LOS CAMINOS DE EVO MORALES, VISTOS DESDE WASHINGTON, LA PAZ Y CARACAS

 

Diciembre de 2005

por Tony Tavella

 

(New York).- El gobierno de Washington, a través de distintos funcionarios del Departamento de Estado, y numerosos analistas de think-tanks, consultoras y ONG’S, ya especulan acerca de las posibles estrategias que seguiría Evo Morales, a quien consideran sin vacilaciones como el futuro presidente de la nación altiplánica.

En la tarde del martes 20, el Consejo Nacional Electoral anunció que, con el 51,1 % los votos escrutados, el dirigente cocalero ya alcanzó el 50,08 %, mientras que Jorge Quiroga, el segundo más votado, suma el 32,24 %. El Congreso de Bolivia no deberá, con estos números de la mitad más uno, actuar como colegio electoral. Y aunque un pequeño cambio en menos de la mitad del recuento que aún falta - se estima que finalizará aproximadamente el 29 de diciembre - nadie cree en el Distrito de Columbia, ni en cualquier rincón del planeta, que una posible coalición de todos los legisladores no pertenecientes al Movimiento al Socialismo –MAS – se atreviera a torcer una voluntad popular expresada en forma tan contundente como inesperada a partir de las encuestas previas.

El Washington Post subraya que el vocero de la Subsecretaría de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado Jan Edmonson (un organismo cuyo rol es el de una vicecancillería a cargo exclusivamente de las relaciones con todos los demás países americanos), emitió un comunicado felicitando al pueblo boliviano por sus elecciones pacíficas y democráticas, dentro del marco constitucional, y a Evo Morales por su “aparente victoria”.

Mientras tanto, su jefa Condoleeza Rice, declaró el mismo día por CNN que el gobierno de Washington, como hace con todo presidente electo, iba a “observar el comportamiento del gobierno de Bolivia para determinar el curso de las relaciones entre este país y los Estados Unidos”.

Un comunicado del Departamento de Estado expresó que las relaciones dependerán “de la convergencia con nuestros intereses y éstos incluyen el área contra los narcóticos. Queremos hacer que funcionen, pero eso depende de qué decisiones tomen y qué políticas decidan"

Es que el ex granjero de coca, consideran en el país del norte, se ha convertido en el líder popular más fuerte desde el fin de la última dictadura militar, hace ya 23 años. Y creen que cuenta, entonces, con una oportunidad excepcional para cambiar a esta empobrecida nación.

Michael Shifter, un analista del Inter-American Dialog, dijo que el futuro presidente aymará enfrenta un balance delicado “Hay un montón de furia y resentimiento en Bolivia, y él como candidato lo ha capitalizado. Pero ahora, para gobernar exitosamente y mantener al país económicamente viable, tendrá que llegar a todos los sectores y mostrar signos de moderación, mientras convence a sus seguidores que él no los ha ‘vendido’”.

La mayoría de los analistas lo expresa como la elección entre dos modelos de presidentes sudamericanos: Hugo Chávez o Luiz Inacio “Lula” da Silva.

Un consultor internacional con sede en la capital estadounidense, Bernard Aronson, un ex funcionario del Departamento de Estado, declaró que “la vieja amenaza en América Latina era los golpes militares. La nueva amenaza es la de las democracias autoritarias: líderes que son elegidos pero que luego usan el estado para reprimir a los opositores, empujan por medio del cambio social y permanecen en el poder. Eso es lo que está haciendo Chávez y lo que no está haciendo Lula da Silva. La gran pregunta es por cual camino irá Evo Morales”.

Alvino Mario Fantini, boliviano-norteamericano que actuó corresponsal de prensa de la Fundación Philips y de la Unión Europea y fue funcionario de asuntos extranjeros para una organización de desarrollo internacional durante cinco años en La Paz, cree que el próximo presidente “enfrentará una decisión monumental. Tendrá que decidir si fortalecerá las alianzas forjadas en la década del 90 con corporaciones internacionales para desarrollas sectores de su economía, invitadas por gobiernos anteriores, o ceder frente a los activistas y cambiar los contratos vigentes y confiscar esas inversiones”.

