PAPELERAS: LA HAYA, EL HERALD Y LA BARONESA

 

Enero de 2006

 

Para el Herald. la decisión de llevar el problema de las papeleras a La Haya es simplemente una forma de ganar tiempo y de hecho otorgarle la victoria al Uruguay y a Chile.  También podemos acotar que impulsará al Paraguay a cerrar sus acuerdos no sólo militares con Estados Unidos a quien este asunto de las papeleras ha venido bien, realmente bien. Nadie discute el ALCA, la Cumbre de Mar del Plata retóricamente pequeño burguesa esta bien enterrada y las papeleras muestran la volubilidad de estos latinoamericanos que ahora se enfrentan lisa y llanamente con Europa y además entre ellos.  Pero lo cierto es que las decisiones de La Haya son lentas, y poco practicas.


Habría que preguntarle a la doctora Carmen Argibay que algo entiende de esas cuestiones y analizar en que termino el juicio contra el ex presidente Milosevich por genocidio después de Kosovo, algo un poco mas importante que un problema ambiental.

 

Pero atrás de todo este asunto de las papeleras hay una cantidad de rumores que aumentan. Recientemente hubo un encuentro interesante entre algunos diplomáticos conocedores del tema europeo. Uno de ellos encaró sosegadamente a la representante de Finlandia que se encontraba en el lugar.


"Usted sabe lo que pedía Busti y porque esto no se hizo en el sector ribereño argentino " inquirió. La finlandesa asintió con un gesto educado digno de la baronesa Isak Blixen.  Ambos en el estruendoso minimalismo de las gestos diplomáticos se referían claramente al pedido de un retorno.


Todavía no esta claro a cuanto llegaba ese retorno.Tampoco si la comisión era genuinamente para la Corona o se limitaba al grupo ambientalista que gira en torno a un embajador desprolijo con las cuentas del estado.


Pero veamos los argumentos del Herald

Strategicos


¿Halla solución La Haya?

La decisión argentina de llevar el conflicto de las papeleras con Uruguay ante la Corte Internacional de La Haya (la primera diferencia bilateral llevada a ese nivel) parece una escalada del conflicto pero también podría ser una clave para desactivarlo: si los uruguayos son astutos, se darán cuenta de que a la Corte Internacional le llevará algunos años alcanzar una decisión, para cuando las polémicas papeleras ya estarán en marcha. El litigio llevado hasta la Corte Internacional no solamente parece agresivo sino que contiene sus paradojas; un gobierno tan obsesivamente nacionalista acerca de la soberanía de su toma de decisiones que pudo dedicar un tercio de sus reservas para eliminar sus políticas de la tutela del Fondo Monetario Internacional mediante todo el pago de la deuda, está ahora dándole la última palabra a una corte ubicada en La Haya, recurriendo así a la más formal legalidad luego de la respuesta desprolija de alentar las tácticas piqueteras contra Uruguay. El presidente Néstor Kirchner parecería así estar abdicando ante el belicoso gobernador de Entre Ríos Jorge Busti y Greenpeace pero ¿esta iniciativa ante la Corte Internacional no podría ser una variante de la tradición anglosajona de establecer comisiones reales o parlamentarias para patear los problemas para adelante?


Tal como Kirchner correctamente dijo la semana pasada, este conflicto es un problema ambientalista aunque estaría totalmente errado en dar a entender que ello disminuye su importancia: por el contrario, el futuro de nuestro medio ambiente es tanto más importante (e irreversible) que los aspectos políticos, económicos o diplomáticos, que este caso debería ser resuelto de acuerdo con criterios estrictamente ambientales primero y principal. Sin embargo, desde el punto de vista político, una retirada táctica de la Argentina sería aconsejable. Busti no tiene mucha compañía ni siquiera entre sus colegas. El gobernador bonaerense Felipe Solá criticó su "histeria," y el salteño Juan Carlos Romero deploró sus tácticas piqueteras. Aun dentro de su región nordeste, Busti solamente es respaldado por Jorge Obeid de Santa Fe; otras provincias ya tienen papeleras (en Misiones son más antiguas y sucias que sus futuras contrapartes de Uruguay) o las envidian.

 

Todo esto contrasta con la unanimidad de todos los partidos en Uruguay, que no se echará atrás sobre ni la ubicación ni la tecnología de un proyecto preparado durante los últimos 15 años (sin objeciones argentinas hasta el año pasado).


Los bloqueos selectivos contra camiones chilenos que transportan materiales de construcción a los sitios de las papeleras no hacen sino arrastrar a Chile al conflicto.


Más razón, entonces, para exportar este problema a La Haya.
 

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