Diciembre de 2005
Por Julio Godio (*)
Este excelente cuadro de situación sindical de Julio Godio, presidente del
Instituto del Trabajo tiene sin embargo algunas limitaciones impuestas por las
esperanzas mas o menos embozadas que Godio -un excelente periodista además
-.deposita en la actual administración. La primera de ellas es que la Argentina
es una versión subdesarrollada de la Alemania de Weimar pero la diferencia es
que el perfil industrial alemán estaba intacto. En solo 6 años los alemanes
salieron de la gran Depresión ,desarrollaron una tecnología de punta y estaban
en condiciones de ganar la guerra europea en el marco continental, no mas alla,
pero no fue poco.
El segundo punto es que si bien también Alemania estaba sacudida por movimientos
espartaquistas como el de Rosa de Luxemburgo y la convocatoria al mariscal
Hindemburg fue el desesperado intento de evitar la llegada de Hitler al poder
,algo parecido a la vuelta de Peron en 1972/73 frente a los Montoneros, el país
rápidamente aniquilo sus estructuras democráticas clásicas y eligió un liderazgo
carismático-exactamente el de Hitler- que hizo tabla rasa de la disidencia
democrática e impuso un régimen de disciplina y orden interno. Los alemanes no
tenia piqueteros desde el Estado. No tenían confrontación entre la sociedad
civil y su clase militar.l a sumaron al proceso de reconstrucción del país y
tenían las bases de una industria solida, tal vez la mas solida de Europa en los
años 30.
Los alemanes sacrificaron la libertad en beneficio del desarrollo cosa inviable
en la Argentina de hoy y los exportaciones revolucionarias del nazismo se hacían
con consignas de orden anticomunistas, exactamente lo opuesto de la Argentina de
hoy en donde la ideología madre del régimen consiste en promover a los
disturbadores de la región cualquiera sea su condición ideológica o doctrinaria.
Otro elemento sustantivo consiste en que los aliados internacionales de
Alemania-básicamente Italia, eran aliados moderados ya que el fascismo osciló
ineptamente entre su eterna rivalidad con Austria y por ende el apoyo a Gran
Bretaña y Francia y el temor de Mussolini de quedar fuera de la marea histórica
desatada por Hitler. Además ambos actores estaban jaqueados por la URSS, pais
subdesarrollado y anacrónico pero con fuerte capacidad de disciplinamiento
interno y proyectos expansivos mucho mas sistemáticos que los de la propia
Alemania.
Hay un punto en el cual las ideas fuerza de K se parecen sin embargo a Hitler
Consiste en colocar al enemigo en la externalidad del imaginario del país
En los años 30 fueron los gnomos de Zurich o los judíos o gitanos, clases
productivas supra nacionales en aquellos tiempos y en los actuales la
conspiración americana y sobre todo el FMI, el Banco Mundial todos actores del
nuevo orden internacional que la gente no entiende muy bien como funcionan pero
a los que se puede achacar con cierta retórica de telenovela nacional los males
y la penuria argentina.
Digamos que la situación argentina comparada con la alemana es de dictadura
imperfecta versus anarquía imperfecta. Es probable que el 2006 resuelva
parcialmente el teorema planteado.
La Dirección.
Para ubicar la actual situación político-sindical en Argentina es necesario comenzar por señalar brevemente que este país experimentó en diciembre 2001 una profunda crisis global (económica, política, social y cultural). Se trata de una crisis inédita dentro de los últimos cien años de la historia argentina. Es una crisis "parecida" a la que experimentó Alemania entre 1918 y 1933, salvando las diferencias entre ambos países. Pero lo que tienen en común es que en ambos países se desarticuló la "sociedad salarial" preexistente, con la secuela de millones de desocupados, subocupados y trabajo en negro. Además, tanto en Alemania como en Argentina la democracia política eran (y es, en el caso argentino) débiles.
De la crisis de diciembre de 2001 el país está saliendo lentamente. La economía
se está recuperando: entre 2003 y 2005 el Producto Bruto Interno (PBI) ha
crecido a un 9% anual, las exportaciones en 2005 han subido del 8% en 2001 al
25% en 2005, se ha negociado exitosamente la alta deuda externa (disminuyendo de
180 mil millones en 2002 a 130 mil millones en 2005) y ha descendido el
desempleo abierto (22% en 2002, 14% en 2005) y la pobreza (del 50% de la
Población Económicamente Activa, PEA, al 40%). Pero la crisis política persiste
y en 2005 todavía no se ha logrado alcanzar el PBI de 2001 (U$S 130 mil
millones); en 2005 llegará a U$S 120 mil millones.
