Diciembre de 2005
Por José Bilbao Richter *
En el ámbito de la América Hispana o regional, se prevé que continuará el
proceso de heterogeneidad socioeconómica en tanto persisten actitudes populistas
que impulsan proyectos inoportunos, carentes de seriedad y credibilidad. La
promoción del indigenismo para sumarlo a la lucha integral contra lo que Hard y
Negri denominaron “Imperio” impulsará al pueblo de Evo Morales a intentar
convertirse en Nación, lo que traerá conflictos, tragedias y profundizará el
subdesarrollo y la dependencia en el “hinderland” sudamericano. Los intentos de
retornar a paraísos mítico religiosos y sociopolíticos, como el que impulsó
Mariátegui en Puno, constituyen un eterno sueño indigenista, definido por Andrés
Rivera. El despliegue de la “Brigada Revolucionaria y Popular Bolivariana” como
Gran Unidad de Combate Internacional impulsará a que el “factor militar” vuelva
a ocupar un lugar de especial atención. El poder emergente de la
comercialización de la droga, se infiltrará en las instituciones nacionales y en
especial en el ámbito de la justicia. Fútbol, droga, cerveza y farándula serán
el principal alimento mediático de sociedades cada vez más dóciles proclives a
adorar ídolos de barro y convertirlos en dirigentes políticos, por lo que la
futura democracia podrá ser definida como “gobierno del narco, por el narco y
para el narco”. Chile continuará con esfuerzos responsables hacia su desarrollo
y modernización pero no podrá permanecer aislado; será afectado por las
estrategias de ideologías radicalizadas y la carencia de fuentes energéticas.
Continuará la campaña de descrédito del sistema capitalista; las relaciones con
el FMI, los EUA y sus aliados se deteriorarán; la probable desaparición del
líder cubano hará surgir un reemplazo patético: “Fidel Chávez”, por lo que se
incrementará el conflicto y la incertidumbre. Mar del Plata será recordada en el
mundo como la cumbre del desprestigio argentino.
En el ámbito nacional, se agravará la crisis política y socioeconómica
observable lo que aportará al deterioro y desprestigio de los partidos políticos
vigentes y a la pérdida de credibilidad en el sistema, tendencia actitudinal muy
marcada, (el rechazo al voto, el voto en blanco, el calificado, en las últimas
elecciones ocupó el podio de los ganadores con un 40 %). El progresivo control
del espacio mediático denunciado por diversos observadores, permitirá la
construcción de un andamiaje ideológico y partidocrático de cuño “paleomarxista”
y por lo tanto será poco sustentable, muy frágil y vulnerable estratégicamente,
debilidades que producirán crisis de gobernabilidad. El aumento del delito y la
inseguridad al amparo de una ideología permisiva, garantista y percibida como
prodelincuencial, producirá reacciones sociales que aportarán a dichas crisis.
El desprecio al orden, a las normas y valores; la promoción de la incultura, lo
efímero y la pérdida del idioma; los conflictos gremiales, contribuirán al
desprestigio internacional. La política inmigratoria entendida como alienante
imposición del culto a la diversidad y a lo heterogéneo, como el apoyo a
minorías predicadoras de desvíos sociales, afectará el esfuerzo patriótico en
construir el “ser nacional” como marca argentina distintiva para crear un
deplorable ámbito “cocoliche”. La no resolución de los conflictos fratricidas
por aquellos empecinados en seguir viendo la muerte de ciudadanos, gremialistas,
empresarios policías y militares como “ajusticiamiento” llevado a cabo por
“jóvenes idealistas” y no como “asesinato artero” cometido por organizaciones
terroristas que declararon la guerra al Estado Nacional, agravará la situación y
sentará jurisprudencia para que quienes acusan y juzgan ahora, lo sean mañana,
con el rigor de la verdadera Justicia. Las organizaciones paramilitares
piqueteras de izquierda radicalizadas continuarán impulsando a la revolución, a
la guerrilla, al terrorismo, al saqueo de comercios y desmanes públicos al
amparo de un permisivismo oficial sospechoso, lo que favorecerá su
fortalecimiento y alianzas estratégicas a nivel nacional y regional. La pobreza
reproducirá y expandirá sus ámbitos y límites al impulso de políticas populistas
para mantener votos cautivos y punteros activos; ello contribuirá a incrementar
el delito y a reproducir delincuentes imbecilizados que desprecian su vida y la
de sus víctimas creando inequidad jurídica en tanto unos pueden matar libremente
y otros están impedidos de defenderse. Al restringirse la libertad, el sistema
político se aproximará a la tiranía. La subvención de la pobreza seguirá
aportando a datos cuantitativos engañosos para ocultar el rostro de la
desocupación. La informalidad laboral afectará a los sistemas previsionales por
la disminución de aportantes, lo que creará mayor incertidumbre en el futuro
deseado. La ideología y hegemonía sumadas al clientelismo de la partidocracia
impondrán, como norma, prácticas políticas antidemocráticas y carentes de ética
como la entrega de dinero, víveres, electrodomésticos o droga a cambio del voto
para reelección y pondrá fin al deseo de construir un ámbito democrático. La
progresiva desaparición de recursos energéticos no renovables y de agua potable,
sumado a la ausencia de previsiones y el haber ignorado su importancia
estratégica para la supervivencia humana, producirá graves situaciones de
difícil solución y el planteo de conflictos regionales para asegurar su
posesión. La exportación agrícola ganadera se verá favorecida por la gripe del
pollo y la aftosa en Brasil lo que, junto a los cambios ministeriales,
contribuirá a la inflación; no habrá efecto “derrame” en tanto no se entienda
que si bien la acumulación de capital y el crecimiento del empleo son
importantes, más lo son la calidad de la fuerza de trabajo (educación y salud) y
el generar condiciones para una mejor utilización de los factores productivos,
que sólo se logran con orden y confianza.
* Es Licenciado en Sociología (UBA) y Periodista.
