Enero de 2006
Por Pepe Eliaschev
Capricho despótico: el Gobierno me echa de Radio Nacional un día antes de la
terminación del acuerdo.
Subsiste si una repulsiva Argentina soterrada, manejada con discrecionalidad e
intemperancia prototípica del autoritarismo.
Discrecionalidad lunática: el Gobierno maneja contenidos de emisora
supuestamente publica con verticalidad autista. Dispone como si fuera un negocio
privado. Lo dijo frontalmente Oscar Raúl Cardoso, quien aseguro que el
levantamiento de mi programa "es una actitud propia de un gobierno que lleva la
característica personal de su presidente, un hombre de extrema medianía que
suele poner en marcha la lengua mucho antes de lo que hace funcionar sus
neuronas".
Cardoso además nombro nombres:" Alberto Fernández maneja Radio Nacional como si
fuera una radio particular. Como si el fuera su dueño".
Recuerdo mis criticas conceptuales que, me consta, molestan al matrimonio
presidencial: odio a la prensa, control de la Justicia, setentismo sospechoso en
quienes fogonearon la privatización de YPF en los noventa, operaciones
electorales vergonzosas, el destino de los ¿500? millones de dólares de Santa
Cruz, Alberto Fernández solo una vez al Congreso en todo el 2005.
Un comunicado de Oscar Parrilli ordeno que Radio Nacional interrumpiera
obligatoriamente sus programas cada vez que hablaba Kirchner, y se transmitiera
sus palabras, si o si. El mes previo a las elecciones Kirchner "salio" en mi
programa casi todos los días. Nunca me dio un reportaje, pero de ese modo se lo
escuchaba a la fuerza, sin que nadie pudiera preguntarle nada.
Viene ahora para mi la soledad, acaece la intemperie. De momento, para ellos hay
viento de cola.
Y no mires a otro lado o sonrías complaciente. Ya vendrán por vos.
El cobarde ataca solo cuando esta a salvo".
