Diciembre de 2005
por Edgardo Arrivillaga
El castigo impuesto al mayor Mercado por parte del matrimonio K y el vasallo
Bendini. un antisemita conspicuo admirador de Walter Beveraggi Allende y con una
cosmovisión que lo hace participar paranoicamente en un fantomático plan Andinia
para apoderarse de la Argentina, extendiendo la soberanía israelí hasta nuestras
costas. es una consecuencia directa de la pusilanimidad de la oposición para
enfrentar el bombardeo parlamentario contra Luis Patti y de los manejos de
Alberto Fernández, un señor que fue dos veces rechazado en sus intentos por
ingresar al Colegio Militar de la Nación. Desde entonces prefiere entrar en el
poder por vía de los perfumes de damas medianamente cercanas al poder,cosa que
armoniza bien con su rostro de pesados ojos glaucos y boca pesadamente diseñada
como esos querubines boticellianos renacentistas que manan ansiosa agua fresca
en las fuentes peninsulares itálicas.
Pero lo de BendiniI y lo de Mercado tiene otra lectura y es el regreso a la
politización de la cuestión militar. cosa que puede dar inesperados sobresaltos
en nuestra clase política y ya veremos porque.
El pretorianismo militar- extrapolación de la Guerra Fría. según Jorge Castro
-
es un fenómeno que hoy se da por izquierda en América Latina, basta ver los
ejemplos de Chávez, y del mayor Humala en Perú y algo nos anticipa que los
vientos de guerra pueden generar una nueva clase militar, mas cerca de la
socialdemocracia europea y de los independentismos antinorteamericanos que de
los postulados de la Seguridad Nacional que nutrieron a la generación militar de
los 60.
En verdad en todo esto hay una gran equivocación. El fenómeno colonial argelino
de la OAS -que la inteligencia argentina sólo conoce brevemente por sus manuales
de interrogatorios- era básicamente un proyecto nacionalista integrador de
izquierda militar y golpeaba no solo al nacionalismo argelino pro soviético del
FLN- sino a los planes franco-alemanes de construir una Europa unida con poder
nuclear autonómico frente a los dos grandes. No era un simple intento colonial
sino un intento de recrear una nación franco-árabe con postulados reformistas
que gente como Pierre Lagaillarde o Jacques Soustelle tenían perfectamente
claros. Fueron aniquilados por el nacionalismo moderno y tecnológico de De Gaulle.
Esta vocación por lo social del militarismo activo ya tenia su antecedente en la
obra civilizadora del mariscal Lauteuy, admirado por las tribus del norte África
y cuyo pensamiento fue recogido en Grandezas y Servidumbres de la vida militar.
Con el general Franco había pasado algo similar y no es casual que el desembarco
del general mas joven del Ejercito español de la época en la piel del toro.
llevara como tropas de elites a los soldados marroquíes entrenados por Millán de Astray. futuro embajador en la Argentina.
Ocurre que los militares en general están mas cerca de forma permanente de las
necesidades de las poblaciones mas desprotegidas que la clase política que solo
se acerca a ellas cuando se trata de tirarles algunas migajas del botín para el
que el artefacto democrático y tibiamente reformista de las urnas los legitime
por uno años mas.
Lo de Mercado es grave y recuerda exactamente a la misma torpeza que cometieron
Sánchez de Bustamante y López Aufranc en los años setenta con Julián Licastro y
otros oficiales que no solo se reciclaron desde lo civil en la vida política
argentina sino que acompañaron diversas mutaciones del poder militar en la vida
nacional.
Esta acotación explica porque Nilda Garre es el frontispicio de Verbitsky. un
hombre del Frente de Liberación Nacional argelino en términos históricos y
porque las piruetas contra los militares pueden dar lugar al surgimiento de una
nueva línea de pensamiento militar que al analizar la torpe incapacidad de la
rapaz clase política argentina y su incapacidad para resolver de forma concreta
los problemas de la gente y las necesidades de la Nación termine por preguntarse
¿para que queremos a esta gente realmente?
La demagogia militar por izquierda puede ser mucho mas efectiva y decisoria que
la demagogia de una clase política de mancebos políticos ágrafos y esencialmente
analfabetos.
El comienzo de la politización por izquierda de las Fuerzas Armadas puede
comenzar exactamente vía la persecución política contra la derecha del pasado.
La clase política-oximoron innecesario-debería empezar a estudiar el asunto
porque de los derechos humanos impuestos como discurso único a toda la sociedad
-como propone el decreto reservado numero 1085 del 2005 se puede llegar
rápidamente a los derechos sociales, a la reivindicación del indigenismo desde
los cuarteles y finalmente a la revolución
antiparlamentaria en términos modernos. Ya las misiones de paz, desarrollan
conciencia social,l a potencian y producen un inevitable efecto espejo. También
las guerras y de eso los americanos saben bien porque el monitoreo de los
soldados de origen árabe o hispano que luchan en Afghanistan no es para nada
casual.
Del Proceso al Antiproceso todo puede suceder y ya la guerra de Malvinas contra
la NATO fue una contorsión que insinuaba esa revolucionaria línea.