El movimiento sindical argentino, organizado en 70 grandes uniones y
confederaciones por rama de actividad, se mantuvo durante 2002-2004 en una
actitud de serenidad y expectativa, esperando la salida de la fase más aguda de
la crisis. Entre 2002 y 2004 el actor social más dinámico fueron los movimientos
de desocupados ("piqueteros"), exigiendo planes de subsidio al desempleo. Pero
los grandes sindicatos se mantuvieron pasivos, comprimiendo los reclamos
salariales para facilitar la salida de la fase aguda de la crisis económica.
En Argentina la PEA asalariada ocupada (trabajadores estables y precarios) suma
10 millones de personas. El 30% de la PEA asalariada ocupada son mujeres. La PEA
total suma 14,5 millones de personas.
Existen 2 centrales sindicales nacionales: a) la Confederación General del
Trabajo (CGT), con aproximadamente 3,5 millones de trabajadores, y b) la Central
de Trabajadores Argentinos (CTA), con aproximadamente 800 mil trabajadores. La
CGT estatutariamente es pluralista, pero mayoritariamente se identifica con el
peronismo. De las 70 grandes uniones y confederaciones de industria, comercio y
servicios, la CGT agrupa a 68. La CTA es políticamente una alianza entre un
sector mayoritariamente peronista socialcristiano y un sector minoritario
socialista. La CGT está afiliada a la CIOSL y la ORIT. La CTA es independiente,
con vínculos históricos con CMT y CLAT. Ahora, de cara al proceso de unidad
sindical mundial en curso, el sector peronista socialcristiano de la CTA ha
mejorado sus relaciones con CIOSL y ORIT. Las organizaciones afiliadas a la CGT
han desarrollado un poderoso sistema de Obras Sociales Sindicales, que garantiza
la salud y otros servicios a los/las trabajadoras. También algunas
organizaciones afiliadas a la CTA tienen Obras Sociales Sindicales.
A partir de la segunda mitad de 2004 se observa un crecimiento de movimientos huelguísticos. Durante 2004-2005 el movimiento sindical ha pasado de la pasividad a la acción. Se registran huelgas principalmente por aumentos de salarios en industrias (automotriz, alimentación, salud, petroleros, transporte, empleados públicos, maestros, etc.). El gobierno peronista neodesarrollista de Néstor Kirchner (quien gobierna desde 2003) ha estimulado esas acciones sindicales, a las que justifica en función de aumentar la capacidad del consumo y estimular la reactivación económica. Al mismo tiempo, se observa una revitalización de la negociación colectiva, fomentada desde el Ministerio de Trabajo, cuyo titular, Carlos Tomada, es el actual presidente del Consejo de Administración de OIT.
Las huelgas más importantes en distintas provincias y en la Capital Federal -por
su impacto económico y político- han surgido de los sindicatos afiliados a la
CGT (formado con fuertes uniones y confederaciones implantados en las empresas a
través de comisiones internas y cuerpos de delegados según la tradición del
sindicalismo europeo y el sindicalismo industrial). En algunos casos han sido
huelgas promovidas desde los cuerpos de delegados sin participación de las
direcciones sindicales nacionales (por ejemplo transporte urbano-subterráneos en
la Capital Federal) La CGT se orienta a apoyar huelgas por rama de actividad o
por empresas, sin promover huelgas generales nacionales, para evitar una gran
colisión con el gobierno de Kirchner. La CTA, más débil que la CGT, pero
combativa, promueve huelgas y movilizaciones en el sector público, en maestros y
algunas empresas de servicios. La CTA también tiene implantación en algunos
movimientos piqueteros políticamente moderados y algunos afines al kirchnerismo.
La CGT está explorando nuevas vías para mejorar los ingresos de los
trabajadores. Ha planteado al gobierno aumentar el piso de los impuestos a las
ganancias (más de 1.800$ mensuales), aumentos en asignaciones familiares
(subsidios a las familias), convocatoria del Consejo del Salario Mínimo y
aprobación de una nueva Ley de Empleo, entre otras medidas. En un contexto de
inflación anual de dos dígitos para 2005-2006 y salarios retrasados, es
previsible que en 2006 los movimientos huelguísticos persistan. Es necesario
tener en cuenta que el 80% de los trabajadores asalariados ganan salarios
promedio de 1.000$ mensuales, mientras que la canasta básica familiar es de
1.800$ (cifra que sólo alcanza a un 20% de los trabajadores asalariados
estables).
