Diciembre de 2005
Rebanadas de Realidad - Carta Argentina (CA), Buenos Aires, 12/12/05
Hacia el final de su gestión en el 2004, el entonces Subsecretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires -hoy interventor en la policía aeroportuaria-, Marcelo Sain, le dijo al periodista Gómez Castañón, de radio La Red, que si el narcotráfico corrompiera sólo a algunos policías constituiría un delito común, pero que al contribuir con los aparatos políticos y al recibir su protección se convierte en crimen organizado, comúnmente conocido como mafia.
Saín no estaba diciendo nada que cualquier habitante de cualquier conglomerado
urbano del país no advierta todos los días. No obstante, su condición de
funcionario especialista en el área dejaba institucionalizado lo que hasta ese
momento era uno de tantos sobreentendidos endémicos de la Argentina.
Esa pléyade de dirigentes y punteros municipales en concupiscencia con el narcotráfico -cuando no directamente narcos por su propio esfuerzo- pululó en torno a la figura del ex presidente interino, ex senador bonaerense y ex gobernador, Eduardo Duhalde. Este se lleva como recuerdo de su séquito una denuncia por vinculación con el narcotráfico del diputado kirchnerista Luis D'Elía y - según el periodista Román Lejtman en su libro "Cortinas de Humo"- de un presunto confidente de la DEA, Ibrahim Dib, quien lo habría sindicado ante la jueza federal Romilda Servini como jefe del narcotráfico.
Si bien Duhalde no se pudo desembarazar aun completamente de las imputaciones si
lo hizo parcialmente de esa mafia denunciada (aunque sin nombres) por Marcelo
Sain al perder las últimas elecciones legislativas contra el presidente Néstor
Kirchner.
En efecto, tras la derrota, numerosos dirigentes, punteros y personas
influyentes de viejo cuño duhaldista se han pasado al bando presidencial. El
cual no podrá desentenderse de las consecuencias, porque la lealtad partidaria
puede variar pero siempre se lleva los negocios consigo.
Ese es un aspecto del narcotráfico que pesa sobre la victoria del 23 de octubre
pasado. Otro aspecto es, lógicamente, el descontrolado mercado de consumo de
drogas en todo el país, y, con mayor incidencia, en la provincia de Buenos
Aires.
La semana pasada, la coordinadora de la región sanitaria VI, Patricia Segovia, declaró que el 80 % de los pacientes internados en los hospitales de su jurisdicción (Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Lanús, Lomas de Zamora, Quilmes) consume "paco", una mezcla de pasta base de cocaína, kerosén y talco, lo que ha ocasionado 10 muertes en los últimos meses. Segovia afirma que el consumo de drogas está aumentando desde hace meses.
El mismo panorama describe La Gaceta de Tucumán de la jornada que termina. Dice
que el 73 % de los escolarizados consume alcohol y el 5, 3 % marihuana. Recoge
la llamada de alerta del toxicólogo de la Asistencia Pública tucumana, Alfredo
Córdoba, quien añade a los tóxicos mencionados las pastillas y afirma que el
consumo de drogas está generalizado en la provincia sin respetar clases
sociales, destruyendo niños y jóvenes.
El diario Hoy de La Plata dice que ante el aumento de delitos cometidos por
menores, el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, dijo que el "paco"
hace estragos en las villas y en la población joven de más bajos recursos,
ratificando la denuncia de la doctora Segovia antes citada.
La lucha de la DEA contra los carteles narcos hace bajar el negocio en USA y
subir en la Argentina
En la carta de la víspera se comentó con cierta sombra de dudas el optimismo de
las autoridades norteamericanas respecto de los efectos de su lucha contra el
narcotráfico. El aumento del precio de la cocaína, la disminución de su pureza y
la disminución de los consumidores, si son datos de fiar, inspiran una pregunta
¿a dónde va la droga que ya no consumen los norteamericanos?
De acuerdo con el organismo de la ONU contra el narcotráfico y la drogadicción,
la Argentina duplicó el consumo de estupefacientes en los últimos dos años
llegando a casi el 2 % de su población.