El experto John M. Walsh, de la ONG Washington Office on Latin America, mientras tanto, estimó “sería poco inteligente aislarlo y presionarlo”, y que si se desarrollan buenas relaciones “los Estados Unidos podrían ayudar a Bolivia a desarrollarse desde un pobre país coca-dependiente hacia otro exportador de gas”.

Otros respetados analistas piensan que el ya seguro próximo primer mandatario de Bolivia, que asumirá el 22 de enero de 2006, será presionado por sus, como Brasil y la Argentina, para que se tome decisiones “prácticas” en cuestiones como el desarrollo del gas natural.


Aronson afirma que la inversión extranjera ya ha disminuido fuertemente en Bolivia y que sospecha que el triunfo de Morales continuará deteriorándola “hasta que se establezcan las reglas de juego”.

USA Today publicó que Evo Morales dijo el martes 20 que no permitirá una producción “ilimitada” de coca y convocó al gobierno norteamericano para llegar a un acuerdo para combatir “realmente” el narcotráfico. Declaró también que “debería escucharse la voz de los cultivadores” de esta planta base para producir la cocaína, pero no especificó pero no especificó de qué forma se realizaría esta “consulta”.

Tampoco dio detalles de cómo él combatiría el comercio ilegal de drogas. Pero, simultáneamente manifestó que “el gobierno estudiaría si habría un aumento en la producción de coca para el consumo local”, que actualmente es legal en aproximadamente 3.000 hectáreas en el valle Yungas y en una pequeña extensión en la región de Chapare. El pueblo andino mastica coca desde milenios para escaparle al hambre, la toma como té e incluso la utiliza como una medicina natural.

El diario principal de la costa del Pacífico, Los Angeles Times, narra que de niño Evo Morales creció en un rancho de adobe, cuidó las llamas de su familia, pateó la pelota de fútbol en un terreno polvoriento y recogía las cáscaras de naranjas que tiraban por las ventanillas de los ómnibus los viajeros. “Una de mis grandes aspiraciones era viajar en uno de ellos”, declaró recientemente.

Hoy, a los 46 años, cruza Bolivia en un avión privado y enfrenta la tarea de desilusionar a sus seguidores o cumplir con las expectativas que potenció entre las indignadas masas de su país. El ex especialista en levantar paredes de ladrillos, hornero de panadería, cosechador de caña de azúcar y trompetista en una banda viajera, será el próximo líder y el primer presidente indígena de su nación.

El lunes 19 declaró que su gobierno respetará la propiedad privada, según Los Angeles Times “en un esfuerzo aparente para reasegurar a los inversores y a los propietarios”. Antes había dicho que los inversores extranjeros serían bienvenidos, pero que su administración intentaría obtener los mejores acuerdos para Bolivia.

El periódico californiano también repite la pregunta del “conservador diario argentino La Nación: “¿En Bolivia ganó Evo Morales o Hugo Chávez abrió su primer local exclusivo para vender sus propios productos en la región andina?"


Desde La Paz

En cambio, el líder empresario boliviano Carlos Kempff expresó con preocupación que temía que los más radicalizados partidarios de Evo Morales lo amenazarían con abandonarlo si no realiza grandes cambios en las políticas en los primeros 90 días.

Y no se equivocaba: la dirigencia sindical dura ya lo hizo, anticipando que, si esto no sucede, desarrollarán actos de desestabilización a partir del primer trimestre de la asunción de Morales, como los que se llevaron puestos a los tres últimos presidentes de esa nación elegidos dentro del marco constitucional.

 

Desde Caracas

El lunes 19, dirigentes venezolanos manifestaron estar complacidos y satisfechos por el triunfo de Evo. Y el vicepresidente José Vicente Rangel prometió “que no se involucrarían en las cuestiones bolivianas ni intentarían manipular a Morales o cualquier otra persona”. Sólo muy pocos ingenuos toman en serio esta afirmación.


 

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