Entre la CGT y la CTA existen profundas diferencias ideológicas y políticas. La CGT es la central peronista tradicional histórica, ahora autónoma del Partido Justicialista. Conviven en su seno dos grandes sectores:
a) Un sector peronista "ortodoxo" liderado por el actual Secretario General Hugo
Moyano (camioneros).. Participan de este sector los sindicatos de camioneros,
transporte automotor urbano, construcción, judiciales, empleados públicos,
bancos y otros. Los sindicatos del transporte constituyen el núcleo fundacional
de esta corriente sindical.
b) Un sector peronista pragmático, compuesto por los fuertes sindicatos que
monopolizan las negociaciones con las grandes empresas extranjeras y nacionales.
Son los conocidos como "sindicatos gordos". Se trata de sindicatos ubicados en
el corazón del sistema social y productivo. Son los de comercio, salud, energía,
petróleo, alimentación, hotelería, automotriz, trabajadores municipales,
frigoríficos, pesca, etc. Los principales líderes de este sector son Armando
Cavalieri (comercio) y Carlos West Ocampo (sanidad).
El sector "ortodoxo" dirige a la CGT. Moyano es el principal interlocutor de la
CGT con el Presidente Kirchner El sector de los sindicatos pragmáticos sigue
siendo parte de la CGT, pero sus organizaciones sindicales sectoriales no ocupan
cargos ejecutivos en la central obrera. En las últimas semanas se han
desarrollado conversaciones entre ambos sectores para encontrar puntos de
coincidencia políticos, y no es descartable que a corto plazo el sector
negociador vuelva a ocupar cargos ejecutivos en la CGT.
La CTA es dirigida por Víctor de Gennaro, peronista socialcristiano, dirigente
del sector de trabajadores públicos y Secretario General de CTA. La CTA ha
planteado en OIT (retomando una antigua queja de la Unión Industrial Argentina,
UIA, empresaria) que la legislación laboral argentina es antidemocrática y
violatoria del convenio 87 de OIT de libertad sindical. En Argentina el
sindicato más representativo por sector o rama asume el monopolio de la
representación de los trabajadores del sector o rama. Se trata del régimen de
"personería gremial". El conflicto entre la CGT y la CTA es muy complejo, porque
si bien el régimen legal establece el monopolio de la representación laboral, lo
que dificulta política y jurídicamente la creación de nuevos sindicatos, al
mismo tiempo, la amplia mayoría de los trabajadores se definen a favor de la
existencia de un solo sindicato por sector o rama. El valor de la unidad
sindical es muy fuerte entre los trabajadores/as argentinos. La CGT, como se ha
visto, es ampliamente mayoritaria en relación a las fuerzas de la CTA.
4. Relaciones de los sindicatos con las organizaciones empresarias y con el
gobierno
La CGT, por su fuerte implantación en el sector privado de la economía, a través
de sus uniones y confederaciones en el sector privado, lidera las relaciones con
las organizaciones empresarias. La CTA prácticamente negocia sólo con el Estado.
Entre 2004 y 2005 el gobierno de Kirchner, a través del Ministro Tomada (un
abogado laboralista fuertemente identificado con los principios de OIT) ha
promovido negociaciones entre la CGT y la UIA (cuyo principal abogado
laboralista es Daniel Funes de Rioja, vocero de los empresarios en el Consejo de
Administración de OIT) para aumentar el salario mínimo, los salarios básicos de
convenios y otros ítems. Están en curso negociaciones tripartitas para
constituir un Consejo Económico-Social (CES) en Argentina, aunque se observa la
ausencia en esas negociaciones de las grandes empresas multinacionales y de
servicios públicos privatizados. La CGT es interlocutor privilegiado del
gobierno. Pero también la CTA (sector De Gennaro) tiene relaciones políticas
fluidas con el gobierno de Kirchner.
En síntesis, el movimiento sindical argentino, por el momento, no está
interesado en poner "piedras en el camino" del actual gobierno. Pero, en sus
distintas variantes ideológicas y político-sindicales sigue con atención y
preocupación la negativa evolución de los precios y los salarios y por lo tanto
es un actor importantísimo a tener cuenta para garantizar el crecimiento
económico con equidad
