LA GUERRA CON EL URUGUAY POR LAS PAPELERAS ACELERA LA DESINTEGRACIÓN DEL MERCOSUR, POR OBRA EXCLUSIVA DE LA DIPLOMACIA ARGENTINA

 

Enero de 2006

Por Edgardo Arrivillaga
 

La situación de las papeleras finlandesas en Uruguay esta llevando gradualmente a una situación de guerra económica con dicho país. Ya no puede decirse que se trata de movimientos espontaneistas y vecinales autoconvocados en beneficio de la protección del medio ambiente de los cuales, en su gran mayoría, estos vecinos motorizados, pagados y dirigidos por el montonerismo aliado al kitchnerismo que maneja la zona no solo no tiene la menor idea de lo que se trata la ecología ni la protección del medio ambiente sino que se trata de una simple cuestión de negocios manejada entre la Corona Española, el ex montonero y asesino de policías actual embajador argentino en España y socio directo de las áreas de Cancillería recientemente desplazadas.


Nos encontramos en la primera gradiente de lo que técnicamente se llama Estado de Guerra Económica con al República Oriental del Uruguay que ha decidido elegir un camino independiente de la Argentina, financiera y espúrea, y más cercana a un sistema de producción triunfalmente exitoso en Irlanda del Sur. Esta situación ha sido aprovechada por el kitchnerismo para crear una situación de conflicto similar en términos simbólicos y emblemáticos a la operación desatada por la Argentina el 2 de abril de 1982 contra las Islas Malvinas. En las dos campea el espíritu maradonista que barrenó cualquier posibilidad de acercamiento entre el gobierno americano y el argentino durante la penosa Cumbre Antiglobalizadora pagada y financiada por la Cancillería Argentina con el obstáculo de fracturar al MERCOSUR, dividirlo en dos lonjas ideológicas absolutamente opuestas y llevar el espíritu futbolero, una de las cosas más despreciables que posee la República Argentina al campo de las relaciones internacionales.


Es evidente que el Presidente argentino Nestor Kitchner si tuviera las pulsiones gonadales que son atributos normales y una política a la vez cerebral y masculina se sentiría impulsado a seguir los pasos anexionistas de Adolfo Hitler entre 1937 y 1939. Pero el enfermito Presidente mantenido a base de transfusiones de sangre posee la rapacidad de Adolfo Hitler pero carece de sus condiciones tácticas, estratégicas y militares. A lado de las intemperancias del fürher aleman se encontraba la sutileza de Von Liventrof y el cauto espíritu naval alemán expresado por el almirante Dolfus. Ninguna de estas figuras resiste el menor análisis con el miserable antisemitismo del General Bendini o la obyecta obsecuencia del Almirante Godoy al cual no se le conoce haber participado en ninguna batalla excepto la de desguazar a los marinos combatientes que hicieron la armada del pasado.


El presidente endeble, pálido, debilitado, está solo frente a sus responsabilidades.


En los últimos tiempos no ha logrado evitar que Bolivia lo ignore porque piensa claramente en aumentar los precios del gas que vende a la Argentina a precio vil para que ésta, a su vez, lo revenda, caramente, a la República de Chile. No ha logrado impedir que con un sutil juego diplomático el Brasil haya convertido al MERCOSUR en una dependencia lusitana que recursa el poder de Pedro el Grande en otro siglo y, por el contrario, actuando con una política basada más en la ideología que en los intereses concretos el Presidente Argentino flaco, debilitado, casi inhábil para cumplir sus funciones está logrando constituirse en la pieza maestra de la diplomacia norteamericana para destruir definitivamente al MERCOSUR y convertir la unión argentino-brasileña en una balcanización con características de mercenariado caribeño apto para todo servicio.


¿Que hará el responsable socialismo uruguayo frente a estos dislates propios de una Argentina retrógrada, anquilosada y carente de todo realismo político???


Pues, evidentemente, recostarse en el poderío de Gran Bretaña, estrechar sus lazos con las Islas Fakland (Malvinas), rememorar sus relaciones con la República de Chile y convertir gradualmente la argentino-dependencia, país poco confiable y ligeramente cloacal, por la extracción de sus diligentes en un país más recostado en el viejo Imperio del Brasil que dirimió sus contiendas hace ya mucho tiempo en la larga Guerra Civil entre Uribe y Olivera.

 

Frente a eso es probable que el Uruguay gradualmente vaya asumiendo otras escaladas en una guerra ecológica que, gradualmente, se ira convirtiendo en una guerra económica.
Hay algunas ideas interesantes para ello: El embargo de las cuentas argentinas en el Uruguay hasta que el problema se solucione. La aplicación de una tasa con carácter de resarcimiento por el lucro cesante originado por la falta de turismo argentino hacia esas costas. La implementación de estudios que especifiquen cuanto de Punta del Este pertenece a los uruguayos y cuantos son capitales argentinos blanqueados y sustraídos para ser colocados en esa ciudad. Y allí nos llevaríamos una sorpresa ya que gran parte de la patriota clase argentina tiene su dinero cautelosamente oculto lejos del control fiscal nacional.


Con estas simples medidas toda esta payasada de las papeleras de los vecinos movilizados con el crudo analfabetismo de gente que es incapaz de mensurar una simple jarra de agua se disolvería rápidamente.


Desde luego que no se escapa a la inteligencia de los observadores más avezados que esta nueva nefandes del gobierno argentino se entronca linealmente con fantasías que nos remontan al Empréstito Baring-Brothers y a al absurda nacionalización de los Ferrocarriles Argentinos sobre la cual una sola persona, el geómetra Raul Scalabrini Ortiz, de familia patricia y muy lejana de toda la basura maradoniana que actualmente nos rodea, escribió un trabajo importante de cierta enjundia pero con elementos de planificación geopolítica que vistos a la distancia son bastantes discutibles.


Esta claro que la Argentina radial aspiraba a ser Francia o Londres pero de ninguna manera Guatemala II. El actual Presidente argentino decidió latinoamericanizar la región en el peor sentido de lo posible.


Habrá que ver cuanto tiempo más los países de la región, y me refiero concretamente a los cuatro que cuentan: Chile, Méjico, Brasil y EE.UU. seguirán soportando estas telenovelas guarangas.-
La Argentina, hoy, sigue el camino de Haiti y los entendedores saben exactamente lo que quiero decir.

 

Portada