulso del mismo Cheyre, fue creado el Centro de
Estudios e Investigaciones Militares (Cesim), que se convertiría en el principal
organismo de conexión política y académica del Ejército con el mundo civil. Sus
primeros directores fueron Arancibia, Molina y Salgado. Piuzzi asumió el cargo
en los últimos años.
En 1996 vendría la reunión en el Palacio Español El Escorial con dirigentes del
PS, como Ricardo Lagos -entonces ministro de Obras Públicas-, Enrique Correa,
Camilo Escalona y Jaime Gazmuri. Entre los militares estaban-nuevamente- Cheyre,
Molina, el director la Academia de Guerra de la época, Jaime García y Piuzzi,
quien ese año era comandante del regimiento Maipo.
En 1999 y con Pinochet detenido en Londres, se conformó la mesa de diálogo. El
nominado por el Ejército fue el general Salgado, quien protagonizó una de las
imágenes más recordadas como señal de reconciliación cuando al finalizar la
tarea la militante PS e hija de detenido desaparecido, Pamela Pereira, se acercó
a estrechar su mano, algo que ella misma había desechado al iniciarse el trabajo
conjunto. La labor de Salgado fue respaldada por la búsqueda de antecedentes que
hicieron Molina y Arancibia.
En septiembre de 2000 el recién nombrado comandante en jefe, Oscar Izurieta,
sorprendió al declarar que en materia de DD.HH. estaba "dispuesto a pedir
perdón" con miras a la reconciliación nacional.
Pese a su visión crítica del gobierno militar algunos de este grupo ocuparon
puestos cercanos a Pinochet: Ewing y Piuzzi estuvieron bajo el mando de Jorge
Ballerino, quien dirigía al equipo asesor del entonces comandante en jefe. Y
Cheyre y Arancibia eran convocados a los comités de crisis cuando surgían
tensiones cívico-militares.
Estudios: 1990 Magíster en Ciencias Políticas en la UC.
Destinaciones: En 1998 agregado militar en Londres. En 1999 fue jefe de la
misión militar en Washington. En 2004 fue Comandante del Comando de Institutos
Militares y al año siguiente comandante del Institutos y Doctrina del Ejército.
También se desempeñó como profesor de la Academia de Guerra y dirigió la Escuela
Militar.
Estudios: En 1989 Diplomado en Administración de Empresas, Universidad de Chile.
1991, Magíster en Dirección de Empresas, U. Adolfo Ibáñez. 1993, Magíster en
"Recursos Humanos", U. Pontificia de Comillas, España. 1994, PhD en "Ciencias
Económicas y Empresariales, Contabilidad y Organización de Empresas", en U.
Autónoma de Madrid, España.
Destinaciones: Director de la Academia de Guerra del Ejército en 2000. Director
de Inteligencia del Ejército (2002). Comandante del Comando de Operaciones
Terrestres (2005).
Estudios: 1987, Magíster en Ciencias Política UC. 1992 Doctorado en Sociología
en la Pontificia Universidad de Salamanca, España.
Destinaciones: Director de la Academia de Guerra en 1998. Director del Centro de
Estudios e Investigaciones militares en 2001. Jefe de la misión Militar en EE.UU.,
Washington en 2004. El año pasado fue comandante del Comando de Apoyo Logístico.
